Señores del tiempo de la conquista: Los zenúes

Por: Herrera Angel, Martha

SEÑORES DEL TIEMPO DE LA CONQUISTA: Los Zenúes

Marta Herrera Angel
Revista Credencial Historia (Bogotá - Colombia), febrero - agosto, 1993. Nos. 38-44I sur de Cartagena se extendía el terrritorio de los zenúes, el cual se dividía en tres señoríos: Finzenú, Panzenú y Zenufana, que dominaban las hoyas de los ríos Sinú, San Jorge, bajo Cauca y Nechí. Esta división. del territorio se había originado tiempo atrás, cuando gobernaron durante mucho tiempo tres señores, de los cuales el más importante era Zenufana. Este señor tenía el control del área donde se pobló Zaragoza y parte de las riberas del río Cauca, hasta las sabanas de Aburrá, que eran las tierras más ricas. En el Finzenú, ubicado treinta leguas al sur de Cartagena, en la hoya del río Sinú, gobernaba su hermana, a quien Zenufana quería que todos los vasallos le rindieran gran pleitecía. Por este motivo ordenó que los señores más importantes de los tres señoríos hicieran sus sepulturas en Finzenú, que adquirió gran importancia como centro ceremonial. Por su parte, Panzenú gobernaba en la hoya del río San Jorge, cuya área inundable fue adecuada con extensos sistemas de drenaje en los primeros siglos de nuestra era, los cuales permitían el permanente aprovechamiento de los suelos para la agricultura, así como la supervivencia de una rica fauna acuática. La tradición instaurada por estos gobernantes se continuó hasta la llegada de los españoles, de tal forma que el territorio de Finzenú seguía siendo gobernado por una mujer, que mantenía una gran preeminencia política y religiosa y en cuyo territorio se sepultaba a los dirigentes más importantes de los zenúes.

Enterramiento de un cacique, como lo describen los cronistas en tumbas del Zenú.
Grabado de Theodoro de Bry.
"América moralis Indae",
Frankfurt, 1602


  • Betancí

    REQUERIMIENTO

Entre los numerosos caciques sujetos a Finzenú, dos de ellos fueron requeridos por el conquistador Martín Fernández de Enciso en 1509, para que se sometiesen al rey de Castilla. Les indicó que había un solo Dios, les habló de los poderes que el Papa tenía y de cómo éste era señor del universo en lugar de Dios. El Papa, añadió el conquistador, usando sus poderes, había hecho merced de toda esa tierra al rey de Castilla, por lo cual se la debían dar. Si aceptaban rendirle obediencia al rey y le daban en cumplimiento alguna cosa cada año, los protegería y les haría algunas otras mercedes. Los caciques contestaron que les parecía bien lo que decían sobre la existencia de un solo Dios que gobernaba el cielo y la tierra, "...pero en lo que decía que el Papa era señor de todo el universo en lugar de Dios, y que había hecho merced de aquella tierra al rey de Castilla, dijeron que el Papa debiera estar borracho cuando lo hizo, pues daba lo que no era suyo, y que el rey que pedía y tomaba tal merced debía ser algún loco, pues pedía lo que era de otros, y que fuese allá a tomarla, que ellos le pondrían la cabeza en un palo, como tenían otras[...] de enemigos suyos".

LA SEÑORA TOTO

Esta señora ejercía su control sobre el Finzenú, cuando Pedro de Heredia ingresó a su territorio, alrededor de 1535. ~Para esta época había muy pocos moradores en el poblado en el que residía la señora Toto, aunque por las ruinas y vestigios que allí había parecía haber tenido muchos habitantes. Al ser interrogados sobre la destrucción del pueblo, los indígenas les informaron que años atrás habían sido atacados por gran número de españoles, a los que dieron muerte, teniendo ellos también muchas bajas. Después, habían sobrevenido grandes enfermedades que habían reducido drásticamente la población.

YAPEL

Después de realizar varios intentos para ingresar al territorio de Panzenú donde gobernaba el señor Yapel, alrededor de 1535, Alonso de Heredia logró llegar y saquear un poblado de su territorio. Sus habitantes dieron aviso al señor Yapel, quien rápidamente reunió a dos mil guerreros que hicieron frente a los españoles, pero fueron derrotados. El dirigente, considerando la derrota de sus guerreros, dio orden de evacuar el poblado donde residía. Cuando los españoles llegaron allí, encontraron, al igual que en Finzenú, que las calles, plazas y casas estaban muy bien trazadas y limpias. También había huertas muy bien cultivadas y llenas de frutales y extensas labranzas. Las tropas de Heredia, luego de saquear el lugar, se dirigieron a otros pueblos tributarios de Yapel, que también habían sido desocupados por los indígenas. Continuaron su camino hacia el oriente, hasta llegar al río Cauca. En una isla que allí se formaba había un pueblo dividido por barrios y calles, que fue quemado por sus habitantes cuando los españoles trataban de atravesar el río para llegar a él. Como resultado de esta estrategia, el hambre empezó a hacer estragos entre los españoles, quienes tuvieron que regresar sin lograr controlar a Yapel.

NUTIBARA

Los hijos de Anunaibe: Nutibara y Quinuchu, gobernaban desde las sierras del Abibe hasta el Valle de Nori, en la provincia de Guaca (señorío de Zenufana). Mientras Nutibara era el señor mayor, su hermano, Quinuchu, actuaba como su lugarteniente, gobernando a los indios de las montañas que vivían en las sierras de Abibe y en los valles de los alrededores. Quinuchu proveía a Nutibara de puercos, pescados, aves y otros frutos que se daban en las sierras y le tributaba mantas y joyas de oro. En el valle de Guaca había muchas y muy grandes casas de madera, cubiertas de una paja larga. Todos los campos estaban cultivados y en las riberas de los ríos crecían palmeras, de cuyos frutos se hacía pan y vino. Los dioses les avisaron sobre la llegada de los invasores. Por ello, cuando llegó Francisco César los indios lo llevaron al templo, donde cavaron hasta hallar una bóveda muy bien labrada, que tenía la entrada en dirección al nacimiento del sol. En ella había muchas ollas llenas de joyas de oro muy fino. No era la única, aseguraron los indios, adelante había otra casa donde había un tesoro mayor y en el valle había otras mayores y más ricas. Posiblemente los dioses indígenas conocían la debilidad de los españoles por el oro y la utilizaron para distraerlos y dar a sus protegidos la oportunidad de atacarlos en forma exitosa. Más de veinte mil indios buscaron repeler a los extraños, pero fueron derrotados. El templo fue quemado y César regresó a Cartagena con gran cantidad de oro.

Como consecuencia de la derrota, los principales y señores de los valles se reunieron para hacerle sacrificios y ceremonias a Guaca, su dios. Este se les apareció en la forma de un tigre muy fiero y les anunció que vendrían más cristianos de la otra parte del mar buscando ocupar y señorear la tierra, por lo cual debían armarse para enfrentarlos. Meses después llegó la expedición de Juan Vadillo, y sus integrantes se sorprendieron de las prácticas caníbales que se utilizaban durante las guerras. El señor Nutibara y sus capitanes tenían en las puertas de sus casas muchas cabezas de enemigos, a los que se habían comido en señal de triunfo. Posteriormente, en 1542, otro grupo de españoles, al mando de Jorge Robledo, se sorprendió de que estas poblaciones, las mejores que había en la comarca, hubieran sufrido tal destrozo al paso de las tropas de Vadillo. Estaban prácticamente despobladas y todo—arboledas, frutales, asientos de bohíos y fuentes hechas a mano—. había sido destruido.

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Título: Señores del tiempo de la conquista: Los zenúes


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