El niño del caballo de juguete. José María Córdova: héroe legendario de Ayacucho

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Ficha bibliográfica
Titulo: El niño del caballo de juguete. José María Córdova: héroe legendario de Ayacucho
Edición original: 2005-05-16
Edición en la biblioteca virtual: 2005-05-16
Publicado: Biblioteca Virtual del Banco de la República
Creador: MORENO DE ANGEL Pilar
 

 

 

 

Revista Credencial Historia


EDICION 144
DICIEMBRE 2001

 
 

EL NIÑO DEL CABALLO DE JUGUETE
José María Córdova: héroe legendario de Ayacucho

Por: Pilar Moreno de Angel

Tomado de: Revista Credencial Historia.
(Bogotá - Colombia). Edición 144,
Diciembre de 2001

 

Infancia del general José maría Córdova. Acuarela de José María Espinosa, 1828. Alegoría de la serie de héroes niños. 24 x 18 cm. Palacio de la Cultura, Medellín.


   
La población de Concepción, en Antioquia, antes de 1744 era un Real de Minas que había sido construído por los trabajadores y allí había surgido un villorrio. En este sitio se alojaban cuadrillas de esclavos negros, que buscaban con ahínco las vetas de oro. El obispo de Popayán, a solicitud del cura de Rionegro, erigió el poblado en parroquia mientras en el régimen civil la población continuó dependiendo de Rionegro.

Atraído por los aluviones ricos en oro, Crisanto de Córdova y Mesa se instaló en Concepción junto con su esposa Pascuala Muñoz Castrillón. Habían contraído matrimonio en Barbosa. En Concepción, el 8 de septiembre de 1799, nació un hijo de esta pareja, quien fue bautizado con el nombre de José María.

En 1802 la familia se trasladó a San Vicente, una vecina y triste aldea, cuya principal actividad era también la minería. Sin embargo, preocupado por la educación de sus hijos, Crisanto de Córdova, emigró a Rionegro, floreciente ciudad antioqueña, de clima benigno, que ostentaba una plaza mayor empedrada y una iglesia catedral que era un sólido y elegante edificio.

Allí los niños Córdova Muñoz recibieron una buena educación, impartida por el profesor bogotano Manuel Bravo Daza, quien se desempeñaba como institutor en la escuela pública, José María aprendió a escribir con letra pareja y firme. En las tardes galopaba por las vegas del Rionegro o jugaba a la guerra con sus amigos.

   

José María Córdova, niño. Oleo de autor no identificado. .......... ................ .................. ..................... ............ ................ ................ .................... ..................... ................... ....................... .......



José María Córdova. Oleo de autor no identificado, Quito, 1822. El 22 de enero de 1823 escribió desde Popayán: "Siento mucho no mandar a mi siempre y a todas horas pensada madre, mi retrato que le traigo de Quito".


   
La misa dominical se celebraba con gran pompa. El sacerdote lucía ornamentos de gran solemnidad bordados en plata. Pronunciaba sermones, señalaba las tentaciones de satanás y se rezaba por el alma de los difuntos. Así transcurrían apaciblemente los días y los años.

En 1811 emprendió Crisanto de Córdova un viaje a la costa. Transportaba una gruesa suma de dinero que le enviaba la provincia de Antioquia a la ciudad de Cartagena para contribuir a la defensa de la plaza frente a un eventual ataque de las fuerzas de reconquista españolas. Crisanto decidió llevar con él a su hijo José María, quien tenía para entonces doce años de edad.

Después de permanecer algún tiempo en la ciudad amurallada, volvieron a remontar, padre e hijo, las aguas del Magdalena. Durante este viaje de retorno, una tarde, cuando el champán había hecho escala en algún punto del río, fueron rodeados por un grupo de hombres, que saquearon a los viajeros y se robaron hasta las vasijas de barro de los bogas. Años más tarde, el teniente coronel José María Córdova se encontró con uno de los asaltantes y lo mandó fusilar sobre la marcha.

Los viajeros regresaron a su casa en Rionegro más pobres de lo que salieron. Pero el destino de José María Córdova cambió al iniciar su carrera militar, en 1814, cuando ingresó como cadete de Ingenieros en la escuela regentada por el coronel Francisco José de Caldas. Más tarde Córdova se alistó en las fuerzas revolucionarias que comandaba el coronel francés Manuel de Serviez.

De allí en adelante la fulgurante carrera militar de José María Córdova iluminó toda la gesta emancipadora. Su coraje indomable, la capacidad de dirigir y animar a los hombres bajo su mando y la certeza con que aplicaba la estrategia militar, contribuyeron definitivamente a conseguir la victoria y asegurar la libertad de las cinco naciones bolivarianas.

Su consagración como héroe la logró en el campo de Ayacucho, el 9 de diciembre de 1824, donde todavía resuena la orden dada a sus soldados por el héroe antioqueño, una de las más extraordinarias pronunciadas por comandante alguno: «¡División: de frente! ¡Armas a discreción! ¡Paso de vencedores!».

 

 

Título: El niño del caballo de juguete. José María Córdova: héroe legendario de Ayacucho


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