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INDICE
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Figura 1 Modelo de uso de recursos entre los Embera de
Antioquia, según Alcaraz, Galvez y Arias, Dependiendo de donde se
encuentre el asentamiento, los embera distinguen tres tipos de
gentes así: a) Eyabidá o gente de montaña, b) dobidá o gente de río
y c) oibida o gente de afuera o del monte,
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Los dibujos indígenas representando la casa, resaltan uno u otro
nivel dependiendo del autor; es significativa la tendencia casi
generalizada en las realizaciones infantiles, de una
antropomorfización de la vivienda, así como la resolución de la
casa dibujando círculos concéntricos con líneas radiales por parte
de ancianos y /jaibaná/; casas de este estilo aparecen en las
tablas de curación rondadas por espíritus, simbolizando la vivienda
del enfermo y el ataque de los /jai/. (véanse Figura 2 y Foto
1).
En relación con el entorno natural, cuando se solicito a las
gentes que lo dibujasen, se pudo comprobar que de acuerdo con la
edad y el sexo eran representados diversos tipos de animales: la
vaca, el perro /usá/, la gallina /eterre/, el cerdo /chiná/, fueron
los preponderantemente representados por mujeres y niños, mientras
que tigres, diversas aves, nutrias, serpientes, venados, guaguas,
primates, insectos, etc. constituyeron las preferencias de los
hombres adultos. Al indagar por las razones de esta situación, los
informantes argumentaron que era perfectamente lógico que los
hombres dibujaran más animales del monte porque ellos eran quienes
incursionaban con mayor frecuencia allí, mientras que las mujeres y
los niños no se alejaban tanto de la casa. Otra explicación dieron
los /jaibaná/ quienes argumentaron diferencias en la agresividad
de los /jai/: algunos espíritus, habitantes de lugares recónditos
del monte, hacen parte del bestiario más temido y los hombres
adultos se ven con más frecuencia sometidos a su influencia
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3.
Los espíritus
Las fuerzas sobrenaturales que habitan el mundo Embera son
representadas haciendo uso de las formas de animales y hombres,
pero con procedimientos gráficos particulares; la materialización
de /jai/ a través de dibujos, constituye tan solo una alegoría
formal del espíritu, incapaz de contener su esencia; sirve como
evidencia de la "visión" de los /jaibaná/,
quienes durante el ritual de curación consiguen un estado en el que
las imágenes de los /jai/ vienen a ellos y les informan y ayudan en
la aventura. curativa. No obstante la imagen representada de los
/jai/ no deja de inquietar a las personas, especialmente a los
/jaibaná/ en tanto son vulnerables a la pérdida de su poder sobre
los espíritus ya que al revelarlos, éstos pueden ser robados por
otro /jaibaná/.
La situación anterior se evidenció intensamente durante el
simposio "Cultura Embera" celebrado en octubre de
1989 en el marco del V Congreso de Antropología en Colombia; allí
se presentó una conferencia titulada "La forma de los
espíritus"
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. Una de las características más valiosas de
la mencionada reunión era la presencia en el auditorio de un número
muy importante de indígenas, entre ellos varios /jaibaná/. La
exposición de un análisis formal de las representaciones de los
/jai/ causó una fuerte impresión entre los presentes.
La tensión fue creciendo durante la noche: los /jaibaná/
reunidos improvisaron implementos para pintarse el rostro,
recolectaron collares multicolores y, adornados, silenciosos y
tensos, evidenciaron el fuerte impacto causado por la exposición de
los espíritus dibujados por sus homólogos en las montañas de
Antioquia. Por fin expresaron el motivo de su inquietud. Según
platearon, cientos de espíritus se hallaban ahora sueltos por todó
el edificio y los presentes estabamos expuestos al peligro de su
influencia: enfermedad, dolor, locura, muerte.
Luego de un día de reflexión se discutió la situación con todos
los participantes del simposio; tomando la vocería por sus
compañeros, el /jaibaná/ Misael Domikó dijo:
|"Entre nosotros. Nosotros estamos hablando de jai,
en cambio entre jaibaná no se puede hablar de jai ni mucho menos
sacar el imagen hacia el público. (...) si un jaibaná está hablando
de jai es porque ya tiene el paciente enfermo. Jai no está
movilizando, jai debe estar encerrado porque si jai está
movilizando ahí va a atacar todos los otros que están pasando.
Porque el dueño del jai entrega ahí encerrado cuando llega el
paciente. Ahí sí, ya; pero primero hay que saber, debe examinar
primero al enfermo para ver si él puede o no. (...) hay dos días,
dos noches y si en esos dos noches él se dá cuenta de que sí es
capaz de curar. Ahí si llama cual clase de jai puede curar esa
enfermedá. Pero no es que va a sacar todo jai que él tiene de su
corral, para que todo, todo jai salga hacia esa enfermedá, sino que
un jai sale a curar una mera enfermedá; si es dolor de cabeza, hay
un jai que va a curar dolor de cabeza; si es locura, hay otro jai
que va a curar esa loquera. (oo.) si todos los jai está moviendo y
hay otro jaibaná, de lo que estaba hablando ayer, eso si es verdá:
unos jaibaná saben más que otros; y si yo soy un jaibaná si yo sé
menos que el otro compañero que sabe más (...) ahí si me puede
tumbar, me puede quitar todo el poder que yo tengo"
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La preocupación original tenía entonces un componente adicional:
no sólo se estaba en peligro de sufrir el ataque de los /jai/;
también se estaba en peligro de perder poderes celosamente
guardados como patrimonio individual y esta idea era insoportable
para los /jaibaná/. La reflexión de todos los presentes se centró
entonces en aclarar si en realidad la forma de los espíritus, su
figura dibujada, contenía o no su esencia, es decir, su capacidad
de afectar a las personas. La conclusión final fue expuesta por el
indígena Joaquín Domikó:
|"Nosotros no estábamos de acuerdo era en el dibujo
que mostraba. Porque ese no era espíritu; lo que nosotros dibujamos
no es espíritu. Esto era como un dibujo estilo de presentar y tener
cuando estaba haciendo una fiesta (ritual) de curación. (...)
únicamente utilizamos como herramienta de espíritu. (...) todo
espíritu que maneja jaibaná es persona, digamos, el/os no duermen,
ellos no andan a pie sino por el aire, también tienen su casa o
tienen su dueño que hace casa para espíritu, guarda ahí nadie ve
eso"
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Representar gráficamente los espíritus, constituye una
"herramienta"; el carácter de estos dibujos
tiende a unir a través de la acción (dar forma), el umbral entre lo
natural y lo sobrenatural, cuya consecuencia es, en sentido
estricto, una domesticación de elementos del pensamiento embera
referentes a la percepción y explicación de realidades como la
agresión, la curación, la enfermedad, la vida y la muerte. Los
/jai/ no son entidades espirituales gaseosas e imperceptibles
gracias a los mecanismos de su inserción en el pensamiento
simbólico y en la comunicación tales como el lenguaje y las
realizaciones gráficas.
Los dibujos que representan espíritus tienen características
particulares que los diferencian de otro tipo de figuras siendo
posible reconocer las siguientes: a) las figuras aparecen flotando
en el espacio gráfico; raras veces se les dibuja apoyados sobre una
línea o una figura diferente; b) aquellas figuras que no son
realizadas por trazos continuos altamente esquemáticos, aparecen
pintadas todas de negro, lo cual remite a su carácter borroso
propio de las primeras etapas de las visiones del /jaibaná/; c) en
las figuras antropomorfas en las que se representan órganos
genitales, éstos aparecen dibujados con un tamaño grande y
desproporcionado que coincide con el tamaño de la cabeza del
espíritu; d) las figuras disfrazadas de serpiente, muestran puntos
o círculos agregados. alrededor del cuerpo o sobre la cabeza,
pretendiendo con ello homologar en el /jai/ la fuerza y fecundidad
de un adversario y, e) las figuras rodeadas con líneas de color
rojo representan /jai sarta/, es decir, espíritus poderosos
(Carmona; 1990) (véanse Figuras 3 y 4).
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Figura 2 Representación de viviendas según un /jaibaná/;
obsérvese la figura humana integrada al dibujo; es posible que se
trate de un /jai/ acechando la vivienda.
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En desarrollo de la investigación
"Percepción y representación gráfica del mundo Embera del
noroccidente de Antioquia", SED UCA 1988, se verificó
esta situación sobre una muestra de 600 dibujos realizados por los
indígenas.
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La ponencia "La formade
los espíritus, notas sobre la representación de los /jai/ entre los
Embera del noroccidente de Antioquia" se encuentra en las
memorias del V Congreso de Antropología, publicadas por la
Organización Indígena de Antioquia, O.I.A. en el libro Cultura
Embera, O.I.A. Medellín, 1990.
Los dibujos de los /jaibaná/ que
representan espíritus y fueron objeto de la discusión reseñada,
también fueron publicados allí con el consentimiento de los
interesados.
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La transcripción de las
intervenciones del /jaibaná/ Misael Domikó y Joaquin Domikó. fue
realizada por el equipo organizador del simposio de cultura Embera
bajo la coordinación de la O.I.A. Agradezco a su presidente el
indígena Milton Sanlacruz y a la O.I.A., por poner este valioso
documento a mi disposición.
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Ibíd.
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