El asesinato de José María Melo en 1860

Por: Vargas Martínez, Gustavo, 1934-

Presidente de facto en Colombia, general de Benito Juárez en México

Tomado de: Revista Credencial Historia.
(Bogotá - Colombia). Edición 14
Febrero de 1991

 

Para Colombia la insubordinación y toma del poder por el general tolimense José María Melo en 1854 tuvo una significación excepcional: a sólo treinta años de consumada la independencia, a sesenta de la Revolución de los Comuneros del Socorro y Charalá, por primera vez en la vida republicana del país una clase social distinta de la burguesía, el artesanado, se asomó al poder. Poder tomado por un día y defendido durante ocho meses, hasta salir al destierro, fue una acción política y militar sin precedentes que significó una frustración más, de las que no escasea la historia colombiana. Para América toda, la experiencia de Melo, como la de Belzú en Bolivia, como la de Artigas en Uruguay o la de Rodríguez Francia en Paraguay, estuvo marcada por la originalidad en la búsqueda de un sistema social que no debía ser capitalista. Quería hacerse de la utopía un lugar encontrado, y de la eutopía, lugar feliz, la "nación de repúblicas" que soñara el fundador Bolívar. En esta ocasión tampoco se logró.

En 1855 al general Melo se le siguió un sonado juicio político; incluso se le quiso dar la apariencia de un juicio criminal. Ese ardid fracasó y se optó por simular un juicio por insubordinación militar. Tampoco sirvió la treta. Todavía, con tenacidad, se le hizo un tercer juicio de carácter civil, con el que se le expulsaría del país, confiscándole bienes y prohibiendo su retorno. Los tres juicios no pudieron encubrir el carácter político y clasista que tuvo desde el comienzo. Expulsado de la Nueva Granada, Melo salió rumbo a Costa Rica el 23 de octubre de 1855, en el vapor Clyde de la línea Astrad.

Junto con Melo fueron deportados doscientos artesanos. Pocos pudieron salir en barco, y la gran mayoría debió hacerlo a pie, en marchas colmadas de inauditos sufrimientos, hasta el lejano destino de la expatriación, el río Chagres, en los límites de la república neogranadina de entonces, que comprendía la Mosquitia, ahora en territorio nicaragüense. Durante dos años no se supo del general. Intervenía entonces en Nicaragua el filibustero norteamericano William Walker, y desde esa época corre la sospecha de que Melo tuvo alguna participación en la resistencia al agresor imperialista. Pero en 1859 lo encontramos en El Salvador, participando en actividades públicas y sociales y bien acogido por las autoridades. Después arribó a Guatemala, donde estuvo escasos dos meses.
Melo llegó hacia el 10 de octubre a la frontera mexicana, perseguido por el dictador guatemalteco Rafael Carrera. Debió acreditarse suficientemente ante el gobernador liberal del Estado de Chiapas, porque el 17 de marzo de 1860 La Bandera Constitucional, órgano oficial de la provincia, lo saludaba en primera plana con inusitado encomio, y porque el propio gobernador Angel Albino Corzo solicitaba -desde febrero- al presidente Benito Juárez su incorporación al ejército fronterizo en formación. El 2 de marzo de 1860 Juárez contestó la carta de Corzo y aseguró que no había inconveniente en aceptarlo entre la tropa mexicana, aun con rango de general, previo el cumplimiento de trámites formales. Este documento sentó un precedente de solidaridad latinoamericanista, hermanó la causa de los liberales de Colombia y México y tuvo un carácter excepcional en el caso del general neogranadino: "En la carta del 2 del actual me habla V. de haber colocado al Gral. D. José María Melo, al servicio de ese Estado, en cuyo caso, si V. lo ha considerado útil, no veo ningún inconveniente. Mas para que dicho jefe pueda disfrutar del sueldo de ejército y reputársele como tal, es preciso que el Gobierno Supremo lo admita como tal, lo cual por hoy no puede hacerse sin previo conocimiento de causa. Me repito de V. afectísimo amigo q.b.s.m., Benito Juárez".

No era frecuente la aceptación a filas de extranjeros durante la guerra civil de la Reforma. Es posible que el general Melo haya sido el único que con ese rango haya participado en la revolución cumplida por Juárez, lo que no es poco mérito. Pero para que se juzgue del carácter insólito del "ningún inconveniente" con que Juárez avaló la orden de Corzo, debe recordarse que cuando en septiembre de 1860 el cónsul británico George B. Mathew ofrecía al gobierno constitucional el auxilio de oficiales ingleses, Juárez respondía que aceptaba la amistad pero no las tropas que juzgaba innecesarias. También en enero de ese año José María de J. Carvajal había sugerido a Juárez aceptar tropas extranjeras de auxilio: Juárez desaprobó la idea con firmeza.

Aceptar al general colombiano en las tropas mexicanas obedeció a un gesto latinoamericanista, a un reconocimiento de la calidad moral, política y militar de Melo y a una condescendencia con el denodado esfuerzo de Angel Albino Corzo.

El 17 de marzo de 1860, en primera página y en lugar destacado, daba La Bandera Constitucionalista noticia de la llegada a Tuxtla del general Melo, en nota firmada por la redacción. Así empezaba: "Justificados suficientemente los honrosos precedentes del digno personaje con cuyo nombre encabezamos estas líneas, nos es sobremanera satisfactorio registrar, aunque muy ligeramente, su importante hoja de servicios, a fin de que nuestros lectores puedan conocerlo, toda vez que el Supremo Gobierno del Estado ha tenido a bien darle de alta como jefe de operación del mismo, y en cuyo empleo nos prometemos que obrará con lealtad, valor y rectitud, como fiel partidario de la bandera liberal y amante del progreso de los pueblos, en cuyo favor ha consagrado largos años de útiles servicios, según que así lo acredita con documentos auténticos que trae consigo, como la mejor garantía de su honrosa propaganda".
 



Tumba del general Melo y casa donde fue asesinado,
el 1 de junio de 1860, en Juncanú, Chiapas, México.


En esas condiciones, Melo organizó un destacamento de caballería, de algo más de cien jinetes, y se trasladó a Comitán y de allí a proteger la frontera con Guatemala, zona de frecuentes incursiones del general conservador mexicano Juan A. Ortega, refugiado en ese país. Las tropas que levantó Melo eran bisoñas. No se tenía por entonces el control efectivo sobre la población indígena de la común frontera. Melo no consideró adecuado organizar tropas de infantería como aconsejaba el propio gobernador Corzo. Es posible que errores tácticos hayan precipitado el fatal desenlace en la madrugada del 10 de junio de 1860, cuando el pequeño ejército melista, ocupando para descansar la ex hacienda de Juncaná, a corta distancia de Zapaluta, hoy La Trinitaria, fue sorprendido y atacado. A Melo se le asesinó fríamente. Estuvo herido más de una hora y se conocía muy bien quién era. Ningún juicio o simulacro siquiera se le siguió. Hubo orden expresa de Ortega para asesinarlo. La inicua orden fue cumplida por el cabo Isidro tordillo y el sargento José Maldonado. La carta de Romualdo Guillén, de las tropas de Ortega, fechada sólo cuatro días después, no deja lugar a dudas respecto a los detalles. La esculcada del cadáver del general es minuciosa e impregnada de sádica complacencia: un reloj, una cartera, unas cartas y cuatro pesos: "Cuartel General, Siete Pinos, Centro América. Señor D. Saturnino Guillén. Querido pariente: Tengo el gusto de saludarte en compañía de Dominga y demás familia. Por hoy te contaré que el 30 de mayo nos encontrábamos en San Vicente y el primero como a las dos de la mañana atacamos las fuerzas del general José María Melo. Una hora sería lo más que dilató el fuego pues a los dos primeros disparos del cañón que llevábamos comenzó la fuga de los soldados de Melo dejando muertos y el General que capturamos. Luego se presentó el Coronel Martínez y me ordenó se pasara inmediatamente por las armas al dicho General, manifestándome una orden por escrito del General Juan Antonio Ortega. Dicha orden se ejecutó inmediatamente por el cabo Isidoro Gordillo en compañía del sargento José Maldonado; al registrarle las bolsas al difunto General le encontramos un reloj, una cartera con listón celeste, unas cartas y cuatro pesos en plata; todo eso se le entregó al General Ortega. Querido Saturnino, te aconsejo que dejes de pertenecer a los liberales, pues el General Ortega está dispuesto a acabar con todos ustedes los enemigos de nuestra Santa Religión; no eches en olvido mis consejos. Siete Pinos, junio 4 de 1860. Capitán Primero Romualdo Guillén”.

La Jefatura Política del Departamento de Comitán informaba en escueto parte del 9 de junio: "Ahora que son las dos de la tarde han llegado a esta ciudad once hombres más de los dos que se llevan dicho a S. E. por el Sr. Comandante de esta plaza; entre estos últimos se hallan el Capitán D. Doroteo Corzo, el Subteniente D. Patrocinio Cadenas; el Sargento D. Guadalupe Reyes y el hijo del Sr. General D. José María Melo; dos de los últimos dicen haber visto fusilar al citado General Melo. Los tres primeros, Corzo, Cadenas y Reyes y a más un soldado están heridos. He tomado todas las providencias precautorias a fin de que si el enemigo avanza, se asegure esta plaza defendiéndola hasta donde nos sea posible. Todo lo que me hago el honor de poner en conocimiento de V. S. para que se digne elevarlo al de S. E., a fin de que sea servido disponer lo que en estas circunstancias tenga por conveniente. Ofrezco a V. S., reiterados los votos de mi distinguido aprecio. Dios y Libertad, Comitán, junio 1o. de 1860. J. Cándido Rivera".
 


Homenaje al general Melo ante el monumento erigido a su memoria en Juncaná.
Aparecen el embajador de Colombia Oscar Pérez Gutiérrez, el presidente municipal de
Tuxtla Gutiérrez Enoch Concino y el autor de este artículo, Gustavo Vargas Martínez.


 



Zincograbado del general Melo, del siglo XIX,
que conserva su familia en México.



Página del "Correo diplomático y consular", con
aspectos del homenaje al general Melo (1990).
Caricatura de “El Gráfico”, noviembre de 1910


Los tres documentos transcritos demuestran claramente que el general Melo murió el 1o. de junio en Juncaná, en 1860, lo que todos sabemos; determinan con claridad que Melo fue herido primero y algún breve tiempo después, asesinado, y que las tropas liberales, a la desbandada, se refugiaron en Comilón. Estos datos son valiosos porque ahora nos preguntamos qué se hizo con los cadáveres de Melo y del alférez Peralta. La Bandera Constitucional del 9 de junio de 1860 transcribe este otro parte militar que ayuda a entender cuál fue el destino de los cadáveres: "Comandancia Militar de la Plaza de Comitán. Hasta esta fecha han ingresado a esta plaza treinta y dos hombres de los que acompañaban al Sr. General Melo, trayendo sólo cuatro carabinas. Entre este número se cuenta el Sr. Capitán D. Doroteo Corzo y el Subteniente D. Patrocinio Cadenas, que están heridos y cinco individuos de tropa aunque levemente los primeros. El Sr. General Melo, el alférez Peralta y dos individuos de tropa fueron muertos y hoy mismo he mandado traer sus restos para darles sepultura con los honores de ordenanza. El enemigo en el acto que recogió ciento y tantos caballos del Escuadrón, monturas, lanzas, etc. salió buscando el asilo de la frontera. Los derrotados quedan en servicio en esta guarnición hasta que V. E. determine lo mejor y los heridos hasta su completa curación. Esta ocasión me ofrece la de reiterarle mi aprecio y consideración. Dios y Libertad, junio 2 de 1860. J. Pantaleón Domínguez".
 


Máximo Melo Granados, hijo de Jose María,
casado en México con Amada Corzo.



Adelfo Melogranados Corzo, nieto de los
generales Melo y Angel Albino Corzo.


Al cabo de veinte días, en que cesó la hostilidad de Ortega en la región, se pudo comprobar que Melo había sido sepultado por los indios tojolabales frente a la capilla de la ex hacienda de Juncaná, sin los honores de ordenanza previstos en el parte oficial. Tal vez haya sido esta circunstancia la que dejó muchas dudas entre los historiadores sobre el lugar del entierro. En dos ocasiones se ha intentado exhumar el cadáver: en 1940, por instrucciones de Lázaro Cárdenas, a solicitud de Luis López de Mesa, ministro de Relaciones Exteriores y del ministro de la Legación de Colombia en México, Jorge Zawadsky (no existe informe alguno sobre esa excavación); y recientemente, en 1989, durante el mes de junio, en que fuimos comisionados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia de México, junto con una antropóloga física y un arqueólogo, para hacer una nueva excavación. Los resultados fueron precarios, porque las calas no se hicieron profundas, el presupuesto se acabó, se comprobó que no sólo estaría enterrado el general Melo frente a la capilla, sino que se trataba de un panteón. Quedó sí, la convicción de que un nuevo esfuerzo conducirá sin duda al hallazgo de la tumba y la certidumbre de que allí se encuentra el malogrado héroe de Colombia y de México, porque todos los testimonios históricos reunidos, más de veinte, sin excepción así lo afirman. Para esta segunda exhumación se contó con el entusiasta apoyo de nuestro Nobel Gabriel García Márquez y con el acuerdo presidencial de Carlos Salinas de Gortari
 

CRONOLOGIA
1800 Nace el 9 de octubre en Chaparral, Tolima, José María Melo y Ortiz.
1819 Ingresa al ejército libertador como teniente. Acciones de Pasto, Popayán, Pitayó, Jenoy y Natará.
1822 Batallas de Bomboná y Pichincha.
1823 Ascenso a capitán de caballería.
1824 Batalla de Ayacucho.
1825 Acompaña a Sucre en Perú y Bolivia.
1826 Asedio a El Callao.
1829 Portete de Tarqui.
1830 Ascenso a coronel. Partidario de la dictadura de Rafael Urdaneta.
1831 Expulsado a Venezuela, será partidario de la reintegración de la Gran Colombia.
1836 Expulsado de Venezuela, rumbo a Nicaragua.
1837 Viaja a Alemania.
1840 Regresa a Nueva Granada.
1851 Ascenso a general.
1852 Comandante General de Cundinamarca. Funda "El Orden", dirigido por Joaquín Pablo Posada.
1854 Golpe democrático-artesanal de Melo contra el presidente Obando (abril 17). Victoria en Tíquiza.
1854 El 4 de diciembre, Mosquera toma Bogotá. Melo. 49 oficiales y casi mil soldados, prisioneros.
1855 Deportado a Panamá, junto con 200 artesanos. Costa Rica, Nicaragua, El Salvador, Guatemala.
1859 Pasa la frontera de México (octubre) perseguido por el dictador Carrera.
1860 Incorporación al ejército de Benito Juárez (marzo). Defensa de Zapaluta frente al filibustero Ortega, protegido de Carrera. Sorprendido y fusilado en la hacienda de Juncaná (junio 1). "La Bandera Constitucional" de Tuxtla Gutiérrez informa con detalle sobre la muerte de Melo (junio 9).
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