De otra parte, el banco media diversas relaciones sociales; por ejemplo el futuro yerno tenía que entregar a su suegra algunos presentes comopescado y banquitos, entre otros bienes.
«El banquito era un regalo importante; cuando no daban regalos serobaban a las mujeres» (Ibíd.).
Ortiz registró los medios de adquisición de algunos banquitos, en ciertas localidades tucano del Vaupés, particularmente en Yapú y San José del Viña. En tres casos habían sido obsequiados por parte de parientes cercanos (tío, suegra y yerno, respectivamente); en otras oportunidades se habían adquirido mediante compra o se habían fabricado personalmente. En estos casos -como se mencionó- el conocimiento para su elaboración se transmitía por línea familiar.
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Mujer Tairona en embarazo, sentada sobre un banco (Museo del Oro) |
Sentarse y tejer el pensamiento
Para los uitotos, cada cosa posee su banco /rairaibiki/ para sostenerse; en este sentido, también, el banco es el soporte no sólo del cuerpo, sino de una casa, de una «tribu». Así, entonces, el suelo de una casa se puede concebir como su «banco».
Los asientos más importantes estaban destinados a ser utilizados en el contexto del mambeadero. Aún hoy en día los bancos del mambeadero no deben ser empleados para la cocina y otros menesteres. Pero aún así algunos de los grandes numairas no utilizaban butacos ya que ello podría tomarse, como ya se dijo, como indicio de debilidad.
De acuerdo con Blanca de Corredor, el banco uitoto representa, en sus costados, los cuatro postes de la maloca y a través del mismo se representa el cosmos o el universo.
La posición de los bancos en el mambeadero se ciñe, desde el punto de vista normativo, a ciertos patrones. Idealmente, se colocan 4 bancos cuyos ocupantes deben vigilar y cuidar la maloca desde las cuatro direcciones fundamentales. El jefe de la maloca y su «guarda espalda», se sitúan en posición frontal con respecto a la entrada principal de la casa. De otra parte, los otros «jefes» y hombres sobresalientes deben mirar cada uno a un costado diferente, protegiendo la maloca y sus respectivas espaldas. No obstante, durante las épocas de crisis se presenta una especie de «mezcla» de bancos, como condición previa para superar las situaciones desastrosas y calamitosas, como en un movimiento de verdadera «comunitas», en el sentido como ha sido presentado este concepto por el antropólogo inglés Victor Turner.
De otra parte, Juan Alvaro Echeverri e Hipólito Kandre Kinerai han señalado, en su trabajo «Tabaco frio - Coca dulce» un aspecto central de la significación del sentarse: «sentarse quiere decir lamer tabaco, mambear coca, poner cuidado (al corazón y afuera») (Kinerai y Echeverri, 1994, 222).
En este contexto, el modelo ideal que deben seguir el hombre joven y la mujer para convertirse plenamente en adultos es definido de la siguiente forma:
«...está sentado,
mambea coca,
sabe tostar coca,
sabe cernir coca,
sabe pilar coca,
conoce la conversación/
Se cría como el papá,
él busca
buscando encuentra
Así era antes la palabra buena,
palabra de coca y palabra de tabaco
Con ella
él busca
Con ese corazón
él duerme»
Y la joven (...)
Con el pensamiento de maní
ella duerme
Con el pensamiento de yuca dulce
ella duerme tranquilamente» (Ibid., 198)
En este mismo sentido, según un punto de vista ocaina-uitoto, cuando un hombre, al final de la jornada,
«después de trabajar la coca... se sienta y habla, su cuerpo se enfría y con ese aliento enfría todos los trabajos. Entonces se dice que está sentado como un buinaima -su corazón está frío y tranquilo. (...) En ese momento (...) todo se enfría: en la chagra la mata de coca, la mata de tabaco, la mata de yuca dulce están frías y frescas -su aliento es /riérue/ de rocío y /jírue/ fresco. Así mismo, en la casa todo se enfría: el fogón, el casabe, todos los utensilios se enfrían; y asímismo (...) la mujer duerme tranquila como mata de yuca dulce, los niños como mata de coca, como mata de maní» (Ibíd., 249).
El hombre que se sienta, se «embriaga de ambil y de coca, y se traslada hacia el asiento del mundo. Asimismo, por intermedio del tabaco y de la coca se protegen del «mugre (la brujería de los animales), de la rabia de la gente, de los «malos)) sentimientos y se garantiza el bienestar de todos (Ibid., 202).
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Interior de maloca en la bocana del río Caraparaná. |
La persona que se sienta en el mambeadero construye, si está en proceso de aprendizaje, su propio cuerpo canasto. El saber se teje, de manera similar a un canasto, desde la base: en otros términos, sentar las bases del saber se asemeja a tejer un canasto Aprender y tejer están lingüísticamente asociadas en expresiones tales como /kirigai/ «canasto» y /kirinote/ encerrar, «aprender». Así que, también en este caso, el aprendizaje de la tradición -rafue- se vincula a la postura de sentarse, tal y como fue observado con respecto a los tucanos. Retomar una tradición o la historia se expresa con metáforas tales como «sentarse en la punta» (sentarse en la punta de la historia, en la cabeza del relator, etc.) (Torres, 1985). En este sentido, sentarse es por excelencia una técnica del pensamiento (Pineda, 1993). El abuelo, al sentarse, adopta una postura fetal, a través de la cual se establece, como en un eje, la comunicación entre los diferentes niveles del mundo: en esta posición, el cuerpo canasto se sienta en la punta de la historia (Pineda, 1986, 122).
Los Muinane (de Sabana), hoy en gran parte reunidos en torno a la localidad de Villa Azul, en el medio Caquetá, abajo de Araracuara, organizan también gran parte de su vida social y la transmisión de la tradición oral en torno al mambeadero:
«En las discusiones de mambeadero frecuentemente se habla de los diferentes tipos de 'asientos' que hizo la deidad principal en sus ensayos de creación: asiento de tabaco, asiento de vida, asiento frío, asiento de rasquiña, asiento de calor En estas discusiones, el comportamiento de un mambeador real o mítico se le atribuye al tipo de asiento desde el cual habla o mambea; el tipo de asiento genera un tipo de comportamiento, y en el discurso son casi intercambiables. Así; se dice que tal personaje mítico se sentaba en el 'asiento rasquiña'; se está haciendo ya referencia a su comportamiento indisciplinado y su falta de concentración en la charla. El mambeador que 'se sienta en asiento caliente' es malhumorado, irritable y mal agradecido; el que 'se sienta en asiento frío' es dulce, sosegado y agradable de tener como compañero de mambeadero» (Londoño, 1995, 88).
Los muinane clasifican los seres, los animales, los eventos, las conductas en «calientes» y «frías»; por ejemplo, las mercancías de los blancos, la carne de danta o de puerco, la enfermedad, el sexo, la pereza, la rabia, etc., son considerados «calientes» Al contrario, son «fríos)) el ambil, la gallineta, algunos peces, etc. Lo caliente es peligroso, negativo, casi diríamos contaminante; lo frío es positivo. En este marco de ideas, los muinane distinguen la Palabra Fría, propia del líder y del buen mambeador, la cual «es respuesta al calor del mundo y de la gente» (Ibíd., 89). El hombre de Palabra Fría debe ser frío (siiku); esto significa que, de acuerdo con los muinanes, es una persona
«calmada; pocas cosas la hacen enfadarse, regañar o criticar. Hace las cosas sin afán, pues sabe que las cosas grandes e importantes se demoran para 'amanecer', para volverse substancia tangible. Acepta lo que sucede a su alrededor sin crear problemas; así algo no le guste él dice: 'está bien, las cosas son como usted dice'. No obstante, es una persona sabia, que si desea corregir el proceder de otro lo hace sin generar más calor (...) Si es líder, desde su 'asiento frío' acepta 'dulcemente' cualquier apoyo que se le dé, así sea poco, y es tranquilo y reflexivo al observar el comportamiento de su comunidad y tanto más al corregir sus errores».
«Los hombres y mujeres adultos todos tienen alguna responsabilidad en aquello de enfriar las cosas. Las madres enfrían a sus hijos mediante bebidas como la manicuera y las infusiones de hierbas; los padres hacen otro tanto desde el mambeadero. Al líder le corresponde enfriar el mundo mismo y a la gente de su comunidad, y para ello necesita del apoyo de su gente, con coca y ambil. 'Enfriar' a una persona es curarle sus enfermedades y especialmente exorcizar surabia, inquietud, libidinosidad excesiva, etc. También los objetos deben ser enfriados, sobre todo si son mercancías de los blancos; enfriar un objeto es sacar su potencial de enfermar, distraer y enloquecer. Por ejemplo, para la buena salud es importante enfriar los cuerpos de los animales antes de consumirlos» (Ibid., 89-90).
El «sentarse en el mambeadero constituye», no obstante, un reto que no todo el mundo está dispuesto a afrontar; implica, también, diversos peligros derivados de la realidad de la historia, de los rituales, de las palabras, o de las asechanzas de espíritus enemigos. Por ejemplo, los nonuya de Peña Roja, vecinos de los muinanes mencionados, se encuentran actualmente en un proceso de recuperación de su lengua y cultura, que supone en gran medida la reactivación de la vida ritual, los cantos y bailes
«El paso fundamental -comentan Jon Landaburu y Juan Alvaro Echeverri- es encontrar quién sea capaz de 'sentarse en ese banco' y sea capaz de asumir no sólo los poderes sino también los peligros asociados a la revivificación de la lengua y los rituales. Los mayores de Peña Roja dicen que no pueden asumir ese papel debido a la historia de migraciones y conflictos por los que han tenido que pasar. En este nuevo banco sólo puede sentarse un joven, quien podrá construir la futura maloca nonota -así lo afirman ellos». (Echeverri y Landaburu, 1995, 53).
El banco como operador lógico
Antonio Guzmán construye, a partir de las figuras del banco, un conjunto de operaciones simbólicas que representan y explican el comportamiento social e integran un modelo del cosmos.
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Banco abstracto fertilizado por el sol. Dibujo original de Antonio Guzmán. |
La energía humana que se encuentra en el universo está representada en la cabeza del hombre, simbolizado iconográficamente por el banco ceremonial.
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El hombre, en cuanto tal, es incompleto y debe buscar la alianza, expresada en la articulación exogámica con otro grupo (la búsqueda de mujeres), que se representa iconográficamente de la siguiente forma:
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Esta situación, a su vez, puede ser graficada (bajo el concepto de «transubstanciación» ) mediante los dos siguientes esquemas:
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Esta representación está mediada por la figura de la anaconda apareada, constituyéndose la imagen de la exogamia.
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Boa anaconda y la mediación de la exogamia. Dibujo original de Antonio Guzmán. |







