Manuel Amador Guerrero, primer Presidente de la República de Panamá: un perfil del prócer separatista

Por: Beluche, Olmedo

 

 

 

 

Revista Credencial Historia

EDICION 164
AGOSTO DE 2003

 

MANUEL AMADOR GUERRERO, PRIMER PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DE PANAMÁ
Un perfil del prócer separatista
Por: OLMEDO BELUCHE

Tomado de: Revista Credencial Historia.
(Bogotá - Colombia). Edición 164
AGOSTO de 2003
 

C ontemplando la foto del Dr. Manuel Amador Guerrero, primer presidente de la República de Panamá, y uno de los gestores de la separación de Colombia en 1903, el historiador Eduardo Lemaitre dice: "Pero la verdad es que aquel hombre de 70 años no tenía facha de revolucionario. Cuando observamos su retrato y vemos surgir de entre el cuello de pajarita, el rostro marchito, al que los bigotes caídos dan un aire de desgano, de timidez y aún de tristeza, no podemos imaginarlo sino como un abuelo bondadoso, que divierte a sus nietos con el dije de leontina, o como un verdadero médico de familia que aún visita y le mira la lengua a sus pacientes; ni podemos reprimir, en fin, un cierto sentimiento de lástima por aquel anciano a quien misteriosas razones del corazón, que la razón no entiende, lanzaron al torbellino de una aventura contra su propia patria, una aventura en la que había fusiles, y buques de guerra, e intrigas palaciegas y conspiraciones en lujosos hoteles…".

La anterior, es la descripción precisa del hombre que, en las postrimerías de su vida, jugó un papel tan decisivo en uno de los sucesos más controversiales de la historia hispanoamericana. Se ha dicho que cada acontecimiento crea sus protagonistas a la altura que las circunstancias exigen. Probablemente, la figura de este antihéroe ocupó la escena central en la creación de la República de Panamá porque, como también se ha dicho, en esta historia sólo hubo "villanos".

Manuel Amador Guerrero, quien es presentado como uno de los adalides de la "nacionalidad panameña", no nació en el Istmo, sino en Turbaco, cerca de Cartagena, el 30 de julio de 1833. Procedía de una estirpe contradictoria: su abuelo materno, Manuel Guerrero, aparece a la cabeza de una insurrección de prisioneros españoles que, en 1815, durante el sitio a Cartagena por Pablo Morilllo, cierran las puertas de la muralla de Santo Domingo a los patriotas; en cambio, por el lado paterno, fue sobrino de Juan de Dios Amador, gobernador de Cartagena durante el sitio de Morillo, y de Martín Amador, fusilado por los españoles en 1816.

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Manuel Amador nace de la unión de José María Amador y Mercedes Guerrero y Córdoba. Estudia medicina en la Universidad de Cartagena y emigra a Panamá en 1855, año en que se inauguró el Ferrocarril Transístmico, que trajo una relativa prosperidad a este Departamento, convertido en paso obligado de gentes y mercancías norteamericanas durante la llamada "fiebre del oro". Amador se empleó como médico de la Compañía del Ferrocarril, empresa de la que salieron todos los hilos que promovieron, años después, la separación del Istmo de Colombia. Su matrimonio con María de la Ossa le vinculó a las familias de la oligarquía comercial istmeña.

Hacia los años sesenta, aparece Amador en la política local dentro de las huestes del partido conservador, en el que destacó ocupando importantes cargos públicos: miembro del Congreso por la provincia de Veraguas; Primer Designado del Estado Soberano de Panamá, en 1866; Presidente de éste en 1867, aunque no pudo ejercer el cargo; Jefe Civil y Militar interino en 1886; asesor del gobernador Víctor Salazar, durante la guerra de los Mil Días; propuesto por éste último como miembro del Senado en 1902-03, cargo que le fue arrebatado por el vicepresidente Marroquín, lo cual constituyó, según Lemaitre, uno de sus móviles personales para promover la "separación".

Su militancia conservadora, sus vínculos familiares y su relación estrecha con los intereses norteamericanos pueden explicar por qué desempeñó un papel clave en el crucial momento en que el gobierno de Teodoro Roosevelt decidió apoderarse de Panamá para construir el Canal, luego de que el Congreso de Colombia rehazara, el 12 de agosto de 1903, el Tratado Herrán-Hay. Y, sin embargo, según Ovidio Díaz, "a primera vista, el doctor Manuel Amador Guerrero parecía un candidato muy improbable para liderar una revolución".

 

Junta Revolucionaria de Panamá.
José Agustín Arango, Manuel Amador Guerrero y Federico Boyd. De pie, Nicanor A. De Obarrio,
Manuel espinosa B., Carlos Constantino Arosemena, Tomás y Ricardo Arias.

 

A mediados de 1903, dos personajes ocupaban un rol más relevante en la escena que Amador: José Agustín Arango, abogado de la Compañía del Ferrocarril; y José Gabriel Duque, prominente empresario, dueño de los diarios La Estrella de Panamá y Star & Herald, desde los que se dirigió la campaña pública en favor del Tratado Herrán-Hay y la "separación".

Pero el azar quizo que, cuando a fines de agosto, luego de rechazado el Tratado por el Congreso colombiano, los conjurados eligieron un vocero para viajar a Estados Unidos con el objetivo de ultimar los detalles de la "separación", fue Amador Guerrero el escogido. Se dice que como su hijo vivía en Norteamérica, éste tenía un motivo personal para justificar el viaje sin que las autoridades descubrieran la trama.

Aún así, en el vapor que le llevó hasta Nueva York, el 1 de sepiembre, también viajó José Gabriel Duque. Siendo este último recibido de manera expedita por William N. Cromwell, el cerebro de la conspiración, prominente abogado tanto de los intereses de la Compañía del Ferrocarril como de la francesa Compañía Nueva del Canal, directamente conectado con el gobierno de Teodoro Roosevelt.

Mientras dejaba a Amador esperando, Cromwell recibió a Duque, le enamoró ofreciéndole la posibilidad de ser el primer presidente de República por crearse y le consiguió, en menos de 24 horas, una entrevista con el secretario de Estado, John Hay. Sin embargo, en contra de Duque jugaba el hecho de ser cubano de nacimiento y con nacionalidad norteamericana, lo cual sería negativo si se quería presentar la "separación" como un movimiento panameño.

Tal vez por esto, tal vez para cubrir sus intereses en caso de que la conspiración fracasara, Duque cometió el "error" de comentar a su amigo personal, y embajador de Colombia en Washington, Tomás Herrán, los reales motivos del viaje de Amador y sus contactos con Cromwell, lo que motivó que Herrán dirigiera una carta amenazante a Cromwell en el sentido de que los poderosos intereses que representaba en el Istmo estarían en juego si participaba del intento de desgajar a Panamá de Colombia.

En estas circunstancias, Cromwell se vio obligado a tratar con Amador de manera indirecta, a través del ingeniero Philippe Bunau Varilla, representante de los accionistas franceses de la Compañía Nueva del Canal. ¿Por qué Manuel Amador Guerrero negoció, durante casi dos meses, los detalles de la "separación" con estos personajes y no con el gobierno de Roosevelt?

Para responder conviene referir a un dato reiteradamente oculto por la historia oficial panameña, pero que en su momento dio origen al "escándalo de Panamá": hacia 1896, la Compañía francesa del Canal estaba en quiebra, y era evidente que no podría terminar la obra. Por lo cual, sus accionistas acudieron a William Cromwell para convencer al gobierno norteamericano de comprarles los derechos para terminar la vía interoceánica. Cromwell no sólo convenció a su gobierno de renunciar al proyecto de un canal por Nicaragua, y optar por Panamá, sino que, a través del banquero J. P. Morgan, organizó la compra secreta, por 5 millones de dólares, de las acciones francesas devaluadas, que serían revendidas en 40 millones al gobierno norteamericano.

De este negociado se beneficiarían no sólo los franceses, cuyo contrato expiraba en 1904, permitiéndoles recuperar parte de su inversión, sino los accionistas secretos norteamericanos, de los que se dice participaban familiares de Roosevelt y de algunos de sus ministros. El problema es que el Tratado Salgar-Wyse impedía a los franceses traspasar sus derechos, lo cual motivó el repudio de la opinión pública colombiana y panameña del Tratado Herrán-Hay.

El gobierno del vicepresidente Marroquín, dejando de lado los otros reclamos de la opinión pública, referentes a la soberanía que Estados Unidos enajenaba para construir una Zona del Canal, se enfocó en tratar de recibir algo de los 40 millones. De manera ingenua, el Congreso colombiano, al rechazar el Tratado Herrán-Hay, señalaba que esperaría al año siguiente, cuando expiraba al contrato Salgar-Wyse, para obtener mayores ventajas económicas.

Pero esto fue lo que precisamente precipitó la "separación", pues Cromwell y sus asociados temían perder su negocio. De ahí que Amador Guerrero viajara a Nueva York a fines de agosto, y que los personajes con quienes trató fueran Cromwell y Bunau Varilla. De ellos recibió instrucciones precisas para llevar a cabo el movimiento separatista, apoyo económico y la garantía de la presencia de una poderosa flotilla de la armada norteamericana que darían cobertura a la proclamación de la "separación".

El 27 de octubre retornó Amador a Panamá y en una reunión con la élite social de la ciudad se ultimaron los detalles que culminarían con los conocidos hechos del 3 de noviembre. Contrario a lo que usualmente se cree en Panamá, la "separación" tomó de sorpresa a los sectores populares del Departamento, y los liberales moderados que se sumaron a la conspiración lo hicieron en calidad de segundones de la oligarquía comercial esencialmente conservadora.

Panamá no se conviritó en un Estado independiente, sino en un protectorado de Estados Unidos, formalizado en el Tratado Hay-Bunau Varilla, firmado 15 días después, y en la Constitución política de 1904, que copió uno de sus artículos medulares de la Enmienda Platt, que había convertido a Cuba en otro protectorado pocos años antes.

Consumada la "separación", Amador Guerrero fue enviado a Washington para negociar los detalles del tratado del canal. Pero se encontró con que el francés Bunau Varilla lo había firmado el día anterior a su arribo, escudándose en el cargo de embajador plenipotenciario otorgado por la Junta Provisional. Pero Amador no protestó, limitándose a decir en una lacónica carta: "… creo que hubiéramos hecho un Tratado mejor porque Hay estaba muy bien dispuesto".

A su regreso, Amador fue electo primer Presidente de la República de Panamá, en febrero de 1904, por la Asamblea Constituyente. Sus cuatro años de gobierno estuvieron marcados por la controversia respecto a los fraudes electorales y sobre el destino de los diez millones de dólares pagados por Estados Unidos por los derechos de construir el Canal. Manuel Amador Guerrero falleció en la ciudad de Panamá en el año 1910.

 

BIBLIOGRAFIA

  1. AMADOR GUERRERO, MANUEL. "Memorias sobre la Emancipación de Panamá…" Suplemento Epocas Nº 2, año 18, La Prensa. Panamá, febrero de 2003.

  2. AMADOR GUERRERO, MANUEL. "Carta familiar enviada por el Dr. Manuel Amador Guerrero a propósito de su recibimiento en Estados Unidos". Suplemento Epocas Nº 2, año 18, La Prensa. Panamá, febrero de 2003.

  3. BELUCHE, OLMEDO. La verdadera historia de la separación de 1903. Reflexiones en torno al Centenario. Panamá: ARTICSA, 2003.

  4. DIAZ ESPINO, OVIDIO. El país creado por Wall Street. La historia no contada de Panamá. Bogotá: Planeta, 2003.

  5. LEMAITRE, EDUARDO. Panamá y su separación de Colombia. Bogotá: Biblioteca Banco Popular, 1971.

 
Título: Manuel Amador Guerrero, primer Presidente de la República de Panamá: un perfil del prócer separatista
Lugar: Panamá


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