Juan Friede (1901-1990) : investigador de los indígenas y de la historia de Colombia

Por: Rueda Enciso, José Eduardo

Tomado de: Revista Credencial Historia.
(Bogotá - Colombia). Edición 14
Febrero de 1991

 

 


Juan Friede, dibujo de Hugo Barti, 1987


Cuando Juan Friede Alter fue a vivir en 1942 a San Agustín, a establecer una finca en la que se dedicaría al engorde y venta de ganado, no pensó que esta decisión marcaría su actividad intelectual en la forma que lo hizo, al acercarlo a la vida de los indígenas del macizo colombiano. En efecto, este ucraniano de 41 años había dedicado su vida a otra actividad. Nacido en Wlava (frontera de Rusia y Alemania) el 17 de febrero de 1901, murió en Bogotá el 28 de junio de 1990. De origen judío, aunque nunca practicó el rito del yudis ucraniano, terminó bachillerato en Moscú (1918) y se diplomó en ciencias económicas en la Escuela Mundial de Comercio de Viena (1922), estudios que perfeccionó en London School of Economics.

Estudiante en Viena, tuvo activa participación en un grupo anarcoecologista: los Vanderfliegel o Pájaros migratorios, experiencia que le sirvió para aprender a observar la naturaleza y tener respeto por las manifestaciones culturales vernáculas, aun las de las clases pobres. Ello lo llevó a asumir siempre una posición crítica ante la sociedad. Como universitario, Friede tuvo que trabajar, primero en una casa de cambios y después, ya graduado, con la firma J. Stern y Cía., empresa importadora y exportadora que tenía negocios en Colombia, Ecuador y Venezuela. A través de esta empresa, Friede tuvo ocasión de venir por primera vez a Colombia en 1926, experiencia inolvidable, pues tuvo que enfrentar un mundo totalmente desconocido; el exuberante y mágico trópico, como a otros extranjeros, lo embrujó y lo hizo echar profundas raíces.

En 1927 se radicó en Manizales. Luego del fracaso financiero de la Stern, que Friede representaba en Colombia, se vinculó a la recién fundada Caldas Motors (1935) y después se trasladó a Bogotá (1939), donde montó una subsidiaria de esa importadora de autos. Además de conocer gran parte del país, Friede ya era colombiano, nacionalizado en 1930.

En Bogotá tuvo ocasión de canalizar inquietudes que, desde que llegó a Colombia, y aun antes, había empezado a cultivar: el estudio de la cultura y la sociedad, pero no la del dominador, sino la del dominado: el negro, el indio, el obrero... Comenzó por montar en 1940 la primera galería de arte que hubo en Colombia, desde la cual promovió a pintores y escultores del grupo Bachué. La mansarda de su casa sirvió de estudio a Ignacio Gómez Jaramillo y Alejandro Obregón, de estudio y vivienda a Carlos Correa y, por temporadas, también de sala de exposiciones. Se relacionó con las principales figuras intelectuales de la época: Fernando González, León y Otto de Greiff, Jorge y Eduardo Zalamea, entre otros, e impulsó a los poetas del grupo de los Cuadernícolas. Fueron muchas las tertulias que organizó en su casa, a las que asistieron además algunos políticos y los jóvenes pintores Obregón, Grau, Villegas y Jorge Elías Triana. Con Antonio García, Gerardo Cabrera Moreno y muchos de los primeros etnólogos colombianos, como Blanca Ochoa de Molina y Luis Duque Gómez, fundó en 1942 el lnstituto Indigenista de Colombia.

Friede no se contentó con ser un simple promotor o entusiasta. Como comerciante y como hacendado en San Agustín logró hacerse a un mediano capital. Y al mismo tiempo logró con empeño que el país tomara conciencia sobre la importancia de las manifestaciones arqueológicas que allí se encontraban. Para ello filmó la película San Agustín 1942 e invitó a numerosos intelectuales y artistas para que entraran en contacto con la estatuaria agustiniana. Tiempo después, donó el núcleo principal del parque arqueológico del Alto de los Idolos en San José de Isnos.

Investigó en los archivos de la región, tomó informes de la gente sobre las comunidades indígenas que allí habitaban, y con ello escribió su primer libro: Los indios del alto Magdalena. Vida, luchas y exterminio. 1609-1931 ( Bogotá, 1943). Dio así comienzo a una de las obras historiográficas más sólidas que colombiano alguno haya escrito: 230 títulos concienzudamente investigados durante 40 años en archivos nacionales y extranjeros, que cubren temas tan diferentes como la historia general, la etnohistoria, la edición de fuentes para la historia de los siglos XVI, XVII y XVIII; estudios biográficos y bibliográficos, de economía y geografía histórica, ensayos de antropología histórica e indigenismo, más algunos de lingüística y etnografia, e infinidad de reseñas para publicaciones nacionales y extranjeras. Su producción intelectual abarca la historia, la antropología, la sociología y la economía, y contiene cierta orientación moderna, que abrió nuevos caminos a esas disciplinas, aunque con cierto romanticismo decimonónico, en particular su obra indigenista.

De todas maneras, en las obras de Friede confluyen muchos elementos que las hacen fundamentales para cualquier historiador. Sus diversas recopilaciones documentales son base esencial para analizar nuestro pasado colonial en sus aspectos sociales, económicos y culturales. Sus trabajos sobre los cronistas coloniales fray Pedro de Aguado, fray Pedro Simón y sobre los obispos promotores del indigenismo Bartolomé de Las Casas y Juan del Valle, nos muestran la intensa lucha ideológica que generó el proceso de conquista y colonización de América. Las obras dedicadas a ciertas culturas indígenas, en especial quimbayas, andakíes y muiscas, nos dan cuenta de la intensa lucha por sobrevivir, las relaciones interétnicas y el proceso de aculturación a que se vieron abocadas las comunidades a la llegada de los españoles. Sus trabajos sobre la independencia y su no concluida obra sobre la rebelión comunera de 1781 nos muestran otra cara distinta de los hechos, sin heroísmos ni grandilocuencias.

Sin embargo, una característica bien particular de algunas de sus obras fue la enorme capacidad de producir polémica: El indio en lucha por la tierra (1944) y Problemas sociales de los arhuacos: tierras, gobierno, misiones (1963-1973) fueron, en su época, motivo de críticas por parte de académicos, políticos, religiosos, funcionarios y del público. A raíz del clima hostil a que se vio enfrentado y también por voluntad propia, vivió en el exterior buena parte de los cuarenta años que dedicó a la investigación y estudio de nuestra historia: en España, en los archivos de Sevilla y Madrid, y en los Estados Unidos, como profesor e investigador de las universidades de Indiana y Texas. Juan Friede fue un inquieto viajero que recorrió Colombia y el mundo en busca de conocimiento, experiencia y sosiego.

Título: Juan Friede (1901-1990) : investigador de los indígenas y de la historia de Colombia


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