El nombre "Colombia"

Por: Restrepo Piedrahíta, Carlos

Tomado de: Revista Credencial Historia.
(Bogotá - Colombia). Edición 26
Febrero de 1992

   

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Francisco de Miranda, inventor del nombre Colombia. Detalle del óleo
"Miranda en La Carraca de Cádiz", de Arturo Michelena (1896).
Galería Nacional de Arte, Caracas.


   



Nueva Granada fue el nombre de identificación que la monarquía hispánica dio al conjunto de provincias cuyos territorios forman hoy el Estado colombiano, aproximadamente las mismas que en la época de la Independencia pertenecían al Nuevo Reino.

El "Acta de Independencia" acordada por el cabildo extraordinario de Santafé el 20 de julio de 1810 emplea la locución personificadora Nueva Granada para referirse al reino. Y el "Acta de Federación", suscrita el 27 de noviembre de 1811, en su artículo 1. preceptuó: "El título de esta confederación será: Provincias Unidas de la Nueva Granada". Como granadinos, pues, eran identificados los habitantes del territorio de la Nueva Granada.

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Cristóbal Colón.
Retrato anónimo. Museo Giovio, Como.



Las solas formas de estructuración de un Estado y de organización del aparato gubernamental no bastan para precisar su identidad dentro de la que Hans Kelsen llama "familia de las naciones". Sujeto de derecho, como lo es, tiene una personalidad y por consiguiente, para fines de su adecuada y necesaria identificación en el ámbito internacional y de mutuo reconocimiento entre sus propios nacionales, ha menester de signos expresivos de "la personalidad de su portador", "de los elementos que desarrollan la función de individualización de la persona", como lo anota el tratadista Mario Colacito. En cierta medida, el "derecho a la identidad personal" -que es principio cardinal en el derecho privado- tiene componentes básicos transferibles a la existencia de un Estado, como valor esencial de su patrimonio político. El nombre del Estado es su título de identidad ante la comunidad internacional. Pero igualmente -y de modo trascendentales signo decisivo de integración y reconocimiento recíproco de los seres humanos que aspiran a realizarse históricamente en un ámbito propio de expresión política y cultural.

La nación neogranadina habría de ser sujeto pasivo de sucesivos cambios ulteriores de su signo de identificación geográfica y política. La Ley Fundamental dictada en Angostura en 1819 proclamó la creación de la "República de Colombia", uno de cuyos miembros -la Nueva Granada- hubo de ser denominado Cundinamarca y al también tradicional nombre de su capital Santafé de Bogotá le fue amputado en la mencionada ley su primer componente. Sería menester que hasta 1831 se encadenaran múltiples sucesos (liberación de Nueva Granada, de Venezuela, de Quito y del Perú; el fracaso de la Convención de Ocaña en 1828; la dictadura del Libertador-presidente; la conspiración del 25 de septiembre de 1828; la muerte de aquél en 1830; la subsiguiente dictadura de Urdaneta; la separación definitiva de Venezuela y Quito de la "República de Colombia") para que mediante la Ley Fundamental del Estado de la Nueva Granada (17 de noviembre de 1831), la Convención constituyente prescribiera: "Las Provincias del centro de Colombia forman un Estado con el nombre de Nueva Granada: lo constituirá y organizará la presente Convención". La Constitución del año siguiente cumplió tal cometido. Con su nombre histórico restablecido, los granadinos volvieron a reconocerse así hasta 1861, cuando por efecto de la guerra emprendida por el general Tomás Cipriano de Mosquera contra el gobierno de la Confederación Granadina (así nombrada por la reciente Constitución de 1858), el nombre "Colombia" reapareció en la locución "Estados Unidos de Colombia", bajo la inspiración de aquel general, antiguo subalterno y siempre fiel adicto al Libertador-presidente. La siguiente Constitución conservadora de 1886 restableció la denominación "Colombia" y además en el artículo 1, en lugar de Estado colombiano, contiene la expresión "nación colombiana", trasplantada del mismo artículo de la de 1821. Por su parte la nueva Constitución de 1991, en su primer artículo, define: "Colombia es un Estado social de derecho..."

 

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Colombia Mapa de Sidney Hall publicado por Longman, Rees, Orme,
Brawn y Green, en Londres, 1828. Archivo Nacional, Bogotá.


 

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Primera mención del ''título glorioso de República de Colombia" en el acta No. 229 del
Congreso de Angostura, diciembre 17 de 1819, con el proyecto de texto
de la Constitución. Archivo Nacional, Bogotá.


 

Se sabe con certidumbre que el nombre "Colombia" -homenaje a Columbus, Colón-, lo empleó a fines del siglo XVIII el venezolano Francisco de Miranda, mientras no se compruebe de modo incontrovertible que lo hubiese sido antes que él, como por ejemplo, por Madame du Boccage, autora de un poema titulado "Colombiade", o por el norteamericano Joel Barlow, también compositor de otro poema "Colombiada". "En el siglo XVIII -escribe Javier Ocampo López- el nombre de Colombia fue popularizado en las colonias inglesas de Norteamérica y en el Canadá, para designar algunos distritos, ciudades, ríos, etc. En Estados Unidos existe el Distrito Federal de Columbia, cuya capital es Washington: en la misma forma aparece el nombre de la ciudad de Columbia, capital del Estado de Carolina del Sur, y de Columbus, capital del Estado de Ohio; en Canadá existe la provincia de Columbia Británica, cuya capital es Victoria. En Norteamérica existe además el río Columbia, llamado también Oregón, el cual desemboca en el Pacífico; y el monte Columbia en las Montañas Rocosas canadienses. La Universidad de Columbia situada en Nueva York surgió en 1784 de la unión del antiguo King's College y de la Universidad del Estado de Nueva York." Además, Colombo ha sido la capital del antes Estado de Ceilán, hoy Sri Lanka.

En nuestro ámbito, tempranamente habían manifestado interés los venezolanos en llegar a una alianza con los granadinos para la común empresa de la independencia. En diciembre de 1810, así lo hizo explícito la Junta Suprema de Caracas al enviar una delegación diplomática a Santafé: "Tenía por objeto -escribe José Manuel Restrepo en su Historia de la revolución-, felicitar a la Junta establecida en esta capital por el buen éxito de la revolución, y estrechar los vínculos de fraternidad y unión entre los pueblos de Venezuela y de la Nueva Granada, proponiendo al efecto que se unieran por medio de una confederación, excelente pensamiento si entonces hubiera sido posible realizarlo."

La primera Constitución federal de Venezuela (1811), en el final de su artículo 228, aludió al "Continente colombiano", "los pueblos de Colombia" y "Congreso general de Colombia", con la proyección mirandiana, de dimensión continental. Y, sin duda, heredero de esa tradición fue Bolívar. En su tan conocida Carta de Jamaica (la del 6 de septiembre de 1815) anticipa que si, como "una república central" Nueva Granada y Venezuela llegaren a unirse, "esta nación se llamará Colombia". Dos años antes, 1813, en proclama a su ejército, había dicho: "¿...Habrá un solo hombre en Colombia tan indigno de este nombre que no corra a engrosar nuestras Olas?"

El Congreso de las Provincias Unidas de la Nueva Granada, en la ley de 23 de septiembre de 1814 que introdujo reformas a su Acto de Federación de 27 de noviembre de 1811, en el artículo 6 del capítulo 1 relativo al "cuerpo deliberante", prescribió: "Uno de los primeros encargos del cuerpo deliberante es que a la mayor brevedad posible trate de realizar la Unión de la Nueva Granada y Venezuela, y preparar los medios conducentes para que a la conclusión de la guerra se verifique la gran convención, o antes de este término, si el imperio de las circunstancias lo exigiera y en inteligencia de que esta reforma es provisoria hasta ese evento."

En el Congreso de Villa del Rosario, algunos diputados, conscientes del distanciamiento tradicional de venezolanos y granadinos, sugerían que desapareciesen las dos denominaciones. Y en lo referente al nombre del nuevo Estado, se consideró oportuno mantener el que se había acuñado en la Ley Fundamental de Angostura, por conveniencia de orden internacional: "...Porque sobre los fundamentos que tuvo el Congreso de Venezuela para darle la denominación de República de Colombia, fundamentos desde luego poderosos, hacía actualmente el muy grave de que el país era ya conocido en el mundo civilizado bajo este nombre, y su variación sería tenida con justicia como prueba de nuestra inconstancia y versatilidad."

Pocos días más tarde, cuando estaba a punto de ser aprobado en último debate el proyecto de la nueva Ley Fundamental, "...hizo presente en seguida el señor diputado Azuero la nueva redacción del acta de unión, que según expuso denominaba ahora Ley Fundamental de la Unión de los pueblos de Colombia, en razón de que había circulado en toda la República, y era conocida en las naciones con esta denominación, por lo cual no creía conveniente inducir novedad."

 

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Alegoría grancolombiana en homenaje a Bolívar.
Grabado anónimo, Museo Nacional, Bogotá.


 

Prueba de particular significación para la consideración del valor afectivo que el nombre del Estado representa para sus connacionales, la suministró el propio Libertador. Ya posesionado del cargo presidencial y disponiéndose a la marcha hacia el sur -descontento con la Constitución- para la liberación de Quito, en carta que el 5 de octubre de 1821 le dirigió al general Carlos Soublette, vicepresidente de Venezuela, entre otras confidencias le participó ésta: "...He instado porque el departamento de Venezuela quede como estaba, conservándole su nombre que también se lo habían quitado, y que es lo único que nos ha quedado después de tantas pérdidas."

Al parecer, transcurridos siete años, ya al Libertador tampoco lo emocionaba tanto la voz "Colombia". Louis Perú de Lacroix transcribe en su Diario de Bucaramanga, con fecha 25 de mayo de 1828: "En la comida, la conversación mudó de tema, habló de la república de Bolivia, de su extensión, clima, población y recursos. El Libertador dijo que el código que le había dado, si se sabe conservar, hará la felicidad, la grandeza y la libertad verdadera de aquel país; se extendió sobre todo lo que, según él, tiene de bueno aquella Constitución, y criticó igualmente algunos de sus artículos; después pasó a comparar los nombres de Bolivia y Colombia, y sostuvo que, aunque el último es muy sonoro y armonioso, lo es mucho más el primero; los analizó, separando las sílabas y comparando las unas con las otras. 'Bo, dijo, suena mejor que co; li es más dulce que lom, y via más armonioso que bia'."

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