El Puente Pumarejo sobre el río Magdalena

Por: Bell Lemus, Carlos Arturo

  
 

Revista Credencial Historia

AGOSTO 1999

  
 

El puente Pumarejo sobre el río Magdalena.
Por: Carlos Bell Lemus.

Tomado de: Revista Credencial Historia.
(Bogotá - Colombia). Agosto 1999. No. 116

 
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Puente Pumarejo y uno de los estudios alternativos (1968).

 

 

 
  

Uno de los retos más importantes de la ingeniería, sin lugar a dudas, es el diseño y la construcción de puentes, tanto por la complejidad estructural y constructiva de los mismos como por su aporte en la consolidación de las dinámicas regionales. Salvar una orilla, lleva consigo la oportunidad de unir a los pueblos, de generar sincretismos culturales, de adicionar territorios y de integrar la nacionalidad. Estos propósitos se lograron en 1974 con la construcción del puente sobre el río Magdalena entre la isla de Salamanca y la ciudad de Barranquilla, porque permitió integrar la red vial del Caribe colombiano.

El puente, como objetivo de desarrollo regional, comenzó a viabilizarse a partir de la ley 113 de diciembre 29 de 1962, que facultó al gobierno nacional para que iniciara los trámites jurídicos legales y de hacienda que permitieran su construcción. El viernes 5 de agosto de 1966, dos días antes de terminar su gobierno, el presidente Guillermo León Valencia adjudicó el contrato a la empresa Cuéllar, Serrano, Gómez, Ltda. para la construcción y diseño del puente sobre el río Magdalena, contrato que fue revocado por el presidente entrante, Carlos Lleras Restrepo, aduciendo inconsistencias técnicas, financieras y legales. Sin embargo, después de ser revisada la propuesta y los documentos pertinentes por varias comisiones técnicas y políticas, finalmente se firma el contrato el 1 de julio de 1970 con el consorcio formado por Cuéllar, Serrano, Gómez, Ltda. y la empresa de ingenieros italianos Lodigrani S.A, por un valor de $143'200.000 y un plazo de entrega de 30 meses.

El puente Pumarejo (denominado así en honor de su gestor político Alberto Pumarejo) fue diseñado por el profesor italiano Ricardo Morandi, autor del puente Rafael Urdaneta sobre el lago de Maracaibo, para una capacidad de 1.500 vehículos hora. La longitud de orilla a orilla es de 1.500 metros e incluyendo las vías de acceso la obra contemplaba 3.383 m de longitud. Los pilotes alcanzan profundidades hasta de 30 m sobre el lecho del río y fueron construidos en concreto armado con un promedio de 1.80 m de diámetro. En total, el puente se sostiene sobre 56 columnas que forman 29 tramos de luces en vigas prefabricadas de 47 metros; una luz mayor de 140 y dos adyacentes de 70 m conformadas por vigas cajón que se soportan sobre cuatro apoyos rígidos (las columnas) y cuatro apoyos elásticos (los extremos de los tirantes recubiertos de concreto). Las columnas mayores son de 5 metros y las menores de 2.5 metros de diámetro. El ancho de la calzada es de 12.5 m, y la altura máxima sobre el nivel de las aguas del canal de navegación es de 16 metros.

Si bien es cierto que para la alternativa de localizar el puente frente a la Zona Franca de Barranquilla se contemplaba una altura de 40 metros sobre las aguas, también era cierto que costaría 40 millones de pesos más, por lo que en definitiva la administración Lleras Restrepo optó por lo más económico. Sin embargo, hoy los empresarios barraquilleros aún alegan que con esta altura se limitó el crecimiento portuario de la ciudad.

En la construcción del puente Pumarejo se utilizaron las técnicas más avanzadas que existían en ese entonces. Para ello se prefabricaron las losas de las calzadas; se hincaron 332 pilotes a profundidades de 20 a 30 m; se construyeron las grandes vigas de hasta 120 toneladas de peso por el sistema de cables pretensados; se utilizaron formaletas deslizantes tablaestacados de acero para la fundición de las columnas, viguetas prefabricadas y todo un soporte de gruas, barcos, andamios y centrales de mezcla.

El 6 de abril de 1974 el presidente Misael Pastrana Barrero lo inauguró. Una obra en la que 500 operarios habían invertido 3'400.000 horas de trabajo y permanecido 42 meses en su proceso de construcción. A partir de esta fecha cambió sustancialmente la dinámica regional costeña y quedó modificado para siempre el paisaje del río Magdalena, compartiendo su perfil de ahora en adelante con la silueta geométrica de una de las obras más importante de la ingeniería colombiana del siglo XX.

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