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"La
violencia en Colombia"
por Guzmán, Fals Borda, Umaña.
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Es paradójico
que uno de los textos más impactantes de esta centuria en Colombia haya tenido un origen
tan casual. Casi se diría que se produjo por azar: la abrumadora base documental que le
sirvió de fundamento remite a los trabajadores de una Comisión gubernamental
investigadora de las causas de la violencia, creada en 1958 bajo la Junta Militar. De la
Comisión, que dirigió Otto Morales Benítez, hicieron parte dos representantes de los
partidos tradicionales, dos de las fuerzas armadas y dos de la iglesia, uno de estos
últimos el autor principal de La violencia en Colombia, Estudio de un proceso social,
Germán Guzmán Campos, a la sazón párroco del Líbano, Tolima. Por aquel entonces en la
mente de Guzmán había ciertamente un proyecto pastoral de reconciliación, pero no el
proyecto intelectual de escribir un libro.
Golpe de intuición, por
consiguiente, del grupo de emisarios de la recién fundada Facultad de Sociología de la
Universidad Nacional, Camilo Torres, Orlando Fals Borda (decano de la Facultad), Andrew
Pearse (sociólogo británico) y Roberto Pineda Giraldo, que a principios de 1961 se
fueron en busca de Guzmán al Líbano. La propuesta era precisa: que se trasladara a
Bogotá para que con la cooperación de otros colegas y con base tanto en su experiencia
personal en aquella región crucial de la Violencia, como en los materiales que de todo el
país se había acumulado en el curso de su labor en la Comisión, elaborara un libro en
el ambiente intelectual, crítico e independiente de la Universidad Nacional. Similar idea
le había sido sugerida antes por Alberto Lleras Camargo en visita presidencial a la
población tolimense, el 7 de enero de 1959. En todo caso, a la luz del contexto descrito,
y no obstante que del proyecto original sólo se materializó finalmente la colaboración
orgánica de Fals Borda y del jurista Eduardo Umaña Luna, especialmente en el segundo
volumen, el libro constituye sin lugar a dudas el primer producto colectivo en las
ciencias sociales en el país. El libro hizo su resonante aparición en julio de 1962 y
con él se inicia también en buen medida la historia contemporánea de las ciencias
sociales en Colombia.
Pero en este libro no sólo
es notable su gestión, sino las múltiples funciones que cumplió en su momento y las que
lo han hecho perdurable: Libro denuncia, más que un libro de intención académica, La
violencia en Colombia es un texto de decidida intención política, no en el sentido
partidista, como tendió a utilizarse inicialmente, sino de enjuiciamiento histórico a
las élites gobernantes responsables del desangre. Es esta dimensión la que entre otras
cosas explica las reacciones de la prensa, de los poderes civiles, eclesiásticos y
militares y la que lo convirtió en objeto de debate incluso en el Senado. En perspectiva
histórica se puede aseverar que uno de los grandes méritos del libro es haber hecho de
la Violencia un tema de opinión y de controversia pública. Muchos sectores citadinos
descubrieron aterrorizados la Violencia a través de este libro.
Libro testimonio, recoge
voces e imágenes irrepetibles de actores víctimas y testigos, con una variedad y fuerza
descriptiva que lo convierte en fuente inagotable. Libro memoria, gracias a él todo un
período dramático de la historia de este siglo XX se conservó. Libro intuición, no
deja de sorprender a los investigadores posteriores por el invaluable cuerpo de registro
que consignó; no lo dejó todo dicho, desde luego, pero dejó lo necesario para que las
posteriores generaciones de estudiosos se motivaran a escribir nuevos capítulos. Libro
promoción, sin haberlo sospechado, en él se encuentran en embrión casi todos los temas
de las décadas siguientes: guerras, negociaciones, amnistías; actores, escenarios
urbanos y rurales, dimensiones estructurales del conflicto, desplazamientos, despojos,
colonizaciones, regulación o normatividad insurgente, cualificación y degradación de
los grupos, del conflicto y de las modalidades, expresiones regionales, culturales,
políticas y organizativas, y tantos otros. La violencia en Colombia es, en síntesis, un
libro revelación, que va más allá de sus propias cualidades y limitaciones. La historia
posterior lo resignifica y obliga a reescribirlo perennemente.
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