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"Summa
de Maqroll el Gaviero" de
Alvaro Mutis
. Barcelona, Barral,1973.
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El
reaccionario no solamente tiene olfato para husmear lo absurdo, también tiene paladar
para saborearlo.
Nicolás Gómez Dávila
No es el mensaje de los libros de Alvaro Mutis, sino el clima, lo que nos invita a
habitarlos. Clima poético en el que el lector osado descubre el valor del solo acto de la
escritura, por encima del hecho de enterarse de algo. De Maqroll subsiste su posición
espiritual --ética y moral-- ante el mundo. Al margen de las peripecias del Gaviero (en
el trópico, Europa o el Medio Oriente) sobrevive en él su manera de vislumbrar, de
penetrar con ojos avizores la miseria general de la condición humana, la muerte y sus
señales, es decir, el tiempo perdido.
Gaviero es el grumete de
vigía, "el sujeto que está allá arriba, en la gavia, entre las gaviotas, frente a
la inmensidad y la soledad más absoluta. Es la conciencia del barco (del mundo y la
especie), los de abajo son un montón de ciegos --afirma Mutis--. El Gaviero es el
poeta". Maqroll es por tanto el alter ego (conciencia lúcida) del escritor
antimoderno, reaccionario y monárquico nacido en Bogotá (1923), criado en Bélgica y
educado para el asombro en las tierras calientes del Tolima.
Maqroll el Gaviero
--personaje de ascendencia romántica, figura baladesca, héroe de una gesta ignominiosa
se remonta aguas arriba en la obra de Alvaro Mutis hasta Los elementos del desastre
(1953); allí aparece la figura fluvial en una oración incompleta "como antídoto
eficaz contra la incredulidad y la dicha inmotivada". Reseña de hospitales de
ultramar (1959) es su legado: "teoría de males, angustias, días en blanco en espera
de nada..."
La insatisfacción de este
personaje --perseguido por sí mismo-- lo lleva a saltar de género en género, pasando de
la crónica al relato, del verso a la prosa, de la elegía a la épica, del río a la mar.
En sus narraciones poéticas o poemas en prosa extensos, Maqroll esgrime tres rasgos
definitorios de su personalidad: el primero es la voz (arma primordial que opaca el cuerpo
con estilo), el segundo es la moral (que lo dictamina marginal por derecho propio) y el
tercero sus peripecias (donde confluyen voz lírica y moral, dramática). Al Gaviero lo
salva la palabra, el poema (hábitat verbal). El barroquismo de sus imágenes --opulencia
en la forma-- contrasta con la sencillez argumental de sus relatos. Al esplendor verbal y
la enumeración caótica, se contraponen la descripción insinuada, la predilección por
la letanía cotidiana.
"Nada hay en Maqroll
que no sea mío. Yo no le he puesto a Maqroll nada prestado, no hay un solo rasgo de
Maqroll al servicio de un personaje, todo lo que hay en él lo he vivido yo... Para mí,
ahora, escribir sería inconcebible, muerto Maqroll". Summa de Maqroll el Gaviero
(Barcelona, 1973), cuyo nombre inicial sería Summa poetarum o Insula poetarum, reúne
para la editorial de Carlos Barral la obra poética de Alvaro Mutis desde La balanza
(1947) hasta Los trabajos perdidos (1965) y cierra un ciclo. Summa es el libro central
--bitácora-- en la producción poética de Mutis, tanto como lo es La nieve del almirante
para la prosa. Summa, además de cerrar un ciclo, abre todo, el de sus novelas. Ya hacia
1960 había comenzado a operarse un viraje de la poesía hacia la prosa: publica Diario de
Lecumberri. En 1973 --tras un silencio de ocho años-- aparece simultáneamente con Summa
su segundo relato, La mansión de Araucaíma. El tránsito en Mutis del escritor de poemas
--tan narrativos-- al escritor de novelas --tan llenas de poesía-- no significa una
ruptura: tanto sus poemas como su narrativa participan siempre de un carácter discursivo
(autorreferencial) exigido por la búsqueda de identidad (que es, al fin y al cabo, un
fluir) y, al mismo tiempo, de un carácter poético desde el momento en que las novelas
constituyen grandes metáforas. Las claves y los orígenes de la narrativa de Mutis y sus
heterónimos están, pues, subordinados a su poesía (el escritor es más puntual: según
él, en "La creciente" --su primer poema publicado-- ya estaba contenida toda su
poesía).
Maqroll el Gaviero --deudo
lejano de Marlow de Conrad-- es el emblema de ese lazo consanguineo, casi genético,
prosa-verso. Prueba de ello son las recientes apariciones del Gaviero en empresa como: La
nieve del almirante (1986), Ilona llega con la lluvia (1987), Un bel morir (1989), La
última escala del Tramp Steamer (1990), Amirbar (1990) y Abdul Bashur, soñador de
navíos (1991). Evangelios apócrifos de la vida de Maqroll donde el poeta persiste en su
espectral liturgia, en busca de su utopía, su patria metafísica.
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