Al
regarse la idea de que, en la falta del
rey, la soberanía recae en 'los pueblos'
se genera en la España peninsular
y en la España americana una proliferación
de juntas locales independientes unas de
otras: se atomiza el poder. En los pueblos
que antes eran centros de poder, capitales
de reinos o provincias la junta aspira a
conservar esa hegemonía; los restantes
pueblos consideran que sus juntas son autónomas
y se liberan de su capital. Mompox no quiere
seguir dependiendo de Cartagena, ni Cali
de Popayán; Santafé, Popayán
y Cartagena insisten en conservar sus hegemonías.
Se pelean unos pueblos con otros; se generan
guerras civiles; se confederan grupos de
juntas y entran en lucha con la que aspira
a la hegemonía completa; se generaliza
la guerra civil. Pero como unas siguen leales
a la Corona y otrás no, la historia
relatada por los desleales, alega que la
lucha contra los vecinos leales es independencia
de la patria. Muchas de las peleas entre
separatistas son de centralistas contra
federalistas; luchan por intereses contrarios;
a eso lo llaman "Patria Boba"
mejor lIamarlo 'historia boba de la Patria'.
Cartagena pelea contra Santa Marta y Mompox,
Cali contra Popayán. Las Provincias
Unidas contra Santafé, Santafé
contra Pasto; ¿no son dos centros
españolísimos y a la vez criollísimos?
¿Españoles peninsulares y
españoles americanos no son súbditos
de una misma Monarquía y si luchan
entre sí no es eso una guerra civil?
¿y en el ámbito peninsular,
qué ocurre? Allí la guerra
se inició como de independencia contra
la Francia invasora y lograda esa meta degeneró
en guerra civil entre absolutistas y constitucionalistas
y ese conflicto se refleja en la lucha sostenida
contra los disidentes americanos y en ocasiones
es el factor determinante. El poder español
en América se divide y si no pelea
entre sí, sí unos y otros
obran por separado. Cuando el Sámano
absolutista captura a Caldas desobedece
a su superior y jefe constitucionalista
Montes que desde Quito le reclama el preso
para perdonarlo; en vez de obedecer atiende
el pedido que le hace el absolutista Morillo,
en plan de represor. Es la muerte de Caldas.
El gobernador constitucionalista de Cartagena
de Indias, don Gabriel de Torres y sus oficiales,
de igual tendencia, juran en esa plaza la
Constitución de Cádiz, contra
la oposición del virrey, el absolutista
Sámano: de resultas Sámano
abandona el virreinato expulsado por peninsulares,
no por criollos. Y cuando los separatistas
americanos se aprestan a dar la batalla
final contra el poder peninsular en la América,
el jefe absolutista del Alto Perú,
Olañeta, no une sus fuerzas a las
del virrey constitucionalista La Serna;
espera a que constitucionalistas y separatistas
se destrocen mutuamente para retomar luego
el Perú para el absolutismo. Los
separatistas americanos vencen a una fuerza
dividida.
Las
guerras civiles en ambas orillas del Atlántico
son, con los tremendos costos del conflicto
armado, una de las causas que determinaron
el que las naciones que emergieron de estos
procesos separatistas, incluida España,
entraran a jugar un papel secundario en
el concierto de las naciones.
|
|
Fernando VII con manto real, ca. 1815, Francisco
de Goya, Madrid, museo del Prado.
|