José Ignacio de Márquez, el civilista

Por: Ocampo Lopez, Javier

JOSE IGNACIO DE MARQUEZ, EL CIVILISTA

Javier Ocampo López. Revista Credencial Historia (Bogotá - Colombia), Tomo III, enero-diciembre, 1992. Nos. 25-36  

 

 

 

 

 

 

 

 

José Ignacio de Márquez. Óleo de Jaime A. Ariza, Academia Boyacense de Historia, Tunja.

Los caudillos fueron criollos granadinos educados en un estilo de vida dualista, que giraba entre la Escolástica y la Ilustración, y en un ambiente militar. Les correspondió actuar en la revolución de Independencia aún en plena adolescencia, por lo cual su meta ideal fue político militar, buscando ante todo el triunfo de la revolución. Su importancia social fue organizaci6n de la República y la conformación de un Estado delineado según las nuevas ideas del demoliberalismo. Los caudillos fueron los primeros estadistas administradores, constitucionalistas y legisladores. Algunos surgieron por su influencia política en las provincias, con la cual proyectaron su liderazgo dominante en las masas populares otros surgieron por la elocuencia y acción legalista en los congresos y en la administración pública y la mayor parte, por su participación militar en la guerra de Independencia. La generación de los caudillos se debatió entre los problemas del militarismo y el civilismo, las luchas ideol6gicas entre los partidarios del centralismo y federalismo, las divergencias entre los fanáticos defensores de la Iglesia y los laicos anticlericales, y las fuerzas antagónicas siempre permanentes entre los partidarios de la tradición colonial o de la modernidad democrática y republicana.

La familia del presidente Márquez se establecío en Ramiriquí, donde poseía una hacienda de labranza y de ganado, y una casa alta y de teja situada en la plaza principal. José Ignacio era el cuarto entre dieciocho hijos. Su padre llegó a ser alcalde Ramiriquí y corregidor del partido de Chivatá, con jurisdicción en las poblaciones de Chivatá, Ramiriquí, Soracá, Viracachá, Siachoque, Toca y Pesca. El joven José Ignacio aprendió las primeras letras al lado de sus padres y del cura párroco de Ramiriquí, Fernando Sarmiento y Otero éste le dió las primeras lecciones de aritmética, latinidad e historia. E1 2 de noviembre de l807 Márquez fue recibido como estudiante del Colegio de San Bartolomé. Era un alumno con escasos recursos, muchas privaciones y con hábitos de orden, exactitud y austeridad. Fueron sus profesores José Ignacio de Herrera, Frutos Joaquín Gutiérrez, Crisanto Valenzuela, Emigdio Benítez, Custodio García Rovira y otros maestros de la Ilustración y el civilismo granadino. Uno de sus compañeros fue Francisco de Paula Santander, con quien posteriormente le sorprendió actuar en la organización civilista de la Gran Colombia y de la Nueva Granada.

Cuando Márquez recibió e1 grado de bachiller en Derecho Civil, en 1812, tenía diecinueve años, y de inmediato fue destinado a la cátedra de filosofía. Durante cuatro años hizo la práctica forense bajo la dirección de Tomás Tenorio Carvajal, y en 1817presentó el examen riguroso como abogado ante la Real Audiencia. El l5 de septiembre de 1819, Márquez inició su carrera republicana, cuando el Libertador Simón Bolívar lo nombró en la Suprema Corte como ministro fiscal del ramio de Hacienda, afirmando su vocación política en las primeras elecciones colombianas de 1820, en las cuales fue elegido representante suplente por la provincia de Tunja ante el Congreso de Cúcuta que sesionó en 1821. Sus cornpetidores denunciaron la corta edad de Márquez para llegar al Congreso, aun cuando su elección fue considerada válida, pues se comprobó que a la sazón tenia veintisiete años. Como algunos representantes principales no pudieron concurrir, le correspondió a Márquez participar activamente en el Congreso de Cúcuta. A pesar de su corta edad, Márquez fue elegido dos veces presidente del Congreso de Cúcuta, y en esa importante posición le correspondió firmar la Ley Fundamental de la República de Colombia y dar posesión de la Presidencia de Colombia al Libertador y de la Vicepresidencia al general Santander.

En 1825, Márquez fue nombrado intendente de Boyacá dedicando su actividad política al desarrollo de los diferentes ramos de administración. Impuso en Boyacá un fuerte régimen económico con medidas especiales para evitar los fraudes y organizar las finanzas departamentales. Su principal preocupación fue la creación de escuelas primarias en todas las poblaciones de Boyacá y, en la misma forma, el progreso de los: colegios del departamento. Fundó la imprenta departamental y el periódico El Constitucional de Boyacá, su órgano oficial.

El final de la década de los veinte en el siglo XIX corresponde a la crisis de la Gran Colombia. Después de la visita que hizo el Libertador a Tunja en noviembre de 1826, Márquez, un gran adicto y defensor de la Constitución de Cúcuta y liberal moderado, renunció a su cargo oficial y pensó retirarse de la política. En 1827, en el oratorio de San José de la Hacienda de Soconsuca, en el municipio de Sotaquirá contrajo matrimonio con Maria Antonia del Castillo Vargas Machuca. En Soconsusa vivió Márquez con su esposa por varias temporadas. El matrimonio Márquez y Del Castillo tuvo cinco hijos : Enriqueta, Carolina, Juana, María Ignacia y José Gregorio Márquez.

En 1828 fue nombrado primer rector de la Universidad de Boyacá. Sin embargo, su actividad docente no fue efectiva, debido a sus actividades políticas y, en especial, a su participación en la Convención de Ocaña, que se instaló el 9 de abril de 1828. Márquez asistió como diputado por la provincia de Tunja. Con su brillante labor, fue elegido dos veces presidente de la Convención, destacándose por su oratoria Se manifestó partidario de la federación para Colombia, no en forma extremada sino moderada. En la misma forma lideró el grupo político de los liberales moderados, quienes se manifestaron fieles a los principios de respeto a la Constitución de Cúcuta. El liberalismo moderado de Márquez y sus partidarios consideraba que era preciso modelar la República sobre la base de la tolerancia y la conciliación.

A José Ignacio de Márquez se le tuvo especial respeto como estadista civilista, partidario de un Estado de derecho basado en el respeto a la Constitución y las leyes así mismo, por su permanente moderación y conciliación. En 1830 el Libertador lo nombró prefecto de Cundinamarca, cargo que desempeñó por pocos días, pues el vicepresidente Domingo Caycedo, encargado de la Presidencia de la República, lo designó ministro de Hacienda, mediante decreto del 10 de marzo de 1830. El país se encontraba en grave crisis económica, con una completa desmoralización en la percepción de rentas y decadencia en la industria. En pocos días puso orden en la administración financiera, empezó a organizar el cobro de la renta y fomentó la industria del tabaco. Estableció una política proteccionista en lo económico fomentó la agricultura y el desarrollo industrial insistió en la necesidad de desamortizar los bienes eclesiásticos, disminuir los días festivos y organizar los impuestos directos para el fortalecimiento de la economía. Fue partidario siempre de la austeridad económica, con su idea de "gastar apenas lo necesario y economizar en lo superfluo".

En 1831, Márquez participó en el Congreso Constituyente de la Nueva Granada, por la provincia de Tunja sobresalió por su oratoria y moderación. Fue el primer presidente del Congreso de la Nueva Granada, y le correspondió firmar la Ley Fundamental de la Nueva Granada. Dos veces ocupó la Presidencia de la República: la primera, en su condición de vicepresidente, en 1832, durante ocho meses, mientras regresaba al país el presidente titular Francisco de Paula Santander. Estableció un gobierno de paz, unión y concordia. La segunda vez ocupó la Presidencia de la Nueva Granada entre 1837 y 1841,elegido con el apoyo de los liberales moderados y del grupo de los antiguos bolivianos, triunfando sobre las candidaturas del general José María Obando y de Vicente Azuero.

En la Presidencia de la Nueva Granada, Márquez se caracterizó por el espíritu civilista y legalista fue fundador de numerosas escuelas y colegios de segunda enseñanza, se manifestó partidario de la educación popular, como fundamental para el progreso de los pueblos. Organizó las finanzas públicas y propició la moderación y la conciliación nacional. Entre sus obras de gobierno más representativas se señalan la organización de la Hacienda nacional, la definición de la deuda pública de la Independencia en relación con Venezuela y Ecuador (a la Nueva Granada le correspondió asumir el 50%). Estimuló la industria nacional y la producción del tabaco. Es de destacar principalmente su pasión vehemente por el desarrollo de la educación nacional. En Bogotá, creó el Colegio de la Merced para la educación femenina.

Le sucedió en la Presidencia el general Pedro Alcántara Herrán. Márquez se dedicó posteriormente a sus actividades de jurisprudencia y docencia fue magistrado de la Corte Suprema de Justicia, dictó clases de derecho en la Facultad Nacional, y dedicó toda su vida a la jurisprudencia. Murió en Bogotá, el 21 de marzo de 1880. Por su elocuencia fue llamado el Cicerón de la Gran Colombia.

Márquez fue el primer presidente civil que tuvo Colombia en el siglo XIX pues los anteriores presidentes fueron militares. Enfocó sus ideales y acciones al fortalecimiento de un Estado nacional republicano, democrático, legalista y libre, con respeto a la Constitución y a las leyes y en defensa de un Estado de Derecho. Defendió las ideas de la democracia directa y del federalismo moderado. En su alocución presidencial del 1 de abril de 1837 expresó sus ideas sobre la instrucción: "Sin la educación de las masas no hay espíritu social ni verdadero interés por las libertades públicas, ni puede afianzarse el sistema republicano sobre bases sólidas y estables. En una palabra, es de las luces comunes y de su difusión, la prosperidad de los Estados".    

  • Uno de los presidentes de Colombia considerado como el más respetuoso de la democracia en su más pura esencia, del derecho, la Constitución, las leyes y la filosofía política del "civilismo" fue el estadista boyacense: José Ignacio de Márquez, natural de Ramiriquí, quien nació hace 200 años, el 9 de septiembre de 1793, hijo de José Gregorio de Márquez Castañeda y de Juana María Barreto, naturales de Somondoco. Este jurista y político ramiriquense perteneció a la llamada Generación Fundadora o de los Caudillos, personajes que nacieron en los años de tansmisión entre los siglos XVIII y XIX, y cuya vigencia social la encontramos en las décadas de los veinte a los cincuenta en el siglo XIX: Francisco de Paula Santander (1792), José Mirla Obando (1795), Tomás Cipriano de Mosquera (1798), José Hilario López (1798), Juan García del Río (1794), Pedro Alcántara Herrán (1800).
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