Periódicos manuscritos del siglo XIX en Antioquia
Por: Londoño Velez, Santiago
Tomado de: Revista Credencial Historia.
(Bogotá - Colombia). Edición 2
Febrero de 1990
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Portada de “El Aficionado, periódico dedicado al bello sexo”, Yarumal, 1874 |
El Aficionado, con su cuidada retórica, fue en cierto modo una forma de con ciencia social de los espíritus mas innovadores del pueblo. Ellos aspiraban al progreso, pero, sobre todo, a un progreso espiritual y civilizador. Intentaron aclimatar entre sus conciudadanos — que preferían sin duda el comercio, la minería y las vacas— una cultura literaria que enriqueciera los corazones y la sensibilidad antes que los bolsillos. De este empeño queda un centenar de páginas bellamente caligrafiadas a dos columnas, como testimonio de un ideal que quiso, a fuerza de palabras, mejorar las costumbres sociales e inducir el esquivo avance colectivo.
Fundado también en Yarumal en 1883, el Club de los Amigos fue un grupo de 24 jóvenes integrado, entre otros, por el pintor Francisco Antonio Cano, quien había nacido en esa ciudad en 1865. Uno de los propósitos primordiales del club era la consecución de una imprenta, verdadero símbolo civilizador. Pero el sueño se hacía inalcanzable para estos muchachos, y optaron por lanzar un periódico manuscrito, denominado Los Anales del Club, cuyo primer ejemplar salió el 20 de mayo de 1883. La publicación, de la que se hacían tres copias, es tuvo dedicada “especialmente al ejercicio de la literatura y prosperidad, tratando en cuanto sea posible de atacar y desterrar los malos hábitos, naturales en los pueblos nacientes”. Hoy se conservan en la misma hemeroteca siete ejemplares con un total de 275 páginas. Francisco Antonio Cano, de 17 años, y otro artista llamado Victoriano Valencia se encargaron de ilustrar las portadas con ramilletes de flores y mosaicos alegóricos. Las páginas interiores fueron acompañadas con viñetas, orlas, dibujos y acuarelas. Los Anales del Club, en su estilo y contenido, fueron una continuación de El Aficionado, sólo que en sus páginas, más abundantes y elaboradas, tuvo mayor cabida la literatura, particularmente las descripciones costumbristas llenas de color local, que muestran un verdadero proceso de valorización de lo propio, y de las sensaciones subjetivas que despiertan las experiencias vitales, como los viajes o los recuerdos de infancia. Los protagonistas antioqueños también fueron exaltados, como una muestra más del aprecio que sentían por los valores vernáculos. A personajes como Baldomero Jaramillo, activo hombre público y fundador de San Andrés de Cuerquia, le dedicaron dos extensos artículos, y Cano incluyó como ilustración un retrato, que es el primer dibujo suyo que hoy se conoce.
Los Anales del Club pueden considerarse entre los ejemplos más bellos y des conocidos del periodismo colombiano del siglo XIX. Asombran tanto la paciencia que requirió copiar e ilustrar un pro medio de cuarenta páginas tres veces por cada número, como algunas crónicas hoy dignas de rescatarse para enriquecer el acervo de la literatura costumbrista.
Así, pues, los periódicos manuscritos del siglo XIX, en su efímera vida, intentaron suplir la carencia de imprenta, sirviendo de órgano de expresión a mentes jóvenes con una peculiar conciencia cultural y ética. En lo cultural, produjeron una literatura que valorizó el paisaje, las experiencias y los personajes regionales, así como un conjunto de ilustraciones que hoy son testimonio de los primeros pasos artísticos que se dieron fuera de Medellín en la segunda mitad del siglo XIX. En los aspectos éticos, quisieron transmitir el amor por una vida más civilizada y desplegaron, con los medios a su alcance, bajo el acicate de la esperanza del progreso, los elementos de un mito colectivo de redención común a la mentalidad finisecular. | |||||||||||||||||||










