Testamento de una indígena de Tunja, 1580: un seguro de vida espiritual

Por: Casilimas Rojas, Clara Inés

       

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Indios cristianos casados. Dibujo de Felipe Guarnan Poma de Ayala, ca 1600,
«Nueva crónica y buen gobierno». Biblioteca Nacional, Bogotá.


   

 

  La importancia del testamento es reconocida por muchos estudiosos como fuente para el estudio de la vida cotidiana, la historia de las mentalidades y específicamente para el reconocimiento de actitudes y participación de los diferentes estamentos sociales en las prácticas y asociaciones religiosas. Esto es lo que sucede con un testamento del año 1580 hecho por una mujer indígena natural de Tunja, documento que se conserva en los fondos notariales del Archivo General de la Nación, en Bogotá.

  El testamento es un documento notarial a través del cual un sujeto manifiesta su voluntad respecto de aspectos espirituales y materiales que deben ser observados por sus herederos después de su muerte. Como todo documento notarial, la voluntad expresada en él debe estar avalada y respaldada por la firma de otro sujeto, que bien puede llamarse autor del documento, pues es él quien lo suscribe. El notario y tratadista español José Bono Huerta enumera los elementos que conforman un testamento: 1° Invocación o notificación; 2° Intitulación de quien otorga, con la fórmula de integridad mental; 3° Preámbulo (tema piadoso o moral); 4° Disposiciones: mandas, nombramiento de albaceas, titulación de herederos, cláusula de revocación de todo testamento anterior; 5° Otorgamiento, testigos y suscripciones; 6° Autorización del autor suscrita por él. Los elementos estructurales mencionados aparecen efectivamente en el testamento que transcribimos.

  Podemos destacar el carácter religioso de los numerales iniciales: el primero invoca a Dios («yn dey nomyne») y menciona el objeto del documento («carta de testamento»); el segundo se refiere al nombre y título de quien otorga, con la fórmula de integridad mental del testador: «...Yo Ysabel, yndia ladina y cristiana [...I y en my buen seso, juyicio y entendimiento natural»; la tercera se refiere a la exaltación de su fe en Dios, la Virgen y la Santísima Trinidad. En las disposiciones, el sujeto señala los procedimientos que deben observar sus herederos, tales como el pago de misas, ceremonias religiosas y derechos correspondientes a su entierro y sepultura. Así mismo, menciona las iglesias donde desea sean celebradas las misas, algunos símbolos católicos como la cruz, y los llamados «intermediarios sociales», al decir de Michel Vovelle, como son el sacristán y el cura.

 

   
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Testamento de Isabel, india ladina natural de Tunja. Santafé, octubre 14 de 1580.
Archivo General de la Nación, Bogotá.


   


Cabe anotar que estas disposiciones de los testamentos están estrechamente relacionadas con los artículos de las Constituciones Sinodales de fray Juan de los Barrios, del año 1556. Por ejemplo, el título tercero, capitulo 6, dispone que «Ningún sacerdote diga misa de noche exceptuando la primera Misa de la noche de Navidad y resurreción»; por ello, el testador dispone que el día de su fallecimiento «si fuere ora decente y si no otro día siguiente se diga [...] una mysa...» En el mismo titulo tercero, capítulo 19, manda «Que se digan vigilias en los entierros conforme a los testamentos de los difuntos y no se den ornamentos sagrados para los entierros. Ni se entierro ninguno de noche». El título séptimo trata «De los testamentos, sepulturas y enterramientos» y en el capítulo 1 dispone «Que los albaceas y testamentarios cumplan dentro de un año los testamentos de sus difuntos». El capítulo segundo trata de las sepulturas; el tercero ordena, «Que no se pongan tumbas sobre las sepulturas»; y el cuarto, «Que no se entierren indios, ni otras personas en los monasterios, si no se mandare por testamento».

  Finalmente, si bien la última voluntad de Isabel no hace mención de una cofradía, considero del caso mencionarlas, porque fueron asociaciones abiertas a todas las castas y clases sociales, ya que en ellas participaron blancos, mestizos, nales y morenos: así mismo , constitución el medio eficaz que facilitó la evangelizaron indígena. Vale la pena tener presente que no existe un gran volumen de testamentos indígenas; sin embargo, es significativo que en los que hasta el momento se han revisado, el testador indígena manifieste su voluntad respecto a la asistencia de sus hermanos cofrades en la hora de su muerte y al pago de los derechos correspondientes.

 

 

   

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Testamento de Isabel, Santafé, octubre 14 de 1580, Archivo General de la Nación.


 



TESTAMENTO DE ISABEL, INDIA LADINA

  Yn dey nomyne amen. Sepan quantos esta carta de testamento vieren como yo Ysabel, yndia ladina y cristiana, natural de Tunja del repartimiento de Diego Montañés, vezino de aquella ciudad, llamado Tota. Estando enferma del cuerpo y sana de la boluntad y en my buen seso, juycio y entendimiento natural; creyendo como firmemente creo en la Santísima Trinidad, Padre y Hijo y Espíritu Santo, tres personas e un solo dios berdadero y todo aquello que cree y tiene la Santa Madre YglesiadeRoma temyéndome de la muerte que es cosa natural, tomando como tomo por mi abogada e yntercesora a la Sacratísima Birgen María, señora madre de n[uest]ro señor Jesucristo p[ar]a que ynterceda con su prezioso hijo my se s[eño]r Jesucristo me perdone mys pecados e lleve my anyma a puerto y carrera de salvazión; hago e ordeno este my testamento última e postrimera boluntad en la forma e manera siguiente:

  Primeramente mando my anyma a dios que la crió e redimyó por su preziosa sangre y el cuerpo a la tierra para do[nde] fue formado.

  Yten mando que si Dios nuestro s[eñ]or fu[er]e serbido de me llevar desta pr[e]s[en]te bida my cuerpo sea sepultado en el monesterio /sic/ e yglesia del s[eñ]or San Francisco desta ziudad en la sepoltura que a mys albazeas les pareziere.

  Yten mando que vengan por my cuerpo la cruz alta y cura y sacristán de la yglesia mayor desta ziudad y acompañen my cuerpo la cofradía de Santa Luzía e se le pague de mis bienes la limosna acostumbrada porque es cefrada de la dicha cofradía.

  Yten mando que el día de my fallezimiento si fu[er]e ora decente y sino luego otro día si[guien]le se diga por mi anyma en el d[ich]o monesterio /sic/ una mysa de cuerpo presente cantada con su bigilia y salgan con el responso sobre my sepoltura // y se paguen de mis bienes la limosna que es costumbre.

  Yten mando se digan por my anyma en el dicho monesterio /sic/ otras tres mysas rezadas el dia que se dijere la de cuerpo pr[e]s[enjte al Espíritu Santo y salgan con el responso sobre my sepoltura y se pague de mis bienes la limosna que es costumbre.

  Yten mando se digan otras cinco mysas rezadas en el monesterio /sic/ de Señor Santo Domingo desta ziudad a Nuestra Señora del Rosario por my anyma y se pague la limosna dellas de mis bienes.

  Yten mando se haga el novenario en el dicho monesterio /sic/ de S[eño]r San Francisco y se diga una misa rezada y salgan con el responso sobre mi sepoltura.

  Yten declaro que tengo por bienes myos la mytad de medio solar que compró Pedro yndio, mi marido, y esta mytad o quarta parte de un solar que a my me byene de d[e]r[ech]o dejó para que se [tachado: mandaj o lo aya y herede Francisca, yndia, hija mya. . Más declaro que tengo por bienes myos quatro mantas de algodón, dos anacos del Perú, y otra de pincel e otra blanca de maure nuevas.

  . Más dos pares de calzones de onbre unos de paño azul e otros de tiritaña.
  . Mas dos [tachado:p] almohadas labradas de verde [tachado: con sus].
  . Más un chumbe del Piru.
  . Más una caxa pequeña de madera.
  . Más un sayo de paño negro con unas mangas de cañamazo.
  . Más otra manta blanca nueva.
  . Más dos topillos de plata.

 

   


 
 
 

Y para cumplir e pagar este my testamento e las mandas en el contenydas dejo y nom//bro por mys albazeas y testamentarios a Myguel Francisco Xuares, satre e a Juan Lozano, barbero, my yerno e [entre renglones: a P[edr]o my marido] a los quales e a cada uno dellos por si ynsolidun doy mi poder cumplido para que entren en mis bienes e los vendan e rematen en almoneda o fu[er]a della e de su valor cumplan e paguen este my [repetido: my] testamento e las mandas en él contenidas.

   E cumplido e pagado del remaniente que quedare de los dichos mys bienes muebles e rayzes dejo e instituyo por my unibersal eredera a Francisca, yndia, my hija la qual quiero y es my boluntad que aya y erede los dichos mys bienes que ansi quedaren después de cumplido lo contenido en este mi testamento.

  E revoco e anulo e doy por ninguno e de ningún valor y efeto otros qualesquier testamentos, mandas, codezilios que hasta el día de oy yo aya hecho e otorgado por escripto o por palabra para que no valgan ny hagan fe en juyzio ny fuera del saibó este my testamento que agora hago e otorgo el qual quiero que valga por my testamento o por my codezilio o por mi ultima e postrimera boluntad que es esta e no otra. En testimonio de lo qual lo otorgué aniel pr[esen]te escri[ba]no pú[bli]co e ante los testigos de yuso escriptos que fue fecha e otorgada en la d[i]cha ziudad de Santafé, a catorze días del mes de o[c]t[ubr]e de mili e quy[nient]os e ochenta a[ñ]os. Testigos que fueron presentes a lo que d[ic]ho es. Mateo Gualtero e Bartolomé de la Reyna e Pedro Rodrigues e Antonio de Buytrago e Juan de Salazar, residentes en esta dicha ziudad. E por que la d[ic]ha otorgante a quien los testigos dixeron que conocen por este nombre de Ysabel y ser suegra del dicho Juan Lozano, barbero, dixo no saber firmar por ella e a su ruego e por testigo lo firmó el dicho Mateo// Gualtero e ansi mysmo lo firmaron los demás testigos que supieron firmar en este registro. Va testado: se manda, con sus do, no vala y entre renglones: e pedro, my marido, vale. Mateo Catecon. Antonio de Buytrago, Bartolomé de la Reina Por Juan de Salazar, Antolono de Larrea.


Fuy presente
Luys López Arbaza.
[Archivo General de la Nación,
Notaría 1a. Tomo XI, folios 665r-666v]

Título: Testamento de una indígena de Tunja, 1580: un seguro de vida espiritual
Palabras clave: Colombia; Siglo XVI; Testamentos
Tiempo: Siglo XVI
Lugar: Colombia


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