Reseña de Libros

ENTRE CANTOS Y LLANTOS

Tradición oral sikuani

Compilación

FRANCÇOIS QUEIXALOS

Bogotá, 1911

"Si usted lo mete todo se emborracha y pierde el control de sí mismo". Una recomendación de prudencia siempre se le dirige al transgresor. Vana ilusión. El de todos modos lo meterá todo, y con su acto posibilitará ampliar la perspectiva de un deve­nir cultural imprevisto. En esta posibilidad se reconocerá el ser cultural de un grupo; en este caso los Sikuani.

La tradición oral sikuani, recopilada por Francois Queixalos, publicada con el título Entre cantos y llantos, presenta una serie de narraciones y comentarios acompañados de ilustraciones de Enrique Sánchez y Oscar Finilla como trazos de relatos. Prácticamente todo el corpus presentado se relaciona de alguna manera con el uso chamanístico del enteógeno yuwaisi (yopo: Anadenanthera peregrina), permitiéndonos conocer por medio de las narraciones algunas expresiones de esta práctica de saber sikuani. Mitogonías e historias minoritarias se entretejen en ellas.

Yanilúawa tenía en su vagina el yopo, con alacranes, hormigas ya nave y avispas para darle poder a quien se embriaga de yopo. Su marido Yanilúanü se embriagaba con yuwaisi metiendo solo la puntica del pene. Su sobrino-yerno "no veía al suegro sorber yopo, pero le notaba la mancha oscura debajo de la nariz". Al indagarle al tío­suegro cómo obtiene el yopo, le indica que por el uso sexual de su mujer, la suegra. Después de mucha insistencia, la suegra acepta tener relaciones con el yerno. El suegro le recomienda: "Si usted lo mete todo se emborracha y pierde el control de sí mismo". Pero el yerno "en el momento en que estaba con la suegra no pudo aguantarse e introdujo todo el pene". Se embriagó y salió volando en forma de balconcito. Volaba y caía vomitando. Donde caía la vomitada emergía un árbol de yopo.

El espacio terrestre se pobló de árboles yuwaisi y la gente aprendió a preparar y sorber el yopo.

Cuando llegaron los españoles a la isla habitada por los Taíno, durante el extravío de Colón, se encuentran con "las creencias e idolatrías de los indios" -según el infonne etnográfico que le entrega al Almirante el ermitaño catalán Ramón Panéconsistente entre otras cosas en emborracharse con cohoba (yopo, en lengua de los taínos). Esta planta era usada privilegiadamente por el behíque (chamán)... El vuelo del yerno-balconcito espació el yopo hasta las islas del mar Caribe. Este espaciamiento de la planta permitió a los behíques pre-ver y pre-decir la llegada de la conquista.

A 500 años de la desventura de Colón, el yopo es la planta enteógena que hace resonancia en las páginas de documentación etnográfica respecto a las culturas amerindias. De la Relación acerca de las antigüedades de los indios (Ramón Fané) a Entre cantos y llantos encontramos un nuevo espaciamiento del vuelo del transgresor balconcito. Esta vez podemos enteramos de historias minoritarias en el transcurso de prácticas chamanísticas como las Crónicas Jamorua, Yamarero, Yamoti, Majibeni, Cuiba, del fuego, de ultratumba, de Andrés Bonilla -chamán, de Ramón Gaitán -propiciador de coloni­zación. Historias minoritarias, que para la cultura Occidental pueden ser insignificantes, pero que señalan acontecimientos-historia que son remarcables el el reconocimiento de sí para los pueblos amerindios.

La compilación de F. Queixalos, en los textos mitogónicos, nos permite ver otro sendero de investigación relativo al chamanismo en lo pertinente a la ubicación de un mapa relacionado con otro enteógeno: el yagé (Banisteriopsis caapi). Como se sabe, éste, en su uso chamanístico, es bebido en toda la región amazónica, el Valle de Sibundoy y el litoral Pacífico. En la tradición sikuani, el capi es mascado y usado con el yopo sorbido. En la mitogonía de Kaliawiri, árbol de las plantas cultivadas, éste es sostenido desde el cielo por dos lianas: la del veneno para barbasquiar peces y la del capi. Es curioso que un árbol cósmico, como Kaliawiri, que propicia una posibilidad e indicio de sedentarización al ser portador de las plantas cultivadas, esté soste­nido desde el espacio celeste por lianas que propician posibilidades nómades: la pesca, como labor de recolección mediante la contaminación tóxica pero transitoria del agua; y el chamanismo como actividad nómada del pensamiento, al potenciarse con el consumo de capi.

En las cosmogonías amazónicas, el caapi, yagé o ayahuasca es una liana que proviene del espacio celeste, que conecta como cordón umbilical todos los espacios cósmicos, que permite conocer y sabe más allá y más acá de aquello que aparenta ser lo único real; es la planta que al masticarse sola o acompañada de yopo sorbido, en la Orinoquia, constituye(n) el alimento primordial para transgredir la aparente nonnatividad de lo aparente-real. Em­briagarse con capi o con capi y yuwaisi es encontrarse en la continuidad y devenir de lo dionisíacotrágico de la existencia.

Además de estas perspectivas de investigación en relación con plantas de uso chamanístico diseminadas por la Orinoquia y la Amazonia, el libro nos ofrece un viaje fantástico en su lectura que el compilador nos presenta en seis partes según "la tónica dominante de un texto": "La primera parte explica la conformación del universo; la segunda parte cuando las aventuras y peripecias de héroes y personajes parecen encerrar, en sí, el interés del texto; la tercera parte si escenifica las potencias de la naturaleza que interactúan con la sociedad sikuani; la cuarta parte para los comentarios relativos a los ritos; la quinta parte cuando se trata de suministrar modelos -directos o inversos- de comportamiento; la sexta parte para relatos de hechos presenciados por el narrador, o por un antepasado no muy lejano de éste". Este criterio clasificatorio de los relatos es, según el compilador, una de sus intrusiones subjetivas como cuando plantea el tópico del nomadismo como proceso evolutivo a lo sedentario. En relación con el pensamiento sería importante indagar cómo viajar ese pasado-presente al embriagarse con el capi y el yuwaisi que es expresado en los textos que Francois Queixalos y los narradores sikuani nos han donado en este libro. Los planteamientos de identidad, de escritura, de traducción, el antisuspenso, lo lingüístico, lo nominativo, son temas necesarios de pensar con relación a conversar hoy con los americanos. El abuelo Oscar Román, de Araracuara, considera que los llamados indios de América son los "verdaderos americanos". Una etnología hoy, requiere, debe ir por la senda, por la trocha de un conversar con los americanos en el que ya se ha agotado la línea recta de la dialéctica. En un encuentro de investigadores realizado el pasado mes de marzo en Pasto, un representante indígena dijo algo así: los investigadores, tanto que nos han investigado... pero nadie todavía puede saber cómo es el pensamiento del indio.

La lectura de Entre cantos y llantos nos permite viajar los textos en otros textos, como Kaliawiri con Moniya Amena, árbol de alimento y abundancia en la mitogonía uitoto y muinare... como un libro infinito.

William Torres C.

 

 

PAUTAS DE ASENTAMIENTO AGUSTINIANAS EN EL NOROCCIDENTE DE SALADOBLANCO (HUILA)

LEONARDO MORENO GONZÁLEZ

Fundación de Investigaciones Arqueológicas Nacionales,

Banco de la República, Bogotá, 1991.

Este libro viene a sumarse a la serie de estudios realizados en la zona del Alto Magdalena que viene financiando y publicando la Fundación de Investigaciones Arqueológicas Nacionales dentro de un programa continuado de investigación que cubre el Alto Magdalena.

El reporte de Moreno contiene información bas­tante completa sobre tumbas del sitio El Mondey y los resultados de excavaciones parciales de plantas de bohíos construidos en tambos. Aunque hay datos valiosos desde el punto de vista de la investigación del sitio como tal, la interpretación no responde a los objetivos propuestos. Por esto vale la pena revisar el propósito del estudio, el método propuesto y la ejecución del proyecto.

El punto básico de la investigación de Moreno es el patrón de asentamiento, un tema que última­mente ha cobrado importancia dentro del marco de la arqueología colombiana, aunque varios autores vienen trabajando el tema desde hace ya varios años (i. e. Héctor Llanos 1983, 1988, 1990; Augusto Oyuela, 1987; Robert D. Drennan et. al. 1989, 1991, entre otros), a través de marcos teóricos diferentes.

Moreno define las pautas de asentamiento como "las respuestas históricas desarrolladas por un grupo humano, respecto al medio ambiente natural. El estudio contextualizado de los períodos históricos alfareros con las formas de las tumbas y su respectivo ajuar funerario, la distribución y tamaño de la vivienda y la forma y magnitud de los campos y eras de cultivo, nos permite por una parte, aproxi­mamos al universo trascendente cotidiano 1 de una comunidad y por la otra, identificarla como una etnia en el tiempo" (pág. 15). Aunque no hay referencia bibliográfica, el uso de este término tiene cerca de 40 años. Uno de los primeros en utilizarla fue Gordon Willey en 1953 en quizás, una de las obras más importantes para el desarrollo de la arqueología, titulada "Prehistoric settlement pattems in the Virú Valley, Perú". Este autor define el término patrón de asentamiento como "la forma en la que el hombre dispuso del paisaje en el cual vivió. Se refiere a su morada, arreglo, naturaleza y disposición de otras construcciones pertenecientes a la vida comunal. Estos asentamientos reflejan el ambiente natural, el nivel de tecnología con el que los constructores operaron y las diversas instituciones de control e interacción social que mantuvo la cultura. Debido a que los patrones de asentamiento están, en gran medida, moldeados por una amplia gama de necesidades culturales, ofrecen un punto de partida estratégico para la interpretación funcional de las culturas arqueológicas" (Willey 1953: 1). Como se observa, ambas definiciones tienen mucho en común y es desde el marco conceptual de la corriente histórico-cultural, en la que se inscriben ambos trabajos, que se hará una revisión del trabajo de Moreno.

El propósito del trabajo propuesto para la región del Noroccidente de Saladoblanco en palabras del autor: "...nuestra preocupación no se centra, como en décadas pasadas, en la discusión de la presencia en San Agustín de una o varias culturas, sino que nuestro interés es ahora la ocupación agustiniana en la periferia, tratando por una parte de comprender la magnitud territorial y por la otra de acercamos al mundo cotidiano doméstico, la actividad agrícola y las costumbres funerarias inscritas como patrones de poblamiento macro-regional" (pág. 16).

De esto se podría entender que se trata de: l. Definir límites territoriales de la "cultura agustiniana". 2. Reconstruir modos de vida cotidiana de asentamientos alejados de los grandes centros funerarios. No es claro si el término periférico se refiere a límites territoriales entre una etnia y otra, entre unidades políticas diferentes o a la ubicación de aldeas alejadas del centro.

Para lograr esto, Moreno hizo una prospección. No obstante, no da con exactitud el área recorrida, no la demarca en un plano, no ubica los diferentes sitios arqueológicos detectados en el espacio estudiado, no delimita la extensión de los sitios y no identifica el tipo de yacimiento (asentamiento nucleado, disperso, campamento temporal, etc.). Este procedimiento tiene el inconveniente de no permitir ver un patrón de asentamiento, o sea su objeto de estudio.

Respecto al modo de vida, Moreno escogió el sitio del Mondey para efectuar estudios sobre el modo de vida a través del estudio de una serie de tambos o cortes en la pendiente del terreno. En algunos de ellos se hicieron excavaciones en donde la más grande fue de 25 m2 aproximadamente. Sin embargo, no fue lo suficientemente grande como para cubrir toda el área de la estructura del bohío que encontró. La "excavación en área" que efectúa en el Mondey -que aparece en la gráfica 6-, constituye una visión parcial y las reconstrucciones de actividades que se efectúan a partir del registro arqueológico para inferir modo de vida son poco claras. Según Moreno, con base en el reconocimiento del área y las excavaciones, en el Mondey "se logra demostrar que en el período Formativo existía una numerosa población explotando diferentes nichos ecológicos, que fueron aprovechados de manera diferente en el tiempo. Por otro lado, los materiales cerámicos y las pautas de asentamiento presentan semejanzas y diferencias en cada uno de los períodos, lo que nos conduce a pensar que en la parte Sur del Alto Magdalena se operaron intere­santes momentos de cambio en la composición étnica 2 hasta la llegada de los conquistadores a este territorio" (pág. 17).

A lo largo del trabajo de Moreno se observa una enorme diferencia entre lo que propone como objetivos y lo que concluye. En primer lugar, para desarrollar el estudio del patrón de asentamiento, sería necesario hacer reconocimientos de extensas áreas, localizar los sitios arqueológicos en mapas, hacer una clasificación de sitios con base en tamaño, actividades desarrolladas, estructuras y rasgos que lleven a inferir función e identificarlos cultural y cronológicamente (Flannery 1976: 163). Esto lleva a identificar en palabras de Willey "las diversas instituciones de control e interacción social", y lo que posteriormente para otros autores fue el interés: la existencia de jerarquías administrativas y el estudio de "sistemas de asentamiento" (Parsons, Brumbfield, Parsons y Wilson, 1982; Blanton, Kowaleswk, Appel y Feimnan, 1981; Flannery, 1976: 162-173. Recientemente salió un nuevo estudio sobre problemas de investigación de carácter regional de Fish y Kowalewski, 1990).

Aseverar sin el menor apoyo empírico que existió "una numerosa población explotando diferen­tes nichos ecológicos" (págs. 17 y 120) no tiene sentido. Para afirmar esto es necesario tener muchos datos como el número de sitios arqueológicos identificados durante la prospección, qué tipo de sitios eran, su tamaño, las técnicas utilizadas para cálculos demográficos además de tener en cuenta la escala en la que está actuando, es decir, el tamaño de la muestra.

Tampoco hay claridad en el concepto de asentamiento. En ocasiones, el sitio de El Mondey es tratado como un núcleo poblacional (pág. 41) Y en otras es tratado como una agrupación de viviendas relativamente dispersas (págs. 95-96). De aquí se desprende la definición de numerosa población, pero el autor se olvida de que él mismo identifica dos períodos de ocupación de manera que las terrazas no fueron ocupadas simultáneamente. Por otro lado no conoce las reglas de residencia que pueden existir como, por ejemplo, división sexual. de la vivienda, estructuras de almacenamiento, duración de la ocupación o, como él mismo dice, abandono a la muerte de un personaje. Entonces ¿cómo puede llegar a hacer inferencias de tipo demográfico?

Por otro lado, tampoco hay evidencias para apoyar el argumento de manejo de verticalidad dado que no hay identificación de especies animales ni de macrorrestos vegetales, así como estudios de polen y fitolitos. Aunque se reseñan eras de cultivo no es posible saber con claridad a qué período pertenecen, qué tipo de cultivos tuvieron, cómo explotaron los diversos recursos según la altura, cómo estaban organizados para hacerlo, áreas destinadas a la producción agrícola, etc.

Otro punto bastante contradictorio es el manejo que hace de la cerámica. Dice: "...identificar cultu­ras a través de tipos y complejos cerámicos obedece a un enfoque ineficaz para comprender y explicar procesos histórico-culturales."Esto es cierto" si se tiene en cuenta que la clasificación no es un fin en sí mismo y que responde más bien a un objetivo y un problema específico de investigación. Sin embargo, Moreno termina utilizando la tipología para decir que la gente del Mondey pertenecía a la "Cultura Agustiniana" para los períodos Formativo Superior y Reciente.

En términos generales, la reconstrucción de procesos culturales no fue vista debido quizás, a que el término de proceso fue entendido prácticamente como la culminación de una etapa y no como las transformaciones que ocurren dentro de un sistema social entre una etapa y otra.    .

Las técnicas y métodos empleados por Moreno dan información sobre algunos aspectos del sitio, pero los objetivos generales propuestos no podrían ser alcanzados en este estudio, no sólo porque hubo un conflicto entre el problema de investigación y los métodos y técnicas empleadas, sino por la forma como este  proyecto se articula con otros que se llevan acabo en la región. Si bien es cierto que la falta de recursos es un problema que cada investigador tiene que afrontar, hay ciertas ventajas qué pueden ser aprovechadas como es la continuidad en el estudio de ciertas zonas, como por ejemplo ésta del Alto Magdalena. Los proyectos cortos bien dirigidos dentro de un proyecto rector con problemas de investigación definidos y métodos y técnicas apropiadas, con el tiempo llegan a ser tan importantes como aquellos desarrollados en otras partes del mundo. Estudios de pequeña cobertura como éste deben ser muy puntuales en sus objetivos y no plantear tareas imposibles tratando de alcanzarlas a través de diseños de investigación poco claros, por no decir inadecuados. El área que escogió Moreno no es suficiente para cumplir con los objetivos que se propuso. De hecho no tocó el tema de las, zonas periféricas. Pero ¿cómo saber que se. está en una zona periférica si no se sabe a qué distancia se está del centro más cercano? Tampoco definió áreas de actividad ni patrones de asentamiénto. Y no lo podrá saber hasta no haber realizado varios proyectos como éste en que, a través de varias etapas/se puedan lograr resultados de la magnitud que necesita para responder las preguntas que quiere.

"los hechos no hablan por sí mismos, y aún si tenemos los pisos de vivienda completos desde el comienzo del Pleistoceno hasta el surgimiento de los centros urbanos, tales datos nonos' dicen nada acerca de los procesos culturales de los modos de vida del pasado a menos que nos hagamos las preguntas apropiadas. Podemos expandir infinitamente. nuestro conocimiento de los modos de vida de los pueblos actuales y no poder reconstruir el modo de vida de pueblos, extintos a menos que empleemos una metodología más sofisticada (...) Las limitaciones prácticas de nuestro conocimiento del pasado no son inherentes a la naturaleza del registro arqueológico; las limitaciones yacen en nuestra candidez metodológica, .en nuestra carencia en desarrollar principios que determinan la relevancia de los restos arqueológicos a proposiciones respecto a procesos y eventos del pasado".

Binford 1972: 86-96.

 
1
El subrayado es mío
2
El subrayado es mío

Algunas de las lecturas consultadas que tratan este tema en profundidad son las siguientes:

BLANTON, R., KOWALEWSKI, S., APPEL, J. & FEINMAN, O. Ancient Mesoarnerica. A comparison in three regions, 1981;

BlNFORD, Lewis R;.An Archaeological Perspective, 1972.

CHANG, K.C. Nuevas perspectivas en arqueología, 19671

DRENNAN, R., JARAMILLO, L.G., RAMOS, E., SANCHEZ, C.A., RAMIREZ, M.A., y URIBE, C.A. "Reconocimiento arqueológico en las alturas medias del Valle de la Plata, 1989.

- . "Regional Dynamics of Chiefdoms in fue Valle de la Plata, Colombia, 1991.

FlSH, Suzanne K. & KOWALEWSKI, Stephen A., Eds. The Archaeology of Regions: a Case for Full-Coverage Survey, 1990.

FLANNERY, Kent V. "Evolution of Comolex Seulement Systems". En TIle Early Mesoamerican Village, 1976.

LLANOS, Hectory DURAN, Anabella. Asentamientos Prehispánicos de Quinchana. San Agustin, 1983.

LLANOS, Hector. Arqueología de San Agustín. Pautas de asentamientos en el Cañón del río Granates-Saladoblanco, 1988.

- . Proceso histórico prehispánico de San Agustin en el Valle de Laboyos (Pitalíto-Huila), 1990.

OYUELA CAYCEDO, Augusto. "Gaira: una introducción a la ecologia y arqueología de lítoral de la Sierra Nevada de 'Santa Marta", 1987.

-. "Implícaciones .de las secuencias locales y regionales en los aspectos culturales de los Tairona", )987.

PARSONS, J., BRUMFIELD, E., PARSONS, M. & WILSON, D. Prehispanic settlement patterns in fue southern Valley of Mexico. The Chalco-Xocbimilco region, 1982.

WILEY, Gordon. Prehistoric Seulement Patterns in fue Virú Valley, Perú,  1953

Ana María Boada Rivas

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