Ficha bibliográfica
Titulo:
Arqueología del cercado grande de los santuarios
Edición original: 2005-05-23
Edición en la biblioteca virtual: 2005-05-23
Creador: Helena Pradilla Rueda-Germán Villate Santander-Francisco Ortiz Gómez




INDICE




Las vasijas más comunes en todo el conjunto son los cuencos, qué representan más del 50% del total de las formas. Tienen bordes reforzados, ensanchados y directos con labios redondeados y biselados; son de tamaño pequeño y mediano, con diámetro de boca de 12 a 28cm y alturas de 6 a 15cm (Cuadro 9. Lám. 1). Son las vasijas que muestran un alisado de mayor calidad y pastas más finas y están frecuentemente decoradas con motivos lineales incisos -rayados, hachurados, acanalados- e impresiones punteadas, triangulares y ovaladas, realizados con una herramienta de punta roma; también existe un diseño en espina de pescado ejecutado en una o dos hileras sobre el exterior de la vasija y, en menor proporción, hay decoración ungulada. Como complemento de estos diseños aparece una banda de pintura roja alrededor de la boca de algunas vasijas.

Cuadro 9. Distribución de formas por tipo. Herrera.

Un 9% de las vasijas son cuencos aquillados medianos, con ancho de boca de 24 a 26cm y altura de 8 a 10cm. Las ollas globulares -pequeñas y medianas- de cuello corto y boca ancha, representan el 40% de las formas de la cerámica Herrera, con diámetros de boca de 10 a 20cm, altura del cuello de 1,5 a 3cm y altura total de 20 a 30cm. En algunas se presenta decoración incisa de líneas verticales y transversales sobre el cuello, impresiones punteadas, hachurado y rayado en el cuerpo y líneas paralelas al borde combinadas, a veces, con una banda de pintura roja (Lám. 1).

La cerámica del período Muisca

A este grupo pertenecen 15 vasijas asociadas a enterramientos y el mayor número de fragmentos -grandes y bien conservados- que constituyen el 97,6% del total de la cerámica encontrada. En comparación con el material Herrera, en la loza muisca se reporta una mayor variedad de formas y decorados y un aumento en el tamaño de las vasijas.

Se reconocieron diferentes tipos establecidos anteriormente para la cerámica muisca del altiplano y para Tunja particularmente (Castillo 1984; Gutiérrez 1990): |Tunja Desgrasante Gris, Tunja Desgrasante Fino, Tunja Arenoso, Tunja Naranja Pulido, Gucaita Desgrasante Blanco, Tunja Naranja Fino, Tunja Cuarzo Fino, Valle de Tenza Gris y Guatavita Desgrasante de Tiestos.

Estratigráficamente, los tipos cerámicos presentan muy pocas variaciones. |Tunja Arenoso y |Tunja Desgrasante Fino son cuantitativamente los más importantes -con el 59%-.

Según los análisis de secciones delgadas, los tipos Tunja Desgrasante Gris, Tunja Desgrasante Fino, Cucaita Desgrasante Blanco y Tunja Naranja Fino, comparten pastas con arcillas ferrosas, inclusiones de cuarzo fino anguloso y partículas de arcillolitas y limolitas ferríferas, físiles o carbonosas (ver Cuadro 11). Entre ellos hay variaciones en las formas y funciones de las vasijas elaboradas, de diferentes tamaños, grosores y resistencias; se usaron, según el caso, pastas gruesas o finas con mayor o menor concentración y tamaño del desgrasante y la cocción es mayor o menor, según el espesor y el destino que había de cumplir la vasija.

Lámina 2. Reconstrucción de formas muiscas.

Estas distinciones se relacionan con lo que hoy en día hemos podido observar en La Capilla -Valle de Tenza- donde las ceramistas distinguen entre la loza |arenada y la |fina. La primera corresponde a formas grandes -ollas para el fogón, cazuelas, |areperos, moyas y chorotes para fermento del guarapo y almacenamiento de miel-. La loza fina comprende las |alcusas o múcuras para el transporte de bebidas, la loza de servir, las figuras decorativas y las miniaturas. De igual manera, las pastas de esta loza producida actualmente en La Capilla, resultan macroscópicamente muy similares a las de la cerámica arqueológica de Tunja perteneciente a los tipos mencionados anteriormente, que tienen altos contenidos de arcillolitas y limolitas.

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