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Ximena
Restrepo
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El atletismo
olímpico femenino se inició en Amberes, 1928, con cinco pruebas (100 y 800 m planos,
relevo de 4x100, salto de altura y lanzamiento de disco). Poco a poco las mujeres se han
ido equiparando a los hombres, al punto que ya saltan garrocha y triple y corren el
maratón, faltándoles sólo la más dura de las pruebas atléticas, los 3.000 m con
obstáculos. Los 400 m planos para mujeres se programaron por primera vez en Tokio, 1964,
y desde entonces han cautivado la atención de la prensa y el público: es una prueba de
gran exigencia física, toda vez que en los últimos 80 m el o la atleta va corriendo con
un alto déficit de oxígeno, pues en los 320 anteriores ha tenido que correr al cien por
cien de su capacidad.
La primera participación
colombiana en el atletismo femenino tuvo lugar en Munich, 1972, cuando Juana Mosquera y
Elsy Rivas corrieron, la primera en los 100 y 200 m, logrando pasar en ambas pruebas a la
segunda ronda eliminatoria, y la segunda, en los 400 m, resultando eliminada en la primera
ronda. En Montreal 76, Moscú 80 y Los Angeles 84 no hubo representación femenina
atlética, mientras que sí la hubo en Seúl 88, Barcelona 92 y Atlanta 96. Fue en tierras
catalanas donde el deporte en general y el atletismo colombiano, masculino y femenino,
cumplió su más importante actuación, con Ximena Restrepo Gaviria (Medellín, 1969), que
logró ubicarse tercera, medalla de bronce, en los 400 m planos, con una excelente marca
de 49 segundos 64 centésimas, que se convirtió en nueva marca suramericana y colombiana.
Ximena Restrepo se inició
en el atletismo en 1982; de una familia acomodada económicamente, a diferencia de muchos
de los deportistas colombianos de fama, no ha tenido que pasar penurias y no vio en el
deporte la posibilidad de ascender socialmente. Luego de estudiar en un buen colegio de
Medellín y comenzar sus estudios de comunicación social, fue a terminarlos en Nebraska,
y tuvo la oportunidad de competir en los principales escenarios atléticos del mundo y
codearse con la élite atlética mundial, para lo cual contó con el patrocinio de
Postobón; estas condiciones y oportunidades, que muy pocos deportistas colombianos han
tenido, ayudaron al éxito deportivo de Ximena Restrepo. Ella logró aprender a dominar
los nervios, manejar la fama, las presiones de la prensa y sobre todo a conocer sus
verdaderas potencialidades y deficiencias. Desde un principio fue entrenada por la atleta
y licenciada Emperatriz González, quien la supo llevar desde campeona colegial y
municipal hasta medallista olímpica y campeona departamental, nacional, bolivariana,
suramericana, panamericana e iberoamericana, sexta en el mundial de Tokio (1991) y quinta
en el de Stuttgart (1993); sin embargo, la falta de preparación en el manejo de atletas
de alto rendimiento hizo que se malograra una verdadera figura del atletismo mundial, que
muy posiblemente hubiera sido una gran corredora de 800 m y que en los Juegos Olímpicos
de Atlanta tuvo que retirarse debido a una lesión.
La medalla de Ximena
Restrepo es la actuación más sobresaliente del deporte colombiano en Juegos Olímpicos.
¿Por que? Sin desconocer la importancia de los otros deportes, desde el inicio de los
Juegos Olímpicos el atletismo ha sido el rey de las disciplinas; en los eventos de pista
y campo, masculinos y femeninos, participa el mayor número de deportistas, y por lo
general el deportista más destacado de los Olímpicos ha sido un atleta. Ximena Restrepo
rindió en su momento (23 años y todavía sin madurar atléticamente al 100%) el máximo
de sus posibilidades, consiguiendo no sólo la medalla de bronce, sino una marca de
jerarquía mundial. Ximena Restrepo está casada con el lanzador de bala Gert Weil; reside
en Chile, donde ejerce su profesión de comunicadora social, y ya tuvo su primer hijo.
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