Sotero Peñuela: Un cacique conservador y la Iglesia

Por: Aguilera, Mario

 

 
 
Sotero Peñuela
Un cacique conservador  y la Iglesia 
Mario Aguilera
Magister en Historia y Profesor,
Universidad Nacional de Colombia.

Sotero Peñuela fue durante más de treinta años representante a la Cámara por Boyacá y vocero de la extrema derecha en el parlamento colombiano. Como militante conservador encarnó el pensamiento de aquellos que, a finales del siglo pasado y comienzos del siglo XX, entendían que la militancia en este partido significaba la defensa de la religión católica, el odio a la masonería y a las ideas liberales.

Cayo Leonidas Peñuela, Pbro.
Su larga estadía en el Congreso se debió a las simpatías que despertaban sus ideas entre los sectores conservadores de Boyacá y a su cercanía con el clero, con el que mantuvo excelentes relaciones, no sólo porque éste en su gran mayoría compartía sus ideas, sino porque era hermano gemelo del sacerdote Cayo Leonidas Peñuela, canónigo de la catedral de Tunja y director durante seis años de El Revisor Católico, la publicación oficial de la diócesis de Tunja. Sotero además tuvo fama de ser un hombre caritativo, que repartía dinero entre viudas y huérfanos y auxiliaba a los jóvenes boyacenses que estudiaban en los colegios religiosos.

El discurso de Sotero Peñuela se caracterizaba por su tono acusador, debido a la insistencia en recordar episodios históricos partidistas del siglo XIX, para demostrar los yerros y las culpas en que había incurrido el liberalismo. Consideraba que ese partido siempre había actuado en contra de sus propios principios y que el verdadero guardián de la democracia había sido el partido conservador, por cuanto había hecho efectivos los derechos de los ciudadanos y le había dado al país los más largos períodos de paz en más de un siglo de vida independiente.

 

Aparte de agitar permanentemente durante toda la Hegemonía Conservadora (1900-1930) sobre las consecuencias y desastres del regreso del liberalismo al poder, Peñuela se destacó por tratar de restaurar la pena de muerte, promoviendo dos proyectos de ley para reimplantarla como castigo judicial en la década del veinte. Creía que esa pena contra los delitos atroces tenía efectos intimidatorios y podría frenar el ascenso de la criminalidad y de la "inmoralidad" que parecía avanzar en los sectores populares.

 

«La máquina sorprendente».
Sotero Peñuela maneja la «maquinaria»
sobre Miguel Abadía Méndez (de tortuga).
Caricatura de Roa, «Fantoches», diciembre 7 de 1928.
«El troglodita de siempre».
Sotero Peñuela sacrifica a
Rafael Bernal Jiménez en Tunja.
«Fantoches», abril 21 de 1928

Al mismo tiempo, Peñuela se distinguió por sus controversias político-religiosas y por su constante defensa de la participación del clero en política. Peñuela pensaba que no era el clero quien se inmiscuía en política, sino "la política liberal, anticristiana y liberticida, la que se metía con la Iglesia con el ánimo de destruirla". Por ello argumentaba que la Iglesia tenía razón al reaccionar, pues al hacerlo "defendía los derechos de la sociedad religiosa a la que pertenecían todos los bautizados". Además, juzgaba como benéfica la intervención del clero en política pues "la Iglesia había sido la luz del mundo y la sal de la tierra", y sin su intervención política no hubiera sido posible ni la independencia, ni la creación de las instituciones republicanas en Colombia.

 

Sotero Peñuela nació en Soatá, Boyacá, el 21 de abril de 1864. Estudió en el Colegio de Boyacá y posteriormente en la Universidad de Antioquia, donde recibió el título de ingeniero de minas en 1894. Comenzó su vida política participando en las guerras de 1885 y 1895, defendiendo al partido conservador; en la guerra de los Mil Días fue ascendido por el general Próspero Pinzón a general de brigada, luego de recibir una herida de bala en la batalle de Palonegro.

 

Sotero Peñuela, ministro de Obras Públicas, con la Junta Asesora y otros empleados del ministerio.
«El Gráfico», abril 14 de 1928.

 

Después de la guerra, ocupó los cargos de secretario de Hacienda y de Instrucción Pública, y de jefe civil y militar en el Norte de Boyacá. Concurrió a la Asamblea de ese departamento y al Concejo de Tunja, y se destacó como opositor al gobierno del general Rafael Reyes, quien ordenó su confinamiento en Mocoa en 1907. Fue primero ministro de Obras Públicas y posteriormente perteneció al gabinete de Miguel Abadía Méndez como ministro de Gobierno, pero cayó a raíz de los sucesos del 8 de junio de 1929, cuando la juventud universitaria se manifestó contra el gobierno, muriendo el estudiante Gonzalo Bravo Páez.

Con su hermano sacerdote fundó en Tunja el periódico conservador El Derecho y perteneció a la Academia Boyacense de Historia. Dirigió el periódico El Conservador y publicó varios artículos sobre los límites entre los departamentos de Cundinamarca y Boyacá, algunas de sus intervenciones en el parlamento y una recopilación de los programas conservadores entre 1849 y 1937. Antes de morir, testó sus bienes a los jesuítas con destino a la construcción de un edificio para el Colegio José Joaquín Ortiz de la ciudad de Tunja. Murió en Bogotá, el 27 de octubre de 1942.


 

Título: Sotero Peñuela: Un cacique conservador y la Iglesia


Comentarios () | Comente | Comparta