Moche, Huari y Chimú en el Ecuador

La placa y las máscaras de oro no son las únicas evidencias de la presencia de la cultura Huari en el Ecuador. En otra de las tumbas de Chordeleg también se encontró esa presencia: una pequeña vasija en forma de maté, de estilo Pachacama - Huari, evidentemente una importación del Perú. Un número de tocados de oro recuerdan vívidamente los tocados de los señores de Sicán, del norte del Perú, al igual que los diseños de algunas de los pectorales redondos (figuras 13 y 14). Otros, especialmente aquellos que muestran cabezas de felinos de frente, son exclusivamente ecuatorianos, lo cual indica que no se trataba de la dominación de una cultura local por los extranjeros sino más bien de una situación en que las clases altas del Azuay y Cañar recibían bienes lujosos de lejos, de sus homólogos comerciales. Las cerámicas de Sicán y de Chimú han sido también halladas en tumbas de estas provincias por los huaqueros, lo que indica que los lazos entre esta zona y el Perú se mantuvieron por largo tiempo (Bruhns, 1994).

Figura 13. Pecheros de oro procedentes de una tumba Choldeleg. Según Saville, 1924, Lámina V. El número 1 demuestra una boca chavinoide mientras el número 2 en de puro estilo ecuatoriano en la representación felínica.  Los dos pecheros de abajo demuestran motivos  felinos de inspiración peruana.

 

Figura 14. Corona de estilo Chimú, encontrada en una tumba de la vecinda de Chordeleg.  Coronas semejantes se han encontrado en las tumbas de la cultura Sicán del Valle de Lambayeque en el Perú. Según Saville, 1924, Lám. Vi, N°1.

La tierras buenas y bien regadas de Azuay y Cañar eran un sitio de lógico interés para las civilizaciones peruanas, sobre todo para la de Huari, también de origen serrano. Aunque se habla de la influencia Huari en la costa norte del Ecuador no existe evidencia de su presencia física allí, aparte quizá de una misión diplomática o una peregrinación religiosa; el imperio de Huari, como el de Tiahuanaco, era sobre todo un imperio serrano. La zona en donde encontramos la más intensiva evidencia de la presencia de Huari (y más tarde de los Incas) es una que se parece en muchos sentidos más al Perú Había aquí gente que vivía en casas, vestía ropa tejida y practicaba una agricultura con productos familiares ( papas, locas, maíz, etc.) y, desde el Formativo tardío en adelante, gente que criaba camélidos que le servían para obtener carne, lana y transporte. La región de Chordeleg- Sigsig, donde se halla la más directa evidencia de un con-tacto sostenido contacto peruanos, produce oro. El cinabrio de Azogues y Cañaribamba, la piedra vende, el cristal de roca y el acceso fácil a los productos del bosque tropical pueden haber sido los factores para una relación de largo plazo entre varios grupos de sur ecuatoriano y los peruanos.

En contraste, las culturas de la costa nos muestran patrones de contacto muy distintos. Comenzando por el Formativo de Valdivia, hubo cierto movimiento a lo largo de la costa. Este se intensificó cuando creció la demanda peruana de Spondylus, especialmente después del 600 d.C. Sin embargo, antes del periodo inca hay en la costa ecuatoriana pocas piezas de cerámica u otro material provenientes del Perú. Los elementos estilísticos comunes con las culturas peruanas muestran un intercambio diferente que en la sierra. Objetos de oro de las culturas Jama-Coaque y, quizá, La Tolita se han encontrado en los valles del norte del Perú, especialmente en los de Lambayeque y Piura. Hay una fuerte influencia ecuatoriana en el estilo del trabajo del metal en Moche y en las culturas que siguieron. Las culturas costeras ecuatorianas del Desarrollo Regional y las culturas contemporáneas del Perú tienen en común, por ejemplo, los tocados con plumas anchas de metal y una cara central en alto relieve, orejeras con orlas de cuentas huecas, penachos de plumas metálicas que se sujetan al tocado, narigueras bien elaboradas, etc. Estas piezas no son idénticas, pero son tan semejantes en cuanto a su concepción que bien podemos afirmar que muchas de las piezas son coetáneas y, por cierto, muchas piezas saqueadas de tumbas mochicas y chimúes probablemente provenían originalmente del Ecuador.

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