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INDICE
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Material cerámico
El universo cerámico analizado comprende 15 vasijas enteras y
unos 100.000 fragmentos; de ellos, el 44% son diagnósticos y
corresponden a bordes, cuellos completos o fragmentados, asas,
hombros, bases y fragmentos decorados. Para la determinación de las
formas y la decoración se trabajaron 10.000 fragmentos que
permitieron reconstruir 804 vasijas y, para el estudio tipológico
se seleccionó una muestra de 20.000 fragmentos, recogidos en un
área de nueve metros cuadrados -correspondientes al corte
N55-59,62-60- donde se hallaron numerosos enterramientos.
Características generales y
estratigráficas
La distribución numérica del material cerámico por estratos no
presenta notorias diferencias, aunque advertimos que en el estrato
B se registra la mayor concentración (31,8%).
La cerámica estudiada apareció, en términos generales, en
cercanías o en asociación directa con los enterramientos. Las
vasijas enteras se hallaron dentro de las tumbas --encima o a un
lado de los cuerpos-- y, los fragmentos, dispersos en todas partes:
dentro de la tierra que rellenaba las tumbas, encima y al rededor
de ellas; algunos presentan restos de carbón en las superficies y
en los cortes, testimonio de una quema posterior a su fractura. La
cantidad de fragmentos encontrados, la forma de dispersión y su
relación con los enterramientos sugieren una reutilización de la
cerámica doméstica en un sitio ritual.
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Cuadro 7. Inventario general de entierros y algunas de sus
caracteristicas.
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Los fragmentos de los estratos más profundos están bien
conservados, son de tamaño mediano y grande y presentan fracturas
angulares, cualidades que contrastan con la cerámica arqueológica y
moderna del estrato superficial (A) que aparece en fragmentos más
pequeños con superficies erosionadas y cortes redondeados. A través
de los distintos estratos no se reconocieron cambios de las formas
y tamaños de las vasijas.
El carácter doméstico relacionado con la preparación, cocción,
servicio, transporte y almacenamiento de alimentos se manifiesta en
la mayoría de los fragmentos, a través del desgaste y deterioro que
presentan en una o ambas superficies, las manchas de hollín
-especialmente en el exterior de las vasijas- acompañadas de
adherencias y manchas de chorreado en el interior de cuellos,
bordes y cuerpos. Dentro de este grupo se reconocieron fragmentos
de cuencos con acumulaciones de carbón en el interior y exterior
que podrían sugerir su utilización como tostadores.
A diferencia de los fragmentos, las vasijas enteras asociadas a
enterramientos humanos -particularmente las múcuras y las copas-
son de acabado, tratamiento y decoración más cuidadosa y fina; no
hay en ellas desgaste u otras huellas de uso doméstico y tal vez
fueron manufacturadas exclusivamente para el ritual (Fotos 20, 21 y
22).
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Foto 20. Vasija doble. Laboratorio-La Muela.
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