LA POBLACION PREHISPANICA DEL VALLE MEDIO DEL RIO CAUCA ENTRE LOS SIGLOS VII-XVI D.C. (CULTURAS GUABAS Y BUGA)

CARLOS A. RODRIGUEZ*

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Las más recientes investigaciones arqueológicas realizadas en el suroccidente colombiano han permitido establecer que aproximadamente hacia los siglos VII-VIII D.C. en esta importante región comienzan a ocurrir profundos cambios estructurales expresados en la alteración de los patrones de asentamiento, las costumbres funerarias, la alfarería, la metalurgia, etc. Empieza lo que podríamos denominar un "Período Tardío" de desarrollo histórico, caracterizado por la proliferación de variantes regionales de desarrollo cultural (Rodríguez y Salgado, 1987: 3). En el altiplano nariñense aparecen los complejos Piartal y Tuza (Uribe, 1985-86: 7-9), en el Alto Magdalena los materiales pertenecientes al "Reciente" Agustiniano (Duque Gómez y Cubillos, 1988: 112-118; Llanos, 1988:110), en el valle del Patía los complejos Patía y Guachicono (Patiño y Gnecco, 1985:35), en la costa pacífica el complejo Bucheli (Bouchard, 1982-83: 318), en el curso bajo del río San Juan los complejos Minguimalo y Martincito (Reichel-Dolmatoff, 1962:56-57). En el valle medio del río Cauca surgen las culturas arqueológicas (1) Sonso (Herrera, et al. 1984: 396-401), Sachamate, Tinajas (Cubillos, 1984: 154-156), Guabas (Rodríguez, 1985a), Buga (Rodríguez, 1985b), Bolo, Pichinde y Quebrada Seca (Ford, 1944: 69-72). Todas estas culturas, representan las evidencias materiales de sociedades agro-alfareras con un modo de vida cacical que en algunas zonas existieron hasta el siglo XVII D.C. (Rodríguez, 1986).

No obstante, este "Período Tardío" no debe ser considerado totalmente homogéneo en un sentido cultural. En la mayoría de las regiones antes mencionadas pueden ser diferenciadas claramente dos culturas arqueológicas que existieron en un lapso de unos mil años. Un primer grupo se ubicaría entre los siglos VII y XIII D.C. es decir, en un "Tardío I"(Piartal, Patía, Bucheli, Minguimalo, La Llanada, Sonso I, Bolo, Sachamate y Guabas). El segundo grupo existió entre los siglos XIII y XVII D.C. correspondientes al "Tardío II"(Tuza, Guachicono, Martincito, Sonso II, Tinajas, Pichindé, Buga y Quebrada Seca).

En el estado actual de la investigación es difícil establecer con certeza quiénes crearon todas estas culturas. Sin embargo, últimamente ha sido planteada una hipótesis que podría ayudar a aclarar este problema. Es la referente a la amplia variabilidad antropológica de la población indígena en el momento de la llegada de los españoles al suroccidente colombiano.

En el presente artículo trataremos de analizar las expresiones materiales de algunas de estas poblaciones tardías del valle del río Cauca, diferenciando claramente la existencia de dos culturas arqueo lógicas: Guabas y Buga. Se caracterizará cada una de ellas, y se establecerán sus límites temporo-espaciales, de acuerdo a la información arqueológica disponible hasta ahora.

La cultura Guabas

El material arqueológico de esta cultura era conocido desde las investigaciones de Henry Wassén en la década de los treinta (Wassén,1976: 20. Fig. 9. M). Posteriormente, en 1964 Warwick Bray y Edward Moseley durante sus estudios arqueológicos en el valle geográfico del río Cauca agruparon más de 50 vasijas procedentes de 12 sitios guaqueados en los alrededores de Buga, en un solo complejo cerámico denominado "Cerámica Buga" (Bray y Moseley, 1976: 71-72). Como fue establecido posteriormente por el autor de estas notas, dicho complejo no era homogéneo y representaba realmente la evidencia de dos culturas arqueológicas diferentes: Guabas y Buga (Rodríguez, 1986: 42). En el año de 1980 arqueólogos de la "Fundación ProCalima" excavaron un poblado Guabas en Montecito (La Cumbre), sobre la cordillera occidental (Bray, et. al. 1981: 18-20). Posteriores investigaciones sobre costumbres funerarias, adelantadas tanto por Therese Gahwiler (1983) en la región de La Cumbre-Pavas-Bitaco, como por el autor y Carlos H. Illera (Illera, 1983; Rodríguez, 1984a; 1985a) permitieron ampliar aún más los límites temporo-espaciales de esta cultura.

Las costumbres funerarias. En la región de La Cumbre-Pavas Bitaco las tumbas son de pozo con cámara lateral; el pozo es casi cuadrado y la cámara, vista en planta, elíptica o semi-cuadrada, con orientación E-O o N-S.

La única forma de entierro hasta ahora conocida es el secundario en urnas y la cremación parece haber sido un fenómeno común. El ajuar funerario lo componen una o varias urnas, ollas-cuenco utiliza das como tapas y textiles (Gahwiler, 1983: 44-45). Por su parte, las costumbres funerarias de los representantes de esta cultura en el valle geográfico del río Cauca están mejor estudiadas en el cementerio de Guabas. Allí las tumbas analizadas son de tres tipos: a) de pozo rectangular; b) de pozo semi-rectangular con dos nichos y c) de pozo rectangular con cámara. Los pozos tenían orientación N-S. Se presentó entierro primario individual y colectivo en posición extendida y secundario (huesos dispersos y probablemente en urnas). Varios cráneos de adultos tenían deformación del occipital y los parietales y presentaron cremación parcial. El ajuar funerario, abundante en algunas tumbas, estaba compuesto por objetos de cerámica, hueso, metal y líticos (Rodríguez, 1985a: 49-5 l).

La cerámica. En cerámica los portadores de esta cultura elaboraron vasijas, figuras antropomorfas, volantes de huso y urnas funerarias. Los grupos más comunes de vasijas son: a) cuencos abiertos de cuerpo simple esférico y base redondeada o plana; b) ollas, usualmente de cuerpo simple esférico, con bases redondeadas o troncónicas; c) ollas-cuenco de cuerpo simple o compuesto, con paredes superiores convexas divergentes (Fig. 1: 1, 2); d) cántaros: que pueden ser de cuerpo esférico (Fig. 1: 3, 4); y de cuerpo cilíndrico con cuatro asas aplicadas horizontalmente (Fig. 1: 5, 6); e) botellones de cuerpo esférico, base redondeada y cuello largo tubular (Fig. 1: 7); f) copas de cuerpo simple y compuesto con paredes superiores rectas paralelas o convexas divergentes y base cónica (Fig. 2:1, 2, 3). (Rodríguez, 1986: 46-54). Las urnas funerarias son de dos tipos:l) de cuerpo ovoidal, cuello de paredes rectas o cóncavas paralelas y borde evertido, base terminada casi en punta; 2) de cuerpo cilíndrico, borde levemente evertido y base redondeada (Fig. 2: 4). (Gahwiler, 1983: 84-85).

En la cerámica antes descrita la decoración ocupa principalmente la parte superior del cuerpo y el labio, a pesar de que en algunos grupos se encuentra también en el cuello y en todo el cuerpo; las principales técnicas decorativas son la incisión, impresión, aplicación y pintura positiva y negativa. De todas ellas, la más utilizada fue la pintura positiva roja, presente en todos los grupos de vasijas con decoración, cubriendo parcial o totalmente, el cuerpo. Por regla general, varias de las técnicas mencionadas se utilizaban en forma mixta al decorar una misma vasija. Los elementos más simples del diseño son el punto, el círculo y la línea dispuesta vertical, horizontal o entrecruzada; los motivos geométricos básicos son el triángulo, el cuadrado, el rectángulo, la elipse, etc.; las composiciones son geométricas, antropomorfas y en menor medida, zoomorfas.

Las figuras antropomorfas pueden ser de dos tipos: a) huecas, con cabeza triangular (Fig. 2: 5, 6) y b) macizas con cabeza casi rectangular. El cuerpo de las figuras del primer tipo está totalmente cubierto de pintura roja, el rostro tiene un "tatuaje" que, en la mayoría de los casos, lo componen franjas verticales u oblicuas, incisas o pintadas, colocadas debajo de cada ojo; en las figuras del segundo tipo, la decoración es exclusivamente aplicada, en especial, collares y narigueras.

Por último, los volantes de huso tienen cuerpo simple o compuesto con cuello de paredes rectas paralelas; las bases pueden ser circulares o cuadradas. Una de las principales características de los volantes de huso de la Cultura Guabas es su profusa decoración geométrica, que cubre tanto la base como el cuerpo y el cuello. Las técnicas utilizadas en la decoración fueron la incisión, la impresión y el relleno de pasta blanca; los elementos y motivos básicos del diseño (punto, línea, círculo, triángulo, etc.) aparece en su forma más simple en el cuello. El siguiente grado de complejidad corresponde a las bases, donde la decoración es de tres clases: a) distribuida en círculo (Fig. 3: 1, 4); b) un triángulo divide la base en tres partes (Fig. 3: 2); c) la base dividida en cuatro sectores formando una estrella, cada uno de sus lados decorados con líneas y círculos (Fig. 3: 3). El máximo nivel de complejidad está presente en el cuerpo, donde se encuentran bandas centrales decoradas con triángulos y rombos (Fig. 3: 4, 5), triángulos con círculos simples (Fig. 3: 7) o formando aves estilizadas (Fig. 3: 8); o el cuerpo dividido en cuatro sectores (Fig. 3: 9, 10) o cuatro triángulos formando una estrella (Fig. 3: 11, 12) (Rodríguez y Jaramillo, 1988).

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Figura 1.  Cerámica del cementerio de Guabas. Ollas-cuenco, cántaros y botellones.

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Figura 2. Objetos cerámicos, líticos, metálicos y de hueso de la cultura Guabas

Metal. Los pocos objetos de metal hasta ahora estudiados provienen del cementerio de Guabas. Allí fueron hallados 13 objetos de adorno, tales como narigueras, aros y cuentas de collar. Su análisis mostró que los metalurgos de Guabas dominaban las técnicas de fundición y las aleaciones (tumbaga) (Rodríguez, 1984a. Anexo 2). Utilizando estas técnicas elaboraban objetos sencillos por su forma, que difieren notoriamente de los hechos por la Cultura Yotoco de la cordillera occidental (Tabla 1). Como ha sido planteado recientemente, esta metalurgia parece haber sido común en todo el suroccidente colombiano durante el "Período Tardío" al cual hemos hecho alusión (Plazas y Falchetti, 1986: 208-209).

Tabla 1
Análisis metalúrgico del material del cementerio de Guabas

Pieza No.
Procedencia
Peso Gr.
Oro %
Plata
Cobre
Platino
Hierro
1. Nariguera
Tumba 2
2,487
24
6
67
1
0,8
2. Nariguera
Tumba 2
3;634
0,5
0,5
98
nd.
0,4
3. Nariguera
Tumba 2
1,750
37
12
50
nd.
traz.
4. Nariguera
Tumba 2
7,261
nd.
   0,7
99
nd.
0,3
5. Nariguera
Tumba 2
4,330
0,7
1,8
97
nd.
0,5
6. Arito
Tumba 2
0,587
79
20
nd.
nd.
traz
7. Arito
Tumba 2
0,242
41
9
49
nd.
traz.
8. Arito
Tumba 2
0,089
46
23
30
nd.
traz.
9. Cuenta
Tumba 2
   0,325 
30
3,89
34,37
nd.
0,88
10. Frag. Lám.
Tumba 2
6,116
12,64
36
39,07
0,76
0,80 .
11. Frag. Lám.
Tumba 2
2,792
18,35
2,75
46,67
0,14
0,81 
12. Nariguera
Tumba 3
20,190
30
4
  56
1,5
0,3
13. Arito
Tumba 3
0,644
82
17
nd
nd.
traz

nd = no detectado.

Lítica. Los instrumentos líticos de trabajo más comunes son manos, metates y cinceles elaborados en dacitas, gneiss, gabros, microgabros y serpentinitas procedentes de yacimientos de la cordillera central. Las manos de moler pueden tener una, dos o tres superficies de trabajo pulidas (Fig. 2: 8, 9) (Rodríguez, 1984a: 98-100). El único ejemplar de cincel hasta ahora conocido, elaborado en serpentinita, tenía 23,5 cm. de largo y 4 cm. de ancho (Fig. 2:10).

Hueso. Son frecuentes igualmente en las tumbas objetos de hueso como agujas, con o sin orificio en una de sus puntas (Fig. 2: 11, 12, 13), cuentas de collar, colmillos perforados para adorno, puñales y flautas hechas en hueso de venado (Rodríguez, 1984a: 73-74).

Area de dispersión geográfica. Los yacimientos arqueológicos de la Cultura Guabas hasta ahora conocidos ocupan un área aproximada de 1.600 km cuadrados. Sobre la cordillera occidental están concentrados en el sector de La Cumbre-Pavas-Bitaco, limitando al norte con la Cultura Yotoco; en el valle geográfico del río Cauca el límite sur parece haber sido el río Amaime, puesto que al surde este río aparecen yacimientos típicos de la Cultura Bolo; hacia el norte cerámica Guabas se encuentra por toda la margen derecha del río Cauca hasta Cartago; a partir de Bolivar está presente hacia el norte por toda la margen izquierda del río Cauca. De tal forma, los límites occidentales serían el río Cauca en su sector central y las estribaciones de la cordillera occidental en el sector norte. Y finalmente, la frontera oriental parece haber sido las estribaciones de la cordillera central (Fig. 4). La poca investigación realizada en la zona arqueológica Quimbaya no permite aún establecer con precisión si los límites nororientales de la Cultura Guabas se extendieron hasta el Quindío. No obstante, en esa región son muy comunes las vasijas de cuerpo compuesto, con paredes superiores convexas divergentes (rasgos típicos de ollas-cuenco y copas del cementerio de Guabas) correspondientes a "inciensarios" (Duque Gómez, 1970: Lám. XXI) y ollas que Bruhns clasifica dentro del "Complejo Caldas" con fechas de radiocarbono pertenecientes al siglo XI D.C. (Bruhns 1976: 168).

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Figura 3. Diseño geométrico en los volantes de huso de la cultura Guabas

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Figura 4. Las culturas arqueológicas del Valle Medio del río Cauca entre los siglos VII y XIII d.C.

Cronología. En la actualidad se cuenta con cinco fechas de radiocarbono procedentes de yacimientos ubicados tanto en la cordillera central, como en el valle geográfico del río Cauca (Tabla 2). Además existen tres fechas más de sitios donde ha aparecido material Guabas junto con cerámica de otras culturas arqueológicas, y las cuales pueden ser utilizadas para establecer contemporaneidad. La primera corresponde al siglo VII D. C.; es decir a los posibles inicios de esta cultura en la cordillera occidental y está asociada a urnas funerarias de cuerpo ovoidal, con pintura roja sobre el labio y dos hileras horizontales de triángulos impresos sobre el cuello (Bray, et. al. 1981; 4. Fig. 10). El siglo VIII D.C. está representado por una fecha proveniente de la tumba de Tres Esquinas (La Cumbre) donde fueron halladas urnas ovoidales con pintura roja zonal y representaciones antropomorfas, así como también ollas-cuenco con decoración impresa en el cuello (Bray, et. al. 1981: 4. Fig. 10). Del siglo X D.C. aún no se tienen fechas, pero sí del siglo siguiente, de una tumba en La Sofía (Bitaco), donde aparecieron urnas ovoidales y cilíndricas con franjas rojas verticales sobre el cuerpo (Gahwiler, 1983: 44-45-46. Fig. 70,11, 73, 75). A este mismo siglo pertenece la fecha de 1050 ± 120 D.C. de una tumba en La Tebaida (Quindío) donde fue encontrado material típico Guabas (Bruhns, 1976): 168. Fig. 76). En este lapso se ubica igualmente, la fecha de 1140 ± 180 D.C. del sitio Palmaseca (Cubillos, 1984: 25) donde junto con cerámica de la Cultura Bolo, fue hallado material que en nuestro concepto es de la Cultura Guabas. La existencia de esta cultura durante el siglo XIII D.C. puede inferirse por la presencia de vasijas con forma y decoración Guabas en una tumba de La Primavera (región Calima), fechada en 1250 +- 85 (Bray, et al. 1981: 4. Fig. 8, 9). Su ocaso pudo haber sucedido hacia finales del siglo XIII o principios del siglo XIV D.C. como lo sugiere la presencia de volantes con forma y decoración Guabas, junto con gran cantidad de vasijas de la cultura posterior Buga, en la tumba No. 5 del cementerio de Almacafé, con una fecha de la segunda mitad del siglo XIV D.C.

Tabla 2
Cronología absoluta de la Cultura Guabas

Fecha
No. Laboratorio
Procedencia
Fuente
610 +- 75 d.C.
Beta 1501
La Virginia (Yumbo) Tumba
Bray et al., 1981
765 +- 115 d.C.
Beta 1835
Tres Esquinas (La Cumbre) Tumba B.
Bray et al., 1981
1050 +- 90 d.C.
Beta 4030 
La Sofía (La Cumbre) Tumba
Gahwiler, 1983
1120 +- 110 d.C.
Beta 5926
Guabas (Guacarí) Tumba 3
Rodríguez, 1985
1160 +- 120 d.C.
Oxa 106/107
Montecito (La Cumbre) Sitio de habitación
Herrera et al., 1984

El estudio, aún incipiente, de los yacimientos de esta cultura sólo permite hacer algunas inferencias generales sobre la estructura económico-social de dicha sociedad. La economía ha debido tener un carácter mixto, basada en él cultivo intensivo del maíz. Restos óseos de mamíferos como el borugo, el pecarí y el venado hallados en las tumbas.de Guabas hablan de la caza, la cual seguramente debió ocupar un papel secundario en la economía. La existencia de pesca es sugerida por un tipo esencial de agujas de hueso utilizadas probablemente para tejer las redes, e igualmente, por los importantes recursos hídricos representados en las lagunas que había en el valle geográfico y el mismo río Cauca. Otra de las actividades económicas de gran importancia fue la textilería, de la cual hablan directamente los volantes de huso, las agujas y las mantas encontradas en las tumbas. Con tal desarrollo económico es posible suponer la existencia de un excedente de producción más o menos regular, sobre cuya base pudo desarrollarse una diferenciación social y de bienes. Una evidencia clara de este fenómeno lo constituye, a nuestro juicio, la composición selectiva del ajuar funerario en las tumbas. Por ejemplo, la aparición de objetos metálicos y cerámica relativamente suntuarias en las tumbas Nos. 2 y 3 de Guabas no pudo haber sido casual.

La Cultura Buga

Los materiales de la Cultura Buga en el valle geográfico del río Cauca, fueron encontrados por primera vez por Warwick Bray y Edward Moseley en el año de 1964. Entonces, como ya fue anotado, dichos investigadores agruparon varias decenas de vasijas bajo el nombre de "Cerámica Buga" estableciéndose posteriormente su pertenencia a dos culturas diferentes. Igualmente, cerámica típica Buga fue hallada durante sus excavaciones en los sitios de Moralba, fechada entre los siglos XV y XVI D.C. y Yocambó donde se obtuvo una fecha de finales del siglo XVI D.C. (Bray y Moseley, 1976: 75). Para la identificación y caracterización de esta cultura sirvieron de base las excavaciones en el cementerio de Almacafé, Buga, realizadas por el autor en 1982 (Rodríguez, 1985b). Posteriores estudios en la región del río Las Vueltas, municipios de El Dovio, Versalles, El Cairo y Argelia, en 1983-84 (Rodríguez, 1984b), en el valle geográfico del río Cauca y la región de Cebollal-Cumbarco, en la cordillera central entre 1985-87, permitieron conocer mejor el patrón de asentamiento y la dispersión geográfica de los yacimientos de dicha cultura.

El patrón de asentamiento. La única región donde se ha estudiado hasta ahora el patrón de asentamiento es la del río Las Vueltas. Allí en un territorio de aproximadamente 1.500 km2 fueron prospectadas varios centenares de plataformas artificiales. Los trabajos se concentraron en el sector central del río, denominado "vallecito de El Cedro" donde, en un área de 44 km2 que incluyó ambas márgenes del río Las Vueltas y de la quebrada Guaimaral, logramos mapear más de 300 plataformas; 59 de ellas estaban ubicadas siguiendo el curso del río, sobre su margen izquierda y 39 en su margen derecha, conformando todas un poblado. Otra concentración fue hallada sobre ambas márgenes de la quebrada Guaimaral, donde se registraron 118 plataformas sobre la margen derecha y 102 sobre la izquierda. Tenían forma circular y ovoidal y por sus dimensiones fueron clasificadas en cinco grupos: 1) área entre 20 y 100 m2; 2) área entre 100 y 200 m2; 3) área entre 200 y 500 m2; 4) área entre 500 y f.000 m2 y 5) área entre 1.000 y 3.500 m2. En el primer poblado había 28 plataformas del primer grupo, 17 del segundo, 19 del tercero, 10 del cuarto y 8 del quinto; en el segundo poblado 102 del primer grupo, 72 del segundo, 30 del tercero, 7 del cuarto y 9 del quinto, incluyendo la plataforma más grande de todo el sector estudiado, con 3.500 m2. (Rodríguez, 1984; 16-23). No podemos asegurar que todas estas plataformas fueron construidas por los representantes de la Cultura Buga, ya que en ellas se hicieron trabajos sólo de prospección (cartografía, registro de su forma y dimensiones, recolección de material superficial y pozos de sondeo). Sin embargo, el análisis del material cerámico recolectado superficialmente, así como del proveniente de los pozos de sondeo, nos permite suponer que gran cantidad de ellas sí pertenecieron a esta cultura.

Las costumbres funerarias. Por información de los guaqueros, que es necesario verificar en futuros estudios arqueológicos, en las dos cordilleras existen cementerios con más de 100 tumbas, ubicados sobre las pendientes cerca de los sitios de poblado. El tipo de tumba más común es el de pozo con cámara lateral, con una profundidad que oscila entre 5 y 10 m. Para él valle geográfico contamos con datos más precisos gracias a los estudios del cementerio de Almacafé, donde se excavaron seis tumbas de dos tipos: 1) de pozo con una ampliación o "semi-cámara" lateral, en las tumbas 1, 2a, 3; el pozo era rectangular con orientación N-S; la "semi-cámara" donde se hizo el entierro estaba ubicada hacia el oeste y en planta tenía forma rectangular; 2) de pozo con cámara lateral, en las tumbas 2b, 4, 5; pozo rectangular con orientación N-S; las cámaras tenían forma casi ovoidal; en un solo caso (tumba 4) esta había sido construida 70 cm. por encima del piso del pozo. Las formas de entierro registradas fueron: a) primario individual en posición extendida, completo (tumba 2b) o sin el cráneo (tumba 1); b) primario dual y colectivo en posición extendida, con el cráneo orientado N-E y S-O. El ajuar funerario estaba compuesto de objetos cerámicos (vasijas, volantes de huso, rodillos-pintaderas y silbatos) y líticos. Por regla general, éste se encontraba cerca de la cabeza. En la tumba 1 había una vasija tipo "mocasín" fragmentada y 7 volantes; el ajuar de la tumba 2a. constaba de 2 estampaderas y 17 volantes, mientras que en la tumba 3 aparecieron solo 4 volantes. De tal forma, en las tumbas 1, 2a, 3 el ajuar perteneciente a mujeres, estaba constituido casi exclusivamente por objetos cerámicos directamente relacionados con la actividad textil, la cual era seguramente una actividad femenina. En las tumbas del segundo tipo el ajuar fue más abundante. En la N. 4 además de 21 volantes había 6 vasijas y en la N. 5 fueron halladas 22 vasijas, 2 silbatos y un volante de huso. Vemos entonces, que tanto por su forma, como por la composición del ajuar funerario las tumbas 4 y 5 se diferenciaban de las otras, siendo probable interpretar este fenómeno como expresión de cierta diferenciación social (Rodríguez, 1985b: 9-16).

La cerámica. El material cerámico estudiado hasta el presente consta de unas 300 vasijas, la mayoría de las cuales provienen de tumbas, incluyendo 83 objetos rescatados en las excavaciones de Almacafé. De las vasijas, los cuencos son cerrados con cuerpo esférico y base redondeada (Fig. 5: 1). Las ollas más comunes tienen cuerpo esférico, base redondeada y dos asas macizas aplicadas vertical u horizontalmente sobre el borde (Fig. 5: 2, 3). Las ollas-cuenco son de cuerpo compuesto, pero a diferencia de las de Guabas, tienen las paredes superiores cóncavas divergentes o casi rectas paralelas (Fig. 5: 4). Por su parte, los cántaros pueden ser de dos clases: a) de cuerpo tendiendo a ovoidal con cuellos de paredes cóncavas convergentes y base redondeada (Fig. 5: 5, 6); b) de cuerpo compuesto con paredes superiores casi rectas convergentes y dos asas macizas aplicadas horizontalmente sobre el hombro (Fig. 5: 7, 8, 9). Las copas tienen cuerpo simple con paredes convexas o casi rectas convergentes y bases cónicas (Fig. 6: 1, 2, 3, 4); algunos ejemplares presentan dos asas macizas aplicadas horizontalmente debajo del borde. Otras de las vasijas son las de cuerpo asimétrico tipo "mocasín" (Fig. 6: 5), así como también recipientes tipo miniatura, con cuerpo compuesto -y base troncónica (Fig. 6: 6). La decoración está distribuida debajo del borde o en todo el cuerpo; son conocidas tres técnicas básicas: impresión, aplicación y¡ pintura positiva, siendo esta última la más común. En los volantes se' aprecia un cambio evidente en relación con los de la cultura anterior, Los de Buga son de dos tipos: 1) de cuerpo esférico simple o compuesto con paredes inferiores rectas paralelas o convergentes; 2) de cuerpo cónico compuesto con paredes inferiores rectas paralelas o convergentes y superiores cóncavas divergentes. Es posible que el cambio sucedido en las dimensiones de los volantes de Buga haya tenido como causa la introducción de fibras vegetales más finas (¿nuevas variedades de algodón?), como es el caso de ciertas comunidades indígenas actuales (Raymond, 1983: 13). Las técnicas utilizadas en la decoración son la incisión, el empastado y el ahumado intencional (ausente en Guabas). La decoración geométrica cubre tanto la base como todo el cuerpo. Un elemento fundamental en el diseño Guabas, como es el círculo impreso, desaparece totalmente en la decoración de los volantes de Buga. Otros de los objetos cerámicos asociados con textilería son los sellos-pintaderas, los cuales se presentan de dos tipos: 1) de cuerpo cónico macizo y base plana, similares a la forma de los volantes; 2) de cuerpo cilíndrico hueco. Están decorados con motivos geométricos excisos como rombos, triángulos, etc. Y finalmente, hablaremos de los silbatos, los cuales tienen también cuerpo cilíndrico y dos orificios; como decoración presentan triángulos incisos y rostros humanos modelados.

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Figura 5. Cerámica de la cultura Buga. Cuencos, ollas-cuenco y cántaros.

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Figura 6. Cerámica de la cultura Buga. Copas y vasijas asimétricas

Area de dispersión geográfica. El área de dispersión de los yacimientos Buga conocidos ocupa unos 10.000 km2. El límite sur ha debido ser el río Amaime, puesto que en Palmira ya aparece material cerámico típico de la Cultura Quebrada Seca, contemporánea con Buga. El río Cauca sirvió de frontera occidental, pero sólo en su parte media, ya que a partir de Bolívar yacimientos Buga se encuentran sobre ambas márgenes; son también comunes los sitios Buga en toda la región del río Las Vueltas; mientras que el límite divisorio de aguas de la cordillera central parece haber servido de frontera oriental. Hacia el noroeste hemos encontrado material Buga hasta Sevilla; su dispersión más al norte hasta el Quindío necesita ser verificada por investigaciones futuras, a pesar de que en dicha región son bastante comunes los volantes y las pintaderas ya descritas (Bruhns, 1976: 177; Duque Gómez, 1970: 134).

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Figura 7. Diseño geométrico en los volantes de huso de la cultura Buga.

Cronología. Para ubicar el lapso de existencia de la Cultura Buga tenemos a nuestra disposición cuatro fechas de radiocarbono, todas procedentes del valle geográfico del río Cauca (Tabla 3). La primera de ellas, de la segunda mitad del siglo XIV D.C. pertenece a la tumba 5 del cementerio de Almacafé, la cual consideramos transicional. La presencia de cerámica Guabas junto con la de Buga, podría indicar el inicio de esta cultura. Al siglo XV D.C. corresponde una fecha de Moralba asociada a silbatos Buga con decoración antropomorfa. Y por último, al período final de esta cultura corresponden dos fechas de finales del siglo XVI; la primera de ellas es de Moralba y la segunda de Yocambó asociada con fragmentos de cántaros y volantes Buga. De tal manera, de acuerdo a las fechas disponibles, la Cultura Buga debió existir por lo menos durante unos 300 años. Sus portadores fueron los grupos indígenas que los conquistadores españoles denominaron de las "Provincias" de Buga (Cieza de León, 1962:92; Tascón, 1938: 24-25) y Chanco (Romoli, 1976: 28).

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Figura 8. Las culturas arqueológicas del Valle Medio del rio Cauca entre los siglos XIV y XVI d.C.

Tabla 3
Cronología absoluta de la Cultura Buga

Fecha
No. Laboratorio
Procedencia
Fuente
1360 +- 70 d.C.
Beta 21777
Almacafé (Buga)
Rodríguez, 1988
1460 +- 70 d.C.
GrN 5761
Tumba Moralba (Yotoco)Trinch. 2. Nivel 2 Sector intermedio
Bray y Moseley, 1976
1550 +- 70 d.C.
GrN 4697
Moralba (Yotoco) Trinch. 2. Nivel 2 Superf. superior
Bray y Moseley, 1976
1580 +- 70 d.C.
GrN 4695
Yocambó (Yotoco) Banco del río Cauca
Bray y Moseley, 1976

Agradecimientos. Entre las muchas personas que con su colaboración han hecho posible reunir los datos para escribir el presente artículo merecen especial gratitud los doctores Vladimir A. Bashilov, Warwick Bray, Betty Meggers, José V. Rodríguez y Alfredo Sánchez Vargas. El trabajo en las figuras se debe a Yolanda Jaramillo a quien también hago extensivos mis agradecimientos.

 

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Museo Arqueológico Calima (Inciva). Darién, Valle del Cauca
 
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