Indicios a favor de la relación entre el bribri, cabécar, boruca, movere, bocotá y el tiribí
En lo fonológico se dan las siguientes isoglosas que favorecen la agrupación del bribri, el Cabécar, el boruca, el movere, el bocotá y el tiribí:
I1.El. Desarrollo de una regla de acentuación en la sílaba final de los morfemas radicales, compartida por las seis lenguas en cuestión. Esta regla se manifiesta fundamentalmente en el hecho de que estén restringidas a dicha posición las oposiciones establecidas por los suprasegmentales (tono o acento) y por la nasalidad vocálica (ausente, entre estas lenguas, sólo en boruca), lo cual no parece darse en ninguna otra lengua chibcha. Además, en las seis lenguas, el número de oposiciones vocálicas en las sílabas no finales de morfema es menor y dichas sílabas en conjunto ofrecen características de menor prominencia o debilidad (cf. Constenla Umaña 1981: 104, 115, 124, 167-70; Constenla Umaña 1982). Este rasgo fue una innovación que a su vez funcionó como condición de otras (12, 14) y, por lo menos en las seis lenguas citadas, parece haberlo sido de la 13 también.
I2. Tendencia a la reducción o caída de las vocales de las sílabas no finales de morfemas radicales. Bribri /tkã?/ cabécar /tkã/ frente a, por ejemplo, al dorasque-chánguena sok, el cogui touka y el ica [t?okwt] guacal, totuma. Cabécar /kJa/ térraba /khJa/ movere /kra/, bocotá /gde/, muisca /ktnt/, paya ara (/*k/ cayó en posición inicial en paya) bolso de red. Movere /kr?/, bocotá /gda/, guatuso /ko:ra/ hueso. Estas vocales, en cambio, se mantienen en las otras lenguas, en las que, cuando se da pérdida, son más bien las finales de morfema las que sufren el proceso.
I3. El traslado de /* a la derecha de /*k/ en la secuencia /*uhkV/ que se dio en bribri, cabécar, boruca, tiribí, movere, bocotá. /*uhka3/ bribri /axku?/, cabéca r/hku?/, boruca /kua?s/ térraba /kuota/, movere /kuáta/, bocotá /kuáía/ frente a rama /uuk/, dorasque ugá, cuna /ukka/ y muisca /huka/.
I4. La fusión de /*b/ con cero en el entorno /*u__ V/ que se dio en bribri, cabécar, tiribí y bocotá. Bribri /u? -/, cabécar / térraba /bo-/ (en esta lengua /*u/> /b/ al quedar en posición inicial ante vocal), bocotá /wa-/ frente al tunebo /uba/, ica /umt/, rama /uup/. Este cambio se habría dado independientemente también en paya y chimila (Constenla Umaña 1990: 113).
I5. La fusión de /*g/ (situada ante vocales medias) con /*i/ asilábica en /d?/ en bribri, cabécar, tiribí y boruca (Constenla Umaña 1981:230-1, 209-10). Compárense, por ejemplo, el térraba /i?/, cabécar /d??k?/ (cogui gaukséi) fuego, el térraba /ibo/,boruca /d?aba/ (movere /?iba/) chile y el bribri /d?í/ (guatuso /ki:/) ´decir´ con el bribi /bãd?ã-/, cabécar /bãd?ã-/ , térraba /-míã/ ´tres´/( guatuso/ poi:-/, cogui/mai-/, movere /-mo?/) ´tres´ ã.
En lo morfosintáctico, las isoglosas que favorecen la agrupación de las mismas lenguas son las siguientes:
I6. Desarrollo de sufijos diréccionales Una innovación compartida por el bribri-cabécar y el movere bocotá es el de sufijos derivativos verbales direccionales (origina dos en sustantivos, posposiciones e incluso verbos) que cumplen una función semejante a la de las preposiciones inglesas en las expresiones de verbo con partícula como, por ejemplo, stand up o sit down. El caso que mejor sirve de ejemplo por ser compartido por las cuatro lenguas es el de /*ka~ kã del que se han originado el bribri y el cabécar /-kã el movere /-k?/ y el bocotá /-gã/ ([?a] movimiento ascendente como en el bribri /?k?kkã subir (cf. / ?k?k/ caminar), el movere /hwbeko/ brincar en el agua (un pez) (cf. /hwbe/ nadar) y el bocotá /obegã/ teñir (cf. /obe/ bañar).
I7. Presencia de ciertos sufijos iterativos El cabécar, el bribri y el bocotá coinciden en presentar por lo menos uno de los dos sufijos de valor iterativo siguientes: bribri /-baJe (predominantemente en el dialecto de los valles de Urén y de Lari); bocotá /-bdí/, bribri (predominantemente en otros dialectos) /-de/ cabécar /-de/ bocotá /-di/. Todos estos elementos indican repetición de la acción; en bribri los dos son sinónimos y son usados en todas partes, pero existen preferencias dialectales; en bocotá (Gunn 1975: 119) el primero implica la realización de una acción de la misma clase que otra previa y, el segundo, la reanudación de una acción que no se había completado. Estos sufijos no parecen presentarse en las otras lenguas, siendo la única excepción el cuna ¡-pali! que coincide con el primero de ellos.
I8. Tema de imperativo en El bribri, el cabécar, el boruca, el movere y el bocotá comparten una forma imperativa de tema en /*a/: bribri /-?/, cabécar /-?/(/*a/> ?/ en estas dos primeras lenguas en ciertos entornos), boruca /-a/ movere y bocotá /-a/. En movere esta forma se usa en imperativos negativos y en bocotá, en cláusulas imperativas en que el agente de la oración transitiva no se suprime. El imperativo tiribí /-oho/ podría estar relacionado (la /o/ del tiribi se deriva en parte de /*a/).
I9. Tema imperfectivo transitivo o activo en /*e/ El bribri, el cabécar, el movere, el bocotá y el tiribí comparten una forma imperfectiva de tema en /*e/: bribri y cabécar /-e/, térraba /-i./, movere y bocotá /-e/. En bribri y cabécar, la forma es además de carácter transitivo activo; en movere y bocotá, simplemente activo. Esta flexión se ha observado también en rama (/-i/), dorasque -e y en cuna (/-e/). Es característica compartida por el movere, el bocotá y el cuna el emplear este tema también como imperativo, en general en la última de estas tres lenguas y en los casos en que no se usa el tema en /*a/ en las dos primeras.
I10. Tema imperfectivo intransitivo o mediopasivo en /*a/ El bribri, el cabécar, el movere y el bocotá comparten una formación imperfectiva en /*a/ opuesta a la que se acaba de tratar en /*e/: bribri y cabécar /?/, movere y bocotá /-a/ En las primeras dos lenguas esta flexión se emplea con los verbos intransitivos; en las otras, como indicador de aspecto imperfectivo en la conjugación mediopasiva.
I11. Colocación pospuesta del demostrativo
En materia de sintaxis, el bribri, el cabécar, el tiribí, el
movere y el bocotá posponen los demostrativos al sustantivo, frente
a las demás lenguas (incluyendo el boruca) que los anteponen. Como
por lo menos un demostrativo, /*he?/ aquel >
bribri /é?/, cabécar /he/, térraba /e/, bocotá (de Veraguas)
/e/ es compartido por casi todas estas lenguas, la semejanza no es
de carácter puramente tipológico, sino que se puede reconstruir
para el posible subantepasado.
Relaciones del cuna y el dorasque
El dorasque y el cuna, vinculados por la lexicoestadística entre sí y con el movere y el bocotá comparten con las lenguas del sur de Costa Rica (excepto el boruca) y las restantes del oeste de Panamá la isoglosa 9 (imperfectivo en /*e3/ cuyo uso como imperativo comparte el cuna de manera especial con el movere y el bocotá), según se señaló antes. El cuna comparte, además la isoglosa 7 con el bribri, y el bocotá. Además, se da otra isoglosa gramatical y algunas léxicas muy características compartidas por las dos lenguas con el movere, el bocotá y el tiribí. Sin embargo, en el caso del cuna se dan algunas isoglosas compartidas tanto con lenguas situadas al este como al oeste de sus dominios. Por su parte, el dorasque comparte aisladamente una isoglosa fonológica con el guatuso y el rama, que se discutirá en el aparte siguiente. Este entrecruce extremadamente complejo de las isoglosas en el caso de las dos lenguas hace muy difícil hasta el momento decidir su apropiada clasificación.
I12. Desarrollo de prefijos clasificadores numerales Se han desarrollado clasificadores numerales prefijados deriva dos de los temas /*ka3/ palo, /*kua2/ semilla y /*ka3/ hoja (este último con menor frecuencia) para las clases alargada, redonda y plana respectivamente en movere, bocotá, tiribí, dorasque y cuna (véase también Constenla Umaña 1988). En esta última lengua, el uso de los prefijos clasificadores parece no ser obligatorio, pues existe una serie de numerales sin prefijos que se emplea para contar distintos tipos de entidades, que aparentemente, pueden contarse también, según su clase, por medio de diferentes formas con prefijos. La relación más significativa a partir de estos prefijos se da entre el movere, el bocotá y el tiribí, que comparten una pauta de variación morfofonológica por la cual la vocal final del prefijo está en algún tipo de armonía vocálica con la del tema numeral. Este fenómeno es claramente una innovación compartida.
I13. Isoglosas léxicas cuna-dorasque-guaimíico Una isoglosa léxica que parece ser exclusiva del movere, el bocotá, el dorasque, el chánguena y el cuna es /su/ diente > movere /tu/, bocotá (de Chiriquí) /tou/, cuna ¡nu-kala/, dorasque y chánguena su. Otro ejemplo es mar, sal > movere /mere/, bocotá / ble/, dorasque-chánguena bali, cuna /palu/, sin embargo, menos exclusivo, pues la misma forma aparece en barí, badoo, con el significado de pantano.
I14. Fusión de /* y /* El cuna y el dorasque comparten una isoglosa fonológica con el movere y el boruca hacia el oeste, pero también con lenguas situadas hacia el este: cogui, ica, damana y chimila. Se trata de la fusión del resultado de /*s/ ante /*u/ con el de /*t/ ante otras vocales. Además del resultado de /*su/ diente en el ejemplo dado al discutir la isoglosa 13, obsérvese lo ocurrido con /su/ ver, saber (cf. bribri /su /) > movere /tu-/, cogui /tu -/, ica /t?w-/ damana /tu-/, chimila /tuu-/, /*suhk lavar (cf. bribri /súk~sku-/, muisca chuhu-, tunebo /sukw-/) > boruca /tuxk-/, cuna /enukk-/, ica /at?ukkw-/, damana /atukkw-/, chimila /tukku-/ y con, por ejemplo, /*tokã?/)´guacal, totuma, clabazo´ dorasque-chánguena sok, cuna /noka/, cogui touka, ica /t?okwt damana toga.
I15. Fusión de /*s/ y /*ts/ El cuna comparte con el damana, el muisca y el tunebo (quizás también el barí, pero hay mucha inconsistencia en las transcripciones ofrecidas por las fuentes disponibles) una isoglosa fonológica consistente en la fusión del resultado de /*ts/ ante /*u/ con el de /*s/ ante las vocales no anteriores. En estudios previos había propuesto que esta isoglosa abarcaba todas las lenguas chibchenses colombianas, pero un nuevo examen de los datos del cogui, ica, el atanques y el chimila me ha llevado a la conclusión de que esto no es así definitivamente en ica y atanques, y pudiera no serlo en chimila y cogui. Para efectos de esta fusión compárense los resultados de /*suhk-/ presentados al discutir la isoglosa 14 con los de /*tsu?/ (cf. bribri /*tsú?/) teta, mamar > cuna /nuu/, damana /tu/, muisca chue, tunebo /sutã/. No se conoce el resulta do de la secuencia /*tsu/ en dorasque, pues no se han encontrado reflejos de étimos que la contengan en esta lengua.
I16. Coincidencia en los prefijos causativo y reflexivo Tanto en cuna como en las lenguas arhuacas se presentan dos prefijos (de los que desconocemos si se trata de retenciones o innovaciones) que sirven para la derivación de verbos transitivos e intransitivos a partir de los mismos radicales: (a) Causativo: cuna /o-/ (/tukkua/ eseonderse, /otukkua/ esconder), cogui e ica /u-/ (cágaba [na?i] venir, [una?i] traer; ica nakan venir, unakan traer. Lo más frecuente es que la /o/ del cuna se corresponda con /au/ del cogui, pero /au/ y /u/ alternan (en condiciones todavía desconocidas) en varios morfemas de esta última lengua. (b) Reflexivo (a veces simplemente intransitivador): cuna /a-/ (/annukke/ lavarse, /enukke/ lavar), cogui /a-/ (/akua?i/ matarse, /gua?i/ matar) Los cambios morfofonológicos provocados en el tema por este prefijo tanto en cuna como en cágaba indican la presencia de una consonante al final del mismo. El prefijo rama /al-/ equivalente y obviamente procedente del mismo étimo precisamente termina en consonante: /tkwai/ esconder, /altkwai/ esconderse. Este elemento también se da en la forma /a-/ en paya (Holt 1986: 87).
Como se puede observar, si bien la lexicoestadística vincula con
más fuerza el cuna con el dorasque y otras lenguas situadas hacia
el oeste, las isoglosas fonológicas y morfológicas no aclaran
inequívocamente la posición de estas lenguas. De todos los
fenómenos comentados, sin embargo, al que habría que dar mayor peso
por el momento sería el primero (I11), coincidente con las
indicaciones de la lexicoestadística, por tratarse claramente de
una innovación.
Indicios a favor de las relaciones entre las lenguas chibchenses habladas al este del Magdalena
La lexicoestadística relaciona fuertemente las lenguas arhuacas con el muisca y el tunebo, y, de manera más bien débil, este conjunto con el chimila y el barí. A continuación se discuten algunas isoglosas que favorecen la agrupación de distintos subconjuntos de estas lenguas entre sí, a las que hay que sumar la I14 y la I15 antes tratadas.
I17. Desarrollo de prefijos de primera y segunda persona a partir de los étimos /*da y /*ba/, /*bi/ respectivamente A partir de los étimos /*da-/ 1ª personay /ba-/ 2ª persona, que han dado origen a pronombres independientes en di versas lenguas chibchenses y a sufijos en el caso del tiribí (para una discusión más completa de esto, véase Constenla Umaña 1989: 25-28), se han originado prefijos en las lenguas arhuacas, el muisca y el chimila. Esta innovación (tiene que serlo, pues no se ve cómo unos prefijos habrían dado origen a pronombres independientes e, incluso, a sufijos) es compartida con el rama (de Nicaragua) y el guatuso (de Costa Rica), en tanto que el tunebo no presenta trazas de ella y el barí pareciera que tampoco:
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En cogui e ica se trata de indicadores de la persona del complemento directo del verbo y la del poseedor cuando se trata de posesión inalienable. En damana, /na-/ y /mi-/ indican la persona del complemento indirecto, y /nt-/ y /ma/ la del complemento directo. En chimila indican únicamente, al parecer, la persona del poseedor. En las cuatro lenguas mencionadas se trata de personas del singular. En muisca, /m-/ es singular y /mi-/ plural; ambos indican la persona del sujeto y la del poseedor. En guatuso, mar can la persona (no el número) del absolutivo (el caso del complemento directo del verbo, el poseedor de los sustantivos y el término de las posposiciones); /ma-/ y /mi-/ son alomorfos. En rama, marcan la persona del poseedor y la del objeto del verbo (en sin gular); /m-/ y /mi-/ són alomorfos.
I18. Característica del imperativo en /*u/ El imperativo se forma por medio de un reflejo de /*-u/ en muisca (/-u/), tunebo (/-wi/), guamaca (/-u/), bíntucua (/-u/) y cágaba (-ua segunda singular y -Ui segunda plural). Este rasgo, que no se ha determinado si es una innovación o una retención, se da también en el paya de Honduras ¡-u/ (Holt 1986: 134). Para el imperativo ya se ha indicado que las lenguas del sur de Costa Rica, del oeste de Panamá y el cuna presentan otras características; por su parte, el guatuso y el rama presentan la ausencia de sufijación (cero) y el chimila y el barí lo que podrían ser procedimientos particulares (-ya y ba, respectivamente).
I19. Inserción de /w/ entre la secuencia /*suhk/ y una vocal siguiente Esta innovación se repite en tunebo, ica, damana, atanques, chimila y barí: /*suhk../ (cf. paya /suk-/, boruca /tuxk/, cuna/enukk-/) lavar > tunebo /sukw-/, ica /a?t?ukkw-/ damana /atukkw-/, chimila /tukku-/ bari/dukw-/;/*suhke (cf.rama suk, dorasque sogé, muisca chuhuca) > ica /t?ukkwI/ damana tiukwí, atanques tuhkua ratón.
I20. Caída de /*d/ ante linde de palabra Este cambio se ha observado en muisca, chimila y barí. /*kad/ árbol (cf. bribri /kai/, térraba /khor/) > muisca quye, chimila/ka/, barí /kã La nasalidad de la vocal en barí sería traza de la consonante perdida, probablemente pasando por una etapa intermedia en que /*d/ habría dado origen a una nasal, como ocurrió en las lenguas arhuacas con excepción del cogui (cf., por ejemplo, damana /k}n/).
I21. Fusión de /*g/ inicial con ø Esta innovación es característica del barí y el tunebo, lo cual es interesante, pues la segunda es junto con el muisca aquella con que la primera muestra una relación más fuerte de acuerdo con la lexicoestadística. /*ge1/ fuego, brasa (cf. bribri /d?í-/, dorasque ke, damana /ge/) > barí ee; /*gaba1/ (cf. cabécar /d?aba/ movere ke, damana gáma) > barí aba; ,,/*goka3/ (cf. térraba ¡i?k/, cabécar /d??k?/, cogui gaukési fuego > tunebo oka fuego, barí oka horno; /*gua-/ (cf. guatuso /kua:/, muisca gua-) > tunebo ¡wak-/.
I22. Fusión de /*a/ y /*e/ entre labial y linde de palabra El tunebo y el muisca comparten la fusión en /a/ de/*a/ y /*e/ entre labial y linde de palabra. /*ape2/ > muisca yba, tunebo /aba/ sangre (cf. bribri /apí/ /*uba3/ ojo, cara > muisca uba cara, tunebo /uba/ ojo (cf. bribri /uo/ cara, /u5bai ojo).Compárese además /*apa1/ > muisca yba cuerpo (bribri /apa/).
I23. Isoglosas léxicas diversas compartidas por lenguas situadas
al este del Magdalena El muisca, el tunebo y las lenguas arhuacas
usan un formativo ,/*-u/ unido a la raíz /*dag/ para formar la
palabra mar, sal: muisca nygua, tunebo /rawwa/ (en esta
lengua, como se acaba de explicar, ,/*g/ >ø), cogui /n?kku/,
bíntucua/n?ggt/, damana/ nu?gu/; en tanto que las otras
lenguas en que se ha observado la misma raíz, ésta aparece unida a
un elemento temático /*-e/ (bribri /dad??/ cabécar /dad?í/, paya
/take/ < /*dage1/). El tunebo, más que el muisca,
comparte con las lenguas arhuacas raíces numerales, dos de las
cuales no se encuentran en otras lenguas en tanto que otra pudiera
darse en una lengua muy alejada geográficamente: muisca
hyz-, tunebo /esi-/ (la vocal de la primera sílaba de esta
forma es problemática), cogui /ha´t?i/ ica /a´se-/, damana
[thtigua] atanques achí- cinco; tunebo /abi-/,
cogui/abi-/, ica /abe-/, guamaca /ambi-/,
atanques ambi- ocho; muisca u bchihica (la
segmentación no es segura, pero la sugiere la presencia del grupo
/bC/, que suele encontrarse al principio de morfemas o secuencias
morfemáticas), tunebo /u-kasi/ (segmentación también tentativa),
cogui /u-gu?/, ica /u-ga/, damana /u-ga/ (cf.
paya uka) diez. Semánticamente es interesante el
caso de /*tse-/ raíz que aparece en bribri con el significado de
oscuro (/*tséttsé/) y en movere con el de persona
de raza negra (/t?é/) y que en las lenguas del subgrupo en
discusión tiene el significado noche: muisca za,
tunebo /?e/, cogui ¡sei-stn/, ica /sei-a?/, damana
/se-tana/. Otro caso parecido es el del étimo
/*huru2/ que en rama, cabécar, bribri, térraba, boruca,
movere, bocotá, dorasque y cuna aparece con el significado de
embarcación, en tanto que sus reflejos en tunebo,
/ruka/, cogui ullu y chimila urú-mbri (y en otra
lengua de Colombia, el extinto nutabe ur) el significado es
olla (la asociación semántica olla-bote no es ajena al
dominio de las lenguas chibchenses, como lo comprueba el guatuso
/t?iu:/ sin ninguna relación con el étimo discutido, que tiene los
dos significados). Otros ejemplos plantean la vinculación del
muisca y el tunebo entre sí y, en algunos casos con el chimila o el
barí. El pronombre de primera persona singular se deriva en muisca
y tunebo de un étimo /*hase/- muisca hycha, tunebo /asa/-,
que, si bien no se presenta en otras lenguas de la región al este
del Magdalena, reaparece fuera de ella en el cuna /ani/ y el boruca
/ at/. Las dos lenguas presentan un étimo /*ata/ para mano -muisca
/tta/, tunebo /ata/-, que aparte sólo parece presentarse en chimila
(aattakra) y que difiere del de las lenguas arhuacas y
también más extendido en general /*gula1/ (cf. Constenla
Umaña 1981: 389). El étimo I*ihst/ ver, saber -muisca
/ihist-/ ver, tunebo /ist-/ saber se opone
al más extendido /*su/ (ibídem: 394y además, movere /tue/
ver) que es el que se da en las lenguas arhuacas. El
étimo /*kod/ llorar, tunebo /kon-/, muisca /kon-/, barí
kora-, parece exclusivo de estas lenguas y se opone al más
extendido /* bo/ (ibídem: 430) que es el que se presenta en las
lenguas arhuacas. El étimo /*do/ araña, tunebo /rõkral,
muisca so-s-pcua, se opone tanto a uno presente en guatuso y las
lenguas arhuacas (guatuso /mo:ramo:ra/, cogui /m?lkual, ica
/m?nkwt/, damana /´mtnkwa/) como al que parece más extendido
fuera de Colombia /*hoko, (rama /?auk?auk/, guatuso ?o:ko?:ko/,
bribri /ók/, boruca /õxk/, movere /hok?/ bocotá ogá).
Indicios a favor de la subagrupación del guatuso y el rama
La subagrupación del guatuso y el rama, para la que la lexicoestadística no ofrece indicios, se ve apoyada en cambio fuertemente por varias isoglosas. Entre ellas se encuentra la ya tratada del desarrollo de prefijos de primera y segunda persona (I17). Otras se tratan a continuación.
I24. /*h/ > /?/ Un cambio fonético muy característico, aunque con diferentes consecuencias estructurales en cada lengua es el de la /*h/ inicial (de elementos capaces de presentarse precedidos por pausa) a /?/. En guatuso, de acuerdo con lo hasta ahora observado, posteriormente la /?/ resultante se redujo a ø en la mayor parte de los casos, excepto en formas reduplicadas (lo cual se podría explicar por reposición en el primer miembro por analogía con el segundo) y en formas como posposiciones. Un ejemplo en reduplicación es el étimo /*hoko/, recién comentado. La posposición /?u:ti/ en casa de, por otra parte, se deriva del étimo /*hu1/ casa> cabécar /hu/ rama /?uu/, movere /hu/, cogui /hui/, que en guatuso como sustantivo da /u:/. La reconstrucción interna en guatuso apoya lo planteado, pues se tienen formas como / ?ari?ari:xa/ a escondidas, obviamente relacionadas con temas en que la misma raíz aparece sin /?/ inicial, como /ari:/ esconder.
I25. Fusión de /*t/ y /*d/ en posición inicial ante vocales no anteriores En las dos lenguas /*t/ y /*d/ se funden en /t/ ante las vocales no anteriores. Al presente no estoy seguro de que suceda lo mismo ante las anteriores. Compárense /tu3?/ muslo > rama tukua, bribri /tú?/, y /tú3?/ tubérculo > guatuso /tu:ku:ru/ papa montera (/ku:ru/ fruto) bribri /tú?/ tubérculo, térraba /thu/ ñame con /*duah/ tabaco > rama /tuu/, guatuso /tua:/, bribri /daua/ térraba /duo/. Esta innovación se da exclusivamente en guatuso y en rama.
I26. Fusión de /*k/ y /*g/ iniciales Esta innovación la comparten el guatuso y el rama exclusivamente con el dorasque-chánguena. Compárese /*ku2/ piojo > rama /kuu?/, guatuso /ku:/, bribri /ku/, boruca /kua/, dorasque ku, cogui /kui/ con /*gu-/ coger > rama /kuu-/, guatuso /ku:-/, boruca /d?u?/ cogui /gu-/, /*guda1/ mano > dorasque kula, bribri /uja/, boruca/ d?ure?/, cogui/ gula/.
I27. Desarrollo de un prefijo de tercera persona a partir de /*i/ A partir de un elemento que funciona como pronombre independiente en lenguas como el boruca y el barí, el guatuso y el rama desarrollaron un prefijo de tercera persona /i-/ en la primera lengua, /1-~ j-/ en la segunda. En guatuso este elemento remite al absolutivo y en rama al complemento directo del verbo y al poseedor del sustantivo (en la posesión inalienable). Esta innovación se da en cogui (véase /gowi/ parir frente a /igowi/ ella pare en Ortiz Ricaurte 1989: 216) y en ica (Frank 1990: 70) en que se presenta un prefijo /i-/ de tercera persona con valor benefactivo.
I28. Presencia de un sufijo participial característico . </*-ipa/ El guatuso comparte con el rama un sufijo participial que no se ha encontrado en ninguna otra lengua chibcha: guatuso /-i:Fa/ participio presente (como en Iai?i:Fa/ hablador), rama /-ima/ participio pasado (como en /skwima/ lavado).
I29. Presencia de un sufijo expletivo /-*ba/ El rama presenta un sufijo /-ba/, que en ciertos adjetivos expresa intensificación y en otros está lexificado, y al cual corresponde el enfatizador guatuso /-Fa/, frecuentemente usado con los temas atributivos de la lengua (que funcionan tanto adjetiva como adverbialmente). Este elemento se presenta de forma exclusiva en estas lenguas.
I30. Prefijo de cambio de valencia /*ba-/ El guatuso /Fa-/, el
rama /ba-/ y el muisca /b-/ son reflejos de un prefijo /*ba- / que
aparece asociado a los verbos transitivos como destransitivador
(voz antipasiva) en la primera lengua y transitivador en las otras
dos. Por el momento no hay buenas razones para considerar este
elemento como innovación o retención.
Isoglosas que relacionan a las lenguas situadas en los extremos norte (guatuso, rama, paya) y este (muisca, lenguas arhuacas, chimila) de los dominios de la estirpe chibcha
Como se habrá notado, algunas isoglosas como el desarrollo de prefijos de persona gramatical (17 y 27), la presencia de ciertos prefijos de cambio de valencia (16 y 30), el tema de imperativo en /*u/ (II8) y algunos hechos léxicos (como el tema para diez tratado en 123) apuntan hacia alguna relación particular entre las lenguas de los extremos opuestos (septentrional y oriental) de los dominios de las lenguas chibchenses. Hay otras coincidencias interesantes que se pueden anotar. Compárense, por ejemplo, los pronombres del paya ta me, mi, pi te, tu, a lo, su, piwi os, vuestro con los prefijos o pronombres del ica /n?-/ me, mi, /mi-/ te,ti, /a/ él, /miwi-/ os, vuestro. Estos hechos están de acuerdo con lo indica do, si bien de manera débil, por el dendrograma 1 presentado en la sección sobre los resultados de la aplicación de la lexicoestadística.
Clasificación propuesta a partir de los indicios tratados en el capítulo precedente
La clasificación que se da a continuación es la que por el momento sugieren los indicios lexicoestadisticos y comparativos sumados. Incluyo en ella el duit (sobre cuya asignación a un subgrupo junto con el muisca se argumenta en Constenla Umaña, 1993), pero no lenguas como el antioqueño (nutabe-catío chibcha) y el huetar, conocidas por medio de materiales tan escasos que probablemente nunca podrán ser clasificadas con razonable certeza (en el caso del huetar, Constenla Umaña, 1984 y Quesada Pacheco, 1992 consideran que hay indicios, muy modestos eso sí, de una mayor proximidad con el guatuso y el rama). Por lo que respecta a la división del grupo formado por las lenguas arhuacas, véanse Constenla Umaña (1993) y Jackson (1990).
Estirpe chichense
I Paya
II Chibchense meridional
II.1. Vótico
II.1.1 Rama
II.1.2. Guatuso
II.2. Ístmico
II.2.1. Viceítico
II.2.2.1. Cabécar
II.2.2.2. Bribri
II.2.2. Boruca
II.2.3. Tiribí (térraba-téribe)
II.2.4. Guaimíico
II.2.4.1. Movere
II.2.4.2. Bocotá
II.2.5. Dorácico
II.2.5.1. Dorasque
II.2.5.2. Chánguena
II.2.6. Cuna
II.3. Magdalénico
II.3.1. Cundiarhuácico
II.3.1.1. Cundicocúyico
II.3.1.1.1. Chibcha
II.3.1.1.1.1. Muisca
II.3.l.1.1.2.Duit
II.3.1.1.2.Tunebo
II.3.1.2.Arhuácico
II.3.1.2.1.Cogui
II.3.1.2.2.Arhuácico oriental-meridional
II.3.1.2.2.1. Arhuácico oriental
II.3.1.2.2.1.1. Damana
II.3.1.2.2.1.2. Atanques
II.3.1.2.2.2. Ica
II.3.2. Chimila
II.3.3. Barí
En mi clasificación previa (Constenla Umaña, 1990, 1991), con base en los interesantes indicios comentados en la página 41 dividí la estirpe en dos superfamilias: una que correspondía aproximadamente al grupo ístmico de la que presento en este trabajo y otra en que unía las lenguas habladas al oeste del Magdalena y las septentrionales (guatuso, rama, paya). Al presente opino que esta división es una hipótesis que, si bien merece examinarse por lo llamativo de las coincidencias en que se basa, tiene un carácter todavía demasiado especulativo. Por otra parte, actual mente considero también que los indicios conjuntos de la lexicoestadística y el método comparativo vinculan más fuertemente al cuna y al dorácico con las lenguas del sur de Costa Rica y el oeste de Panamá, contra lo que propuse previamente.
Probable territorio original del antepasado de la estirpe chibchense
Las lenguas chibchenses estaban distribuidas para la época de la llegada de los europeos en cuatro regiones discontinuas: (a) el territorio de los payas en el oriente de Honduras, (b) el territorio que se inicia en el extremo sur de la costa atlántica nicaragüense con los ramas y se prolonga hasta el oeste de Panamá en el que se daba una cadena continua de pueblos chibchenses (interrumpida actualmente por la desaparición de pueblos como los huetares de la parte media de Costa Rica y la contracción de la dispersión de los que sobreviven), (c) el territorio que se inicia en el área fronteriza entre Panamá y Colombia (entre los ríos Tuira y Atrato y el Golfo de Urabá) habitada por los cunas y contigua de la habitada por los nutabes y catíos chibchenses en el departamento de Antioquia que se habría extendido, de acuerdo con Rivet (1946:33) por la margen izquierda del Cauca, desde Anzá al sur, y, por la derecha, desde aproximadamente a la altura de Antioquia, hasta al norte del río Ituango, el alto Sinú y la margen derecha del alto río León, y (ch) el territorio situado al este del Magdalena, en que pareciera haber habido una cadena continua de pueblos chibchenses que se extendía desde Cundinamarca hasta la Sierra Nevada de Santa Marta cuya parte intermedia se extendía por el departamento de Norte de Santander y luego por la Sierra de Perijá. El primero de estos territorios estaba claramente separado del segundo por pueblos de la familia misumalpa que ocupaban la mayor parte de la Nicaragua central y atlántica; el segundo quedaba aislado del tercero por el este de Panamá, ocupado por los cuevas, y, finalmente, entre el tercero y el cuarto se interponían pueblos caribes como los opones o de presuntas afinidades caribes como los muzos, panches y pijaos.
El segundo de estos territorios, al que me referiré con el término central, parece ser, de acuerdo con los indicios disponibles hasta el momento, el mejor candidato a considerarse como el habitado originalmente por los hablantes del protochibcha por ser aquel en que se da el mayor grado de diversidad y de entrecruce de isoglosas, presentándose incluso algunas extendidas predominantemente hacia el este, lo cual sugiere que la fragmentación de la familia debió empezar en él (es el único territorio en que se dan tanto lenguas que funden /*p/ y /*b/ como lenguas que no lo hacen, fenómeno que no se ha discutido en este artículo, pero que se comenta en Constenla Umaña, 1981: 335-8). Es un principio de la teoría de las migraciones que « las migraciones positivas determinables se dan de las áreas complejas a las uniformes» (Dyen, 1956: 625). Una migración positiva es, normalmente, la de un grupo lingüístico homogéneo (los hablantes de distintas lenguas no suelen emigrar juntos) desde el territorio original de una familia lingüística, es decir, de un territorio en el que ya hay fragmentación lingüística. Al alcanzar el nuevo territorio, un grupo puede fragmentarse, pero dado que esta fragmentación es más reciente que la que existe en el territorio original de la familia, la diversificación será menor. En la parte de Colombia situada al este del Magdalena, que por el número de lenguas que incluye es el otro territorio que a primera vista podría plantearse como originario, se presentan distancias geográficas importantes entre lenguas como el muisca y las lenguas arhuacas, con relaciones léxicas que en Costa Rica y Panamá sólo se dan entre lenguas vecinas o muy próximas; además, no se presentan los rasgos que caracterizan a las lenguas chiricano-talamanqueñas.
De acuerdo con lo anterior, del territorio central, deben de haber partido las migraciones que llevaron primeramente a los antepasados de los payas hacia el norte y a los de los pueblos chibchenses de Colombia hacia el este. En esta última dirección se habrían producido dos migraciones, una primera de los antepasados de la agrupación que aquí he llama do magdalénica y una posterior de los cunas. Estas migraciones tienen que haberse producido en época muy temprana, de acuerdo con las fechas que plantea la glotocronología.
En el caso del paya, no obstante, cabe otra posibilidad: que el subantepasado de todas las otras lenguas se hubiera separado de él en Honduras y emigrado desde allí hacia el territorio central. Por el momento, considero que no existen argumentos contundentes en favor de una u otra propuesta.
La fragmentación del protochibchense, de acuerdo con las fechas que aporta la glotocronología, comenzó hacia el inicio del cuarto milenio a.C. con la separación entre el paya y el subantepasado de las lenguas chibchenses meridionales. Este, a su vez se habría empezado a fragmentar a comienzos del tercer milenio, a fines del cual ya habrían existido sus principales divisiones: la vótica, la ístmica y la magdalénica. Todo esto se sitúa dentro de lo que, en el contexto de la arqueología de la Baja Centroamérica, se ha denominado Período III, situado entre el 4000 y el 1000 antes de Cristo, que Willey (1984: 361) caracteriza del siguiente modo:
Este período marca la transición de las economías
recolectoras a la dependencia del cultivo de plantas y, como tal,
tiene algunos paralelos con los intervalos del tipo del Arcaico
Tardío en otras partes de América. Hay buenos indicios
inferenciales de que tanto la yuca como el maíz aparecen durante
este período, aunque el grado en que tuvieron importancia como
factores de subsistencia queda por determinarse. Cerca del 3000
a.C. la cerámica aparece en algunas partes (Panamá, norte de
Colombia); sin embargo, no pareciera que esto haya correspondido a
ningún cambio socioeconómico significativo.
Algunos datos que brinda el vocabulario reconstruido sobre la cultura de los hablantes del protochibcha
El léxico reconstruido, aunque permite todavía sacar pocas conclusiones sobre la cultura de los hablantes de la protolengua, no deja de dar una imagen compatible con la época aludida al final de la sección previa.
En un estudio previo (Constenla Umaña, 1990: 22) he señalado como la más factible que practicaran algún tipo de horticultura, según indica el hecho de que hay una raíz /*dike/ sembrar (paya /ti:?/, guatuso /ti:ki/, bribri /tkí?/, térraba /dg?/, cuna /tike/, cogui /ni?--- nik-/, muisca /si-/. barí diga) y otra /*´te1/ campo de labranza (bribri /t?/, cabécar /t?/ térraba /th?/, boruca /ti/, movere /tire/, muisca /ta/, cogui /tai/
Al parecer, cultivaban tubérculos como la yuca (/*ike/: rama /iik/, térraba /ik/, dorasque igá, bocotá /i/, movere /?/ cogui /ind?i/ tunebo /i?a/ y otros (/*tu3?/ bribri /tú?/ tubérculo, térraba /thu/ ñame, guatuso /tu:kuru:/ papa montera, boruca /du/ ñame, dorasque y chánguena tu ñame, otoe y, quizás, el chimilatúsa:kráua ñame), cucurbitáceas(/*apV/ ayote, zapallo, ahuyama, rama /abi:s/, cabécar /pis/, bribri /api/, movere / be/, ica ama, chimila ame), maíz (/*ebe/, térraba /?p/, movere /i/ bocotá /eu/, muisca /aba/, tunebo /eba/, cogui /aibi/) y tabaco ( /*du-~*dua1/, rama /tuu/, guatuso /tua:/, bribri /daua/ cabécar /duua/ térraba /du´o/, boruca /dua/ bocotá /t?u/ dorasque duá, cogui noái, damana doa).
Por otra parte, fabricaban maracas /*tã2/ > bribri /tã/ cabécar /tã/ movere /t?/ cuna /naa/, cágaba /tai/) y guacales o totumas (/*tokã3?/ > bribri /tkã?/, cabécar /tkã/ dorasque sok, cuna /noka/, cogui touka, ica /t?okwt/, atanques joke).
En cambio, no hay un étimo para los recipientes de cerámica que sea común a toda la estirpe: hay uno compartido por lenguas vóticas e ístmicas (/u3/ > rama /uu?/, bribri /u/, bocotá /u/) y otro propio de las magdalénicas (cágaba ullu, chimila urú-mbri, tunebo /ruka/, que parece el mismo étimo que entre las lenguas ístmicas da origen a palabras con el significado balsa, embarcación: /*hudu2/).

