Las constituyentes de 1905 y 1910

Por: Ríos Penalosa, Gilma

Las reformas a la Carta de 1886 la hicieron operante y le quitaron el carácter de triunfo de los vencedores sobre los vencidos

Tomado de: Revista Credencial Historia.
(Bogotá - Colombia). Edición 13
Enero de 1991

En 1904 el general Rafael Reyes Prieto fue elegido presidente de Colombia, en medio del caos administrativo y ruina fiscal en que había quedado el país después de la guerra de los Mil Días y la separación de Panamá. La población, sumida en el desconcierto, vio en el lema del presidente electo: "Más administración y menos política", y en su llamado a la "Unión y la concordia", una luz de esperanza.

Reyes pretendió hacer un gobierno de Concordia Nacional, para lo cual llamó a su gabinete a liberales como Lucas Caballero y Enrique Cortés. Paradójicamente, la oposición no provino de las filas liberales, como podría suponerse, sino del Partido Nacional que, bajo la dirección de Miguel Antonio Caro, controlaba el Congreso, que en 1904 dilató sistemáticamente el estudio de las propuestas presentadas por Reyes; el punto más polémico fue la autorización de facultades extraordinarias para llevar a cabo una serie de reformas económicas.

Las facultades fueron vetadas por el Congreso, no obstante contar con el apoyo de la totalidad de sus ministros; pero el presidente encontró la salida a tal situación en un mensaje, atribuido a Guillermo Valencia, que decía: "Desde los tiempos de Cromwell, los gobiernos arriendan las casas de los parlamentarios hostiles". Decidió entonces clausurar el Congreso, decretar el estado de sitio y convocar una Asamblea Nacional Constituyente y Legislativa, previa consulta a las municipalidades sobre su conveniencia.

Convocada por decreto 29 del 1o. de febrero de 1905, la Asamblea se instaló el 15 de marzo. Inicialmente estaba previsto un período de sesiones de 30 días, pero este plazo se prorrogó, a tal punto que el Congreso no volvió a reunirse durante el quinquenio. La Asamblea Nacional lo hizo por cuatro períodos, entre 1905 y 1909, y asumió las funciones de aquél.

Los diputados a la Asamblea, designados por los Consejos de Gobierno departamentales o Juntas que hacían sus veces, fueron 27, tres por cada uno de los nueve departamentos, un tercio de los cuales correspondió al partido liberal. Entre ellos se encontraban, como principales o suplentes, personajes destacados en el campo militar, las letras, los negocios o la política, como Benjamín Herrera, Rafael Uribe Uribe, Baldomero Sanín Cano, J.M. Rivas Groot, Silvestre Samper Uribe y Alfredo Vázquez Cobo, entre otros.

Las reformas aprobadas en los cuatro períodos en que estuvo reunida la Asamblea tuvieron en su mayoría un carácter transitorio, pues se modificaba en un período lo que había sido aprobado en el anterior, como en los casos de reunión de las Cámaras y funciones de las Asambleas departamentales. Las principales reformas efectivas fueron: la supresión de la vicepresidencia, de dos de las designaturas, del Consejo de Estado y del nombramiento vitalicio de magistrados de la Corte Suprema de Justicia; reconocimiento del derecho de representación de las minorías y la posibilidad de reformar la Constitución por medio de la Asamblea Nacional, medida que serviría a Ramón González Valencia para darle una salida a la situación en 1910.
 


El presidente Carlos E. Restrepo firma la reforma constitucional, octubre 31 de 1910.
A su lado, de pie, Jorge Roa, ministro de Gobierno, y Enrique Olaya Herrera, canciller.


 

 


Rafael Reyes, óleo de Ricardo Acevedo Bernal,
Museo Nacional, Bogotá.



Carlos E. Restrepo, óleo de Murillo,
Casa de Nariño, Bogotá.


Mención especial merece la reforma sobre el período y los mecanismos de sucesión presidencial, pues en este punto es donde mejor se plasma, por un lado, el rumbo dictatorial que poco a poco iba tomando el gobierno con la complacencia de la Asamblea y, por el otro, el carácter de transitoriedad con que se legisló. El artículo 5 del Acto Legislativo No. 5 de 1905 estableció un período presidencial de 10 años en cabeza del general Reyes (enero 1o. de 1905 a enero 31 de 1914), o de cuatro, si fuere otra persona. La Asamblea también facultó al general para designar sucesor en caso de ausencia temporal o definitiva.

El gobierno de Reyes fue perdiendo apoyo tanto entre los conservadores como en el liberalismo; la oposición creció a partir de 1907, a medida que los métodos del presidente se hicieron dictatoriales. Cuando en 1909 quiso forzar la situación sobre los tratados con los Estados Unidos y Panamá, la protesta liderada por la Unión Republicana, movimiento integrado por ambos partidos, llevó a Reyes a presentar la renuncia, pero sólo se alejó definitivamente del poder en junio, y el designado Jorge Holguín, su consuegro, asumió el mando.

En mayo de ese año se elige el Congreso que se instala el 20 de julio. Ante la presión ejercida por las juntas republicanas y un sector del Congreso, Holguín renuncia y es elegido Ramón González Valencia para terminar el período de seis años de Reyes, es decir, hasta 1910.

La composición del Congreso era desigual: los republicanos de ambos partidos tenían amplia representación en la Cámara como resultado de una elección popular; el Senado, nombrado por municipalidades escogidas por el ejecutivo, tenía predominio reyista. De la Cámara surgió un proyecto de reformas constitucionales que alcanzó a ser discutido en primera ronda y que el Senado recortó. Ante el riesgo de que las cámaras dificultasen la reforma y ante la incertidumbre sobre quién sería el presidente, si fuese elegido por el Congreso, comenzó a ganar adeptos la idea de que todo se resolviera por medio de una Asamblea Constituyente. Pero el presidente guardaba sus reservas. En noviembre hubo elecciones municipales que dieron el triunfo a los republicanos, lo que acabó con las vacilaciones de González Valencia y abrió el camino para la convocatoria, a solicitud de 470 concejos.

El 25 de febrero de 1910, por decreto 126, el gobierno convocó la Asamblea Nacional apoyándose en la reforma de 1905. Como el Acto Legislativo No. 9 de 1905 estatuía que la convocatoria debía fijar los puntos de reforma, éstos fueron definidos así: restablecimiento de las tradiciones en Derecho Público en lo referente a límites territoriales; división administrativa; pena de muerte; derecho de propiedad; inmunidad de los miembros del Congreso; elección popular del presidente y prohibición de su reelección para el período inmediato; limitaciones al poder ejecutivo para la expedición de decretos en tiempo de guerra; responsabilidad y mecanismos de sustitución presidencial; organización de la Corte Suprema de Justicia; representación de las minorías, restablecimiento de las Asambleas departamentales, descentralización administrativa y autonomía municipal; revisión e interpretación de las reformas hechas por la Asamblea Nacional desde 1905; derogación del Acto Legislativo No. 9 de aquel año.

La Asamblea Nacional Constituyente de 1910 fue elegida por las municipalidades; tres diputados por cada una de las quince circunscripciones electorales, dos por el conservatismo y uno por el liberalismo. De esta manera la Asamblea estaba compuesta por elementos elegidos popularmente, así fuera de modo indirecto.

Entre los diputados había hombres de la talla de Nicolás Esguerra, elegido por cuatro circunscripciones, último sobreviviente del Olimpo Radical, a quien se le atribuye en gran medida la autoría de las reformas; personajes que posteriormente fueron presidentes, como Carlos Eugenio Restrepo, José Vicente Concha, Enrique Olaya Herrera y Pedro Nel Ospina; líderes de la guerra de los Mil Días, como los generales Gabriel Vargas Santos, Benjamín Herrera y Rafael Uribe Uribe; e individuos de importancia en la vida nacional, como Guillermo Valencia, Hernando Holguín y Caro, Tomás O. Eastman, Santiago Pérez Triana, José Joaquín Casas, Juan B. Pérez y Soto. Algunos de ellos no asistieron; Pérez y Soto, Concha, Pérez Triana, Eastman, Uribe Uribe, y Casas.
 


Caricatura de “El Gráfico”, noviembre de 1910


 


Convocatoria a la Asamblea Nacional, publicado en los
“Anales” de ese cuerpo constituyente, el 20 de mayo de 1910.


La Constituyente, reunida el 15 de mayo, eligió presidente de Colombia a Carlos E. Restrepo (junio 15) para el período constitucional siguiente. El número de diputados en esa sesión fue de 43 y Restrepo obtuvo 23 votos, contra 18 por José V. Concha y 2 por el general Guillermo Quintero Calderón.

En desarrollo de los debates, se alinearon cuatro grupos claramente diferenciados, según narra Eduardo Rodríguez Piñeres en su libro Hechos y comentarios, Nova et Vetera, así: "Uno, formado por los diputados conservadores ultras Luis A. Mesa, Gabriel Rosas, Jesús Perilla V. y Benjamín Guerrero [...]; otro, de conservadores reposados que no habían sido reyistas y que aceptaban la introducción de reformas al Estatuto, como Pedro Nel Ospina, Restrepo Sáenz, Holguín y Caro y Carreño; otro, el de liberales díscolos como Lombana Barreneche, Wallis y Espinosa y, Finalmente, el de la Unión Republicana integrada por lo más granado del liberalismo doctrinario y del conservatismo histórico, cuyas cabezas más visibles eran Esguerra y Herrera del primero y Quintero Calderón y Ferrero, del segundo". 


Caricatura de “El Gráfico”, diciembre 3 de 1910.


Las reformas se plasmaron en dos actos legislativos, el primero de los cuales dictó normas sobre sucesión presidencial, eliminó la vicepresidencia y la remplazó por la figura de primero y segundo designados; y el Acto Legislativo No. 3 suprimió la pena de muerte y toda emisión de papel moneda de curso forzoso; consagró la reunión anual del Congreso y pasó a éste el poder de elegir magistrados de la Corte Suprema de Justicia. Prohibió la inmediata reelección del presidente y recortó su período a cuatro años, le quitó el poder de hacer convenios internacionales no sujetos a la aprobación del Congreso, estableció su responsabilidad por todas las violaciones a la Constitución y leyes; modificó el artículo 121 al disponer que en estado de sitio el presidente no podía derogar las leyes vigentes, sino sólo suspenderlas, y los decretos extraordinarios que hubiere dictado dejarían de regir al restablecerse el orden público. Introdujo la votación directa para elección de presidente, aunque sólo por quienes supieran leer y escribir, o tuvieran renta de $ 300 al año, o propiedad de $ 1.000; (igual fue el requerimiento para elección a la Cámara). Restableció Asambleas departamentales con cierta autonomía administrativa; fortaleció los Concejos municipales; anuló la norma de Reyes sobre nuevos departamentos y estableció su creación por doble vuelta en las Cámaras; atribuyó a la Corte Suprema la función de decidir sobre la constitucionalidad de las leyes; en caso de incompatibilidad entre la Constitución y aquéllas, se aplicarían de preferencia las normas constitucionales; estableció la jurisdicción de lo contencioso administrativo, que dio la posibilidad a los ciudadanos de defenderse contra los actos oficiales.

En cuanto a las reformas de la Asamblea Nacional reunida durante el quinquenio, que fueron mantenidas por la nueva constituyente, tenemos: el perfeccionamiento del derecho a la representación de las minorías, la supresión del Consejo de Estado (sólo sería restablecido en 1914) y la supresión de las magistraturas vitalicias para los miembros de la Corte Suprema.

Mientras muchas de las reformas llevadas a cabo durante el quinquenio no tuvieron trascendencia, las que efectuó la Constituyente de 1910 fueron de importancia capital. Podría decirse que la verdadera Constitución de Colombia, producto del consenso nacional, fue la resultante de esta reunión. La Constitución del 86 sólo empezó a tener vigencia real cuando de ella se eliminaron elementos autoritarios y los colombianos dejaron de verla como el triunfo de los vencedores sobre los vencidos, y esto sólo se logró en 1910.

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