Primero, Rosa corta en pedazos la cera cruda y la calienta con agua sobre el fuego en una olla pequeña de hierro (aluminio no sirve). Se cocina hasta que deja de levantarse en la olla (casi una hora), y luego se cierne, eliminando el sarro. Rosa echa un Poco de la cera caliente en agua, para probar la textura y asegurarse de que está bien cocinada.
|
|
|
|
Hay dos maneras de sacar la forma de artefactos con cera: ( 1 ) en moldes de madera, y (2) a mano con cera estirada. Rosa colocó en la mesa de la cocina unas tablas (se llaman «tablas de ha imprenta») . Son de madera dura y están grabadas con los contornos de los artefactos que ella quiso reproducir en metal (Figura 4). Después de mojar cada tabla con agua, la señora Rosa probó la temperatura de la cera en la olla y poco a poco llenó las formas cóncavas con cera derretida, soplando sobre la superficie de la cera en la olla para que la espuma no salga al molde (Figura 5). Burbujas en la superficie del molde (de cera) causarían huecos en el bronce. Rosa dice que una de las preocupaciones principales es controlar los materiales para que la superficie del artefacto sea lisa y bonita.
Después de unos minutos Rosa regó agua sobre los moldes, y mojando un cuchillo pequeño empezó a recortar la cera que había fluido sobre la superficie de la tabla. Con la punta del cuchillo, sacó cada molde de su hueco. La cera todavía estaba tibia, pero firme. Si se vierte la cera muy caliente a la tabla, corre el peligro de que se pegue. Dejarla enfriar mucho tiempo en la tabla tampoco sirve, porque la cera no saldría bonita de la tabla.
Rosa se sentó con todos los moldes de cera, el cuchillo pequeño puntiagudo y un platito de agua. Empezó a rebabar las piezas, sacando la baba de los filos, y abriendo los «ojos>> (aperturas) que son rasgos importantes de los frenos (figura 6). Como buena escultora, Rosa prestó mucha atención al acabado de los filos, achaflanándolos con esmero. Mojando sus manos frecuentemente, dobló con cuidado cada pieza, dándole su forma final. La ventaja de la cera de la abeja de la tierra es que no se pone tiesa. Después de rebabar el piano (o suela) del estribo, igualó las dos ramas del cuerpo y juntó las dos partes a presión. Dió un poquito de la cera a una niña para majada. Luego esta cera ablandada sirvió de soldadura para reforzar las coyunturas y las puntas de las dos piezas principales de los frenos. Rosa inspeccionó cada par de artefactos, arreglándolos para que salieran emparejados.
Los estribos y espuelas se elaboran a partir de modelos de cera sacados de las tablas. Otros artefactos se hacen trabajando a mano la cera estirada. Por ejemplo, un freno está compuesto no solo de las piezas grandes, sino también de unas argollas (Figura 2). Para fabricar un par de éstas, Rosa amasó una bola de cera entre su palma y la superficie de la mesa y sacó una tira larga en forma de gusano con un diámetro de 0.5 cm. Con el cuchillo, cortó el gusano para sacar dos secciones idénticas de unos 10cm de largo. Luego Rosa hizo unas incisiones, picando así la punta plana de una sección, y enseguida cerró el aro, forzando una punta contra la otra. Frotaba la huella de la coyuntura con un dedo mojado hasta que se borró. Repitió para formar la segunda argolla.
|
|
Fotografía 10: El molde del estribo recibe un segundo enlodado y la señora Rosa modela una boca (alrededor del jito) a través de la cual pasará el metal fundido. |
Para terminar los moldes de cera, Rosa fabrica los jitos ( "sprues" en inglés) que son estructuras añadidas que sirven para formar la boca del molde y el canal a través de lo cual el metal derretido pasará. Un jito tiene la forma de un corcho que paulatinamente adelgaza hasta su unión con el cuerpo del modelo.
Una vez que los jitos están puestos y los moldes (modelos de cera) tienen la forma deseada (la forma del futuro artefacto de metal), Rosa revive las brasas en el fogón y calienta en ellas la hoja de un cuchillo de fierro que se llama la pasacera (Figuras 7-8). Con esmero la artesana pasa la hoja sobre la superficie del molde, para sacar brillo a la cera, alisando todo para que el artefacto de bronce tenga una linda superficie.
Don Angel me explicó que las mujeres realizan todo el trabajo del modelado en cera y que los hombres no saben nada de este proceso. Se le olvidó que él mismo arma los moldes de cera para las marcas. Rosa me dijo que ella nunca había hecho una marca, pero cuando Don Angel se enfermó de la vista, Rosa me hizo una. Después del esfuerzo, Rosa se reía con placer y orgullo porque su primera marca resultó bella y fuerte. A pesar de una división de trabajo tradicional en el campo de Santa Elena, las fronteras entre las labores identificadas como femeninas y las masculinas se cruzan tranquilamente cuando hay necesidad.
|
|
|
|
Todo el mundo admira a Adela Borbor, una mujer que trabaja solita y hace todo con su propia mano.



