Luis Antonio Escobar: neoclasicismo y nacionalismo, gratos de oír

Por: Duque, Ellie Anne


 

 

 

Revista Credencial Historia


DICIEMBRE 1999.

   
 

Luis Antonio Escobar
Neoclasicismo y nacionalismo, gratos de oir.

Por: Ellie Anne Duque.

Tomado de: Revista Credencial Historia.
(Bogotá - Colombia). Diciembre 1999. No. 120

 
 
Luis Antonio Escobar,
fotografía de Hermi Friedmann.
Partitura de Imágenes de Picasso,
para piano, 1981. Album del compositor,
Colección Amparo Angel de Escobar.
 

 

 
 

No hay coro colombiano que no entone las cánticas de Escobar, ingeniosas elaboraciones del coplero cundiboyacense en las que el compositor supo captar la agógica del canto campesino y mezclarla inteligentemente con vistosas armonías y acertada polifonía. Es, sin duda, el compositor colombiano que más se preocupó en su momento por el contrapunto, esa técnica endemoniada de la composición que permite que diversas líneas melódicas se imiten y combinen. Luego de un breve tránsito por el Conservatorio de la Universidad Nacional, Escobar estudió en el Peabody Conservatory of Music en Baltimore, a donde llegó en 1947. Continuó su formación en el Mozarteum de Salzburgo y en la Hochschule für Musik de Berlín (1951-53). Citó siempre a Boris Blacher como a su maestro más influyente. A los Estados Unidos retornó con una beca Guggenheim en 1975.

El estilo de Luis Antonio Escobar (Villapinzón, julio 14 de 1925 - Miami, septiembre 11 de 1992) es decididamente neoclásico: Firmemente anclado en la tonalidad y respetuoso de los procedimientos formales clásicos. Compuso sinfonías, sonatas, sonatinas, sinfonietas, óperas, conciertos y una buena cantidad de piezas sueltas para el piano. Entre estas últimas, hay que mencionar las Bambuquerías, trozos breves, donde Escobar juega ampliamente con el ritmo sincopado del bambuco y, nuevamente, con el acento de la "canta" campesina.

Escobar actuó como cónsul del gobierno colombiano en Bonn, Alemania, entre 1967 y 1970, y como agregado cultural al consulado colombiano en Miami en 1992, año de su muerte repentina. Incursionó en la publicación de libros sobre la cultura musical colombiana, visiones muy idealizadas del devenir musical de nuestro país. Sobre su patria chica, publicó junto con su esposa, la pianista Amparo Angel, una obra fotográfica titulada, simplemente, Villapinzón.

El mensaje de la obra musical de Escobar fue, consistentemente, nacionalista. Supo apoyarse en la tradición popular y recrearla con un nuevo lenguaje musical, moderno y clásico a la vez. Una de sus partituras más atrevidas en lo musical, por lo expresionista de su estilo, es la opera Los hampones (1961) sobre textos de Jorge E. Gaitán, para voces solistas, coros y un interesante conjunto de percusión, piano, celesta y arpa, que evoca a Bartok. Santander y Bolívar también fueron motivo de tratamiento sinfónico-coral. La obra de Escobar se reconoce por la escritura exquisita y la cadencia melódica que celebra su ancestro campesino.

Título: Luis Antonio Escobar: neoclasicismo y nacionalismo, gratos de oír
Tiempo: Siglo XX


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