En general los perfiles estratigráficos se observaron en parte en los huecos realizados por los saqueadores, y en particular en las unidades de excavación registradas por la comisión de rescate arqueológico. De tal manera en el corte V (Foto No. 2), se puede observar que a pesar del uso actual del suelo, éste se ha formado a partir de la mezcla de materiales que incluyen sedimentos, ceniza volcánica y vestigios culturales (funda mentalmente carbón, cerámica y desechos orgánicos).
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Foto N° 2 |
El rasgo más prominente e importante es la presencia de paleosuelos negruzcos de forma ondulada enterrados en una matriz de material revuelto (horizontes B 1 y B2. En la unidad de excavación mencionada, sobre la pared oeste de la misma (Fig. 1) Horizonte Al, se tomó a una profundidad de l.44m. una muestra de carbón vegetal asociada a fragmentos de cerámica, la cual arrojó una fecha de 1880 ±60 BP equivalente a 70 años d.C. (Beta-62233)5.
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Foto N° 3 |
Todos los horizontes fueron muestreados y su nomenclatura es provisional, mientras se realizan las respectivas pruebas de laboratorio. Sin embargo, ofrecemos aquí una observación preliminar:
Horizonte Ap: 0- 0.36 m.
Actividad y uso del suelo.
Horizonte B1 : 0.36 - 1.30 m.
Material revuelto (arenas, arcilla, carbón).
Horizonte A1: 1.30 - 1.44 m.
Material arqueológico en matriz oscura.
Horizonte B2: 1.44 - 1.62 m.
Material revuelto similar al B
Horizonte A2: 1.62 - 2.06 m.
Material revuelto en matriz oscura.
Horizonte A3: 2.06 - X cm.
Horizonte gris con material revuelto y nivel freático.
Es importante observar la presencia de moteados en el perfil, que indica el ascenso y descenso del nivel freático en distintas épocas.
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Foto N° 4 |
Foto N° 5 |
Expresiones funerarias
De los cientos de tumbas saqueadas y de las dos excavadas por la comisión interinstitucional para el rescate arqueológico, se puede inferir de manera preliminar, por medio de la lectura de los perfiles estratigráficos observados, que un tipo de enterramiento se realizó dentro de montículos funerarios. Es evidente que la conformación del suelo actual presenta en sus distintos horizontes material revuelto (cerámica, desechos de oro, carbón e instrumentos líticos).
La forma de identificar las tumbas se llevó a cabo por medio de sondeos con media caña y barreno manual. Para ello, se buscaron espacios no alterados por los guqueros y que cumplieran determinadas características arqueológicas detectadas en el reconocimiento previo.
La tumba No. 1 estaba prácticamente saqueada; los guaqueros obtuvieron muchas piezas de oro, cerámica y cuentas de collar elaboradas en cuarzo cristalino y epidota. De esta tumba se sacaron 120 metates de los cuales los guaqueros se llevaron los 70 en mejor estado, los 50 restantes fueron dejados en los alrededores de esta. La comisión los llevó para Cali y se recuperaron entre la tierra que los cubría dos cuentas de collar en oro (Foto No. 3 ). En lo que debió ser el piso de la tumba, a más de tres metros de profundidad entre el agua y el barro del nivel freático, se recuperaron dos piezas de cerámica consistentes en una vasija zoomorfa que representa un sapo (Foto No. 4) y una alcarraza antropomorfa6 (Foto No. 5). Por la situación anterior no fue posible la obtención de datos complementarios sobre la distribución del entierro y el contexto de asociación. La dificultad del rescate se entiende por las inconveniencias que presenta un sitio arqueo lógico en condiciones de mal drenaje, saqueo e inseguridad.
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Foto N° 6 |
Foto N° 7 |
La tumba No. 2 (foto No. 6) consistía en un pozo vertical rectangular, de 2.40 m de largo, 0.90 m. de ancho y 1.50 m. de profundidad. El relleno del pozo estaba formado por una mezcla de arena, limo y arcilla, con desechos culturales como fragmentos de cerámica y carbón. En esta tumba se enterró un individuo adulto con una alcarraza y platos de cerámica, puestos a la altura del brazo izquierdo. A la altura de los tobillos se encontró un cuenco y junto al temporal derecho un caracol arborícola comestible identificado como Bulimulidad hemibulimus. El esqueleto estaba extendido de cúbito dorsal, con una orientación 26 N-0.
La tumba No. 3 (Foto No. 7), contenia el entierro de un
individuo adulto el cual se colocó a 0,72 m. de la superficie. El
largo de la estructura era de 1.50 m. por 0.70 m. de ancho. El
individuo fue enterrado sin ajuar funerario. Es importante resaltar
que los tres enterramientos tenían diferentes profundidades y no se
ciñeron a ningún patrón de enterramiento en particular.
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Los investigadores agradecen a la Fundación de Investigaciones Arqueológicas Nacionales del Banco de la República, y a su director el doctor Luis Duque Gómez, su colaboración para la financiación de la muestra Carbono 14. |
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Esta cerámica presenta semejanzas con los estilos cerámicos llama y Yotoco de la región Calima en la cordillera Occidental. |





