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Para Colombia la insubordinación y toma del poder por el general
tolimense José María Melo en 1854 tuvo una significación excepcional: a
sólo treinta años de consumada la independencia, a sesenta de la
Revolución de los Comuneros del Socorro y Charalá, por primera vez en la
vida republicana del país una clase social distinta de la burguesía, el
artesanado, se asomó al poder. Poder tomado por un día y defendido
durante ocho meses, hasta salir al destierro, fue una acción política y
militar sin precedentes que significó una frustración más, de las que no
escasea la historia colombiana. Para América toda, la experiencia de
Melo, como la de Belzú en Bolivia, como la de Artigas en Uruguay o la de
Rodríguez Francia en Paraguay, estuvo marcada por la originalidad en la
búsqueda de un sistema social que no debía ser capitalista. Quería
hacerse de la utopía un lugar encontrado, y de la eutopía, lugar feliz,
la "nación de repúblicas" que soñara el fundador Bolívar. En esta
ocasión tampoco se logró.
En 1855 al general Melo se le siguió un sonado juicio político; incluso
se le quiso dar la apariencia de un juicio criminal. Ese ardid fracasó y
se optó por simular un juicio por insubordinación militar. Tampoco
sirvió la treta. Todavía, con tenacidad, se le hizo un tercer juicio de
carácter civil, con el que se le expulsaría del país, confiscándole
bienes y prohibiendo su retorno. Los tres juicios no pudieron encubrir
el carácter político y clasista que tuvo desde el comienzo. Expulsado de
la Nueva Granada, Melo salió rumbo a Costa Rica el 23 de octubre de
1855, en el vapor Clyde de la línea Astrad.
Junto con Melo fueron deportados doscientos artesanos. Pocos pudieron
salir en barco, y la gran mayoría debió hacerlo a pie, en marchas
colmadas de inauditos sufrimientos, hasta el lejano destino de la
expatriación, el río Chagres, en los límites de la república
neogranadina de entonces, que comprendía la Mosquitia, ahora en
territorio nicaragüense. Durante dos años no se supo del general.
Intervenía entonces en Nicaragua el filibustero norteamericano William
Walker, y desde esa época corre la sospecha de que Melo tuvo alguna
participación en la resistencia al agresor imperialista. Pero en 1859 lo
encontramos en El Salvador, participando en actividades públicas y
sociales y bien acogido por las autoridades. Después arribó a Guatemala,
donde estuvo escasos dos meses.
Melo llegó hacia el 10 de octubre a la frontera mexicana, perseguido por
el dictador guatemalteco Rafael Carrera. Debió acreditarse
suficientemente ante el gobernador liberal del Estado de Chiapas, porque
el 17 de marzo de 1860 La Bandera Constitucional, órgano oficial de la
provincia, lo saludaba en primera plana con inusitado encomio, y porque
el propio gobernador Angel Albino Corzo solicitaba -desde febrero- al
presidente Benito Juárez su incorporación al ejército fronterizo en
formación. El 2 de marzo de 1860 Juárez contestó la carta de Corzo y
aseguró que no había inconveniente en aceptarlo entre la tropa mexicana,
aun con rango de general, previo el cumplimiento de trámites formales.
Este documento sentó un precedente de solidaridad latinoamericanista,
hermanó la causa de los liberales de Colombia y México y tuvo un
carácter excepcional en el caso del general neogranadino: "En la carta
del 2 del actual me habla V. de haber colocado al Gral. D. José María
Melo, al servicio de ese Estado, en cuyo caso, si V. lo ha considerado
útil, no veo ningún inconveniente. Mas para que dicho jefe pueda
disfrutar del sueldo de ejército y reputársele como tal, es preciso que
el Gobierno Supremo lo admita como tal, lo cual por hoy no puede hacerse
sin previo conocimiento de causa. Me repito de V. afectísimo amigo
q.b.s.m., Benito Juárez".
No era frecuente la aceptación a filas de extranjeros durante la guerra
civil de la Reforma. Es posible que el general Melo haya sido el único
que con ese rango haya participado en la revolución cumplida por Juárez,
lo que no es poco mérito. Pero para que se juzgue del carácter insólito
del "ningún inconveniente" con que Juárez avaló la orden de Corzo, debe
recordarse que cuando en septiembre de 1860 el cónsul británico George
B. Mathew ofrecía al gobierno constitucional el auxilio de oficiales
ingleses, Juárez respondía que aceptaba la amistad pero no las tropas
que juzgaba innecesarias. También en enero de ese año José María de J.
Carvajal había sugerido a Juárez aceptar tropas extranjeras de auxilio:
Juárez desaprobó la idea con firmeza.
Aceptar al general colombiano en las tropas mexicanas obedeció a un
gesto latinoamericanista, a un reconocimiento de la calidad moral,
política y militar de Melo y a una condescendencia con el denodado
esfuerzo de Angel Albino Corzo.
El 17 de marzo de 1860, en primera página y en lugar destacado, daba La
Bandera Constitucionalista noticia de la llegada a Tuxtla del general
Melo, en nota firmada por la redacción. Así empezaba: "Justificados
suficientemente los honrosos precedentes del digno personaje con cuyo
nombre encabezamos estas líneas, nos es sobremanera satisfactorio
registrar, aunque muy ligeramente, su importante hoja de servicios, a
fin de que nuestros lectores puedan conocerlo, toda vez que el Supremo
Gobierno del Estado ha tenido a bien darle de alta como jefe de
operación del mismo, y en cuyo empleo nos prometemos que obrará con
lealtad, valor y rectitud, como fiel partidario de la bandera liberal y
amante del progreso de los pueblos, en cuyo favor ha consagrado largos
años de útiles servicios, según que así lo acredita con documentos
auténticos que trae consigo, como la mejor garantía de su honrosa
propaganda".
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Tumba del general Melo y casa donde fue asesinado,
el 1 de junio de 1860, en Juncanú, Chiapas, México.
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En esas condiciones, Melo organizó un destacamento de caballería, de
algo más de cien jinetes, y se trasladó a Comitán y de allí a proteger
la frontera con Guatemala, zona de frecuentes incursiones del general
conservador mexicano Juan A. Ortega, refugiado en ese país. Las tropas
que levantó Melo eran bisoñas. No se tenía por entonces el control
efectivo sobre la población indígena de la común frontera. Melo no
consideró adecuado organizar tropas de infantería como aconsejaba el
propio gobernador Corzo. Es posible que errores tácticos hayan
precipitado el fatal desenlace en la madrugada del 10 de junio de 1860,
cuando el pequeño ejército melista, ocupando para descansar la ex
hacienda de Juncaná, a corta distancia de Zapaluta, hoy La Trinitaria,
fue sorprendido y atacado. A Melo se le asesinó fríamente. Estuvo herido
más de una hora y se conocía muy bien quién era. Ningún juicio o
simulacro siquiera se le siguió. Hubo orden expresa de Ortega para
asesinarlo. La inicua orden fue cumplida por el cabo Isidro tordillo y
el sargento José Maldonado. La carta de Romualdo Guillén, de las tropas
de Ortega, fechada sólo cuatro días después, no deja lugar a dudas
respecto a los detalles. La esculcada del cadáver del general es
minuciosa e impregnada de sádica complacencia: un reloj, una cartera,
unas cartas y cuatro pesos: "Cuartel General, Siete Pinos, Centro
América. Señor D. Saturnino Guillén. Querido pariente: Tengo el gusto de
saludarte en compañía de Dominga y demás familia. Por hoy te contaré que
el 30 de mayo nos encontrábamos en San Vicente y el primero como a las
dos de la mañana atacamos las fuerzas del general José María Melo. Una
hora sería lo más que dilató el fuego pues a los dos primeros disparos
del cañón que llevábamos comenzó la fuga de los soldados de Melo dejando
muertos y el General que capturamos. Luego se presentó el Coronel
Martínez y me ordenó se pasara inmediatamente por las armas al dicho
General, manifestándome una orden por escrito del General Juan Antonio
Ortega. Dicha orden se ejecutó inmediatamente por el cabo Isidoro
Gordillo en compañía del sargento José Maldonado; al registrarle las
bolsas al difunto General le encontramos un reloj, una cartera con
listón celeste, unas cartas y cuatro pesos en plata; todo eso se le
entregó al General Ortega. Querido Saturnino, te aconsejo que dejes de
pertenecer a los liberales, pues el General Ortega está dispuesto a
acabar con todos ustedes los enemigos de nuestra Santa Religión; no
eches en olvido mis consejos. Siete Pinos, junio 4 de 1860. Capitán
Primero Romualdo Guillén .
La Jefatura Política del Departamento de Comitán informaba en escueto
parte del 9 de junio: "Ahora que son las dos de la tarde han llegado a
esta ciudad once hombres más de los dos que se llevan dicho a S. E. por
el Sr. Comandante de esta plaza; entre estos últimos se hallan el
Capitán D. Doroteo Corzo, el Subteniente D. Patrocinio Cadenas; el
Sargento D. Guadalupe Reyes y el hijo del Sr. General D. José María
Melo; dos de los últimos dicen haber visto fusilar al citado General
Melo. Los tres primeros, Corzo, Cadenas y Reyes y a más un soldado están
heridos. He tomado todas las providencias precautorias a fin de que si
el enemigo avanza, se asegure esta plaza defendiéndola hasta donde nos
sea posible. Todo lo que me hago el honor de poner en conocimiento de V.
S. para que se digne elevarlo al de S. E., a fin de que sea servido
disponer lo que en estas circunstancias tenga por conveniente. Ofrezco a
V. S., reiterados los votos de mi distinguido aprecio. Dios y Libertad,
Comitán, junio 1o. de 1860. J. Cándido Rivera".
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Homenaje al general Melo ante el monumento erigido a su memoria en
Juncaná.
Aparecen el embajador de Colombia Oscar Pérez Gutiérrez, el
presidente municipal de
Tuxtla Gutiérrez Enoch Concino y el autor de este artículo, Gustavo
Vargas Martínez.
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Zincograbado del
general Melo, del siglo XIX,
que conserva su familia en México.
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Página del "Correo diplomático y consular", con
aspectos del homenaje al general Melo (1990).
Caricatura de El
Gráfico, noviembre de 1910
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Los
tres documentos transcritos demuestran claramente que el general Melo
murió el 1o. de junio en Juncaná, en 1860, lo que todos sabemos;
determinan con claridad que Melo fue herido primero y algún breve tiempo
después, asesinado, y que las tropas liberales, a la desbandada, se
refugiaron en Comilón. Estos datos son valiosos porque ahora nos
preguntamos qué se hizo con los cadáveres de Melo y del alférez Peralta.
La Bandera Constitucional del 9 de junio de 1860 transcribe este otro
parte militar que ayuda a entender cuál fue el destino de los cadáveres:
"Comandancia Militar de la Plaza de Comitán. Hasta esta fecha han
ingresado a esta plaza treinta y dos hombres de los que acompañaban al
Sr. General Melo, trayendo sólo cuatro carabinas. Entre este número se
cuenta el Sr. Capitán D. Doroteo Corzo y el Subteniente D. Patrocinio
Cadenas, que están heridos y cinco individuos de tropa aunque levemente
los primeros. El Sr. General Melo, el alférez Peralta y dos individuos
de tropa fueron muertos y hoy mismo he mandado traer sus restos para
darles sepultura con los honores de ordenanza. El enemigo en el acto que
recogió ciento y tantos caballos del Escuadrón, monturas, lanzas, etc.
salió buscando el asilo de la frontera. Los derrotados quedan en
servicio en esta guarnición hasta que V. E. determine lo mejor y los
heridos hasta su completa curación. Esta ocasión me ofrece la de
reiterarle mi aprecio y consideración. Dios y Libertad, junio 2 de 1860.
J. Pantaleón Domínguez".
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Máximo Melo Granados, hijo de Jose María,
casado en México con Amada Corzo.
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Adelfo Melogranados Corzo, nieto de los
generales Melo y Angel Albino Corzo.
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Al
cabo de veinte días, en que cesó la hostilidad de Ortega en la región,
se pudo comprobar que Melo había sido sepultado por los indios
tojolabales frente a la capilla de la ex hacienda de Juncaná, sin los
honores de ordenanza previstos en el parte oficial. Tal vez haya sido
esta circunstancia la que dejó muchas dudas entre los historiadores
sobre el lugar del entierro. En dos ocasiones se ha intentado exhumar el
cadáver: en 1940, por instrucciones de Lázaro Cárdenas, a solicitud de
Luis López de Mesa, ministro de Relaciones Exteriores y del ministro de
la Legación de Colombia en México, Jorge Zawadsky (no existe informe
alguno sobre esa excavación); y recientemente, en 1989, durante el mes
de junio, en que fuimos comisionados por el Instituto Nacional de
Antropología e Historia de México, junto con una antropóloga física y un
arqueólogo, para hacer una nueva excavación. Los resultados fueron
precarios, porque las calas no se hicieron profundas, el presupuesto se
acabó, se comprobó que no sólo estaría enterrado el general Melo frente
a la capilla, sino que se trataba de un panteón. Quedó sí, la convicción
de que un nuevo esfuerzo conducirá sin duda al hallazgo de la tumba y la
certidumbre de que allí se encuentra el malogrado héroe de Colombia y de
México, porque todos los testimonios históricos reunidos, más de veinte,
sin excepción así lo afirman. Para esta segunda exhumación se contó con
el entusiasta apoyo de nuestro Nobel Gabriel García Márquez y con el
acuerdo presidencial de Carlos Salinas de Gortari
CRONOLOGIA
1800 Nace el 9 de octubre en Chaparral, Tolima, José María Melo y
Ortiz.
1819 Ingresa al ejército libertador como teniente. Acciones de
Pasto, Popayán, Pitayó, Jenoy y Natará.
1822 Batallas de Bomboná y Pichincha.
1823 Ascenso a capitán de caballería.
1824 Batalla de Ayacucho.
1825 Acompaña a Sucre en Perú y Bolivia.
1826 Asedio a El Callao.
1829 Portete de Tarqui.
1830 Ascenso a coronel. Partidario de la dictadura de Rafael
Urdaneta.
1831 Expulsado a Venezuela, será partidario de la reintegración de
la Gran Colombia.
1836 Expulsado de Venezuela, rumbo a Nicaragua.
1837 Viaja a Alemania.
1840 Regresa a Nueva Granada.
1851 Ascenso a general.
1852 Comandante General de Cundinamarca. Funda "El Orden", dirigido
por Joaquín Pablo Posada.
1854 Golpe democrático-artesanal de Melo contra el presidente Obando
(abril 17). Victoria en Tíquiza.
1854 El 4 de diciembre, Mosquera toma Bogotá. Melo. 49 oficiales y
casi mil soldados, prisioneros.
1855 Deportado a Panamá, junto con 200 artesanos. Costa Rica,
Nicaragua, El Salvador, Guatemala.
1859 Pasa la frontera de México (octubre) perseguido por el dictador
Carrera.
1860 Incorporación al ejército de Benito Juárez (marzo). Defensa de
Zapaluta frente al filibustero Ortega, protegido de Carrera.
Sorprendido y fusilado en la hacienda de Juncaná (junio 1). "La
Bandera Constitucional" de Tuxtla Gutiérrez informa con detalle
sobre la muerte de Melo (junio 9).
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