Ficha bibliográfica
Titulo:
La Alfarería como determinante de la identidad en el Bajo Valle de Tenza
Edición original: 2005-05-23
Edición en la biblioteca virtual: 2005-05-23
Creador: Juanita Sáenz Samper




INDICE




A pesar de la situación expuesta, este material comparte la mayoría de sus motivos pintados con otros materiales del altiplano cundíboyacense. Incluso presenta rasgos decorativos similares con cerámicas propias del departamento de Santander o territorio Guane, algunos de los cuales están presentes también en el norte del territorio muisca, de manera más específica en los valles de Sutamarchán y Sogamoso. Estos son básicamente los mamelones alrededor del cuerpo de las copas A y B y la idea de la decoración pintada que cubre toda la superficie interna de algunas copas (Falchetti, 1975). Así mismo, con la cerámica de Chita, Güicán y El Cocuy, se encuentran similitudes sobre todo en la decoración que forma tableros de ajedrez.

|Foto 12. Copa semiglobular de silueta compuesta y soporte sonajero. Decoración mediante diseños geométricos lineales en el interior y dos líneas en la zona superior realizados con pintura positiva negra.  Alto: 9.7 cm, diámetro: 17 cm. Museo Arqueológico-Fondo de Promoción de la Cultura del Banco Popular, M3909

En cuanto a similitudes formales con otros grupos, la principal recae sobre las copas tipo C del Valle de Tenza y las copas típicas de la región de Guatavita. No sólo la estructura en sí de la vasija, también la decoración con pintura bicroma en franjas de varios centímetros de ancho alrededor del borde interno, con la representación de dos motivos básicos que se intercalan. El más recurrente es aquél que consiste en dos espirales opuestas unidas por dos líneas con un ángulo agudo en la parte superior, sobre las cuales se encuentran otras, paralelas, que terminan bordeando las espirales. Cardale (1981) lo identifica como un animal encorvado y estilizado.

Sin embargo, las copas de Guatavita presentan un mayor cuidado y minuciosidad en la decoración, los motivos son simétricos, las líneas rectas y delicadas y la coloración de la pasta es habana o rosada. Con estas mismas vasijas también comparten las serpientes modeladas y aplicadas alrededor de la circunferencia externa, cuyas cabezas descansan sobre el labio.

La forma de barril también es relativamente usual en el territorio muisca. Algunas veces se encuentra formando parte del cuerpo de ciertas múcuras, o como vasijas de tamaño considerable, sobre todo en la cerámica del tipo «Desgrasante Gris»

Foto 13. Vasija en forma de barril con doble asa.  Alto: 16.0 cm, largo 20.0 cm. Museo del Oro. CM 15. Foto J. Sáenz S.

Se han encontrado otras formas como cántaros y jarras en la región del Guavio (en épocas prehispánicas dependía del cacique de Guatavita y colinda con el Bajo Valle de Tenza). Estas, exactamente iguales en su estructura y decoración a las del Valle de Tenza, presentan una pasta muy característica de la cerámica de Guatavita y en general del norte de la nación del zipa. Este hecho sugiere una manufactura local esporádica de este tipo de vasijas en una región limítrofe y además refuerza la circunstancia de relaciones muy estrechas entre estas dos zonas.

Se puede observar entonces, que los artesanos del bajo Valle de Tenza trabajaron para imprimirle a su región una identidad propia, aunque de todas maneras estaban guiados por «una estructura de pensamiento unificado» que incluía a grupos emparentados desde el altiplano cundiboyacense y áreas vecinas hasta los andes venezolanos. Sin embargo, es bueno aclarar que con la zona del alto Valle de Tenza, sólo comparten la existencia de cerámica «Desgrasante Gris», especialmente particular del sur del territorio muisca; de resto sólo se han reportado unas pocas vasijas correspondientes al conjunto que tratamos formando parte de ajuares funerarios. En general, la alfarería propia de cada zona es muy diferente.

Otra particularidad de la cerámica del bajo Valle de Tenza es su estabilidad a través del tiempo. Las formas básicas se mantienen y posiblemente siempre existieron diferentes tamaños, sobre todo de jarras y cántaros. Las copas, por su parte, sí presentan variaciones marcadas, con seguridad a causa del paso del tiempo o la fuerte influencia de la región de Guatavita sobre la zona de nuestro estudio.

En primer lugar los mamelones aplicados en la superficie externa, como se mencionó antes, es una característica compartida con algunas copas de Sutamarchán, donde Falchetti (1975) obtuvo una fecha del siglo XI d. C. | 5 Así mismo, los cuencos aquillados o copas con borde invertido, se han reportado en Samacá en épocas tempranas (Boada, Mora y Therrien, 1988). Estas particularidades compartidas hacen pensar que las copas tipo A y B del Valle de Tenza hayan sido manufacturadas en épocas tempranas de esta alfarería.

Foto14. Copa con decoración zoomorfa.  Colección particular.  Foto J. Sáenz S.

Por su parte, Cardale (1981) encuentra en Zipaquirá copas adornadas con serpientes, similares a las de Guatavita, asociadas con fechas del siglo XV d. C. | 6 y las clasifica como «indiscutiblemente muiscas». Además, en la época de contacto con los españoles, estas copas seguían en uso. La momia hallada en Pisba (Boyacá) lleva un poporo cuyo palito tiene incrustaciones de vidrio verde, de claro origen europeo, y dentro del resto del ajuar funerario se encontraba una copa de este estilo pero tipo Valle de Tenza Gris.

Según los documentos de archivo y crónicas del siglo XVI, justo antes de la conquista la zona estaba bajo la jurisdicción del cacique de Turmequé, quien a su vez era vasallo de Tunja. Aún así, el cacique de Guatavita, señor muy importante en terrenos limítrofes con los del zaque ejerció influencia política sobre este territorio; (en los años que llegaron los españoles, tenía sujeto al pueblo de Súnuba (ANC.C+I XXII f l9r). Por otra parte se sabe que en esta época estas tierras fueron el epicentro de batallas entre el Zípa y el Zaque, ya que aquel deseaba anexarlas y con ello, aumentar el poder político que otorgaba la posesión de tierras, sobre todo en clima templado, ricas en productos cosechados (Lleras, 1989; Sáenz, 1986).

Foto 15. Recipiente doméstico de cuerpo subglobular y silueta compuesta.  Presenta asas planas, diametralmente opuestas, labio reforzado redondeado, decoración en la parte superior con motivos lineales realizados con pintura positiva roja y aplicaciones en la zona del hombro.  Alto: 12.5 cm, diámetro: 15.5 cm. Museo Arqueológico- Fondo de Promoción de la Cultura del Banco Popular. M0891

Lo que se concluye de los datos del siglo XVI, es que en esa época la región se encontraba densamente poblada, debido entre otras cosas, a la fertilidad de sus tierras y a la variedad de productos. Gozaba así mismo, de cierta importancia económica gracias al predominio de cultivos de clima medio como el algodón, frutales y coca, productos que los centros de poder más importantes, ubicados en tierras de clima frío, tenían que obtener por el intercambio. Por otra parte la existencia de las minas de esmeraldas de Somondoco, también le otorgaba cierta categoría, aunque era el Turmequé quien dominaba su comercio. En su pueblo se hacía periódicamente un mercado de «solas piedras esmeraldas» (Zamora, 1701/1980 II 25). Sin embargo, allí no existía ningún cacique que sobresaliera por su importancia religiosa, económica y política.

En general, esta región, conformada por varios pueblos sujetos al zaque de Tunja, presentaba las mismas características sociales y políticas que el resto del territorio muisca. Sin embargo, gozaba de importancia económica por su situación geográfica y limítrofe entre los grandes poderes políticos, además de su vecindad e influencia con los pueblos y recursos de los Llanos orientales.

Se podría plantear que la circunstancia por la cual los habitantes de esta región quisieron diferenciarse de las zonas vecinas por medio de su cerámica, fue precisamente esa situación económica y ambiental tan favorable, la que de antemano ya los diferenciaba e incluso llegó a provocar guerras por su dominación. Manufacturaron una alfarería por la cual fueron reconocidos en regiones vecinas y distantes.

Aunque en algunos pocos casos, los datos etnohistóricos coinciden con los arqueológicos, en términos generales hay inconsistencias. Principalmente la arqueología nos demuestra una relación estrecha con el sur, que no corresponde con la organización política que plantean los documentos para el siglo XVI. De ahí que podamos suponer una situación política muy distinta para épocas anteriores, donde el cacique Guatavita habría dominado un considerable territorio que incluía también el Valle de Tenza.

Otros aspectos quedan aún como interrogantes. En el siglo XVI el bajo Valle de Tenza todavía era una zona que se diferenciaba y distinguía dentro del territorio muisca, incluso con respecto al alto Valle de Tenza. Sin embargo, todos sus pueblos estaban sujetos al cacique de Turmequé perteneciente a esta última región. Aún así, en épocas tardías, ni siquiera el Turmequé utilizó cerámica del sur del Valle para asuntos domésticos. La situación diferencial del territorio del Bajo Valle de Tenza en relación con su alfarería se mantiene por lo menos hasta la conquista.

5 1005 ±260 d.C. (isotopes) Falchetti, 1975.
6 1440 ± 50 d. C.(GrN 8455). 1430 ± 25 d. C. (GrN 8892). 1490 ± 30 d. C. (GrN 9329). Cardale, 1981.

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