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INDICE
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A pesar de la situación expuesta, este material comparte la
mayoría de sus motivos pintados con otros materiales del altiplano
cundíboyacense. Incluso presenta rasgos decorativos similares con
cerámicas propias del departamento de Santander o territorio Guane,
algunos de los cuales están presentes también en el norte del
territorio muisca, de manera más específica en los valles de
Sutamarchán y Sogamoso. Estos son básicamente los mamelones
alrededor del cuerpo de las copas A y B y la idea de la decoración
pintada que cubre toda la superficie interna de algunas copas
(Falchetti, 1975). Así mismo, con la cerámica de Chita, Güicán y El
Cocuy, se encuentran similitudes sobre todo en la decoración que
forma tableros de ajedrez.
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|Foto 12. Copa semiglobular de silueta compuesta y
soporte sonajero. Decoración mediante diseños geométricos lineales
en el interior y dos líneas en la zona superior realizados con
pintura positiva negra. Alto: 9.7 cm, diámetro: 17 cm. Museo
Arqueológico-Fondo de Promoción de la Cultura del Banco Popular,
M3909
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En cuanto a similitudes formales con otros grupos, la principal
recae sobre las copas tipo C del Valle de Tenza y las copas típicas
de la región de Guatavita. No sólo la estructura en sí de la
vasija, también la decoración con pintura bicroma en franjas de
varios centímetros de ancho alrededor del borde interno, con la
representación de dos motivos básicos que se intercalan. El más
recurrente es aquél que consiste en dos espirales opuestas unidas
por dos líneas con un ángulo agudo en la parte superior, sobre las
cuales se encuentran otras, paralelas, que terminan bordeando las
espirales. Cardale (1981) lo identifica como un animal encorvado y
estilizado.
Sin embargo, las copas de Guatavita presentan un mayor cuidado y
minuciosidad en la decoración, los motivos son simétricos, las
líneas rectas y delicadas y la coloración de la pasta es habana o
rosada. Con estas mismas vasijas también comparten las serpientes
modeladas y aplicadas alrededor de la circunferencia externa, cuyas
cabezas descansan sobre el labio.
La forma de barril también es relativamente usual en el
territorio muisca. Algunas veces se encuentra formando parte del
cuerpo de ciertas múcuras, o como vasijas de tamaño considerable,
sobre todo en la cerámica del tipo «Desgrasante Gris»
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Foto 13. Vasija en forma de barril con doble asa. Alto: 16.0
cm, largo 20.0 cm. Museo del Oro. CM 15. Foto J. Sáenz S.
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Se han encontrado otras formas como cántaros y jarras en la
región del Guavio (en épocas prehispánicas dependía del cacique de
Guatavita y colinda con el Bajo Valle de Tenza). Estas, exactamente
iguales en su estructura y decoración a las del Valle de Tenza,
presentan una pasta muy característica de la cerámica de Guatavita
y en general del norte de la nación del zipa. Este hecho sugiere
una manufactura local esporádica de este tipo de vasijas en una
región limítrofe y además refuerza la circunstancia de relaciones
muy estrechas entre estas dos zonas.
Se puede observar entonces, que los artesanos del bajo Valle de
Tenza trabajaron para imprimirle a su región una identidad propia,
aunque de todas maneras estaban guiados por «una estructura de
pensamiento unificado» que incluía a grupos emparentados desde el
altiplano cundiboyacense y áreas vecinas hasta los andes
venezolanos. Sin embargo, es bueno aclarar que con la zona del alto
Valle de Tenza, sólo comparten la existencia de cerámica
«Desgrasante Gris», especialmente particular del sur del territorio
muisca; de resto sólo se han reportado unas pocas vasijas
correspondientes al conjunto que tratamos formando parte de ajuares
funerarios. En general, la alfarería propia de cada zona es muy
diferente.
Otra particularidad de la cerámica del bajo Valle de Tenza es su
estabilidad a través del tiempo. Las formas básicas se mantienen y
posiblemente siempre existieron diferentes tamaños, sobre todo de
jarras y cántaros. Las copas, por su parte, sí presentan
variaciones marcadas, con seguridad a causa del paso del tiempo o
la fuerte influencia de la región de Guatavita sobre la zona de
nuestro estudio.
En primer lugar los mamelones aplicados en la superficie
externa, como se mencionó antes, es una característica compartida
con algunas copas de Sutamarchán, donde Falchetti (1975) obtuvo una
fecha del siglo XI d. C.
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Así mismo, los cuencos aquillados o copas
con borde invertido, se han reportado en Samacá en épocas tempranas
(Boada, Mora y Therrien, 1988). Estas particularidades compartidas
hacen pensar que las copas tipo A y B del Valle de Tenza hayan sido
manufacturadas en épocas tempranas de esta alfarería.
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Foto14. Copa con decoración zoomorfa. Colección particular.
Foto J. Sáenz S.
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Por su parte, Cardale (1981) encuentra en Zipaquirá copas
adornadas con serpientes, similares a las de Guatavita, asociadas
con fechas del siglo XV d. C.
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y las clasifica como «indiscutiblemente
muiscas». Además, en la época de contacto con los españoles, estas
copas seguían en uso. La momia hallada en Pisba (Boyacá) lleva un
poporo cuyo palito tiene incrustaciones de vidrio verde, de claro
origen europeo, y dentro del resto del ajuar funerario se
encontraba una copa de este estilo pero tipo Valle de Tenza
Gris.
Según los documentos de archivo y crónicas del siglo XVI, justo
antes de la conquista la zona estaba bajo la jurisdicción del
cacique de Turmequé, quien a su vez era vasallo de Tunja. Aún así,
el cacique de Guatavita, señor muy importante en terrenos
limítrofes con los del zaque ejerció influencia política sobre este
territorio; (en los años que llegaron los españoles, tenía sujeto
al pueblo de Súnuba (ANC.C+I XXII f l9r). Por otra parte se sabe
que en esta época estas tierras fueron el epicentro de batallas
entre el Zípa y el Zaque, ya que aquel deseaba anexarlas y con
ello, aumentar el poder político que otorgaba la posesión de
tierras, sobre todo en clima templado, ricas en productos
cosechados (Lleras, 1989; Sáenz, 1986).
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Foto 15. Recipiente doméstico de cuerpo subglobular y silueta
compuesta. Presenta asas planas, diametralmente opuestas, labio
reforzado redondeado, decoración en la parte superior con motivos
lineales realizados con pintura positiva roja y aplicaciones en la
zona del hombro. Alto: 12.5 cm, diámetro: 15.5 cm. Museo
Arqueológico- Fondo de Promoción de la Cultura del Banco Popular.
M0891
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Lo que se concluye de los datos del siglo XVI, es que en esa
época la región se encontraba densamente poblada, debido entre
otras cosas, a la fertilidad de sus tierras y a la variedad de
productos. Gozaba así mismo, de cierta importancia económica
gracias al predominio de cultivos de clima medio como el algodón,
frutales y coca, productos que los centros de poder más
importantes, ubicados en tierras de clima frío, tenían que obtener
por el intercambio. Por otra parte la existencia de las minas de
esmeraldas de Somondoco, también le otorgaba cierta categoría,
aunque era el Turmequé quien dominaba su comercio. En su pueblo se
hacía periódicamente un mercado de «solas piedras esmeraldas»
(Zamora, 1701/1980 II 25). Sin embargo, allí no existía ningún
cacique que sobresaliera por su importancia religiosa, económica y
política.
En general, esta región, conformada por varios pueblos sujetos
al zaque de Tunja, presentaba las mismas características sociales y
políticas que el resto del territorio muisca. Sin embargo, gozaba
de importancia económica por su situación geográfica y limítrofe
entre los grandes poderes políticos, además de su vecindad e
influencia con los pueblos y recursos de los Llanos orientales.
Se podría plantear que la circunstancia por la cual los
habitantes de esta región quisieron diferenciarse de las zonas
vecinas por medio de su cerámica, fue precisamente esa situación
económica y ambiental tan favorable, la que de antemano ya los
diferenciaba e incluso llegó a provocar guerras por su dominación.
Manufacturaron una alfarería por la cual fueron reconocidos en
regiones vecinas y distantes.
Aunque en algunos pocos casos, los datos etnohistóricos
coinciden con los arqueológicos, en términos generales hay
inconsistencias. Principalmente la arqueología nos demuestra una
relación estrecha con el sur, que no corresponde con la
organización política que plantean los documentos para el siglo
XVI. De ahí que podamos suponer una situación política muy distinta
para épocas anteriores, donde el cacique Guatavita habría dominado
un considerable territorio que incluía también el Valle de
Tenza.
Otros aspectos quedan aún como interrogantes. En el siglo XVI el
bajo Valle de Tenza todavía era una zona que se diferenciaba y
distinguía dentro del territorio muisca, incluso con respecto al
alto Valle de Tenza. Sin embargo, todos sus pueblos estaban sujetos
al cacique de Turmequé perteneciente a esta última región. Aún así,
en épocas tardías, ni siquiera el Turmequé utilizó cerámica del sur
del Valle para asuntos domésticos. La situación diferencial del
territorio del Bajo Valle de Tenza en relación con su alfarería se
mantiene por lo menos hasta la conquista.
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1005 ±260 d.C. (isotopes) Falchetti, 1975.
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1440 ± 50 d. C.(GrN 8455). 1430 ± 25 d. C. (GrN 8892). 1490 ±
30 d. C. (GrN 9329). Cardale, 1981.
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