Períodos secos tanto en las tierras bajas como en las altas tropicales han sido datados en 5.000, 2.000, 700 y 500 AY. (Livingstone y Van der Hammen, 1978, 77). Los diagramas de polen y la evidencia estratigráfica observada en los sedimentos tomados en un gran lago cercano a la parte baja del río Magdalena, muestran dos niveles de turba en una sección de varios metros de arcilla, fechados en 1240 A.D. y 1480 AB. que pueden representar períodos de niveles bajos del lago. Posiblemente esto fue causado por períodos secos con baja precipitación, lo que llevó a que se extendiera la vegetación de pantano en el fondo del lago (Van der Hammen y González, 1965, 187-188).

Un fenómeno particular que ocurre en la región de estudio es la inundación periódica de la mayoría de los ríos. Estas inundaciones están básicamente relacionadas con las estaciones de lluvia y con los promedios de precipitación en las cordilleras. Las capas de turba o arcilla turbosa en los sedimentos depositados por los ríos Magdalena, Cauca y San Jorge están asociadas con períodos de niveles bajos de inundaciones, cuando se extendió la vegetación de pantano. Puesto que estas capas de turba corresponden a niveles bajos de inundación de los ríos y desaparecen durante los niveles altos de inundación, se puede decir que se formaron durante períodos secos de baja precipitación en las cordilleras.

Con estos datos se dibujó una curva (Figura 3) de períodos relativamente secos y húmedos para los últimos 3.400 años (Plazas y et al., l988). En esta área (depresión momposina) ocurre una subsidencia continua debido al peso de los sedimentos acarreados por los ríos desde las tierras altas y a su localización entre fallas geológicas activas. La tasa de subsidencia está entre 0.9 y 2.5 mm por año; para los últimos 2.000 años el área se ha hundido entre l.8 y 5 m. La tasa de sedimentación media durante los últimos 7.500 años fue aproximadamente de 3.8 mm anuales y en los últimos 1.500 años fue de 3 mm por año. Se han acumulado aproximadamente 3 m de sedimentos en el centro de la cuenca durante los últimos 7.500 años. El espesor total para el Holoceno es aproximada mente de 40 m. La rápida sedimentación puede estar relacionada con la subsidencia y/o con una elevación del nivel del mar después del último glacial y con el peso de los sedimentos (Ibíd).

Resumiendo, los eventos relevantes ocurridos durante el Cuaternario en la región estudiada fueron: cambios en el nivel del mar, lo que eontribuyó a la formación de lagunas costeras, bancos de arena y estuarios; fluctuaciones entre períodos secos y húmedos que produjeron cambios de vegetación en la costa, en las riberas de ríos, caños y quebradas; cambios en las tasas y cantidades de sedimentación en las cuencas bajas de los principales ríos y cambios frecuentes en los cursos de los ríos que atraviesan las tierras bajas del Caribe.

Figura 3. Curva de los niveles de inundacion en el bajo Magdalena, Cauca y San Jorge. Tomado de Plazas et al. 1998


Información arqueológica

La descripción de los sitios en el Apéndice 1 se hace de acuerdo con su antigüedad, con el fin de dar una idea general de la cronología del área y al mismo tiempo facilitar la correlación entre fases de ocupación y cambios ambientales regionales durante el período estudiado. La tabla 1 muestra las fechas de radiocarbono obtenidas en los sitios arqueológicos. Las tablas 2, 3, 4, 5, y 6 muestran las diferentes especies de fauna reportadas en los sitios y la 7 contiene información ecológica sobre las especies de moluscos. Estas tablas dan una idea general de la especies de fauna explotadas.

En esta sección sólo se mencionan algunos de los sitios y características más sobresalientes de la región, puesto que en el Apéndice 1 se los describe en detalle incluyendo la información sobre localización geográfica, características generales, medio ambiente circundante, estratigrafía, restos arqueológicos, restos de fauna e interpretación.

Concheros

En arqueología se ha usado el término conchero para referirse a cualquier depósito arqueológico que contenga una cantidad visible de moluscos. No obstante, no existe un uso estandarizado de ese término. Se aplica igualmente a sitios de sociedades de cazadores-recolectores para los cuales los moluscos eran el alimento básico, a sitios usados por personas con una economía mixta que complementaron su patrón de subsistencia agrícola con crustáceos como suplemento proteínico, y a sitios de sociedades altamente organizadas que recolectaron crustáceos con fines comerciales. Es muy difícil distinguir arqueológicamente entre los diferentes tipos de sitios (Meighan, 1969). Meehan (1982) ha hecho la distinción entre sitios de una comida; sitios de procesamiento y sitios de habitación, basándose en su estudio etnoarqueológico de consumo de moluscos en Australia.

Los lugares acá descritos como concheros son sitios arqueológicos en donde la acumulación estratigráfica de moluscos constituía el rasgo más significativo. Tienen formas, espesores y perímetros diferentes y se ubican en ambientes costeros y del interior a lo largo de ríos o quebradas actuales o extinguidas. La información disponible sobre estos sitios es insuficiente para intentar hacer una clasificación en términos de su pro ceso particular de formación y transformación.

La investigación arqueológica en varios de estos sitios se ha con centrado en el estudio de las características particulares de los vestigios materiales en ellos encontrados, sugiriendo, generalmente con base en evidencias indirectas, los modos de subsistencia de sus habitantes y los cambios de estos a través del tiempo. Sin embargo, en algunos como Cangarú se han estudiado con mayor detalle los restos de fauna para hacer inferencias sobre medio ambiente o sobre explotación de recursos.

Otros sitios

La segunda sección del Apéndice 1 incluye una descripción de los demás sitios arqueológicos reconocidos en el área para el período en cuestión. Estos están localizados a lo largo de ríos y a orillas de quebradas.

Es importante hacer notar que estos lugares son de índole diversa y contrastante, como es el caso de los de la serranía de San Jacinto y los de la Depresión Momposina. San Jacinto 1 ha sido uno de los lugares investigados en mayor detalle desde todo punto de vista.

En la Depresión Momposina se encuentran los vestigios de un extenso sistema hidráulico prehispánico que por su magnitud es el más grande de América. En esta área se han realizado investigaciones sistemáticas duran te más de 10 años y se han explorado varios aspectos entre los que se destaca la reconstrucción medioambiental, particularmente referida al funcionamiento del sistema hidráulico. Sin embargo, esta sería por sus características una zona favorable para el estudio de sistemas agrícolas tempranos en las tierras bajas de suramérica. Se han reportado áreas de cultivo extensivo de hasta 2.000 hectáreas y áreas de cultivo aledañas a las viviendas (Plazas et. al, 1988, 1993), pero aún falta llevar a cabo estudios detallados de restos vegetales hallados en los sitios arqueológicos, que arrojen datos sobre productos cultivados y/o recolectados, para comprobar o rechazar las hipótesis planteadas sobre patrones agrícolas de subsistencia3.

Otros sitios como Monsú y Momil fueron objeto de intensas investigaciones llevadas a cabo por Reichel-Dolmatoff (1985, 1986); durante varios años han sido objeto de atención en América, debido a la importancia de los vestigios en ellos encontrados y a su posición cronológica temprana. Sin embargo, como ya se mencionó y al igual que pasa con los sitios investigados por Angulo (1978, 1981, 1983, 1988), no se cuenta con estudios detallados de restos faunísticos, de flora y de reconstrucción paleoambiental.

3
En la actualidad Luisa Fernanda Herrera de la Fundación ERIGAIE lleva a cabo estudios de polen sobre el área.
Comentarios (0) | Comente | Comparta