Las legiones extranjeras en la independencia

Por: Gómez Jaramillo, Marco

Revista Credencial Historia

 

 

EDICIÓN 247 
JULIO DE 2010

   

 

Sobre el autor: Marco Gómez Jaramillo. Historiador, Universidad Externado de Colombia

 

Tomado de:

Revista Credencial Historia. 
(Bogotá - Colombia). 
EDICIÓN 247
JULIO DE 2010

Después de terminadas las guerras en Europa, a comienzos del siglo XIX, Inglaterra había quedado en una grave situación económica. A raíz de esta crisis, que desataban en la isla huelgas y motines, Inglaterra decidió avanzar ágilmente hacia América en busca de nuevos mercados para sus industrias. Las guerras por la independencia en la Nueva Granada y Venezuela eran un buen pretexto para incursionar en nuevos mercados. La situación de los ejércitos republicanos en nuestros territorios tampoco era la mejor. Obtener tropas, armamento y recursos para continuar la guerra por la emancipación se hacía cada vez más complicado. Ante esta situación, y la difícil posición en la que estaba Bolívar en 1816 después del desembarco en Ocumare, decidió el general, aconsejado por el legendario coronel James Rooke, crear un regimiento extranjero que reforzara la causa.

Luis López Méndez, enviado por Venezuela y el doctor José María del Real por la Nueva Granada, autorizados personalmente por Bolívar, buscaron en Inglaterra el apoyo militar de quienes quisieran luchar en los ejércitos libertarios de Simón Bolívar. Precisamente, el señor López Méndez, exiliado en Inglaterra, fue el encargado de atraer militares voluntarios utilizando toda clase de mecanismos propagandísticos y diplomáticos. Ofreció remuneraciones económicas, grados militares suplementarios y tierras fértiles para quien quisiera enrolarse en tan lejana aventura. La mayor parte de los hombres que se unieron a estas causas eran veteranos de las guerras europeas, sin embargo, también había entre ellos “campesinos, artesanos, oficinistas y miembros de la pequeña nobleza1”. El gobierno inglés se declaró oficialmente neutral ante el conflicto entre España y América, cuidando de no poner en peligro sus ventajas comerciales. No obstante, apoyó al margen de la oficialidad las empresas reclutadoras de López Méndez en Inglaterra, de donde finalmente salieron, en 1818, las primeras expediciones hacia las Antillas americanas.

PRINCIPALES EXPEDICIONES

A partir de 1818 comenzaron a zarpar de Londres, Amberes y Dublín embarcaciones tripuladas por oficiales y soldados ingleses, irlandeses, escoceses y algunos alemanes. Unos llegaron a buen destino, otros, ante las noticias negativas con respecto al pago de los gastos y la mala organización de las tropas en territorio venezolano decidieron regresar.

Entre las expediciones más reconocidas encontramos la del coronel Hippisley, quien llegó entre enero y febrero de 1818 a las Antillas en cinco navíos con 160 hombres2británicos, entre ellos 30 oficiales. Hippisley y otros decidieron devolverse a causa del incumplimiento de los pagos por parte del ejército republicano, sin embargo, un número considerable de hombres se quedó y junto a 400 indígenas reclutados, conformaron la unidad Rifles; la cual más adelante se llamaría Carabobo por su papel destacado en esta célebre batalla.

En 1819, el coronel English y el capitán Elsam, reclutaron en Inglaterra 700 soldados que se encontraban a medio sueldo y que habían pertenecido al ejército de ocupación en Bélgica y Francia. De éstos la mitad murieron por fiebres en Apure y Margarita, y el resto tomó el nombre de Legión Británica, la que se encargó, en principio, bajo el mando del general Urdaneta, de ejecutar operaciones en las costas de Caracas; después se incorporaron a las divisiones de Bolívar, Páez y Monagas. De Alemania llegaron algunos pocos refuerzos en 1818. El coronel Strenowitz, junto con López Méndez, reclutó en Bruselas un grupo de 300 hombres hannoverianos que llegaron a las Guyanas y que estarían posteriormente al mando del coronel Uslar.

También llegaron a territorio de Colombia y Venezuela tropas irlandesas. El general John Dévereux, comisionado por Bolívar, llegó a Margarita en algunos buques cargados con 678 soldados de Liverpool y Dublín, quienes sumados a 150 soldados isleños conformaron la Legión Irlandesa al comando del general Mariano Montilla. De estos soldados se reconocen acciones militares defensivas en Riohacha, sin embargo, sus funciones acabarían prontamente, después de que se amotinaran y saquearan esa población en 1820, exigiendo mejor alimentación, sus pagos y el envió a una colonia inglesa. Finalmente, fueron controlados por los lanceros de O'Connor y serían llevados a Jamaica, y luego enviados a Canadá.

A raíz de estos acontecimientos, sumado a los altos costos que representaba para la causa republicana el control, el reclutamiento, los salarios y el equipamiento de estos soldados, así como las constantes bajas producidas por el clima y la alimentación a los cuales no estaban acostumbrados estos extranjeros, Bolívar expidió un decreto el 2 de diciembre de 1820, “prohibiendo admitir al servicio de la república más tropas y oficiales extranjeros”3.

De acuerdo con las cifras planteadas por el coronel Guillermo Plazas Olarte, llegaron en seis expediciones, de 1817 a 1819, un total de 5.808 soldados extranjeros a nuestros territorios4. El coronel Manrique, jefe de Estado Mayor, después de la batalla del Pantano de Vargas, comunicaba a Bolívar: “todos los cuerpos del ejército se han distinguido, pero merecen una mención particular (…), las Compañías Británicas a las que su Excelencia el Presidente de la República, sin embargo de ser la primera vez que combaten bajo nuestras banderas, les ha concedido la Estrella de los Libertadores en premio de su constancia y de su valor”5. También lo hicieron en la dura batalla de Carabobo, de la cual el mismo Páez afirmó: “Estos valientes, dignos compatriotas de los que pocos años antes se habían batido con tanta serenidad en Waterloo, estuvieron, sin cejar un punto, sufriendo las descargas enemigas hasta formarse la línea de batalla”6.

Mezclados entre la heterogénea configuración de las tropas independentistas, estos soldados siguieron el camino de Bolívar y se encontraron con Santander en territorio neogranadino. Los conocimientos que traían en las lides de la guerra fueron de gran ayuda en las campañas desde el Orinoco a la Nueva Granada; en las victorias de Boyacá, Carabobo, Bomboná y Ayacucho7. Su experiencia en la estrategia militar y en el uso de las armas sirvió de ejemplo y modelo para las tropas locales que manejaban, en esencia, el modelo de guerra español. Imprimieron en las tropas el respeto por la jerarquía militar y dieron el gran paso hacia la configuración de las tácticas militares de infantería en los ejércitos republicanos. Por otro lado, las inclemencias de la geografía venezolana y neogranadina, las constantes deserciones, así como las deplorables condiciones en la alimentación y la organización de las tropas, redujeron considerablemente la cantidad de soldados extranjeros.

La llegada de estos soldados a nuestros territorios no fue fácil. A pesar de sus servicios a la causa, muchas veces fueron hostilizados y discriminados por los militares locales, quienes no podían comprender las razones reales para que viniesen a una guerra ajena y tan lejana. Las condiciones que se les habían prometido para reclutarlos muchas veces no fueron cumplidas, sobre todo a los militares de bajo rango. “No solo los 200 dólares prometidos en Inglaterra se parecen más a lo que son en realidad, un señuelo, sino que nunca les pagan el magro sueldo. Para sobrevivir, se ven obligados a vender parte del material y la ropa”8. Algunos oficiales, como el coronel Rooke, el comandante Uslar o el coronel O'Leary, permanecen en la memoria de nuestra historia como grandes estrategas, dirigentes y combatientes; su papel y su conocimiento sobre la guerra han perdurado en los capítulos de nuestra historia militar y política.

REFERENCIA

(1)Matthew Brown y Martín Alonso Roa. Militares extranjeros en la independencia de Colombia: nuevas perspectivas. Bogotá, Museo Nacional de Colombia, 2005, p. 24.

(2)Clément Thibaud. Los ejércitos bolivarianos en la guerra de independencia en Colombia y Venezuela . Colombia, Editorial Planeta S.A., 2003, p. 338.

(3) Luis Cuervo Márquez. Participación de la Gran Bretaña y de los Estados Unidos: Legión Británica.Bogotá, Editorial Selecta, 1938.

(4) Guillermo Plazas Olarte. “ La Legión Británica en la independencia de Colombia ” . EnRevista de las Fuerzas Armadas, vol. 1, No. 2, Bogotá, (jun. /jul. 1960), pp. 287-297.

(5)Ibíd ., p. 295.

(6) Cuervo Márquez, p. 83 .

(7) Rodrigo J. García Estrada. Los extranjeros en Colombia . Bogotá, Editorial Planeta Colombia S.A., 2006, p. 81.

(8) Thibaud, p. 391.

 

 


Santiago R. Fraser. Óleo de Constancio Franco Vargas. Colección Museo Nacional de Colombia. Reg. 271.

Tomás Murray.Óleo de Constancio Franco Vargas. Colección Museo Nacional de Colombia. Reg. 269.

Gregor Mac Gregor .Óleo de Constancio Franco Vargas. Colección Museo Nacional de Colombia. Reg. 269.

Daniel Florencio O'leary Burke.Óleo Frederick Buck, ca. 1817. Colección Museo Nacional de Colombia. Reg. 2714.

Robert Lee.Obra de José Eugenio Montoya, ca. 1890. Colección Museo Nacional de Colombia. Reg. 225.

 

 

Título: Las legiones extranjeras en la independencia


Comentarios (0) | Comente | Comparta