Una dinámica latente: la "tecnología mística" y...
Con base en lo hasta aquí descrito parece que hay pocas condiciones en la sociedad macuna para un desarrollo semejante al que sucedió hace dos mil años a lo largo del medio y bajo Amazonas. En todos sus aspectos parece que la cultura macuna contrasta con los poderosos cacicazgos descritos por los primeros cronistas españoles y portugueses. Sin embargo, algunos detalles de la sociedad macuna nos obligan a modificar la simple imagen que tenemos de la cultura de selva tropical. Podemos señalar dos importantes contradicciones que crean una tensión dinámica en la sociedad macuna, una tensión que en sí contiene un potencial de desarrollo cultural que va más allá de lo que en la práctica se ha realizado.
Primero, la imagen de la economía no es tan simple como a primera vista se cree. Hemos visto que es función del jefe territorial el organizar frecuentes fiestas rituales donde se redistribuye entre invitados de varias malocas chicha, coca, carne, pescado y frutas silvestres. A estas fiestas asisten a veces más de cien participantes. Esto exige lógicamente un gran esfuerzo económico y organizativo, y es el jefe quien está detrás de este esfuerzo. El es quien coordina y moviliza la fuerza de trabajo necesaria: mujeres pertenecientes a diferentes familias recogen la cosecha y preparan colectivamente la chicha; hombres de varias malocas también se organizan para pescar y. cazar en gran escala.
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Podemos, aquí, evidentemente hablar de una economía política aunque
todavía rudimentaria: una dimensión de la economía que bajo todos
los aspectos está en contraste con, pero que también complementa,
la economía familiar basada en la subsistencia. En la economía
política las actividades económicas se centran alrededor del jefe
territorial y de las fiestas rituales que él con regularidad
organiza para el bien de la sociedad. Estos ritos colectivos exigen
una especie de sobreproducción o excedente, es decir una
intensificación de la producción por encima de la necesidad básica
del grupo doméstico. El producto se redistribuye durante la fiesta
entre la totalidad de los participantes. Y -lo que es más
interesante en este contexto- la intensificación de la producción
se legitimiza por la misma ideología económica que en
circunstancias cotidianas la prohíbe!
Con motivo de la gran fiesta se efectúa una serie de ritos de caza y pesca en los cuales el chaman a petición del jefe pide -o mejor dicho negocia- un permiso del Amo de los Animales para poder tomar un excedente de caza y pesca sin que pescadores ni cazadores sufran enfermedades u otras desgracias semejantes. Estos ritos son una especie de intercambio místico entre la gente y los animales. El chamán, por medio de su pensamiento, ofrece coca y tabaco al Amo de los Animales. A cambio el chamán pide abundancia de cacería y pescado para la fiesta. La magia de la pesca y la caza motiva, de esta manera, en cazadores y pescadores un esfuerzo productivo intensificado y religiosamente legitimado. Podemos, si queremos, considerar la magia de la caza y la pesca como una clase de "tecnología mística" para conseguir un excedente; una tecnología controlada por el jefe, para ser usada solamente dentro de un contexto ritual y para el beneficio de la comunidad entera. En la práctica esto significa que un jefe tiene la posibilidad de movilizar una intensificación de la producción más allá de la subsistencia y producción familiar.
...el "cacicazgo imaginario"
Por otra parte, el papel del jefe, igual que el papel del chamán, forma parte de un complejo sistema de ideas que bien podría verse como opuesto a la práctica política, elemental e igualitaria, que rige la sociedad macuna actual. Los macuna perciben y justifican su orden social y político en términos de un modelo ideal. En esta sociedad idealizada cada clan forma parte de un grupo exógamo compuesto por cinco clanes jerárquica mente organizados y relacionados entre sí como hermanos de mayor a menor. A cada clan se le asigna un papel especializado: jefe, cantor (bailador), guerrero, chaman y "sirviente" en orden de mayor a menor. Cada grupo exógamo está también simbólicamente asociado con un particular dominio cósmico -cielo, tierra, agua- en un conjunto triádico donde las partes, es decir los grupos exógamos, intercambian mujeres entre sí. Tenemos aquí un modelo de una sociedad global de dimensiones cósmicas, un mundo autorreproducente donde cada parte está jerárquica mente organizada, funcionalmente especializada y orgánicamente integrada.
Los cinco papeles especializados del grupo exógamo comprenden las más importantes funciones económicas, políticas y religiosas en la sociedad. El jefe representa la autoridad política; el cantor y el chamán cumplen con las funciones rituales y religiosas; los guerreros tienen la responsabilidad militar y los sirvientes representan la fuerza de trabajo. Al tiempo que los papeles están jerárquicamente ordenados son evidentemente complementarios y forman juntos una totalidad: la relación asimétrica entre jefe y sirviente reflejan las relaciones complementarias entre el control político y el trabajo productivo en el mundo ideológico de los macuna; el jefe y los guerreros representan respectivamente los poderes civil y militar; el jefe y el chaman representan los poderes mundanales y religiosos respectivamente. Este modelo total de la sociedad macuna contiene una profundidad simbólica a la cual yo no puedo hacer justicia aquí; pero lo que sí quiero señalar es que el modelo ideal retrata una sociedad mucho más compleja y elaborada que la que encontramos en la realidad. Es como si la ideología política de los macuna estuviese diseñada para servir a otra, más grande y poderosa sociedad que la que actualmente sirve. Es esta ideología sencillamente un "cacicazgo imaginario" cuyos rasgos nos traen a la memoria los desaparecidos cacicazgos amazónicos descritos por los tempranos cronistas. A pesar de que la visión social de los macuna no se realiza en la práctica, está conceptualmente formulada y existe, por tanto, como una posibilidad; una posibilidad que évidentemente fue realizada en otros tiempos y en otros espacios -precisamente los históricos cacicazgos en el valle del bajo y medio río Amazonas-.
El caso macuna y sus implicaciones
Esas peculiaridades y aparentes contradicciones en la sociedad macuna -la "tecnología mística" y el "cacicazgo imaginario"- resultan comprensibles a la luz del esbozo de la evolución cultural en Amazonas que he acabado de presentar. Los macuna, así como varios otros grupos tucano del noroeste amazónico, hablan de un lugar de origen mítico que parece corresponder al punto de confluencia del río Negro con el río Amazonas. Investigaciones etno-históricas apoyan sus afirmaciones míticas de un viaje ancestral, una migración desde un territorio en el este, río abajo, hacia las tierras actualmente habitadas. Parece así plausible que los antepasados del grupo tucano hubiesen sido desplazados río arriba desde el bajo río Negro por la expansión de las poderosas "naciones" Arawak y Tupi entre 500 a. C. y 1500 d. C. (Lathrap, 1970). En fin, es claro que los Proto-Tucano tuvieron contacto con los grandes cacicazgos que una vez existieron en el valle del río Amazonas.
Sin necesariamente especular que la sociedad Macuna de hoy constituya restos de una sociedad más grande, compleja y poderosa -aunque esto parezca muy probable- creo que el esbozo histórico que he dado en este ensayo sobre el desarrollo cultural del Amazonas, contribuye a explicar las dinámicas contradicciones económicas y políticas en la cultura macuna. Además, y lo que tal vez es de interés más general, pienso que la descripción de la sociedad macuna también puede enriquecer y concretizar nuestro cuadro esquemático del desarrollo cultural amazónico. Está fuera de duda que los valles fértiles del Amazonas, ricos en pesca y cacería, constituyen un escenario propicio para el desarrollo de complejas y densamente pobladas sociedades como las que conocemos en el área circuncaribe, y hay muchos indicios de que el potencial de subsistencia en los relativamente pobres ambientes de la selva interfiuvial actualmente son fuertemente subutilizados. No parece ser, en primer plano, el ambiente natural en sí -sino más bien una combinación de factores culturales, políticos, y económicos- lo que limita el desarrollo de la cultura de selva tropical. En el caso de los macuna, el régimen económico está dominado por la economía familiar basada en autosubsistencia. La producción está guiada y limitada por una ideología antiexcedente, pero a la vez hemos visto que existen precondiciones -ideológicas, políticas y económicas- para el desarrollo de una sociedad jerárquica y más compleja, una utilización más intensa de los recursos selváticos; un potencial de desarrollo inherente en la misma sociedad macuna.
Los macuna tienen en su "cacicazgo imaginario" un modelo para tal desarrollo y en su "tecnología mistica" el instrumento para realizarlo: la transformación de una sociedad dominada por una economía familiar hacia una dominada por una economía política centrada en un jefe territorial. Hoy la economía política está enclavada en la vida ritual, pero en determinadas circunstancias de las cuales aún sabemos poco -tal vez en la lucha por ciertos recursos escasos, guerra, y presiones demográficas- la economía política durmiente podría ser activada por un jefe ambicioso, y la potencialidad del desarrollo social se realizaría. La sociedad macuna lleva así, por dentro, la semilla de su crecimiento y evolución.
Tal vez otras sociedades en el Amazonas traigan -y han traído- semejantes posibilidades históricas, de las cuales algunas fueron realizadas pero la gran mayoría nunca lo será. Y tal vez también sea en esta forma como los pueblos Oniagua, Tupinamba y Tapajos se desarrollaron de modestos representantes de una cultura de selva tropical a los poderosos cacicazgos que los tempranos cronistas encontraron a lo largo del río Amazonas en la mitad del siglo XVI.

