Mujeres y hombres
Las mujeres se encuentran sentadas sobre los talones, sentadas en banquitos, en figurinas sueltas o como adornos de tapa de recipiente una arroáíhaba y unas pocas paradas, destacando siempre la parte púbica.
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Lamina 9. adornos de las orejas |
Generalmente van muy ataviadas y combinan sus atuendos de variadas formas, usando pectorales, diademas, orejeras de distintas formas, narigueras, bandas cruzadas, collares de colgantes, adornos de prolongaciones descendentes, brazaletes y ligaduras.
Entre los cuatro hombres presentes en las colecciones privadas,
dos de ellos están sentados en banquito como figuras sueltas, uno
parado con los brazos abiertos, y el último sentado sobre los
talones. Sus atuendos son más bien sencillos, sin pectoral¡ lucen
collar de cuentas, banda cruzada o sin ningún adorno al cuello o en
el pecho, narigueras en forma de n o de prolongaciones horizontales
y orejeras semicirculares o con huecos en las orejas. Sí llevan
puestos brazaletes y ligaduras. Entre las figurinas estudiadas por
Falchetti en 1979, los dos hombres reportados en esa ocasión eran
adornos de tapa de recipiente sentados en banquito, sin adornos en
el cuello o pecho y uno de ellos llevaba al mismo tiempo nariguera
. en forma de n y semilunar.
Uso y significado de las figurinas
Las figurinas huecas, sentadas sobre sus talones o en banquitos, no parecen haber tenido ninguna utilización práctica. Su frecuencia en los ajuares funerarios -en ocasiones varias en un sólo túmulo-, sugiere una función ritual funeraria. Posiblemente también fueron usadas como ofrendas en los templos:
Aquí [Los templos] suelen ofrecer a modo de adoración a sus ídolos que tienen de palo, algodón, barro y otras materias... (Simón, Tomo y, p. 147).
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Lamina 10. Adornos de la nariz |
Su posición, sentadas sobre los talones, nos sugiere una actitud de respeto o recogimiento. Por otra parte, tanto hombres como mujeres aparecen en ocasiones sentados sobre banquitos. Reichel-Dolmatoff anota que el personaje sentado en un banco es un motivo frecuente en la arqueología colombiana, que representa probablemente una actitud ritual (1986, p. 139). En muchas culturas amerindias actuales el banquito es símbolo de estabilidad y sabiduría. Entre los Chamí de la Cordillera Oriental, el proceso de aprendizaje para jaibaná (chamán y\o curandero) es referido como «comprar banco» y la actividad curativa del jaibaná, como «poner banco»38.
Asímismo, entre los Desana del Vaupés, los bancos tallados en madera entrañan un simbolismo de fertilidad, de sabiduría y reflexión; desde el principio, el Padre Sol tenía un banco. Para ellos, sentarse en un banco es una actitud procreadora y protectora; quien se sienta en un banco está protegido por todas las personificaciones benévolas. Es de anotar que entre los Desana sólo los hombres adultos se sientan en bancos, nunca las mujeres (Reichel-Dolmatoff, 1986).
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Vasco, 1955. |


