La literatura de folletín en el siglo XIX : Novelas de capa y espada y de amor apasionado

Por: Jiménez Arango, Raúl

Tomado de: Revista Credencial Historia.
(Bogotá - Colombia). Edición 17
Mayo de 1991


La expresión "literatura folletinesca" es desde hace mucho tiempo peyorativa. Hoy, a duras penas tiene cierta connotación de sensacionalismo y truculencia, que la asimila a la crónica judicial o a la frívola gacetilla sobre las intimidades bochornosas y la vida privada de la gente de gran cartel. Al principio, sin embargo, el folletín fue el medio más práctico y efectivo de divulgación de textos en prosa, de relativa extensión, como novelas y narraciones de carácter histórico. La Enciclopedia Espasa lo define así: "Escrito que se inserta en la parte inferior de la plana de los periódicos, y en el cual se trata de materias extrañas al objeto principal de la publicación, como artículos de crítica literaria, novelas, etc., y que está separado de las demás materias por medio de una línea horizontal que corta todas sus columnas. A veces esos textos forman páginas con foliación correlativa para constituir libro".
 


Manuel Ancízar (Fontibón 1812 - Bogotá 1882),
autor de la célebre obra "Peregrinación de Alpha ".


A esto debe agregarse que existieron otras modalidades en las que el contenido se publicaba independientemente del periódico, ya en forma de fascículos sucesivos dispuestos para integrar uno o varios tomos, o de una vez en un volumen completo, previamente anunciado. Todo ello, obviamente, con los debidos descuentos y estímulos para los suscriptores, que de esa manera aseguraban su derecho a la primacía en la lectura y contribuían, de paso, al sostenimiento de la empresa periodística, por lo menos durante el tiempo que duraba la emisión de entregas o cuadernos. Una auténtica forma de crear demanda.
 


Manuel María Madiedo (Cartagena 1815 - Bogotá 1888). Grabado de Aramburu
en la portada del libro "Una gran revolución". Caracas: La Opinión Nacional, 1876.


 


Dos obras publicadas en folletín por Ancízar y Manuel María Madiedo
"Mi escribiente pasando una quebrada a espaldas de su peón carguero".


En nuestro medio editorial del siglo XIX, a partir de los finales del decenio de 1840, se empezó a poner de moda el folletín. Varias muestras interesantes vieron la luz en la imprenta de Manuel Ancízar, en la cual se editaba el periódico El Neo-Granadino, uno de los más notables e influyentes de la época. Matilde o Memorias de una joven, novela en dos tomos escrita por Eugenio Sue, el controvertido autor de El judío errante, inició la serie, por el sistema de entregas periódicas o Semana Literaria de El Neo-Granadino, como calificaron los empresarios ese original método publicitario. Sobre incidencias de la publicación, vale la pena leer varios anuncios aparecidos entre febrero y junio de 1849 en el mencionado periódico:

"SEMANA LITERARIA DEL NEO-GRANADINO.-Comenzará a publicarse desde febrero en un cuaderno semanal, bellamente impreso i conteniendo selectas obras nacionales i extranjeras. A los suscritores del NEO-GRANADINO que quieran serlo también de la SEMANA LITERARIA se les rebajará EL DOCE I MEDIO POR CIENTO del precio de ésta. Cada entrega constará de 32 pájinas en 4, su valor DOS REALES. Se admiten suscriciones a la Semana Literaria solo en todas las Ajencias del Neo-Granadino".

"SEMANA LITERARIA DEL NEO-GRANADINO.- Publica la célebre novela de Eujenio Sue, titulada MATILDE O MEMORIAS DE UNA JOVEN. La demora que han sufrido en el tránsito de Santamarta a ésta varias cajas de tipos, nos obliga a reducir por ahora la entrega a 16 pájinas. Tan luego como se reciban, cumpliremos con lo ofrecido en el número 24 de este periódico. Hoi ha salido la entrega primera".

"A LOS AJENTES DE LA SEMANA LITERARIA DE ‘EL NEO- GRANADINO’. SUPLICAMOS SE SIRVAN AVERIGUAR en las administraciones de correos del lugar de su residencia, si en alguna de ellas existe un paquete con 25 ejemplares de la entrega tercera de ‘Matilde’ el cual se puso en la administración de esta capital el 19 del mes próximo pasado, i debió dirijirse a Tunja al Sr. Francisco Ángulo, a cuyo poder no ha llegado. Quedaremos agradecidos al que lo encuentre, i remita al Ajente jeneral en esta ciudad".

"A LOS AJENTES DE LA MATILDE.- HABIENDOSE TERMINADO ya la publicación de esta novela, suplicamos a nuestros ajentes se sirvan rendir sus cuentas i remitirnos los fondos que existan en su poder.- También les rogamos nos manden los ejemplares sobrantes, caso de que no esperen venderlos pronto, pues en esta Ajencia se han agotado.- Juan Vengoechea".

El resultado plenamente satisfactorio obtenido por el libro de Sue y por otros editados como folletín (Teatro social del siglo XIX por Fray Gerundio, por ejemplo), animó a los señores de El Neo-Granadino a continuar en la empresa. De Alejandro Dumas, padre, cuyo solo nombre era garantía absoluta de éxito, se escogieron las novelas Paulina, publicada dentro del mismo periódico, y Las dos Dianas y Ascanio, en tomos aparte. Sobre esta última, hoy día tal vez la más recordada, cuya acción se desarrolla en la época de Benvenuto Cellini, decía el periódico a fines de noviembre de 1852: "ASCANIO: Una de las mejores e interesantes novelas de Dumas, se está publicando en la Semana Literaria del Neo-Granadino, i se vende también por entregas de 16 pájinas, a real la entrega". La edición carece de información acerca del traductor, pero todo hace pensar que se trata de una versión foránea. Aunque en la portada se lee "Tomo I", el texto es completo, y para el mes de abril de 1853 ya se ofrecía en venta al precio de un peso.

Con todo, la primera obra de Dumas publicada en Bogotá fue La reina Margarita, a fines de 1849, en la traducción del español Eduardo González Pedroso. La edición, hecha en la imprenta de El Día, fue anunciada en primer lugar por los periódicos El Siglo y El Suramericano, y más adelante por el propio Neo-Granadino (febrero 8, 1850), al concluirse el volumen: "LA REINA MARGARITA POR ALEJANDRO DUMAS. - Esta interesante obra, una de las mejores producidas de aquel célebre autor, se encuentra de venta en la tienda número 10 de los portales de la Casa municipal, a $2 el ejemplar sin encuadernar, i a 20 reales encuadernado".
 


"La reina Margarita, primera obra de Dumas padre publicada en Bogotá,
y "El jorobado", la obra más famosa de su émulo Paul Feval.


Apenas superado en fama por su padre, Alejandro Dumas, hijo, como era de esperarse, también llamó la atención de los folletinistas nacionales. Su novela Tres hombres fuertes, aparecida originalmente en 1850, fue publicada aquí un año después en la versión del venezolano Juan Vicente Camacho, dentro de las columnas del periódico El Pasatiempo, y luego en volumen separado, en 1852, por la imprenta de Echeverría Hermanos, "Carrera del Norte- Calle 2 Num. 80" (actual carrera 7a. entre calles 12 y 13, de Bogotá). Dice una de las noticias correspondientes: "Terminada la impresión de esta interesante novela del célebre Dumas, la ofrecemos hoi a los amantes de la bella literatura, i a las personas de gusto, en un elegante volumen de 134 pájinas en 8vo. francés. El esmero y pulcritud de la edición, no menos que el mérito intrínseco de la producción, nos hacen esperar que corresponderá al ansia con que se solicitaba su lectura en el Pasatiempo. La celeridad con que se han despachado ya gran número de ejemplares nos confirma en ello, i nos obliga a encarecer a los que desean leerla de seguido que ocurran al despacho de esta imprenta, donde se vende a ocho reales el ejemplar. Fuera de Bogotá se encontrará al mismo precio en las ajencias de el Pasatiempo" (febrero 28).

Veinte años después, como diría el autor de Los tres mosqueteros, cabe señalar la labor divulgadora del periódico bogotano La Ilustración, dirigido desde 1870 por el cartagenero Manuel María Madiedo, fecundo escritor, abogado, poeta, filósofo, internacionalista, tratadista de ciencias sociales, traductor, homeópata y espiritista que, por lo visto, tampoco descuidó la actividad de difundir obras literarias extranjeras en nuestro medio. Los folletines de La Ilustración constituyen un apreciable conjunto de títulos de variada procedencia y carácter, muy representativos del gusto de la época. El español Emilio Castelar (1832-1899), político, orador, escritor combativo, hoy completamente olvidado, pero muy admirado en su tiempo, y el francés Paul Feval (1817-1887), novelista famoso, tenido por muchos como el verdadero émulo de Alejandro Dumas y saboreado con inmenso agrado por numerosos lectores hasta no hace mucho tiempo, sirven de ejemplo; el primero con su novela La hermana de caridad, y el segundo con su obra más conocida: El jorobado (Enrique de Lagardere).

La novela de Castelar, aparecida originalmente en 1857, es la más notable de un grupo de tres, que comprende además las tituladas Ernesto (1855) y Don Alfonso el Sabio (1856). En ella es notoria la influencia de Chateaubriand y Lamartine, y se trata, esencialmente, de una obra romántica, en la que el autor expone temas de carácter sentimental, histórico y religioso. No es, pues, muy característica del fogoso orador y político, lo cual va en beneficio de la novela. Comenzó a publicarse en La Ilustración en enero de 1872, con recomendación expresa del director del periódico, Madiedo, quien editorializó en la siguiente forma: "Como lo verán nuestros lectores, el folletín de La Ilustración se engalanará con la brillante novela del elocuente orador i escritor español don EMILIO CASTELAR, titulada "LA HERMANA DE LA CARIDAD”; cuyo mérito supera en mucho a cuanto hasta ahora se ha dado a luz bajo las columnas de este periódico". La inserción terminó en abril del mismo año, y la edición, en dos tomos, impresos por la tipografía de Nicolás Pontón, debió quedar concluida muy pronto, ya que desde meses atrás se ofrecía como de próxima aparición al precio de $3.20.

De igual manera se dio a conocer El jorobado. Aventuras de capa i espada ,cuyo éxito en el ambiente nuestro tuvo que ser enorme por tratarse justamente de eso: de la novela "De capa y espada" por antonomasia, que proporcionó fama perdurable a su autor. La publicación se realizó entre agosto y diciembre de 1873.
 


El "Ascanio", de Dumas, padre, y "Tres hombres fuertes",
de Dumas, hijo, aparecieron en Bogotá el mismo año: 1852.
 



Eugenio Sue, los Dumas, Paul Feval y Emilio Castelar: nombres que poco o nada dicen a las generaciones de hoy. Acaso los Dumas y el autor de El jorobado son recordados con nostalgia por personas de la tercera y cuarta edad, o como punto de referencia obligado para quienes tuvieron oportunidad de apreciar algunas excelentes adaptaciones escénicas o cinematográficas de las popularísimas aventuras de capa y espada. Desde hace años Castelar se halla sumido en un estado de olvido que, con justicia, parece ser definitivo, y a Eugenio Sue sólo lo acompaña la sombra muy esfumada y lejana de su Judío Errante que ya a nadie asusta.

De todas maneras, resulta interesante destacar la labor de difusión de esas dos notables personalidades de las letras y del periodismo en tiempos de la República, de la Nueva Granada y de la Colombia federal, precursores de la actividad editorial, Manuel Ancízar y Manuel María Madiedo. Ambos como empresarios, directores o editorialistas de importantes periódicos, promovieron y estimularon la publicación de obras literarias de moda, mediante el sistema de folletines, en las versiones de que se podía disponer en forma inmediata.

Es evidente que la publicación de una obra de Sue en el Bogotá de 1849 refleja el momento social y político que se vivía a raíz de las maniobras de prestidigitación cumplidas en las elecciones presidenciales del 7 de marzo (José Hilario López) y como consecuencia del enorme influjo de la revolución de febrero del año anterior que hizo crisis en Francia. Señala también la ideología de Ancízar; en cambio, en la gran variedad de obras publicadas por La Ilustración, de las cuales las dos mencionadas son sólo un ejemplo, se reconoce el eclecticismo de Madiedo.

 

Título: La literatura de folletín en el siglo XIX : Novelas de capa y espada y de amor apasionado
Lugar: Colombia


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