La superficie interna de los ejemplares con serpiente está decorada con una banda pintada de 3 a 4cm de ancho que rodea el borde. Regularmente en ella hay dos motivos, cada uno repetido dos veces, intercalados y separados por líneas verticales paralelas. Los más recurrentes son triángulos, a veces concéntricos o a manera de espirales angulares que forman un patrón continuo; otras veces están dispuestos sobre líneas, sobre círculos o dividiendo en cuatro, espacios cuadrados. Otro motivo que también se repite es el de dos espirales opuestas, unidas por dos líneas con un ángulo agudo en la parte superior; sobre estas líneas se encuentran Otras oblícuas a ellas, más pequeñas o paralelas que terminan incluso bordeando las espirales (Figs. 2 y 3). Cardale (1981) lo identifica como un animal encorvado y estilizado, presente también con alguna frecuencia en copas y múcuras del norte de la Sabana de Bogotá, así como en la mochila que acompaña la momia de Pisba, Boyacá (hoy día en el Museo del Oro). Es interesante anotar que en dicha mochila, "el diseño que aparece... consiste en dos módulos..., cada uno de los cuales se repite dos veces". (Cardale, 1987, p. 19), igual que en las copas.

Figura 2. Diseños internos en las copas C.

 

Figura 3. Diseños internos en las copas C.

Al parecer, tanto la forma como la decoración con serpientes y animales estilizados corresponde a la época de la ocupación muisca y a la del contacto entre ellos y los españoles. Por una parte, la momia arriba citada lleva un poporo cuyo palito tiene incrustadas cuentas de vidrio de carácter español, acompañado por copas decoradas con serpientes bicéfalas (Cardale, 1981). Por Otra parte, Castillo (1984) también llega a la conclusión de que este tipo de decoración es tardío; la secuencia estratigráfica de Tunja así lo evidencia.

Comentarios (0) | Comente | Comparta