Afiches

Todas las maletas van acompañadas de afiches que estimulan la capacidad de observación reflexiva, para llevar al niño a un razonamiento convincente. Algunos, además de la información gráfica, sirven como tableros para el desarrollo de los juegos. Se aprecia nuevamente una especial atención en la percepción del niño como primer paso para el conocimiento.

Actividades

El trabajo está concebido para ser realizado con grupos de 4 a 6 alumnos. Se reparten los objetos para ser observados; cada uno de ellos puede tener en sí una significación general; echar luz sobre el conjunto y dar una idea de relaciones que de otra manera sería difícil comprender. Ello obedece quizá, a que cada persona posee una capacidad de percibir la posición de un objeto en un amplio contexto. Los materiales que forman la maleta responden a los principios de una escuela activa e investigadora.

 

Los objetos son el pretexto de comentarios que tienen por finalidad no sólo informar, sino formar el espíritu, enseñar a pensar, a deducir, a comparar, a sacar conclusiones, a ampliar su capacidad afectiva y a desarrollar la curiosidad. El acercamiento al objeto tiene la intención de ayudar a facilitar y hacer el aprendizaje más dinámico, aunque es evidente que este dinamismo sólo puede llegar a través de la preocupación y actitud del profesor incitando a los alumnos a una participación activa. El maestro debe ser un guía que se encargue de orientar la actividad, mas no un instructor.

Conviene suscitar la creatividad mediante ejercicios complementarios que contribuyan a desarrollar otras habilidades como la narración. Tenemos que valorar el coraje de arriesgarse hacia el campo de la libre expresión personal; esto contribuye a efectuar un trabajo integral con otras asignaturas como español y literatura. Cabe destacar que una sustancial condición para una pedagogía creativa se funda en la idea de que el desarrollo de las funciones se logra mediante el ejercicio de habituar al alumno a situarse ante una actitud innovadora; se espera que el estudiante aporte algo personal iniciándolo en una vía que previsiblemente lo llevará a mayores logros, sin necesidad de enfrentarse a una ingente cantidad de información que apenas puede asimilar.

Las actividades se complementan con pasatiempos que además de diversión y entretenimiento ofrecen un aprendizaje ameno, como es el caso de los rompecabezas, las sopas de letras y crucigramas.

Cursos de capacitación

- Cursos para maestros

La educación es un conjunto. Tanto la que tiene lugar en el salón de clase, como la que se da fuera de ella, tiende a convertirse en un proceso social cada vez más importante y por lo tanto no puede abandonarse. Por eso el museo busca impulsar a través de los cursos para maestros una respuesta creativa y positiva. Esta es una alternativa pedagógica para educadores; ellos, como trabajadores de la cultura, con compromisos pedagógicos que necesitan rescatar para colocarlos al servicio de los alumnos, deben contribuir a que el estudiante desarrolle el espíritu creador, investigativo y crítico.

Mediante estos cursos el museo concentra propósitos para no mantener al maestro sumido en la pasividad y para darle varias posibili­dades de trabajo que incorporen lo mejor de su experiencia en su práctica docente.

A mediados de los años ochenta, los museos comienzan a trabajar conjuntamente y a unir esfuerzos para el logro de un trabajo más pedagógico que contribuye a mejorar la calidad de la educación en el país. Se realizan contactos con diferentes instituciones como la Secretaría de Educación y las Universidades Nacional y Pedagógica para buscar propuestas alternativas desarrolladas a partir del trabajo realizado en los museos.

En 1985 y 1986, el Museo del Oro, en coordinación con el Centro Experimental Piloto -CEP- acordó la realización de cursos de actualización para el Magisterio, válido para el ascenso en el escalafón docente. Se llevó a cabo el curso "El museo una herramienta en la enseñanza de las ciencias sociales" que tuvo como objetivo crear en los educadores un impulso positivo que los condujo a comprender la importancia de los museos de Bogotá.

Los maestros tomaron conciencia de la existencia de otros recursos didácticos de gran valor para la enseñanza de las ciencias sociales diferentes al ya conocido texto o a la clase magistral. Con este modelo se aspira a que no se presente este gran vacío en el desarrollo personal del maestro, evitando el estancamiento en su proceso de formación y permitiéndole desarrollarse como persona y como intelectual.

En 1988 y 1989 se realiza con la Universidad Pedagógica Nacional el curso "Una enseñanza de la historia desde la historia". En este proyecto se consideraba al museo como una fuente histórica; se propicia­ba la elaboración de programas pedagógicos innovadores, con la intención de buscar un cambio de la enseñanza de la historia poniendo en práctica algunos de los procesos teóricos y meto do lógicos de la ciencia histórica.

En 1989, la División de Investigaciones Educativas del Distrito, DIE-CEP con la colaboración de la Unesco y del Museo del Oro, inician los talleres de "Acercamiento crítico al museo" para afianzar los lazos entre éste y la escuela. En ellos se manifestó la creación de un ambiente de reflexión con el fin de proponer proyectos pedagógicos a nivel institucional y plantear nuevas alternativas metodológicas que conduzcan al desarrollo integral del alumno.

En 1990, se organizó con el Centro Experimental Piloto de Cundinamarca un curso en el que se impulsó la creación de museos escolares Y. comunitarios.

En estos cursos-talleres se encuentran elementos, propuestas, alternativas y decisiones que se pueden considerar como expresiones de formas de autodeterminación de los participantes. Es un proceso que tiende a hacer del maestro un sujeto autónomo con posibilidades de participar en la orientación y organización del proceso educativo.

Las actividades se organizan en planes cortos y se intenta partir de

las necesidades de cada participante, quien es el responsable del desarrollo del trabajo. Generalmente los cursos se realizan mediante la organización de una dinámica de formación. Son talleres motivacionales y vivenciales que permiten recoger y sistematizar su propia experiencia. Se centran en temáticas que conllevan propósitos de formar colectividades para el trabajo investigativo, para diseñar mecanismos de organización que garantizan la continuidad del trabajo y la producción de nuevos elementos metodológicos y propuestas prácticas. Con el fin de realizar una efectiva participación del grupo se ha adoptado una metodología de trabajo que tiene como base el análisis y la confrontación de la experiencia cotidiana de cada uno de los integrantes.

Es importante resaltar que el proceso adelantado es la participación. Con esta forma se prevé que se formen maestros multiplicadores de procesos para que los desarrollen en cada una de las instituciones educativas.

- Cursos para guías de turismo

El museo también se preocupa por la capacitación de los guías de turismo y de los estudiantes de administración turística. Para el efecto, se realizan cursos semestrales para afianzar conocimientos y actualizados en nuevos conceptos. Se busca que los aportes hechos mediante estos cursos sean una opinión o una conceptualización más, para no crear dependencia como usualmente sucede con los guías de turismo que no pertenecen al Museo del Oro.

Se crea en el grupo de participantes la intencionalidad de producir un impulso investigativo que posibilite múltiples formas de acceso al ejercicio de divulgador de cultura y que forme la responsabilidad para que el guía sea el actor y el orientador de procesos comunitarios y el . museo sea el espacio donde formas explicativas permitan la interacción de los conceptos.

Cartilla para maestros

Dentro del desarrollo del programa de estudios es indispensable enmarcar una visita al museo. Para la realización de esta actividad se creó la cartilla Visita al Museo del Oro.

La falta de conocimientos de los maestros acerca de los contenidos del museo y la poca preparación y motivación que realizan con sus estudiantes, impulsó a diseñar una cartilla que sirviera de guía para la visita. A lo anterior se suma el problema constante de las tareas que los estudiantes deben realizar en el museo. Frecuentemente se observa cómo los maestros imponen tareas a los alumnos que son imposibles de llevar a cabo por no corresponder el tipo de cuestionarios formulados, con la temática de] museo, El maestro aún permanece sumido en la visita que realizó tiempo atrás y presume que los temas que entonces presentaba el museo son aún vigentes, Es difícil hacer entender al profesor que el museo contínuamente está renovando sus contenidos con el fin de actualizar los conocimientos con las investigaciones recientes. Estos dos motivos indujeron al museo a la elaboración de esta cartilla.

La cartilla está compuesta por diferentes temas dados a conocer en unidades separadas. Para iniciar se presentan unas recomendaciones e instrucciones útiles y ágiles. Además de las culturas precolombinas se dan conceptos generales sobre la prehistoria, las etapas arqueológicas, las tradiciones metalúrgicas, las técnicas de trabajo de oro y un glosario.

 

Se aconseja al profesor leer toda la cartilla para informarse de los diversos temas contenidos en ella. Luego debe efectuar una preparación consistente en la realización de una visita exploratoria. Es conveniente precisar una unidad o tema para reforzar, rompiendo así la tradicional idea de visitar todo el museo. Esta preparación debe hacerse en etapas y va más allá de la información sobre los diferentes aspectos de las culturas precolombinas. Es necesario que el alumno maneje -antes de ir al museo- conceptos generales, de tal manera que al visitar el museo esté familiarizado con los objetos que en él se hallen, lo que permite que el niño tenga la capacidad de observar, admirar, comprender e interrogarse sobre los objetos y el hombre que los elaboró.

Se encuentran en la cartilla decisiones, propuestas, alternativas y cumplimiento de responsabilidades que pueden ser consideradas como expresión de formas de autodeterminación de los profesores. La apropiación de un proceso de esta naturaleza se va dando desde las opciones para decidir y comprometerse, hasta la participación del desarrollo de las actividades propuestas dentro del museo. Se presentan innovaciones que no se limitan a simples cambios de formas y títulos porque los contenidos cambian con las nuevas investigaciones. Infortunadamente en la actualidad la formación del maestro le da una dependencia de los textos escolares como única verdad evadiendo la responsabilidad de la investigación.

Es importante que sea el profesor quien realice la visita guiada dentro del museo porque es él quien mejor conoce a cada alumno; puede considerado como un individuo único y complejo con necesidades y potenciales diferentes.

Finalmente se sugiere la etapa de evaluación de la visita al museo que debe realizarse en el aula, preferiblemente en una fecha cercana para aprovechar las apreciaciones e inquietudes de los alumnos. El material está diseñado para que el docente prepare la visita según la profundidad con que se traten los temas; puede ser utilizado de cuarto a undécimo grado.

Lo que interesa es que el estudiante asimile mejor la información, y así se le cree la inquietud de la investigación. No se trata de atiborrado de información que resulte inútil y sin sentido sino que aprenda. Para que la participación resulte activa, es necesario que el profesor permita la intervención de los alumnos mediante las preguntas formuladas. Es en este momento, donde el maestro preocupado por alcanzar el objetivo, se verá inclinado a ignorar las respuestas equivocadas rechazando los errores. Deberá "conducir" a los niños a la respuesta adecuada y correcta.

Para el futuro se piensa continuar con la labor desarrollada hasta el momento haciendo énfasis en el fortalecimiento de la relación entre el museo, la escuela y la comunidad con el fin de contribuir en la formación de un hombre integral.

Por tanto, al estar el museo comprometido con el desarrollo permanente de proyectos (exposiciones, talleres, cursos, etc.), se recomienda que la evaluación se convierta en parte integrante del programa regular de la institución. La evaluación se presenta hoy en día como un recurso de singular importancia, no sólo en el momento de desarrollar un programa, sino una vez puesto en marcha con el propósito de comparar los objetivos iniciales con los obtenidos. La evaluación, al proveer de información útil y relevante debe posibilitar al personal involucrado en la organización, planeación y ejecución de un proyecto determinado, valorado en el sentido de prestar un mejor servicio social y poder hacer los correctivos pertinentes. También se busca con la evaluación detectar las necesidades e intereses de la comunidad.

Es importante iniciar la sistematización de todas las experiencias desarrolladas en el museo, con el fin de ir construyendo un discurso teórico sobre el papel del mismo en la educación y permitir que estas experiencias sean divulgadas a nivel nacional, fomentando la creación de un ambiente propicio para la reflexión sobre el quehacer educativo de los museos.

El museo es una institución que funciona de manera ininterrumpida y que renueva su tipo de actividades, proporcionando a gran parte de profesores y estudiantes la posibilidad de una educación permanente. El museo ha tomado un camino para integrarse a la actividad educativa y cultural y desempeña un importante papel como educador, preservador, comunicador y difusor.

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