Aunque la investigación no avanzó hasta el nivel de poder determinar claramente diferencias regionales dentro del material analizado -lo cual también es poco factible sólo a partir del estudio de la Colección del Museo-, a través de ella surgieron varias ideas generales -hipótesis que deberán ser corroboradas- con respecto a variaciones locales en la forma y frecuencia de algunos tipos de piezas. El material procedente de la "Zona Quimbaya" contrasta con el de la "Zona Calima" en varios aspectos: el primero es notoriamente más abundante que el segundo: aunque el área geográfica es también mucho mayor, la diferencia entre la cantidad de piezas procedentes del solo departamento del Quindío supera en gran medida a la de toda la zona Calima y sus alrededores. El primero también parece ser más variado que el segundo; algunas categorías como los adornos sublabiales en forma de gancho con placas colgantes, tan comunes en la primera zona, no aparecen en la segunda; lo mismo sucede con las orejeras de forma geométrica plana con o sin placas colgantes, con las en forma de gancho con placas colgantes, con las narigueras semilunares con prolongaciones horizontales en diseños escalonados y con algunas otras categorías de piezas. Las formas más comunes en ambas áreas también difieren: en la "Zona Quimbaya" sobresalen por su frecuencia las narigueras semilunares planas con decoración en relieve, los pectorales circulares planos, las narigueras circulares de sección sólida, los brazaletes cilíndricos abiertos, las orejeras de forma geométrica plana con placas colgantes, los adornos sublabiales en forma de gancho con placas colgantes y las distintas variantes de aplicaciones para piel; en la "Zona Calima" y alrededores sobresalen las narigueras torsales de sección redonda y cuadrada, las aplicaciones para piel con remates en sombrerito y discoidal, las cuentas de collar o colgantes en forma de rana, las orejeras de alambre en espiral con prolongación de horquilla y los "pectorales acorazonados" (Herrera, 1992: 167-168; Cardale de Schrimpff, Bray y Herrera, 1989: 18).
Otra área de procedencias de un número significativo de piezas se encuentra al norte del departamento del Cauca en los municipios de Puerto Tejada y Corinto. Aunque la muestra proveniente de esta zona no es tan importante como las de las dos regiones anteriores, está constituida igualmente por categorías características del Conjunto. Aquí parecen también existir especificidades locales en el material: las formas más comunes en las compras procedentes de Puerto Tejada son brazaletes cilíndricos abiertos, pectorales circulares planos, narigueras semilunares planas angostas lisas y narigueras elípticas cóncavas; es una orfebrería aparentemente más burda y de mayores dimensiones, con un énfasis notoriamente marcado en la técnica del martillado -p.e. piezas como las narigueras elípticas cóncavas, que son casi siempre fundidas en la región "Quimbaya", se encuentran aquí en buena proporción martilladas. El grupo de objetos procedentes de Corinto consiste básicamente de colgantes y cuentas de collar zoomorfas: varias ranas, dos lagartos y una pupa.
Al sur de esta región se encuentra una procedencia en Popayán correspondiente a un colgante en forma de lagartija. No deja de ser significativa la relación de esta pieza con las provenientes del municipio de Corinto.
La información sobre origen de piezas al norte de la zona "Quimbaya" -en Planeta Rica, Ituango, Angostura, Yarumal y Medellín- está constituida por unos pocos datos aislados que no evidencian núcleos significativos de distribución espacial del material; sin embargo esto no descarta que algunos de estos sitios sí constituyeran centros de producción de la orfebrería investigada, pero acerca de los cuales se tendría aún poca documentación. Otras explicaciones a estos datos podrían estar en intercambios antiguos de tipo comercial, ritual, etc., o en información errada proporcionada por el "guaquero" o el intermediario comercial de las piezas.
El mapa de distribución geográfica del material muestra discontinuidades aparentemente significativas entre los tres núcleos anotados anteriormente -"Quimbaya", "Calima" y "Cauca"-; sin embargo es probable que estos vacíos se deban en parte a carencias de información por la parcialidad de la muestra analizada -porque no se estudió la totalidad de las compras con material de interés, y también parece que en la Colección del Museo es escasa la representatividad de estas zonas "vacias", una hipótesis que surge de esta investigación y que se explica más adelante en las conclusiones.
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La asociación con cerámica
Es muy poca la información disponible acerca de la asociación entre el Conjunto Orfebre investigado y material cerámico. En la literatura existen varias referencias a ajuares de tumbas con algunos datos interesantes en este sentido. Dentro de la documentación del Museo aparecen algunos lotes de cerámica comprados al mismo tiempo que la orfebrería, y en algunos casos figuran como elementos relacionados; sin embargo al revisar estas compras, no hubo ningún caso en el cual tanto la asociación dentro del lote de cerámica como en el de orfebrería fueran lo suficientemente confiables para conectar ambos.
La descripción de Pérez de Barradas sobre un ajuar de una tumba excavada en el municipio de Montenegro, Quindío, con piezas típicas del Conjunto, contiene alguna información vaga sobre su asociación con cerámica (este es el lote A de los cuadros I,III y IV). Según lo relatado por los informantes al autor, de este ajuar hacían parte también "unos veinte vasos de cerámica algunos con ranas en relieve en los bordes" (Pérez de Barradas, 1944, I: 93-99). Piezas con este elemento decorativo existen dentro de algunos tipos propios de los conjuntos cerámicos con fechas tardías característicos en esta región.
Estilísticamente pueden establecerse algunas conexiones entre el Conjunto Orfebre estudiado en este trabajo y complejos cerámicos tardíos definidos para la región del Valle Medio del Río Cauca (Bruhns, 1967; 1976; 1990). En primer lugar hay que destacar la representación de adornos o de elementos relacionados con ellos, en las vasijas de forma humana: con frecuencia se observan figuradas narigueras circulares y torsales, pequeñas aplicaciones a los lados de las narices y probablemente también diademas, en diferentes tipos de recipientes del Complejo Cauca Medio -con fechas entre 900 y 1500 d.C. aproximadamente-; tanto en las vasijas antropomorfas con pintura negativa de este Complejo como en las figuras huecas del Caldas -con fechas aproximadas entre el 1200 y 1400 d.C.- se distinguen además varios pequeños orificios debajo de la boca que deben representar los que eran practicados por los mismos indígenas sobre su rostro para pasar a través de ellos los adornos sublabiales (ver láminas 13b y 14).
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LAMINA 13. Vasijas antropomorfas del complejo cauca medioa. Con nariguera semilunar plana (MO. CQ 12.596)b. Con huequitos debajo de la boca (MO. CQ 582) |
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Otras piezas cerámicas muestran relaciones con las representaciones figurativas repujadas del material martillado o con objetos del fundido. En estas conexiones sobresale la semejanza entre las vasijas que figuran un personaje sentado en un banquito, del Complejo Cauca Medio, y las representaciones del tipo 1 en los pectorales circulares: como elementos en común tienen el diseño del rostro, la posición en "M" invertida de los brazos, la deformación de las pantorrillas, la figuración de las tetillas y el sexo, y la forma del banco alargada horizontalmente y con salientes a los lados (compárense las figuras 7 y 8 con la lámina 14). Algunas vasijas cerámicas de ambos complejos - Cauca Medio y Caldas- exhiben figuras de ranas y de lagartijas aplicadas, temas importantes del material orfebre fundido.
También se observan nexos entre las decoraciones del material cerámico y del orfebre: la decoración excisa en triángulos de algunas vasijas de estos complejos recuerda los calados en piezas martilladas y fundidas; así mismo los motivos de puntos y de triángulos prolongados por una línea en uno de sus lados son comunes a la pintura negativa del Complejo Cauca Medio y a la decoración repujada de los pectorales (ver figura 13 en la que los cuerpos de las aves tienen este diseño). Además existen coincidencias entre los diseños de aves repujadas del material orfebre martillado y los pequeños pájaros de la decoración incisa en algunas formas cerámicas tardías como volantes de huso, sellos y rodillos. Por último otro vínculo interesante lo constituye la evidencia, en vasijas de estos mismos complejos cerámicos, del uso de la costumbre de remendar las piezas cuando se rajaban o partían; el sistema utilizado es básicamente igual al del oro: se practicaban varios orificios a ambos lados de la fisura, a través de los cuales se pasaba seguramente un cordel.
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LAMINA 14. Figura antropomorfa sentada en banquito, con representaciones de aplicaciones en la nariz y orificios para adornos sublabiales- Complejo Cauca Medio (Cortesía Museo Arqueológico de Caldas A.3.599) |
Dentro de la Colección de cerámica del Museo existen varios ejemplares con este tipo de reparaciones originales (ver lámina 15).
Tanto en la literatura como en la Colección del Museo pudieron observarse vasijas antropomorfas del Complejo Cauca Medio y figuras del Caldas que llevan en sus narices narigueras de metal de forma semilunar plana, características del Conjunto; es probable que esta asociación sea válida y que las piezas hubieran sido halladas en las tumbas con tales adornos (Arango Cano, 1976: 61; ver lámina 13a).
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LAMINA 15. Vasija con remiendo original -Complejo Cauca Medio (MO. CQ 2.166). |
En el área Calima los investigadores del Proyecto ProCalima han podido establecer una clara correlación entre la cerámica del período Sonso -con fechas entre los siglos XII y XVI d.C. aproximadamente- y algunas de las formas características del Conjunto orfebre investigado. Según estos investigadores, este material cerámico muestra a su vez relaciones estilísticas importantes con los complejos anteriormente mencionados del Valle Medio del Río Cauca (Herrera, 1992).
Dentro de la literatura publicada por el mencionado proyecto (Pro Calima 1, 1980: 4) y en un artículo del arqueólogo Henry Wassen (1976: 35-38) -quien visitó la región Calima en el año 1935- se encuentran descritos dos entierros con asociaciones interesantes entre piezas de orfebrería y de éstas con otros elementos de la cultura material -son los lotes G y H analizados en esta investigación: la primera tumba contenía cuatro adornos metálicos -de los tipos referidos en el Lote G del Cuadro III-junto con una vasija de cerámica de forma subglobular de boca ancha y un sarcófago de madera, ambos característicos de la fase Sonso; una muestra tomada de este último arrojó una fecha de 1335 d.C. La otra tumba presentaba como ajuar fragmentos de dos piezas de orfebrería -de los tipos señalados para el lote H en el Cuadro III- acompañados de dos recipientes de arcilla de diseño globular, uno de ellos con decoración.
Dentro de la Colección de cerámica del Museo existen varios ejemplares con este tipo de reparaciones originales (ver lámina 15).
Tanto en la literatura como en la Colección del Museo pudieron observarse vasijas antropomorfas del Complejo Cauca Medio y figuras del Caldas que llevan en sus narices narigueras de metal de forma semilunar plana, características del Conjunto; es probable que esta asociación sea válida y que las piezas hubieran sido halladas en las tumbas con tales adornos (Arango Cano, 1976: 61; ver lámina 13a).
En el área Calima los investigadores del Proyecto ProCalima han podido establecer una clara correlación entre la cerámica del período Sonso -con fechas entre los siglos XII y XVI d.C. aproximadamente- y algunas de las formas características del Conjunto orfebre investigado. Según estos investigadores, este material cerámico muestra a su vez relaciones estilísticas importantes con los complejos anteriormente mencionados del Valle Medio del Río Cauca (Herrera, 1992).
Dentro de la literatura publicada por el mencionado proyecto (Pro Calima 1, 1980: 4) y en un artículo del arqueólogo Henry Wassen (1976:35-38) -quien visitó la región Calima en el año 1935- se encuentran descritos dos entierros con asociaciones interesantes entre piezas de orfebrería y de éstas con otros elementos de la cultura material -son los lotes G y H analizados en esta investigación: la primera tumba contenía cuatro adornos metálicos -de los tipos referidos en el Lote G del Cuadro III-junto con una vasija de cerámica de forma subglobular de boca ancha y un sarcófago de madera, ambos característicos de la fase Sonso una muestra tomada de este último arrojó una fecha de 1335 d.C. La otra tumba presentaba como ajuar fragmentos de dos piezas de orfebrería -de los tipos señalados para el lote H en el Cuadro III acompañados de dos recipientes de arcilla de diseño globular, uno de ellos con decoración incisa geométrica, todos objetos con formas típicas también Sonso.
Para la región de Puerto Tejada y Corinto es casi inexistente la información sobre asociaciones entre material cerámico y orfebre. Algunas vasijas del Complejo Quebrada Seca, también de épocas tardías, exhiben figuraciones de narigueras torsales con remates discoidales, representativas del Conjunto Orfebre analizado (Ford, 1944: 51-53). Este Complejo Cerámico presenta también conexiones con los demás referenciados anteriormente.
Conclusiones
Como consideraciones finales a este trabajo pueden destacarse varios puntos:
En primer lugar es importante resaltar una vez más la coherencia y unidad evidenciadas al interior del Conjunto orfebre investigado: a través de la clasificación de las distintas categorías de piezas que lo conforman pudieron conectarse, a nivel estilístico, casi todas ellas entre sí, y determinarse las pautas generales que lo caracterizan y demarcan de otros conjuntos. En este sentido es interesante el contraste que muestra con respecto al Quimbaya Clásico -conjunto anterior a éste en la zona del valle medio del río Cauca- tanto a nivel tecnológico como formal y en cuanto a su sentido u orientación: mientras el conjunto Tardío se caracteriza por un énfasis en el trabajo del martillado y en la producción de piezas planas, de formas geométricas simples, decoradas con diseños repujados en su mayoría también sencillos, el Clásico se distingue por una preferencia y dominio de la fundición a la cera perdida con el uso de diferentes aleaciones, mediante el cual se produjeron piezas de mayor tamaño, con volumen, de formas humanas realistas, geométricas o inspiradas en vegetales (Plazas y Falchetti, 1986: 207). La orientación o sentido de ambos conjuntos parece haber sido también distinta: mientras en el primero la cantidad de piezas es mayor y de formas más simples y generalizadas, que hacen pensar en un uso más masivo y común de ellas -aunque también existen algunas piezas únicas de diseño especial y manufactura más cuidadosa, producidas sin duda para personas de más alta jerarquía-, en el segundo la producción de objetos es menor y se concentra en piezas en su mayoría de forma única, de esmerado diseño y excelente manufactura, que llevan a pensar en un empleo más restringido, por parte de un grupo o persona de muy alto status político y/o religioso en la sociedad.
Como segundo punto pueden plantearse algunas hipótesis de carácter socio-político y simbólico-religioso a partir del material investigado. En el primer aspecto es interesante el hecho ya mencionado de una producción más masiva de la orfebrería, con formas más comunes y homogéneas, que podría ser usada por un mayor rango de población. La costumbre de remendar las piezas puede ser un indicio de este mismo hecho y probablemente también de un uso más frecuente o cotidiano de ellas, hacia lo que también apunta el notorio desgaste que muestra una buena proporción del material. A partir de estos indicios podría deducirse una caracterización de estas sociedades como menores en complejidad, con una estratificación social poco desarrollada; sin embargo tratándose del análisis de un solo elemento cultural -la orfebrería- se tiene apenas una visión parcial de la sociedad, que debe ser complementada con el estudio de los demás elementos culturales. De esta opinión es Warwick Bray para el caso de la sociedad Sonso en la región "Calima" (comunicación personal), donde otras evidencias como las grandes plataformas construidas sobre las laderas de las montañas señalan hacia una organización social y política bastante desarrollada -capaz de movilizar y sostener una buena cantidad de individuos durante un período de tiempo considerable como el requerido para su construcción.
Las dos formas básicas de representaciones antropomorfas repujadas en los pectorales circulares parecen constituír evidencias acerca de uno o varios tipos de individuos de alta jerarquía en la sociedad. De acuerdo con algunos indicios -como la muy posible asociación en un mismo hallazgo de piezas con los dos tipos de representaciones (las de las figuras 8 y 10) y la mezcla de ambos tipos en un solo diseño (figura 15)- es probable que se trate de figuraciones del mismo personaje en situaciones, funciones o estados diferentes de su quehacer social. Varios elementos hablan de su alto status y poder: los grandes adornos de orfebrería que porta sobre el rostro -narigueras triangulares y circulares y adornos sublabiales tringulares-; el gran tocado que lleva sobre la cabeza -elaborado probablemente en otro material-; y el elemento banquito sobre el que se encuentra de pie en una representación. Este último componente es interesante dado que en un buen número de sociedades indígenas suramericanas actuales -y también prehispánicas, o ya desaparecidas- el elemento banco es un instrumento-símbolo utilizado por caciques o chamanes en la realización de sus labores fundamentales, que se asocia con autoridad, pensamiento, sabiduría y origen (Pineda Camacho, 1993). Este elemento no sólo se encuentra representado en la pieza mencionada sino que también existen ejemplares físicos de él asociados a estos tipos de representaciones: en la tumba de Montenegro (Quindío) reportada por Perez de Barradas, entre un gran ajuar figuraban dos pectorales con diseños del grupo 2 y varios banquitos de barro (1944, 1: 93-99). En la región "Calima" se han encontrado también bancos -en este caso en madera- en las tumbas, asociados a material del período Sonso (Herrera, 1993: 174).
Con respecto al aspecto simbólico-religioso, el conjunto investigado muestra algunas correspondencias que señalan hacia varios conceptos y símbolos que parecen haber sido fundamentales en el pensamiento de sus fabricantes. Entre estos símbolos se destaca el animal lagartija, o probablemente un conjunto de animales relacionados, como lagartija, lagarto, iguana, etc.; tanto las representaciones más naturalistas de ellos, como las que exhiben rasgos humanos y las de hombre con elementos zoomorfos, muestran un nexo simbólico importante con estos animales.
Algunas de las figuras repujadas del grupo 2 en las que se observan representadas colas largas y dedos engrosados, evidencian una vinculación especial del, o de los personajes de alto status en la sociedad con este tipo de animal; esta conexión podría probablemente corresponder a una relación de carácter mítico-ancestral establecida entre el grupo comandado o representado por el personaje y el animal lagartija; de otro lado también es factible que esta vinculación tenga su razón en una "metaforización" de las propiedades, poderes y funciones del personaje representado, mediante la utilización de elementos naturales, en este caso de partes del animal lagartija. Con relación a esta última interpretación es interesante una representación que además de los dedos engrosados y la cola larga, exhibe orejas de felino (figura 10) --ejemplo probablemente de una especie de "bricolage" de metáforas naturales a la manera de los que habla Lévi Strauss (comunicación personal de Roberto Pineda Camacho).
Las representaciones de pupas, cigarras, saltamontes, ranas -en sus diferentes estados-, e incluso también de lagartijas -por su posibilidad de regeneración de la cola-, parecen señalar todas hacia la idea de metamorfosis o ciclos de transformación. Esta característica pudo haber sido un elemento llamativo para la simbolización de procesos o cambios en la naturaleza, la sociedad o la vida individual.
Un elemento figurativo frecuente en las representaciones repujadas lo constituyen las aves, las cuales aunque se dibujan mediante un mismo patrón básico, presentan variaciones que podrían corresponder con diferentes especies, o rasgos de ellas. Su marcada importancia simbólica se muestra expresada en su representación como acompañamiento repetido de los personajes de los pectorales circulares, tanto de los del grupo 1 como de los del 2. Son muy diversas las características por las cuales en los distintos grupos indígenas se han empleado aves como símbolos culturales, entre las cuales se destaca su poder de vuelo, empleado como metáfora de la capacidad que tiene el chamán de "volar" o trascender en su experiencia alucinógena (Reichel-Dolmatoff, 1988: 77-134).
Un tercer punto de discusión tiene que ver con la distribución geográfica del material y su asociación cultural. En el mapa 1 es evidente la dispersión de formas ligadas al Conjunto investigado sobre una amplia región de los valles medio y superior del río Cauca y sus vertientes, y en la denominada área "Calima". Al mismo tiempo, aunque son muy pocas las asociaciones en contextos arqueológicos que permiten conectar el Conjunto con complejos cerámicos bien establecidos, estas y conexiones de tipo estilístico lo relacionan con complejos tardíos de la región mencionada, principalmente con el "Sonso" de Calima y el "Cauca medio" del viejo Caldas. A esta ubicación temporal tardía señala también la correspondencia entre algunas formas del conjunto y las descripciones de Cronistas del siglo XVI.
Las marcadas relaciones entre las formas culturales tardías en una amplia región del suroccidente colombiano han sido objeto de discusión por parte de varios de los arqueólogos que allí trabajan o han trabajado; entre ellos Warwick Bray ha sido impulsor en los últimos años de la idea de una tradición cultural, denominada por él "Sonsoide", para abarcar todos estos estilos locales caracterizados por rasgos de la cultura Sonso, Algunos de estos conjuntos -cerámicas- son los conocidos como Guabas Buga, Sonso, Pavas, La Llanada, Tinajas-Sachamate, Río Pichindé, Río Bolo y Quebrada Seca, los cuales cubren una extensa área a lo largo del Valle del río Cauca y sobre sus vertientes entre los municipios de Pereira al norte y Corinto al sur aproximadamente. Influencias de esta misma tradición se han notado incluso en materiales de zonas más alejadas como el Quindío, Popayán, los ríos Guapi y Timbiquí, el bajo río Calima y el río Munguidó (Gahwiler-Walder, 1992: 127-130).
De acuerdo con las asociaciones anteriormente planteadas entre el Conjunto orfebre investigado y complejos cerámicos, con elementos sonsoides, así como con la distribución geográfica que presenta dicho conjunto -la cual coincide con zonas de influencia de la Tradición Sonsoide-, puede plantearse la hipótesis de una asociación o correlación directa entre el conjunto denominado en este trabajo "Quimbay'a Tardío" y la Tradición Sonsoide. Desde esta perspectiva sería más apropiado denominar dicho Conjunto como "Orfebrería Sonsoide" a cambio del nombre que ha venido siendo utilizado; el término "Quimbaya Tardío" presenta problemas -por su restricción- en cuanto a su asociación comente con la región del Viejo Caldas, mientras el de "Sonsoide" implica una zona más extensa de dispersión cuyos límites irán siendo definidos a medida que avance la investigación. Dentro de este orden de ideas es de esperarse que esta distribución coincida con la de los complejos cerámicos ligados a la Tradición -y que formas o elementos del conjunto orfebre se asocien directamente con estos complejos.
Los objetivos del trabajo, la metodología implementada y el material analizado condujeron a la definición general de este gran conjunto orfebre "Sonsoide", distribuido sobre una amplia región; investigaciones más restringidas tanto en el espacio como en el tiempo -que deberán sumar a la documentación del Museo, datos provenientes de excavaciones controladas y de información recogida en las regiones-, habrán de permitir la definición de subconjuntos o manifestaciones locales -con unidades y rasgos distintivos- al interior de este Conjunto. Sin embargo, a diferencia de otros elementos culturales de la "Tradición Sonsoide", como el caso de la cerámica en el que son bastante diferenciados los estilos locales, la orfebrería parece mostrar una mayor homogeneidad y correspondencia en toda la región. Esta hipótesis, de ser corroborada en posteriores investigaciones, podría tener sus razones en la alta especialización y exclusividad que implica el trabajo orfebre, lo cual favorecería una mayor fidelidad a la tradición a diferencia de la cerámica que requiere un menor nivel de conocimientos técnicos y está menos ligada al poder y la religión, de donde puede ser realizada por un mayor número de personas otra razón podría estar en la naturaleza de la materia prima -el oro-, que es susceptible de una menor gama de variaciones que la ardilla.
Como último punto, este trabajo es una muestra de las amplias posibilidades de investigación que ofrece la Colección de orfebrería del Museo del Oro. Mediante metodologías como la de este trabajo, son muchos y muy diversos los temas de estudio a nivel temático, regional, etc., que pueden desarrollarse en la Colección.




