El oro y el sentido del intercambio.

En esta época de la Semilla, los hombres Cobarías iban a recolectar miel usada por hombres y mujeres para revitalizar la fertilidad. También, preparaban cera de abejas, fabricaban mochilas de fique y se dedicaban a viajar para intercambiar con estos dos productos.

Osborn ( 1995: 66) señala que la base del intercambio, que incluye "riqueza- fertilidad" y conocimiento, es lograr una mezcla balanceada de estas características propias y ajenas. Tradicionalmente, las alianzas matrimoniales formales se efectuaban entre tres clanes contiguos pero también había uniones con individuos de otros clanes por la conveniencia de adquirir "semillas de distintas gentes". Así, durante la representación del mito cantado de Las Abejas - época de mayor actividad sexual dirigida a la procreación - existía la permisividad sexual. El intercambio de productos también encerraba estos conceptos.

Los clanes contiguos que tenían alianzas matrimoniales entre sí, consumían su propia miel. En este contexto miel es sinónimo de mujer. El maíz, el fríjol y los alimentos crudos son "semilla" al igual que la gente y por esto debían ser intercambiados entre clanes que sí han tenido alianzas matrimoniales. Entre gentes que no las tenían se intercambiaban solamente productos procesados o manufacturados13, elementos resultantes de un proceso de transformación.

Determinados clanes tenían "derechos", aunque no exclusividad, sobre bienes específicos - hecho relacionado conla "especialización regional"- y po-seían el mito de origen de esos productos. Los Cobarías, los Bókotas y los Agua Blanca, por ejemplo, tenían derechos - y posiblemente aún los tienen- sobre la cera de abejas y las mochilas de fique14 . Los clanes con sede principal en tierras bajas producían yopo, pescado seco, coca o algodón. En las tierras altas del sur-occidente, en el antiguo territorio lache, las gentes de Güicán tenían derechos sobre el fique; de ellas lo obtenían los Cobarías para elaborar sus mochilas15 . Según fuentes documentales de los siglos XVI y XVII, otras comunidades laches se orientaban, por ejemplo, a la fabricación de telas de algodón, a la explotación de la sal, a la producción de coca o a la preparación de cera16.

Los sitios de intercambio estaban señalados por menhires, rocas labradas de unos dos metros de alto, que simbolizan los postes que sostienen el universo17 (Foto 4). Allí se realizaba un intercambio en silencio. Los hombres de un clan colocaban sus productos, continuaban hacia el territorio del siguiente clan donde hacían lo mismo y, de regreso, recogían los bienes dejados a cambio. Los productos que depositaban "se convertían" en los que recogían, según la creencia de que ciertos elementos sufren transformaciones según el lugar y la altura en que se encuentren18 . Es muy probable que las transformaciones se relacionaran también con la ubicación de la sede principal del clan que tenía derechos sobre el producto específico. Así; por ejemplo, las mochilas de fique y la cera elaboradas por clanes de tierras medias, "se convertían" en yopo, producido por grupos de tierras bajas o en sal, elemento de tierras altas.

Dicen los Cobarías que en el pasado también intercambiaban cera por oro19. Siguiendo la idea de las transformaciones, la cera se convertiría en oro, concepto importante puesto que la cera de estas abejas americanas sin aguijón20 (Ver Foto 3) era utilizada por los orfebres prehispánicos para elaborar piezas por medio del vaciado a la cera perdida. Este proceso tecnológico podría representar otro nivel en las transformaciones: implica que el oro fundido remplaza la cera dentro del molde, lo cual podría tener implícita la idea de la transformación de la cera en oro.

En el mito de Las Abejas de los Cobarías, la cera y el oro aparecen unidos a través de las transformaciones complementarias realizadas por las hembras y los machos de las abejas. Los machos utilizan polen y madera como "materia prima" para producir la cera21 , un proceso de transformación que se expresa, en el mundo de los humanos, en la necesidad de hervir, de preparar la cera antes de utilizarla. Los Cobarías, los Bókotas y los Agua Blanca recibieron de las deidades este producto y las instrucciones para prepararlo. La cera les fue entregada para ser utilizada en el intercambio - como se relata en la versión del Canto de las Abejas de los Bókotas22 en el mito de origen  del clan Agua Blanca23  - de manera que estos clanes consideran que es un producto propio, que les "pertenece".

 

Fotografía 5: Las tierras altas del suroccidente de la Sierra Nevada del Cocuy fueron ocupadas antiguamente por los Laches, quienes fueron identificados por la tradición uwa como antiguos clanes (El Cocuy, sitio arqueológico El Upal, investigado por Osborn, 1985. Foto: Anna María Falchetti).     

El oro aparece en el mito Cobaría como un elemento extraño a su cultura que las abejas hembra transforman mágicamente en "semilla". De la misma manera, el orfebre transforma los metales en objetos con contenido ritual y social y por ello, en muchas sociedades, sus poderes se consideran mágicos, chamánicos. Ese carácter mágico y foráneo de los objetos de oro se expresaría en la interpretación de los Cobarías sobre su procedencia. Dicen que en el pasado, los adquirían mediante intercambio silencioso dejando a cambio cera y otros productos. Días después, recogían los objetos de oro que habían sido depositados por las abejas24.

Los metales y la ofrenda

Entre las posibles procedencias de los metales que los Uwa recibirían en el pasado, podemos considerar las tierras altas al norte y al sur del territorio uwa.

Hacia el norte, una ruta unía al territorio lache (Foto 5) con el altiplano de Pamplona y zonas vecinas, región donde existen yacimientos auríferos, ocupada a la llegada de los españoles por los grupos designados en las crónicas como Chitareros, quienes estaban relacionados con los Laches y con los Muiscas25. Aunque no hay evidencia de que los Chitareros explotaran regularmente dichos yacimientos, algunas fuentes documentales del siglo XVI mencionan que las gentes de Chiscas, en territorio lache, intercambiaban con los Chitareros26. Por las investigaciones arqueológicas de Osborn (1985: 106) en la zona, sabemos que la sede principal del clan de Chiscas, el Pueblo de las Mercedes, fue un sitio ceremonial sobresaliente en tiempos prehispánicos; allí pudieron realizarse en el pasado encuentros entre distintos clanes uwa y con grupos vecinos. Comunidades muiscas ubicadas más al sur, como Tobasía y Susacón, recibirían oro del territorio chitarero27, cuyas minas pudieron ser sitios sagrados. Cerca del río Suratá los españoles descubrieron los yacimientos al advertir que en una colina del páramo desierto había muchas puntas, término empleado por algunos cronistas para designar al oro de mina28. Allí había también una gran piedra, lo que recuerda los sitios con menhires donde los Uwa realizaban sus intercambios. El  oro de mina y tal vez también el de aluvión, fue utilizado como ofrenda. Las crónicas describen que en el Templo del Sol de Sogamoso, el principal centro religioso de los Muiscas, se ofrecía oro en polvo y en puntas29.

 Antiguamente, los Uwa pudieron recibir objetos de metal de los Muiscas, sus vecinos del sur, quienes produjeron masivamente piezas de uso ritual, elaboradas en oro, en cobre y principalmente en tumbaga aleación de oro y cobre - (Foto 6). La tradición uwa señala a los Muiscas como gente con la cual no existían alianzas matrimoniales y con quienes podían tener relaciones belicosas. Sin embargo, se reconoce a los Muiscas como gente con cono- cimiento mítico relacionada con los Uwa, y como habitantes de tierras altas con las cuales podía existir intercambio de conocimiento entre chamanes30. Según las normas tradicionales en el intercambio de los Uwa, comunidades muiscas podían haber tenido "derechos" sobre las ofrendas de metal que producían.

En ese intercambio cumpliría un papel importante el extremo sur del territorio lache. Osborn ( 1 985: 93) señala que el texto mítico correspondiente al antiguo clan de Chita indica una relación con Tunja. En esa dirección había otros asentamientos importantes de los Muiscas: Sogamoso y Duitama. Geográficamente, el río Chicamocha es el eje que unía a esas regiones.

 

Fotografía 6: La tradición uwa reconoce a los antiguos Músicas del altiplano cundiboyacence como gente con conocimiento mítico. En el pasado los Uwa pudieron recibir de los Músicas       

Fuentes documentales de los siglos XVI y XVII31 informan que las comunidades laches de Cheva y Ogamora y también grupos muiscas establecidos a lo largo del Chicamocha - Soatá, Susacón, Sátiva, Socotá y Socha - se dedicaban principalmente a la producción de coca. Gentes de Sogamoso y Tunja irían a Cheva y Ogamora, en zona lache, con oro y telas de algodón que intercambiaban por coca32 y posiblemente también por la cera de abejas producida en Cheva33

Sogamoso pudo proporcionar ofrendas a otros grupos. Desconocemos si allí existían orfebres aunque es probable que, como sugiere Reichel-Dolmatoff ( 1988), los sacerdotes muiscas tuvieran esa función, especialmen te en un centro ceremonial de la talla de Sogamoso. El extremo sur del territorio lache actuaría como intermediario en la circulación del oro. Urá y Cheva lo recibían de gentes del sur y acostumbraban entregar oro como tributo al cacique de El Cocuy34.

 

Fotografía 7:  El orfebre transforma los metales en objeto con contenido ritual y social y por ello sus poderes se consideran mágicos, chamánicos  (Diorama, Museo del Oro, Bogotá)  

La distribución de piezas de orfebrería muisca del Museo del Oro halladas en el altiplano no cubre la región del Chicamocha ni el territorio lache35 pero objetos de metal sí fueron empleados como ofrenda en estas regiones. Según la relación de 1577 sobre la destrucción de santuarios que los indígenas mante nían en pequeños bohíos, peñas, cuevas y sitios de cultivo, algunos del Chicamocha - Sátiva, Soatá, Susacón - y uno de Cheva, en territorio lache, contenían piezas de metal36.

La ofrenda y la semilla

Ciertas ofrendas de santuarios antiguos, que conocemos por hallazgos o por fuentes documentales, nos recuerdan las de ceremonias tradicionales de los Uwa. Podemos deducir ciertos conceptos en la base de algunas de estas celebraciones: la semilla y su transformación - y las ideas de gestación, germinación, maduración y nacimiento - la protección necesaria para que estos procesos se realicen, y el receptáculo donde ocurren.

La connotación de "semilla femenina embriónica" que podía relacionarse con el oro, existe además, en el ritual uwa, para el maíz, el fríjol, la yuca, ciertas nueces y la coca. Son elementos crudos, sin transformar, pero que producen un germen de vida mediante masticación; así, por ejemplo, el maíz se transforma en chicha por la masticación de las mujeres37. Estas "semillas", ofrendas por excelencia, aparecen en la principal ceremonia de purificación de los Cobarías (el Reowa) . Curiosamente, entre esas ofrendas, se colocaba un trozo de barro amarillo que nos hace pensar en la tierra amarilla del mito de Las Abejas y su relación con el oro, y en su transformaciónmágica en semilla mediante la masticación de las abejas hembra.

El oro aparece relacionado con "la semilla" en el mito y posiblemente comoofrenda, en celebraciones de los Uwa realizadas en épocas de solsticiosenfocadas a favorecer y proteger el desarrollo de toda vida. Recordemos queel mito cantado de Las Abejas se celebraba en la estación seca, marcada porel solsticio de diciembre, época de la semilla y de la gestación. Por su lado, el mito cantado del Reowa, mencionado antes, era celebrado en la estaciónhúmeda (Florescencia) que abarca el solsticio de junio, época de crecimiento y maduración. El Reowa se celebraba para proteger la germinación yla maduración, así como la cosecha y el nacimiento de la gente asociados ala próxima estación (Cosecha). La continuidad del desarrollo de "la semilla" que existe en la secuencia de esas celebraciones, nos recuerda la maneracomo los Kogis de la Sierra Nevada de Santa Marta introducen el oro en uncontexto similar. Para los Kogis, al igual que para los Uwa, el oro ha sido unelemento foráneo importante en el ritual. En ciertos mitos, aparece Taikú -el Señor del Oro - quien elaboraba los elementos de oro para los sacerdotes.Taikú es nombrado como "hermano menor", es decir, un personaje noperteneciente a la comunidad kogi; es un ser solar que en otros mitos seasocia al origen de las semillas. Dicen que el "Sol-Taikú" produce la sequíaque favorece la siembra y posteriormente atrae la lluvia para que la semillagermine38.

 

Fotografía 8: Los tejuelos, trozos redondeados de metal que quedaban en el fondo de crisol después de la fundición, fueron utilizados antiguamente en el intercambio y como ofrenda. Debieron representar simbólicamente una primera etapa en la tranformación de los metales, relacionada con la fundición de mineral y la mezcla de oro y cobre. (Detalle de Diorama, Museo del Oro, Bogotá). 

Comentarios (0) | Comente | Comparta