Blas Emilio Atehortúa. Una obra sólida y oficio de compositor

Por: Duque, Ellie Anne

 

 

Revista Credencial Historia


DICIEMBRE 1999.

 
 

Blas Emilio Atehortúa
Una obra sólida y oficio de compositor.

Por: Ellie Anne Duque.

Tomado de: Revista Credencial Historia.
(Bogotá - Colombia). Diciembre 1999. No. 120

 
 
Blas Emilio Atehortúa,
foto de Ricardo Rivadeneira, 1999.
Partitura de Doble concertino
para violín y viola, 1995.
Colección del compositor
.
 

 

 

 

En Colombia, Blas Atehortúa (Santa Helena, Antioquia, 22 de octubre de 1943) ha participado activamente en el desarrollo consciente de una identidad cultural nacional y latinoamericana con referencias internacionales. Sin identificarse con un grupo particular de compositores, su amplia experiencia en diversos países (Argentina, Chile, Colombia, Estados Unidos, España y Venezuela) y el contacto con todos los estamentos musicales en dichos países, le han dado la posibilidad de realizar plateamientos musicales sólidos, en los que tienen cabida las más diversas técnicas de composición, aunque prima un marco neoclásico, en el que siempre hay espacio para la armonía tradicional y el lirismo melódico.

Inició su formación musical sistemática con maestros particulares y clases en el Conservatorio de la Escuela de Bellas Artes en Medellín (1953-56). Allí dio sus primeros pasos como compositor, en los cuales exploró aspectos generales de los estilos barroco, clásico y romántico con alusiones a aires colombianos. Desde 1959 y hasta 1962 cursó estudios en el Conservatorio de la Universidad Nacional en Bogotá. Mediante una beca conjunta otorgada por las Fundaciones Di Tella y Rockefeller realizó sus estudios musicales avanzados en el Centro Latinoamericano de Altos Estudios Musicales del Instituto Torcuato Di Tella en Buenos Aires, entre 1963 y 1964. La Fundación Ford patrocinó su estadía en Nueva York en 1965. Acreedor de premios nacionales de composición y diversas distinciones, le fue otorgada la Cruz Oficial de la Orden del Mérito Civil del Rey Juan Carlos en Madrid, en 1982. Atehortúa ha estado vinculado activamente a la actividad pedagógica, dentro y fuera de Colombia.

A partir de 1968 evoluciona hacia un estilo muy propio y maduro en donde su personalidad se conjuga con una visión americanista desligada del nacionalismo obvio. A lo largo de todas sus etapas creativas, de formación y profesionales, Atehortúa hace referencias constantes a la tradición barroca, evidentes no sólo en los títulos de las obras, sino en el contenido de las mismas, los contrastes de la instrumentación, técnicas de variación, presentación del contrapunto e impulso rítmico motriz. En general, la obra Atehortúa se desenvuelve en un marco visiblemente latinoamericano que él mismo reconoce como un factor atmosférico ineludible: Colombia y América Latina son su medio, la base y la materia prima de su inspiración.

Cuando Atehortúa escribe a la manera de Bach, Vivaldi, Mozart o Haydn, comenta desde un punto de vista actual hechos históricos musicales que nos han afectado profundamente; desde este punto de vista sus "pastichos" son versiones de la cultura europea que todos los compositores se han visto abocados a estudiar y a emular. Tal es el caso de su Concierto para timbales y orquesta, el Soggetto da Vivaldi o el Homenaje a Bela Bartok, obras plenas de ímpetu y vertidas en moldes europeos.

Título: Blas Emilio Atehortúa. Una obra sólida y oficio de compositor


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