JARRAS


Al entrar aquí en la descripción de jarras y cántaros, es importante llamar la atención sobre lo beneficioso que sería el unificar los nombres dados a estas vasijas a lo largo de todo el altiplano cundiboyacense puesto que son formas relativamente comunes en él. Recipientes con características formales similares se encuentran con una amplia dispersión, tanto en lugares geográficos como en los tipos cerámicos y se les llama unas veces cántaros, otras jarras, trastocándose sus características generales.

Debería entonces establecerse definitivamente la diferencia, para lo cual se sugieren algunos parámetros. Serían jarras las vasijas que tengan cuello corto menor o igual al diámetro de la boca, un asa grande que se distinga como central y más importante en el caso de que existan otras más pequeñas. El cuerpo puede ser globular o semiglobular con hombro redondeado y base redondeada.

Cántaros se llamaría a recipientes generalmente grandes, con cuerpo semiglobular, hombro pronunciado por un quiebre que forma casi un ángulo recto con la parte inferior del cuerpo; está ubicado por encima de la mitad de la altura, de manera que el segmento superior del cuerpo corresponde a una tercera parte del total de la altura. Cuello ancho y corto, recto o abultado, cuya altura, la mayoría de las veces es menor al diámetro de la boca. Dos asas en ángulo o redondeadas diametralmente opuestas y base redondeada tendiendo a plana.

Las jarras de la cerámica Valle de Tenza Gris se pliegan a la descripción hecha arriba. Sus características más sobresalientes son la existencia de dos asas ornamentales pequeñas de sección redondeada o pequeños rollos de arcilla pegados a manera de asas falsas (Láminas 8A y B). Su altura total es igual o muy similar a su diámetro máximo. Este último varía entre 12.6 y 37.5cm, su altura, entre 12 y 36cm. Unas, las más pequeñas, no tienen asas falsas y su cuello es más angosto. Todas están decoradas con líneas en pintura roja o negra sobre blanco en la parte superior del cuerpo, bordes y asa, con los mismos motivos descritos para las múcuras.

Lámina 8.

Opuestas al asa, algunas jarras tienen además, el cuello decorado con caras antropomorfas, hechas con base en pequeñas aplicaciones. Los ojos son en forma de granos de café, la nariz pronunciada y orejas que son las mismas asas falsas aplicadas a lado y lado. Cuando existen estas caras, es común encontrar dos cordones en semicírculo que parten de las asas y terminan en una especie de mano de cuatro dedos en la parte delantera. Estos cordones o brazos se encuentran por encima del hombro o sobre él reforzándolo. Todo el conjunto da la impresión de un cuerpo humano y sus redondeces podrían sugerir lo femenino (Lámina 8A).

CANTAROS

Se puede decir que los cántaros son una de las formas típicas de esta región y de este conjunto cerámico. Su altura siempre es de 2 a 5 cm menor que su ancho máximo, lo que influye considerablemente en la estabilidad del recipiente y por lo tanto en el uso dado al mismo. Muchos de éstos tienen las paredes interiores desgastadas y costras amarillentas pegajosas que hacen pensar en su utilidad para la fermentación de bebidas como la chicha. Sus alturas varían entre 12,5 y 26 cm, sus diámetros máximos entre 14 y 30 cm.

Todos tienen dos asas diamentralmente opuestas, y dos las tienen dobles, puestas una encima de la otra. A veces las agarraderas terminan en dos ramificaciones sobre el cuerpo, inmediatamente seguidas por una aplicación semicónica (Láminas y 9).

Lámina 9.

En la Casa del Marqués de San Jorge existe un cántaro atípico. Es doble, unido por un puente de sección circular, a la altura del hombro y una de sus bocas está sellada (Lámina l0).

Lámina 10.

Regularmente tienen decoración pintada en la parte superior del cuerpo, igual a las jarras y múcuras; un motivo común en los cántaros son rectángulos concéntricos repetidos cuatro veces sobre el cuello. También muestran representaciones antropomorfas en el cuello y los brazos con manos de cuatro dedos, pero en este caso pueden tener los brazos en la parte delantera y trasera de la vasija.

BOTELLAS - VASIJAS ATIPICAS

Del municipio de Guayatá, vecino de Somondoco en el Bajo Valle de Tenza, y de Buenavista, al noroccidente de Boyacá, provienen dos vasijas atípicas que bien podrían ser una especie de botellas ya que no tienen ningún asa. Ambas tienen cuerpo semiglobular con hombro redondeado, cuello largo y base redondeada.

La encontrada en Guayatá tiene forma carenada, es decir presenta una doble silueta angular (Glosario Arqueológico Pendoneros, 1981). Su altura total es de 15 cm; el diámetro máximo es de 10 cm; el diámetro intermedio es de 6 cm, el de la boca es de 3 cm (Lámina 8C).

La otra vasija es sencilla con cuello ligeramente angosto, un poco alto; las paredes del cuello son cóncavas y facilitan el manejo del recipiente.

VASIJAS CON CUELLO Y DOS ASAS

No son piezas muy frecuentes. Son pequeñas, con cuerpo semiglobular, hombro aquillado o redondeado ubicado en la mitad de la altura de la vasija. El cuello, regular mente abultado, desde donde parten las asas que terminan por encima del hombro y base redondeada (Lámina 11). Su diámetro oscila entre 10.8 y 16cm, su altura total entre 12 y 14.8 cm. Van decoradas con pintura a base de rayas que forman figuras geométricas en la parte superior del cuerpo, bordes y asas.

Lámina 11.

BARRIL

Son vasijas de cuerpo cilíndrico horizontal, cuello bajo y dos asas verticales planas que unen el cuerpo con el cuello. Están decoradas desde la mitad de la altura hacia arriba con los mismos motivos de las jarras y los cántaros. Sus dimensiones promedio son: Largo: 17 cm; altura: 14cm.

Resumen

Este es pues el conjunto básico de formas que constituyen la cerámica Valle de Tenza Gris. Los diseños decorativos que adornan las vasijas se repiten constantemente en las diferentes piezas. Las copas parecen haber sido recipientes destinados a funciones muy especiales, su decoración es de las más esmeradas, los motivos y sus combinaciones son abundantísimas.

La aplicación de la pintura en algunos recipientes es descuidada. El baño blanco esparcido regularmente sobre las superficies, muchas veces se escurrió y quedaron chorriones de éste en las zonas no decora das. Las líneas en pintura roja o negra, en ocasiones están torcidas, tienen grosores irregulares o se salen de los límites de la figura.

La antigüedad, duración y transformaciones temporales y regionales de esta cerámica quedan aún por confirmar. Sin embargo, algunas formas ya se pueden catalogar como de la época de la ocupación Muisca en el altiplano cundiboyacense. Estas son las copas tipo C y muy probablemente las jarras, múcuras y cántaros (Cardale, 1981). Faltan entonces estudios para determinar con precisión la antigüedad del material, tanto como la extensión del territorio ocupado por la gente que lo hizo.

Procedencias de la cerámica Valle de Tenza Gris

En Boyacá

Poblaciones del Bajo Valle de Tenza: Manta, Guayatá, Somondoco, Guateque, Garagoa, Chinavita, Pachavita, Sutatenza, Tenza, La Capilla, Almeida.

Otros municipios: Buenavista (vertiente hacia el Magdalena), Belén, Duitama, Pesca, Tunja, Chivatá, Tibaná, Ramiriquí, Los Cedros, Samacá, Sutamarchán, Laguna de Fúquene.

En Cundinamarca

Pasca, Fómeque, Choachí, Tocancipá, Guasca y Zipaquirá.

En Santander

Oiba, El Encino y Charalá.

NOTA: Las vasijas correspondientes a las láminas 2 a 7 y 9 a 11 pertenecen al Fondo de Promoción de la Cultura, colección Casa del Marqués de San Jorge.

 

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