Ficha bibliográfica
Titulo: Helmuth Bellingrodt: los tiros de plata
Autor: Fernando Araujo Velez
Edición original: 2005-06-23
Publicado: Biblioteca Virtual del Banco de la República
Creador: Fernando Araujo Velez
Notas:

 

Revista Credencial Historia


JULIO 2000.



Helmuth Bellingrodt: los tiros de plata.
Por: Fernando Araujo Velez.

Tomado de: Revista Credencial Historia.
(Bogotá - Colombia). Julio 2000. No. 127

Helmuth Bellingrodt


Fue el primer deportista colombiano en subir al podium en unos Juegos Olímpicos. Lo hizo, cuando en Munich 72 obtuvo la medalla de plata de tiro al jabalí, hazaña que refrendaría en la Olimpíada de Los Angeles, 1984. Su historia es la historia de la perseverancia y el talento, y su recompensa, ser el deportista olímpico más ganador de Colombia.

Había tanto ruido con "Cochise" Rodríguez aquel año de 1972, que nadie se fijó en un muchacho rubio, alto, callado, de 22 años, que llevaba doce disparándole con una escopeta a blancos inventados por él. Barranquillero, nacido en 1949, de ascendencia alemana, serio, Helmuth Bellingrodt Wolf llego a los Olímpicos de Munich con una ilusión muy callada: obtener alguna medalla en la prueba del tiro al jabalí. El 1º de septiembre la noticia sorprendió a una Colombia que ni siquiera lo conocía: "El tirador colombiano Helmuth Bellingrodt obtuvo medalla de plata en los Juegos Olímpicos, al marcar 565 puntos en la prueba de tiro al jabalí. Esta es la primera presea que obtiene Colombia en su historia", decia el cable de la France Press.

"Una medalla que se ha esperado durante cuarenta años, como la que ganó Bellingrodt, no puede ser menos que exaltada como lo más grande del deporte colombiano. Pero tampoco debe ser olvidada carnavalísticamente por los dirigentes del deporte colombiano, que deben entender que es necesario educar antes que participar...", escribía el periodista Mike Forero Nougués. Sus palabras fueron una especie de premonición, porque la historia no le ha dado al barranquillero el lugar que se mererece, y en los momentos de elecciones sobre el mejor deportista de Colombia, Bellingrodt no aparece jamás ubicado entre los candidatos más serios.

"Todo tiene sus razones. Yo entiendo que el tiro no es un deporte popular, como sí lo son el fútbol, el ciclismo o el boxeo. Entonces, es muy difícil que a un tirador lo escojan como el mejor deportista de la historia. En esta actividad nos volvemos ídolos por momentos, mientras dura el alborozo que produce una gran victoria, pero no somos ídolos del pueblo, como "Cochise", "Pambelé" o "El Pibe". No sé si será justo o no, simplemente es así. También es cierto que ahí están consignadas las dos medallas de plata olímpicas, y otros cuantos triunfos", dijo pocos días atrás Bellingrodt, hoy una leyenda del deporte que sigue practicando, enseñando, mostrando el camino.

La semana que siguió a la hazaña de Bellingrodt fue de fiesta y carnaval para Colombia. Los elogios se sucedían, las esperanzas, las promesas sobre el apoyo que en adelante se le daría al deporte. El barranquillero fue muy mesurado en sus opiniones. Simplemente dijo que nunca había tenido miedo, que jamás se había sentido opacado y que siempre había estado alerta. En medio de aquella algarabía, fueron muy dicientes las palabras que Adolfo Andrade, mediocampista del equipo de fútbol olímpico, le dirigió al tirador: "También los futbolistas entendemos cómo se gana. Yo espero que algún día el fútbol le pueda corresponder al tiro y a usted, lo que este deporte y usted han hecho por Colombia".

Dos años después de Munich, Bellingrodt volvió a alegrar a Colombia con la obtención del título mundial de tiro al jabalí, conseguido en Thun, Suiza. "Sólo espero poder ser convocado nuevamente al equipo colombiano que irá a la Olimpiada de Montreal", dijo, en medio de las felicitaciones y la euforia general. Montreal, sin embargo, fue una decepción para el barranquillero, como lo sería Moscú, en 1980. Para la Olimpíada de Los Angeles 84, Helmuth Bellingrodt se preparó en Medellín, logrando marcas importantes que, según Sports Illustrated, lo convertían en uno de los candidatos a obtener medallas en los juegos, junto al francés Jean-Luc Tricoire y el estadounidense Richard Stewart.

La competencia se inició el 29 de junio, en el polígono de Los Angeles. En la ronda de apertura, el barranquillero y su hermano Horst se ubicaron entre los diez primeros. El chino Li Yuwi encabezó la tabla, seguido por el alemán Uwe Schroder. El 31 de julio, el chino y Bellingrodt se encontrarían en la fase definitiva, y marcarían 591 y 587 puntos respectivamente, para obtener las medallas de oro y plata. La de bronce quedó colgada en el cuello del también chino Huang Shiping. "Esta es una de las más grandes satisfacciones de mi vida, tal vez la mejor", fueron las palabras iniciales del colombiano, que había vuelto a sorprender a un país que se había olvidado de él.

"El tirador colombiano Helmuth Bellingrodt, ganador de la medalla de plata en la especialidad del blanco móvil (tiro al jabalí), dijo que <<espero no retirarme por el momento, porque creo que todavía me queda mucho tiempo>>. Bellingrodt, sin perder la calma heredada de su abuelo alemán, hizo sus declaraciones acosado por miembros de la delegación colombiana, periodistas de ese país, tiradores de otros países y espectadores que presenciaron su actuación en el polígono situado en esta localidad (Chino), 130 kilómetros al este de Los Angeles. El deportista, nacido en Barranquilla, costa atlántica colombiana, agregó que el día que se retire, le gustaría entrenar a otros tiradores de su país, en la especialidad que le dio dos medallas de plata olímpicas y una de oro en campeonatos del mundo".

El cable que envió la agencia AP a todos sus abonados en el mundo entero fue una premonición de lo que ocurriría con Bellingrodt en los años siguientes. Arquitecto de profesión, su vida ha sido un continuo alternar el deporte con la diplomacia. Ha sido diplomático en Santo Domingo, Panamá y Caracas, y actualmente es director del Instituto Colombiana para la Juventud y el Deporte (Coldeportes) en el Atlántico. Desde allí, ha hecho una especial labor a favor de los jóvenes que desean seguir sus pasos, e igualmente ha seguido compitiendo. Su ultimo triunfo fue en el torneo invitacional de Sket, realizado en Barranquilla en septiembre del 99. Bellingrodt ocupó el primer lugar de esta competencia, para no reñir con su historia.

 

 

 

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