El canapé republicano y la generacion del centenario
Por:

EDICION 176
AGOSTO DE 2004
EL CANAPÉ REPUBLICANO
Y LA GENERACIÓN DEL CENTENARIO
Tomado de:
Revista Credencial Historia.
(Bogotá - Colombia).
Edición 176
Agosto de 2004
La última hoja del árbol republicano. Caricatura de Rendón en La República. 1922. Biblioteca Luis Angel Arango | El Partido Republicano, que ni fue partido, ni fue republicano, no tuvo otra trascendencia, nada más y nada menos, que la de haber servido de plataforma a la Generación del Centenario La Junta Republicana |
|---|
| La Junta Republicana en su circular pide que, quienes se consideren republicanos, actúen con el mayor respeto hacia las autoridades, observen la legalidad y contribuyan al mantenimiento del orden. El Presidente Rafael Reyes se dirigió el 3 de abril a la Junta Republicana para “felicitarla efusivamente por su notable y patriótica Circular sobre elecciones… prueba de que las prácticas de la República democrática, cristiana y ordenada, cuya base esencial es el voto popular, son el fundamento de la vida nacional”. La junta Republicana respondió al Presidente, el mismo día, que “la felicitación de su Excelencia es motivo de legítimo orgullo” y que “afianzar la concordia nacional, uno de los más salientes puntos del programa del Gobierno de Su Excelencia, será corolario obligado de las libres elecciones”. La junta republicana quedó constituida por Guillermo Quintero Calderón, presidente; Nicolás Esguerra, vicepresidente; Carmelo Arango, vocal; Adolfo León Gómez y Daniel J. Reyes, secretarios. |
Adolfo León Gómez |
La concordia de que habla la Junta Republicana en su respuesta al Presidente Rafael Reyes, no pareció encontrar eco en las huestes republicanas, al menos no la concordia verbal. El 6 de abril los jóvenes liberales Juan J. Restrepo, Eduardo Rodríguez Piñeres y Santiago Lleras enviaron una carta concebida en términos muy violentos contra “el dictador” Reyes, contra los jefes de la concentración conservadora y contra Rafael Uribe Uribe, a quienes acusan de maniobrar para quitarle piso al movimiento republicano. Uribe Uribe les respondió en términos enérgicos, no descomedidos, y les dijo que sus ideas “todos los buenos caballeros, especialmente si se llaman liberales, acostumbran combatirlas con razones, no con chismes vergonzantes, indignos de gentes que se estimen”. |
|---|
| La Junta Republicana lanzó el 8 de mayo la candidatura de Nicolás Esguerra al senado. Al aceptar, el doctor Esguerra declaró que habría preferido candidaturas mixtas, a lo cual le replicaron los liberales de Medellín, encabezados por Fidel Cano, que “con el enemigo se puede andar juntos, pero no revueltos”. La división liberal entre liberales republicanos y liberales uribistas, se hizo irreversible. La candidatura de Uribe Uribe al senado fue aclamada en todo el país. En las elecciones pare Congreso, efectuadas el 1o. de junio, las listas republicanas ganaron en Bogotá el 80% de los votos, pero las listas de Uribe Uribe barrieron en Antioquia, en la Costa, y hubo equilibrio de votos entre republicanos, liberales y conservadores en el resto del país. |
|
|
|---|
|
| A continuación los revolucionarios se apoderaron del vapor Hércules, de propiedad del Gobierno, y desde el vapor La Alicia, surto en Sitionuevo, el general Ortiz conminó a Holguín a entregarle el mando al general González Valencia o atenerse a las consecuencias, las cuales fueron que liberales, republicanos y conservadores se unieron para respaldar al presidente Holguín y rechazar la intentona subversiva de Barranquilla, dominada en seis días. Ramón González Valencia juró que en ningún momento supo de las intenciones de los revolucionarios de Barranquilla, hasta que los hechos se produjeron; pero insistió en que a él le correspondía ejercer la Presidencia y no “al usurpador” Holguín. |
|
González Valencia arrancó con el apoyo de los republicanos, la neutralidad de la concentración conservadora, y la oposición de los liberales. La luna de miel con los republicanos no duró mucho. González Valencia prefería a sus viejos copartidarios conservadores y pronto comenzó a notarse su afinidad con la concentración. Los liberales republicanos y bloquistas que ocupaban cargos en el gobierno fueron despedidos y reemplazados por conservadores concentristas, de modo que el terminar 1909 republicanos y uribistas se encontraban unidos en la oposición y atacando las medidas dictatoriales de Alta Policía, de represión a la oposición, y los proyectos para censurar la prensa no afecta al Gobierno, que el general González Valencia quiso, sin éxito, convertir en leyes. No encontró apoyo ni en los propios conservadores, que en el Congreso votaron en contra y que se abstuvieron de hacer el menor esfuerzo en favor de la aspiración que alentaba el general González Valencia de ser reelegido para el período 1910-1914, en lo cual coincidieron con la tesis liberal, expuesta por Uribe Uribe, de que “los presidentes colombianos no se reeligen”.
Pedro Nel Ospina era uno de los miembros más prominentes del conservatismo en la Unión Republicana. Había firmado y apoyado los comunicados de la Junta Republicana y respaldaba las enmiendas constitucionales que en nombre del republicanismo presentaron Antonio José Cadavid, Esteban Jaramillo, Miguel Abadía Méndez y Carlos E. Restrepo, y fue electo representante por las listas republicanas. En noviembre de 1909, el general Ospina pronunció en la Cámara un discurso, desconcertante para sus compañeros republicanos, en el que dijo que “la unión republicana era una liga pasajera y artificial de intereses políticos, mera coalición de circunstancias, sin vida propia y sin programa, que no era un partido político, ni aspiraba a serlo, que era un simple acercamiento de voluntades, listas a disgregarse de un día para otro, volviendo a sus antiguos campamentos para sacar a luz las divisas que cubría el polvo y para llevar a los colombianos a la lucha encarnizada por los principios que han formado el credo, el dogma, el sancta sanctorum de los antiguos partidos”. A ello respondió Enrique Olaya Herrera con un vibrante ataque a los partidos tradicionales a los que acusó de “todos los desastres que han abrumado a la patria hasta reducirla a la triste situación actual”, y agregó que si la Unión Republicana era, como decía el general Ospina, una cosa transitoria y ligera, no valía la pena haberse comprometido en ella; pero que para los hombres nuevos que iban a redimir a Colombia, los republicanos, el compromiso era serio, y el republicanismo un movimiento salvador “que se abre paso contra todas las resistencias y acabará por ganar la victoria. Hay hombres y partidos que quieren ahogarlo en su cuna. Hay otros que no tienen de él clara visión. Ellos desconocen el momento histórico que les ha tocado vivir”. |
_________________________________
| Origen de la Junta Republicana Bogotá, 26 de marzo de 1909 Señor doctor Nicolás Esguerra, General Guillermo Quintero Calderón, y doctor Carmelo Arango. Los infrascritos, ciudadanos colombianos, miembros de los diversos partidos, deseosos de conservar an todo trance la paz y la concordia en la Nación mediante el establecimiento de sus instituciones republicanas, hemos acordado nombrar a ustedes para que formen el centro encargado de dirigir los trabajos eleccionarios del próximo congreso; de recabar del Gobierno las medidas indispensables para que el derecho del sufragio sea efectivo, y de hacer todo lo que juzguen conveniente, en la difícil situación actual, por el bien y la integridad de la patria. |
|
_________________________________
| Pro y contra del Republicanismo “La extraña hibridación bautizada con el pomposo y obligante nombre de Unión republicana, ha sido y continúa siendo un elemento pernicioso en nuestra política, ya por el desconcierto que mantiene entre los partidos tradicionales, de programas conocidos y de indiscutibles servicios al país, ya por la crasa ineptitud que exhibe en la gestión de las negocios públicos, ya, en fin, por la perseverante inconsecuencia entre sus ofertas y sus actos. ******* “Nos haríamos interminables si quisiéramos detallar toda la obra de la Administración Restrepo, su interés por las Intendencias y Comisarías, la prolongación y mejora de los telégrafos, los esfuerzos para perseguir el contrabando, mil cosas más que el público conoce y cuyos efectos benéficos se hacen sentir todos los días. Ella realizó una magna obra moral de incalculable trascendencia, dio a las libertades públicas cimientos perdurables, y a la paz un glorioso carácter libre y republicano, y llevó a cabo obras nacionales de la más grande importancia. |

