Luis A. Calvo (1882-1945): en el cincuentenario de su muerte, un análisis de su obra musical

Por: Duque, Ellie Anne

                

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  Emilio Murillo (1889-1942), Pedro Morales Pino (1863-1926), Luis A. Calvo (1882-1945), Fulgencio García (1880-1945), Carlos Escamilla (1879-1913) y Alejandro Wills (1882-1942) son nombres que en cualquier hogar colombiano se asocian con imágenes de los más finos exponentes de la música andina. Conformaron grupos, fueron los primeros en entrar al mercado colombiano del disco, generaron un repertorio nacional y participaron, sin saberlo, en forjar un perfil cultural nacional indiscutible. Constituyen una generación excepcional en el devenir de la música popular en Bogotá. Morales Pino es el maestro, el precursor. Con sus clases en la Academia y la Lira Colombiana marcó el rumbo para sus alumnos. Entre ellos, se destacaron Murillo, fundador de su propia estudiantina. García y Wills, otro abanderado de la formación de conjuntos de música nacional.

  Luis A. Calvo también trabajó al lado de Morales Pino en la Lira y buscó una educación musical formal en la Academia Nacional de Música, junto a los profesores Rafael Vásquez Flórez y Guillermo Uribe Holguín. Allí estudió una gran variedad de instrumentos, entre ellos el chelo, y llegó a desempeñarse como instrumentista de la orquesta de la Academia (luego Conservatorio). Su experiencia musical anterior había sido intensa, pero limitada: fue ejecutante de bombo, platillo, bombardino y violín en Tunja y de pistón en la Segunda Banda del Ejército en Bogotá.

  Para Calvo, la música fue vocación, carrera y profesión. Según sus memorias, una de sus primeras composiciones públicas, la danza Livia, fue ejecutada con éxito por la banda en 1908. El ímpetu de su carrera en Bogotá se vio frenado por el contagio de la lepra en 1916 y su retiro hacia Agua de Dios, conocida por entonces como la Ciudad Martirio. Las notas autobiográficas de Calvo y su obra están teñidas de una permanente añoranza y sentido de lo trágico.

 

 
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LUIS A. CALVO.


   

  Entre el grupo de compositores ya mencionado, Luis A. Calvo se proyecta como el más interesado en el desarrollo de un repertorio pianístico, si bien no se puede desestimar su interés por la canción y sin desmedro de los logros pianísticos de sus contemporáneos. Sin embargo, hacer referencia a dos de sus obras, Malvaloca y Lejano azul, es para muchos mencionar auténticos paradigmas de la música para piano en Colombia. El atractivo indiscutible del repertorio de Calvo está en el impacto afectivo de su fértil imaginación melódica.

  No fue un innovador. El listado de su obra comprende todo lo relativo al gusto de la época: un número considerable de valses, canciones, pasillos y danzas; pocos bambucos (cinco), dos marchas, un par de gavotas, una mazurca, serenatas y brotes de música muy popular como el tango, fox-trot, one-step y arreglos de música española. Entre sus obras más elaboradas figuran cuatro intermezzi para piano, un preludio, un capricho y un arabesco, en donde Calvo se permite mayores libertades con el piano. Se puede decir que el conjunto de piezas que no parten de la tonada popular pretende sin duda ser más elaborado, un tanto más académico en la técnica.

 

   

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LUIS ANTONIO CALVO. Fundación De Música, Bogotá.


 

 

  Calvo ¡ncursionó tímidamente en el campo de la orquestación sinfónica. Existe un ensayo suyo con orquesta y coro. Escenas pintorescas de Colombia, de 1941, como también arreglos de obras de otros compositores, como la instrumentación de Daveiva, obra de Telésforo D'Alemán. La visión general de la obra musical de Calvo se complementa con una docena de himnos (para colegios, ciudades, comunidades y otros), tres melodramas, una opereta y unas treinta obras vocales religiosas: himnos, trisagios, cantos y motetes. Los mejores ejemplares de la obra de Calvo fueron editados e impresos por Guillermo Na-via, ediciones claras, con hermosas viñetas en portada y una foto del compositor, cruzado su torso por una cinta de notas musicales. De la imprenta de L.M. Aguillón (anterior a la Navia) también hay buenos ejemplares (Emmita, El buen tono, Emilia II). Preocupa el desgreño y la mala calidad de las ediciones posteriores, como también resulta preocupante la falta de información en fuentes secundarias acerca del compositor.

  El mejor acercamiento a la obra de Calvo se da a través de sus piezas para piano. Allí consigna lo mejor de su sentir y saber musical, se aproxima a una técnica y mezcla la música popular con sus nociones académicas. Un hecho evidente se traduce en la obra para piano de Calvo; un talento musical natural que recoge pocas influencias externas que no sean las de la música que permearon su juventud. Se pueden detectar giros en la obra de Calvo que evocan fugazmente referencias preexistentes. Tal es el caso de quienes asocian no sólo el título, sino también las sinuosidades de su Arabesco con el célebre Arabesco No 1 de Claude Debussy; ornamentaciones que de inmediato nos recuerdan la música de Chopin figuran de manera evidente en el capricho Cartagena y en el preludio Spes ave, la gavota Cecilia sorprende con su introducción densa y con el toque clásico, casi mozartiano, de la siguiente sección. Pero, en general. Calvo redefine la pieza de salón en cada obra que escribe.

 

   


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AUTÓGRAFO MUSICAL DE LUIS A. CALVO. Colección Guillermo Amado.
Fotografía de Jorge Enrique Gamboa, Archivo Fundación De Música, Bogotá.


 

 
  El patrón formal de partida se repite en la mayoría de las obras. Los músicos populares en Colombia aprendieron a componer observando el vals; una pieza claramente seccionalizada (cada sección repetida) con contrastes armónicos claros entre sección y sección. Al final se vuelve a la tonalidad original con el retorno a la primera parte. Hacia finales del siglo XIX se popularizó la «tanda de valses», pequeño conjunto de valses que se tocaban uno tras otro (con sus repeticiones) hasta llegar a una coda que recapitulaba las características más sobresalientes de lo escuchado anteriormente. Esta manera de componer se desborda en el pasillo, la danza escrita más popular en el siglo XIX y en las primeras décadas del XX. La repetición es el elemento clave del desarrollo musical en la obra de Calvo. Resulta interesante observar cómo seccionaliza y cómo distingue una sección de otra. Generalmente, cada sección termina con un gesto muy enfático sobre la tónica, pero el paso a la siguiente sección llama la atención ya sea porque aparece un tema nuevo, o porque hay un cambio inesperado de tonalidad a un modo menor (o mayor, según el modo que se abandone) o a una nueva tonalidad, en la mayoría de los casos armónicamente lejana (preferiblemente a la distancia de una tercera). El Arabesco posee una de las estructuras más sólidas, amén de una escritura pianística variada. Los acompañamientos cuidan mucho del contenido armónico y marcan con claridad los ritmos. Por ello, tienden a ser bloques de acordes y a no participar en el desarrollo temático de las obras. En ningún momento experimenta con un procedimiento contrapuntístico, y pese a las restricciones que Calvo se impone, ya sea por seguir el gusto de la época, ya sea por adaptarse al estilo popular, o por timidez frente a la academia, logra una obra coherente y con su particular estética de índole afectiva.

 

   

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LUIS A. CALVO. Fotografía de Nicolás Bayona Posada.
"El Gráfico", No. 51, febrero de 1920.


   

Si bien no podemos describir el estilo de Calvo como un estilo particularmente cromático, no le falta colorido y genio Calvo juega con nuestras expectativas, y prueba de ello son los «chistes musicales» contemplados en Genio alegre, un pasillo breve teñido de humor y vigor. Criando es necesario. Calvo saca de su acervo armónico los lugares comunes de la música española (Una noche en París, Gaitana, Imperio Argentina, Cocotero), los giros del café parisino (en la opereta Una noche en París) o las esquivas frases románticas que prolongan la cadencia y enriquecen las expectativas, cuando va de la dominante a la tónica menor y remata en la tónica mayor o cuando reemplaza las dominantes con las napolitanas y las segundas menores... El catálogo armónico de Calvo se encuentra en las secciones internas de Spes ave, en el preludio a Una noche en París y en los gestos Indicos de Genio alegre.

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PORTADA DEL RANG-TIME "BLANCA", Luis A. Calvo. Edicción de Guillermo Navia.
Colección Guillermo Amado. Fundación De Música, Bogotá.


   

 

  Pero el talento romántico de Calvo no radica en su entendimiento de la armonía, sino en la facilidad con que produce una melodía tras otra en los contextos rítmicos más disímiles. Carmiña, Emmita, Emilia II, María Helena, Inés, Ruth. Cecilia, Aminta, BIanquita, Betty, Livia, Blanca, Anita, Consuelito, Paulinita, Alcira, Margarita... ¿Cómo distinguirlas? Algunas piezas son danzas, otras valses o pasillos. Salvo Diana triste, ninguna es particularmente descriptiva, y sin embargo, cada una tiene su carácter. Cualquiera de estas damas y niñas, al recibir una dedicatoria de Calvo, debió sentirse justamente halagada. Cada obra es un poema musical secretamente personalizado. Las piezas para piano de Calvo no son descriptivas, sino evocadoras. No hablan de eventos, sino de sentimientos, y de la manera más directa. Hay quienes aún piensan que la música de Calvo es triste. La vida de Calvo no se divorcia fácilmente de su obra. Conoció la tragedia, el destierro y el desprecio social.

  El número total de composiciones de Calvo sobrepasa las 160. Las piezas para piano son en su conjunto refinadas y elegantes; las danzas, delicadas; los pasillos, ingeniosos; los intermezzi sugestivos; y los valses, encantadores. Obras pensadas para una sociedad idealizada, una sociedad a la cual no le era permitido pertenecer. A ella, dedicó su vida.

 

   

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LUIS A. CALVO


   

 

OBRAS DE LUIS A. CALVO
(A partir del listado elaborado por David Puerta Z.)


Para piano

Bambucos: Fiesta chiquinquireña. Republicano, Ricaurte, Rosas de la alborada, Yerbecita de mi huerto.
Danzas: Añoranza, Adiós a Bogotá, Aire de fuera, Bettty, Carmina, Coralito, Emilia II, Gacela, La perla del Ruíz, La presentida, Livia, Madeja de luna, Malvaloca, María Helena, Rubia espiga, Manizales.
Fox-trot, one-step: Blanca, Princesita del Avila, Reina infantil. Gavotas: Anita, Cecilia.
Intermezzo preludios, caprichos: Arabesco, Cartagena (capricho). Entre naranjos (ronda), Intermezzi Nos. 1, 2, 3 y 4, Spes Ve (preludio).
Marchas: Antioqueños del mar. Bajo el cielo de Támesis, Cupido.
Pasillos: Arroyito que murmuras, Blanquita, Entusiasmo, Emmita, La chata, Marte, Noel, Tolimense, trébol agorero. Genio alegre. Mi copetoncita y yo, Chichimoco.
Serenatas: Consuelito, Paulinita.
Tangos: Clarita, Estrella del Caribe, Tango argentino.
Valses: Aminta, Anhelos, Amor de artistas, Cromos, Diana Triste, El buen tono, Encanto, Gentleman, Noche de abril, Ruth, Secretos, Siguiendo tus pasos, Soñando amores, Sultana del Valle.
Otras: Alcira, Divagación, Inés, Mazurca, Mujer y reina, Minuet, Ondina, Página negra. Qué delicia. Reja toledana, Rosarito del camino. Cocotero.

Obras vocales

Canciones: Amapola, Amor, Amor humilde. Amor triste, Angelus, Canta tu, Corazón mío. Cuando caigan las hojas. Dolor que canta. Eclipse de belleza. En la playa, gitana, Imperio Argentina, Lamento de primavera, La Orden de Lázaro, Libélula iris. Los pinos, Madrecita mía, Margarita, Mi copetoncita, Nochebuena, Nochebuena en Agua de Dios, Oyeme, Sentir, Serenata, Tu y yo.
Himnos: Centavo de navidad. Colegio de la Concordia, Colegio Boyacá, Colegio San José, Colegio Santo Tomás de Aquino, Comunidad Salesiana, Himno a la Fontera, Himno a la madre, Niños excursionistas del Quindío, Regimiento Ayacucho, Pereira.
Melodramas: Canto del último inca, El ángel y la patria, el dolor y la inocencia.
Opereta: Una noche en París.


Obras religiosas

Arpa mística. Ave maría. Canto al Sagrado Corazón, Tres himnos al Santísimo Sacramento. Dos trisagios a la Santísima Trinidad, Salve Regina y muchas más.

Obra sinfónica y de banda

Sinfónica: Escenas pintorescas de Colombia, para coro y orquesta.
Arreglos para banda: Livia, Daveiva (de una obra original de Telésforo D'Alemán).

 

Título: Luis A. Calvo (1882-1945): en el cincuentenario de su muerte, un análisis de su obra musical


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