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INDICE
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SIMBOLISMO EN LA REPRESENTACION
GRAFICA EMBERA
SERGIO CARMONA MAYA
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Foto 1. Dibujo indígena que representa la vivienda y el área
peridomiciliaria.
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La representación gráfica del mundo Embera, un grupo de lengua
Chocó asentado en su mayoría en la selva Occidental del país,
configura un instrumento de expresión del pensamiento simbólico y
viabiliza la interacción de los hombres con el mundo de las
esencias sobrenaturales. Visualizar estos temas a través de dibujos
realizados por los indígenas, ha motivado lo que podría denominarse
una etnografía de las imágenes visuales, a través de la cual es
posible la identificación de patrones étnicos de percepción del
mundo.
Los dibujos Embera realizados principalmente en las tablas de
curación /kurú-su/ y la pintura facial y corporal, obedecen a una
bien definida concepción de la forma, la cual se construye
siguiendo diferentes procedimientos de abstracción, esquematización
y geometrización de imágenes del entorno natural. Se destacan
rasgos individuales o grupos de rasgos con criterios valorativos,
se explora el movimiento de las figuras hasta eliminar sus
contornos y representar el movimiento mismo o se simplifica la
imagen hasta lograr esquemas geométricos, con lo que el Embera
consigue una representación de imágenes mentales; en otras
palabras, la figuración gráfica, más que las cosas, alcanza a
materializar ideas sobre las cosas.
Muy poco se sabe actualmente sobre los contenidos semánticos de
estos dibujos: los intentos de reconstrucción de la terminología
asociada a los diseños o a sus contextos de utilización han
permitido entrever vestigios de su contenido simbólico, aun cuando
en la mayoría de los casos su significado escapa incluso a los
autores individuales. Dos causas de tal situación pueden suponerse
razonablemente: en primer lugar, la intensa aculturación sufrida
por la etnia y, en segundo término, el embrionario estado de las
investigaciones sobre el tema; no obstante lo aludido, son
importantes los avances de investigaciones como las de Astrid Ulloa
(1989), quien consigue un completo registro etnográfico de las
prácticas estéticas (dibujo y pintura) entre los Emberas, asentados
en las selvas chocoanas y el análisis de los patrones de percepción
y representación gráfica del mundo realizado por el autor (1988)
entre las gentes del Noroccidente de Antioquia.
En este artículo se intenta mostrar de manera preliminar,
algunos elementos sobre el simbolismo implícito en la
representación gráfica Embera, centrándose particularmente en la
relación entre las formas gráficas y el mundo de las esencias
sobrenaturales. Entre estas últimas, se destacan los /jai/,
espíritus que en la concepción indígena, habitan el mundo del mismo
modo que los demás elementos del entorno, sólo que su existencia
como sugiere Lowie (1976: 105-106) al definir lo
"espiritual" en sentido etnológico, pertenece a
un "orden distinto al de los hombres, de los animales y de
los minerales. No son, desde luego, inmateriales; su identidad es
en cambio, menos vulgar que la de los cuerpos de los objetos
físicos ordinarios...".
Los /jai/ cuya esencia radica en la facultad de afectar de
determinada manera a los individuos, se encuentran incorporados en
la cultura con clara conciencia de su carácter benéfico/maléfico,
en gran cantidad de aspectos de su vida cotidiana; todo en el mundo
tiene una esencia y el mundo de las esencias es habitado por los
espíritus. En esta circularidad, la comunicación permanente con los
/jai/ es valorada como primordial en el grupo.
El entorno natural, la casa, el cuerpo humano o la corporeidad
de los habitantes del mundo, constituyen referentes concretos en
los que se expresarán ideas y valores a través de mecanismos
culturales de representación; entre ellos las realizaciones
gráficas ocupan un lugar significativo.
Centro y referencia de los
habitantes del mundo
Habitar el mundo es hacer parte de una causalidad recíproca con
la naturaleza donde la acción y el pensamiento que la sustenta, se
encuentran codificados en imágenes entreveradas en la observación
cotidiana del entorno, en el pensamiento mitológico y en las
prácticas estéticas.
La abundancia de recursos del medio natural constituye sólo un
recuerdo en algunas áreas del territorio selvático ocupado por la
etnia Embera. La intensa presión colonizadora sobre algunos
territorios indígenas, ha conseguido poner en crisis los
ancestrales modelos de obtención de recursos y comprometer la
supervivencia misma de las gentes
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1
. No obstante, las imágenes y
conceptualizaciones sobre el 'medio físico y biótico en el
pensamiento Embera, conservan gran cantidad de elementos de su modo
selectivo de habitar e integrarse con el ecosistema.
Un modelo sobre la diversidad biológica del medio ambiente para
los emberas
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2
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muestra la clasificación étnica de los espacios del entorno en
cuanto a la disponibilidad de recursos; esta clasificación resulta
coincidente con las preferencias en la representación gráfica. Tal
modelo se apoya en las siguientes categorías lingüísticas: .
/dedabema/, "de la casa" aglutina a los
animales domésticos, plantas medicinales, ornamentales y frutales,
así como algunos cultivos alrededor de las viviendas que se
encuentran en los huertos mixtos. /huertadebema/ incluye las
hortalizas exógenas, introducidas por programas de desarrollo de
agencias estatales. /araodebema/ designa aquellos cultivos cuya
explotación requiere del uso de herramientas para roturar la
tierra: algunas variedades de maíz, fríjol, café.
/oidebema/, literalmente "de afuera", permite
el usufructo de especies maderables, alimenticias, fundamentalmente
fuentes proteicas provenientes de la cacería; también incluye
fibras para cestéría y plantas medicinales. Aquí se inserta
/doedabema/, donde se hallan los peces y mamíferos acuáticos como
la nutria.
Fuera del control étnico, se localiza /puvurudebema/, designando
alimentos y mercancías provenientes de la sociedad mayor, que se
han tomado imprescindibles para los emberas (Gálvez, Aída; Alcaraz,
Gloria; Arias, María Mercedes; 1991) (véase Figura 1).
La organización del espacio en la casa coincide con la manera de
ordenar el entorno; así, el espacio de los animales constituye un
ámbito que conecta los niveles de la casa
(cultura-gentes-alimentos) con el ámbito del entorno concéntrico a
la casa (animales y recursos).
En el diseño arquitectónico los espacios están organizados por
niveles que delimitan claramente el espacio de los animales (primer
nivel desde el suelo), el espacio de las personas (segundo nivel),
y el espacio de los alimentos (tercer nivel o zarzo); todos los
niveles se encuentran cubiertos por el techo), el cual cierra el
espacio de seguridad. Los niveles superpuestos de la casa Embera se
encuentran interconectados por troncos labrados en forma de muesca
que hacen las veces de escaleras /dumé/.
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Foto 2 Representación gráfica de los personajes del mito
/vera-purru/ (mujer roja). Ilustración realizada simultáneamente
con la narración.
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Alcaraz, G.; Arias, M.M. y Galvez,
A. Situación de salud materno-infantil en asentamientos Embera de
Dabeiba (Antioquia). Medellin, Colciencias Universidad de
Antioquia, 1988.
Galvez A., Aída, La agonia de la
gallina de los huevos de oro. Crisis adaplativa y nutrición en el
noroccidente antioqueño. En: La selva humanizada. Ecologia
alternativa en el trópico húmedo colombiano. ICAN, Fondo FEN de
Colombia, Fondo Editorial CEREC; Bogotá, Colombia, 1990.
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Galvez, Aída; AIcaraz, Gloria y Arias, María Mercedes. Eyabidá:
Proceso de una crisis alimenticia. (Artículo en prensa). Expreso a
las investigadoras mi gratitud por permitirme, antes de la
publicación de su articulo, utilizar parte de sus análisis y el
gráfico por ellas elaborado para ilustrar su modelo.
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