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AVANCES DE INVESTIGACIÓN
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III. Descripción
1. Estimación del sexo
Teniendo en cuenta las limitaciones para determinar el sexo de un individuo únicamente con base en el cráneo, se emplearon varios criterios en el proceso de estimación. Aquellos que se emplearon fueron definidos por Brothwell (1981:59): (a) dentro del contexto de la muestra disponible de Chiscas, este cráneo es relativamente pequeño; (b) las inserciones musculares son poco desarrolladas; (c) protuberancia occipital externa pequeña; (d) paladar poco ancho; (e) arcos superciliares casi ausentes. Sugerimos que la persona era una mujer.
2. Determinación de la edad
La dentición maxilar perdida post-mortem corresponde a los cuatro incisivos, el canino izquierdo, premolares izquierdos y el primer premolar derecho. Solamente están presentes el canino derecho y la raíz del segundo premolar derecho. Todos los molares se perdieron antemortem, con total reabsorción alveolar. De acuerdo con esta mínima información, el grado de obliteración dé la sutura basi-esfenoidal y los niveles de obliteración de las suturas del cráneo, solamente podemos sugerir tentativamente que esta persona era mayor de 21 años de edad al momento de morir.
IV. Patología
El cráneo presenta una lesión osteolítica del hueso frontal, a la altura del seno frontal izquierdo (figs. 2 y 3). Las dimensiones de la lesión son: altura = 45 mm; ancho = 33, 5 mm; profundidad = 20 mm (tomada desde la pared posterior hacia afuera). La pared anterior del seno está involucrada pero no la posterior. La lesión se extiende hacia el seno frontal contralateral, incluyendo el seno etmoidal izquierdo y las celdas etmoidales derechas, destruyendo la pared anterior del seno frontal. El hueso nasal izquierdo también se vio afectado, como también la apófisis orbital maxilar ascendente del mismo lado. La arcada supraorbital izquierda está destruida en su parte medial, y la pared orbital izquierda está desplazada hacia el interior de la órbita. La pared posterior de ambos senos frontales está intacta. La pared anterior está representada por dos proyecciones de aproximadamente 8 mm, con respecto a la arcada supraorbital, con lo cual se puede tener una idea de la extensión que tuvo la lesión.
La destrucción de la pared anterior se puede observar en la radiografía lateral (fig. 4). La radiografía antero-posterior (fig. 5) muestra el tamaño del seno, estando ambos comunicados. La densidad ósea es normal sin formación de nuevo hueso en el interior de la cavidad que estuvo ocupada por la mucosa. También es evidente la deformación secundaria de la cavidad orbital y el estado normal de la pared posterior del seno.
También debe notarse una mancha larga y ovalada en el hueso frontal izquierdo, que mide 72 mm x 59 mm, y rodeado de un "anillo" un poco más oscuro. Esta mancha parece ser el resultado de procesos naturales post-mortem, y no tiene relación con la patología.
Las radiografías demuestran que la trabécula del hueso es normal con los cambios normales debidos al enterramiento. No se observan cambios en el área de la mancha. Sí es evidente la reducción de la capacidad volumétrica de la órbita izquierda, que se debió a la presión de la masa sobre ella.
V. Diagnóstico diferencial
En este espécimen, pueden tenerse en cuenta las siguientes alternativas en el diagnóstico diferencial: las masas que podrían confundirse con esta manifestación patológica son el meningocele frontal y el meningoencefalocele frontal. La primera se debe a un herniamiento de las meninges, y la segunda a un herniamiento de las meninges y el tejido cerebral (David & Simpson 1987). Estas lesiones se desplazan hacia adelante a través de aberturas congénitas del cráneo, o pueden ser secundarias a un trauma. En este caso, sin embargo, la bóveda craneal está intacta lo cual elimina estas dos posibilidades.
De las tres categorías descritas por Urken, et. al (1987 b) para senos frontales anormales -hiperseno, neumoseno dilatans, y neumocele-puede tenerse en cuenta el último en el diagnóstico diferencial. Un neumocele "... se refiere a un seno aereado con adelgazamiento localizado o generalizado de las paredes del seno" (Urken et. al 1987 b:607). Se diferencia del neumoseno dilatans por "... la pérdida de una parte, o de toda, la pared del seno" (Ibid).
Los mismos autores explican que el neumocele se produce puesto que no hay un rápido equilibrio en la presión del seno con la presión nasal del aire (Ibid:608), aun cuando la eliminación de la secreción es normal. El neumocele produce el adelgazamiento del hueso y eventualmente lo destruye, y por este motivo puede causar una lesión muy similar al mucocele del seno frontal. El diagnóstico se puede complicar aún más puesto que, en la mayoría de los casos reportados, los mucoceles no terminaban infectándose -un piocele- y por consiguiente no se formaba nuevo hueso. Urken et. al (Ibid:609) mencionan también que los casos reportados por McNally como mucoceles; dos posiblemente eran neumoceles puesto que el seno contenía aire. Por supuesto que esta diferenciación es imposible en un ejemplar arqueológico seco; sin embargo, hay que tener presente que el drenaje de mucosa es normal en el neumocele, lo cual indica un óstium normal del seno, que no es evidente en nuestro especimen.
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VI. Discusión
Howarth (1921) definió el mucocele del seno como la "acumulación y retención dentro del seno de secreción mucosa, debido a la obstrucción de su salida, con adelgazamiento y posible distensión de una o más de las paredes del seno. Cuando el contenido de la cavidad es purulento, la condición se llama piocele" (en Bordley et. al 1973:697). Existen varias teorías para explicar la etiología del mucocele. Casi todos los autores están de acuerdo en que la causa más corriente es la obstrucción del dueto naso-frontal. Esta puede ser causada por una inflamación crónica, trauma (como por ejemplo una fractura), o un osteoma. Schenck (1974) ha sugerido que la degeneración cística de la mucosa del seno podría originar una dilatación glandular y mucocele.
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Bordley et. al (1973) presentan un resumen de las teorías que se han propuesto. Lederer (1946) sugirió que el trauma en el seno frontal podría causar una lesión sub-mucosa, seguida de hemorragia lo cual elevaría el mucoperiostio produciendo un quiste. Kastenbauer (1967) sugirió en aquellos casos sin historia clínica previa de cirugía del seno frontal, trauma externo o infección del seno frontal, el mucocele podría desarrollarse a partir de un proceso patológico de neumatización. Concluyó que el factor principal en la formación del mucocele son las proporciones reducidas del seno y del sistema de duetos que tiende a producir estenosis y oclusión del seno. Se han sugerido otras posibilidades, como por ejemplo pólipos en los duetos naso-frontales, inflamación crónica de la mucosa de la nariz superior, tumores metastásicos en el área de los duetos nasofrontales, y repentinos cambios barométricos. Todas estas causas, sin embargo, conducen hacia el mismo fenómeno; esto es, la interferencia con el normal funcionamiento del dueto naso-frontal (Ibid).
Esta obstrucción eventualmente producirá presión sobre las paredes del seno frontal causando una lesión similar a la de este cráneo. Muchas veces la presión desplaza el ojo de su posición normal. Lambert (1955) demostró que el mucocele del seno frontal puede afectar los ojos, y nuestro especimen demuestra claramente esta condición.
No hay evidencia en las paredes que indiquen una invasión neoplásica. El trauma no se puede confirmar ni refutar como causa inicial puesto que el área afectada ha sido destruida por la patología y no hay otras lesiones presentes. Otra posibilidad es que la lesión hubiera sido causada por una sinusitis crónica afectando el drenaje del seno frontal y originando el mucocele. Esta entidad también podría generarse por una lesión traumática que terminaría con infección secundaria, causando un círculo final de tromboflebitis séptica retrógrada, como un empiema subdural, absceso cerebral, absceso epidural o meningitis, aun cuando esto es extremadamente difícil de establecer. De acuerdo con la evidencia disponible, concluimos que se trata de un caso de mucocele del seno frontal.
BIBLIOGRAFÍA
Bordley, John E. 1973. Mucoceles of the Frontal Sinus: Causes and Treatment. Ann Otol 82:696-702
Brothwell, Don. 1981. Digging up Bones. (BMNH) Cornell Univ. Press, Ithaca.
David, D.J. 1987. Frontoethmoidal Meningoencephaloceles. Clinics in Plastic Surgery 14(1): 83-89
Falchetti, A.M., and Plazas, C. 1973. El Territorio de los Muíscas a la Llegada de los Españoles. Cuadernos de Antropología, Universidad de los Andes, Bogotá.
Lambert, V.F. 1955. The Rhinologist and the Orbit -Some Personal Recollections. Pro c Roy Soc. Med. 48:79-85
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Urken, M.L.; Som, P.M.; Lawson, W; Edelstein, D; McAvay, G; Biller. 1987a. The Abnormally Large Frontal Sinus: 1. A practical Method for it's Determination Based Upon An Analysis of 100 Normal Patients. Laryngoscope. 97:602-605 (May).
Urken, M.L.; Som, P.M.; Lawson, W; Edelstein, D; Weber A; Biller. 1987b. Abnormally Large Frontal Sinus. II. Nomenclature, Pathology, And Symptoms. Laryngoscope. 97:606-611.
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Esta investigación se realizó con el apoyo del Instituto Colombiano de Antropología. Se agradece a Braida Enciso por la elaboración del mapa. |



