INVESTIGACIONES ARQUEOLOGICAS EN EL MAGDALENA MEDIO

Cuenca del Río Carare (Departamento de Santander)

 

CARLOS LÓPEZ C.

Fundación de Investigaciones Arqueológicas Nacionales,

Banco de la República, Bogotá, 1991

Estudios no sistemáticos que se habían realizado en la cuenca del río Carare, dejaban ver la importancia de esta zona en relación con movimientos de poblaciones precerámicas, por ser ésta una vía de comunicación asequible hacia el río Magdalena que comunica de Sur a Norte el país.

Interesado en este sentido, Carlos López trabaja en esta zona por espacio de tres años, planteando desde el comienzo una investigación a escala regional, buscando definir etapas y modalidades de utilización del espacio y movimientos poblacionales, abarcando desde asentamientos precerámicos, pasando por vestigios coloniales, hasta llegar a evidencias tardías.

Metodológicamente hizo análisis de yacimientos, patrones de asentamiento e interesado en los proce­sos tardíos utiliza el modelo etnohistórico y datos etnográficos de grupos contemporáneos de "selva de montaña".

En sus excavaciones utiliza la minuciosa técnica del "decapage", trabajando en sitios de vivienda y talleres y relacionando este material con el recogido superficialmente.

En vista de que los hallazgos de esta investigación son en su mayoría material lítico, el autor hace un estudio supremamente detallado de estos vestigios, basándose en los criterios propuestos en Colombia por Gonzalo Correal; así el análisis de esta muestra lítica se hace con base en 22 categorías de artefactos, describiendo forma y función de cada uno de ellos. Para mostrar los resultados en forma clara y precisa nos presenta una tabla con los datos obtenidos y como complemento a lo anterior los dibuja, haciendo énfasis en la descripción de los diversos tipos de choppers hallados en cada una de las localidades excavadas.

Lo exhaustivo del análisis de este material lítico hace de este trabajo un requerimiento para todos aquellos investigadores que deseen profundizar los estudios del Magdalena Medio.

En esta investigación la problemática precerámica es interesante y desde ya plantea la necesidad de futuras investigaciones en el sentido de obtener datos más precisos en términos de cronología. Este trabajo no arrojó datos en este sentido, que permitieran dilucidar si el material lítico encontrado en esta zona corresponde a antiguas ocupaciones paleoindias o si se trata de la supervivencia de técnicas y utilización del lítico en períodos tardíos. Al respecto el autor considera que los hallazgos líticos no son lo suficientemente concluyentes para plantear una ocupación temprana del área, así como tampoco se puede descartar la posibilidad del empleo de una tecnología lítica rudimentaria en épocas tardías.

La clasificación y análisis de la cerámica fue hecho con base en unos 600 tiestos relacionados con lítico de los cuales se obtuvieron algunas fechas, siendo ellas tardías (siglos XII y XIII d. c.). Ade­más el análisis se complementó con la observación de algunas piezas en buen estado, provenientes de la guaquería, logrando así una contextualización de la misma. Al respecto concluye el autor que la alfarería del río Carare tiene estrechas similitudes con el complejo Cerámico Colorados propuesto por Castaño & Dávila, cronológicamente ubicado en el siglo XII d, C. Es decir, se propone un origen común, aunque con un desarrollo de formas y técnicas distinto.

Con base en las diferencias, plantea la existencia de un complejo arqueológico río Carare como sistema cultural producto de variaciones y adaptaciones locales; planteando entonces, la hipótesis de que los habitantes del Carare fueron cazadores­recolectores y sólo tardíamente practicaron la horticultura.

Para sustentar la anterior propuesta acude sin profundizar mucho a fuentes etnohistóricas y etnográficas. En relación con esto es importante anotar que aunque los datos de la etnografía pueden ser utilizados en investigaciones de grupos precolombinos, se debe ser muy cuidadoso y, sobre todo, selectivo en la información que se tome, pues la extrapolación no siempre es acertada.

En el aspecto metodológico, son pocos los trabajos que aportan en este campo, no ,es el caso de éste, donde se plantea la propuesta metodológica de analizar variantes locales, sin que sean descontextualizadas de un macrocontexto regional. Ojalá futuras investigaciones trabajen en este sentido, reconstruyendo procesos regionales sin desvirtuar o negar las diferencias locales propias de cada grupo. En este sentido se propone para toda esta región la coexistencia de varios grupos humanos contemporáneos y emparentados, con respuestas propias al manejo del medio y disímiles en términos de organización social; siendo propio del complejo río Carare un tipo de organización de sociedades igualitarias.

Dentro de este mismo contexto es interesante, además de acertado, el planteamiento propuesto por López con relación a que no se debe esperar que en una misma región aparezcan representadas estratigráficamente todas las etapas, entrando así en desacuerdo con la secuencia propuesta por López para esta zona, tildándolo, por lo tanto, de evolucionista y lineal en sus planteamientos.

En cuanto a la metodología desarrollada por el autor en terreno, se debe resaltar su interés en querer trascender los marcos de la investigación puramente científica, buscando motivar a los actuales habitantes de esta zona, pues, muchos de ellos colaboraron en el proceso de excavación y posteriormente ayudaron para que los resultados fueran divulgados, queriendo con esto, según López, la reafirmación de su identidad cultural.

Finalmente, debo añadir que este es un libro donde se observa un excelente manejo teórico y conceptual con muy buena definición de términos que ayudan a aclarar la complejidad del tema; sin embargo, éste, como la gran mayoría de informes arqueológicos, no es fácil de leer y sobre todo no es agradable al gusto común de la gente, es quizás por ello que este tipo de libros sólo son leídos por arqueólogos interesados en la zona y por uno que otro inquieto estudiante de antropología. Ojalá todos los investigadores de la arqueología se esforzaran, en un futuro, por hacer de estos libros un lugar ameno y sobre todo más comprensible para quienes sin saber de la materia se interesan por su pasado.

Luz Alba Gómez

 

 

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