La revolución americana

Por: Aya Smitmans, María Teresa

Revista Credencial Historia

 

 

EDICIÓN 245
MAYO DE 2010

     

 

Sobre el autor: María Teresa Aya Smitmans.  B.A. en Relaciones Internacionales, Brown University. Magister en Ciencia Política, Universidad de los Andes. Profesora investigadora de la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales, Universidad Externado de Colombia

 

Tomado de:

Revista Credencial Historia.
(Bogotá - Colombia).
EDICIÓN 245

MAYO DE 2010

La independencia de los Estados Unidos se inició no con la Declaración de la Independencia de julio de 1776, sino mucho antes con eventos que reflejan, para los colonos americanos, la importancia de ideas tales como el autogobierno y el manejo de sus finanzas. Fue la defensa de estas ideas por parte de una clase privilegiada económica y socialmente en el nuevo mundo lo que llevó a la independencia de los Estados Unidos. En consecuencia, si bien la independencia americana data de 1776, ésta es, en realidad, el resultado de la adopción, por parte de los colonos, de ideas liberales tanto económicas como sociales, mucho antes de 1776.

La historia de los Estados Unidos de América empezó en el siglo XVII con la fundación de las colonias de Jamestown en Virginia y la llegada de los peregrinos puritanos a Massachusetts en 1620. Estos últimos desembarcaron en Plymouth y establecieron el Pacto del Mayflower, un acuerdo para la convivencia mutua en el cual los nuevos pobladores acordaban, entre ellos, las leyes por las cuales se iban a gobernar y, más importante aún, acordaban regirse por un sistema de gobierno en el cual ellos mismos eran los encargados de elegir a sus gobernantes, no la corona inglesa. Este sistema se mantuvo a medida que las colonias crecían y que los colonos migraban hacia nuevas tierras.

El Pacto del Mayflower constituyó la primera piedra de un sistema de autogobierno, limitado solo por sus propias leyes y basado en la representación política. Un sistema que fomentó la creación de asambleas legislativas en cada colonia y el desarrollo de una actividad política local que hizo de “los colonizadores, herederos de la tradición del hombre inglés en su larga lucha por la libertad política [y con derecho a] gozar de todos los beneficios de la Carta Magna y del derecho consuetudinario”1, que regía en Gran Bretaña en el siglo XVII. De este modo, el Pacto del Mayflower se convirtió en el precursor filosófico y político de la declaración de independencia.

Además del Pacto del Mayflower, el poder de los colonos se reflejó, de manera aún más contundente, en las asambleas legislativas, cuyos miembros eran elegidos de manera directa por los colonos. Éstas tenían a su cargo no sólo la elaboración de las leyes sino también el velar porque los dineros recaudados en la colonia se utilizaran de la mejor manera posible, según los intereses de la misma. Este hecho reforzó la idea de autogobierno en las colonias. Así, “las controversias políticas en las colonias consistían, de manera general, en concursos entre el legislativo [local y la corona y, con el tiempo,]… el legislativo se convirtió en el defensor del pueblo y sus libertades y [los representantes de la corona], en el instrumento de los tiranos” 2

En el nombre de Dios, Amén.

Nosotros, cuyos nombres están escritos debajo, los sujetos leales de nuestro Temible Soberano Señor Rey Jaime, por la Gracia de Dios, de Gran Bretaña, Francia e Irlanda, Rey, Defensor de la Fe.

Habiendo emprendido para la Gloria de Dios, y el Avance de la Fe Cristiana y el Honor de nuestro Rey y Patria, una travesía para plantar la primera colonia en las Partes Norteñas de Virginia; hacemos por estos presentes, solemne y mutuamente en la Presencia de Dios y unos con otros, pacto y nos combinamos juntos en un Cuerpo Político Civil para nuestro orden y preservación y fomento de los fines antedichos; y por virtud de esto establecemos y aprobamos, constituimos y formamos, tales justas e iguales leyes, Ordenanzas, Actas, Constituciones y Oficios, de tiempo en tiempo, según sea considerado muy propio y conveniente para el Bienestar General de la Colonia, a la cual prometemos toda la Obediencia y Sumisión debidas. En fe de lo cual hemos suscrito nuestros nombres a esto en Cape Cod el once de Noviembre, en el Reino de Nuestro Soberano Señor Rey Jaime de Inglaterra, Francia e Irlanda, el dieciocho y de Escocia, el cincuenta y cuatro. Anno Domini, 1620.

Sin embargo, el sistema político que prosperó durante la época de la colonia en Estados Unidos estaba lejos de ser perfecto y, por el contrario, favorecía las inequidades locales tanto sociales como económicas. Esto, debido a que excluía del ámbito político no sólo a las mujeres y los indígenas nativos sino también a los esclavos y a los blancos pobres o ligados por un contrato de servicio a los grandes terratenientes. Más aún, fueron estos blancos empobrecidos los que lideraron, ayudados por los esclavos negros, la primera gran revuelta contra los ingleses en Virginia en 1675, la Revolución de Bacon. Ésta fracasó, pero se sentaron las bases para una estrategia de defensa de los intereses de los terratenientes y de los colonos ricos, estrategia que desembocó en la declaración de independencia.

La destrucción del té de Boston. Litografía de N. Currier, 1846. Biblioteca del Congreso, Washington.

LA FIESTA DEL TÉ DE BOSTON - DICIEMBRE 1773

Entre los impuestos que impuso el rey a los colonos americanos, luego de la guerra de 1763, estaba el del té. Éste sobrevivió a las protestas americanas, las cuales lograron que el Parlamento disminuyera las nuevas cargas financieras. Sobrevivió solo para mostrarle a las colonias que el Parlamento mantenía el poder de imponer cargas financieras. Más aún y para obligar a los colonos a pagar este tributo, los británicos llegaron a un acuerdo con la Compañía de Indias Orientales, el cual les permitía el monopolio sobre el té. Esto significaba que los precios de éste iban a bajar al eliminarse los intermediarios e hizo que el precio de éste fuera, en 1773, el más bajo en la historia de las colonias. Los ingleses pensaban que así los colonos iban a comprar el té y de paso pagar el impuesto. No obstante, los colonos se abstuvieron de comprar el té con el argumento que al hacerlo estarían acatando, de manera tácita, la autoridad fiscal de los ingleses. Así, cuando el primer cargamento de té gravado llegó a Boston, los líderes locales se reunieron para negarle la entrada y al ver que los británicos insistían, un grupo de locales se disfrazó de indios y atacó el barco lanzando el té al mar. Esto frustró las intenciones de los ingleses de doblegar a los colonos americanos; también sirvió para despertar y alimentar el espíritu rebelde de los americanos convirtiéndose la fiesta del té de Boston en un catalizador de la independencia.

La defensa de los intereses de los grandes terratenientes y de los miembros más afortunados de las colonias fue la razón principal de la independencia americana. Los colonos estaban acostumbrados a un sistema que les permitía manejar sus propias finanzas. Con esto en mente, cuando al finalizar la guerra franco india en 1763, el gobierno británico decidió pagar sus deudas de guerra con plata de las colonias, los colonos vieron una amenaza a sus finanzas y a su estilo de vida. Así, hechos tales como la Ley de Estampillas de 1765 y los impuestos a productos considerados de primera necesidad y parte del comercio americano como el té, llevaron a un descontento con la corona y se convirtieron en catalizadores del movimiento de emancipación.

La elite colonial de América del Norte consideró que el aumento de los impuestos por parte del rey, en Londres, violaba los derechos adquiridos a través de la Carta Magna de 1215 y con la Revolución de Cromwell. Y que al negárseles el derecho a ir a Londres y tener representantes en la Cámara de los Comunes se les violaban sus principios políticos. La idea de no a los impuestos sin representación en Londres se volvió el grito de independencia de los colonos americanos, liderados por Samuel Adams y los patriotas de Boston. Éstos se reunieron en Filadelfia en septiembre de 1774 para redactar una petición al rey Jorge III de Inglaterra solicitándole revocar los actos con los que la corona amenazaba castigarlos para pagar sus deudas de guerra. Estos actos eran considerados intolerables por los colonos.

Sin embargo, la corona inglesa no acató la petición de los colonos americanos y, por el contrario, los atacó en las poblaciones de Concord y Lexington en Massachusetts en abril de 1775. Estos ataques se convirtieron en los primeros enfrentamientos entre británicos y americanos. Más aún, debido a estos enfrentamientos, los miembros más importantes de cada colonia se reunieron otra vez en Filadelfia, en 1775, en lo que se conoce hoy como el Segundo Congreso Continental y sentaron las bases para la creación de los Estados Unidos. Este Congreso nombró a George Washington, uno de los delegados de Virginia y ex combatiente en la guerra franco indígena, como jefe de los minutemen3, la milicia americana.

El Congreso Continental de 1775 también adoptó la Declaración de causas y la necesidad de las armas, un escrito redactado, en parte, por Thomas Jefferson, en el que se buscaba justificar la actitud americana al declarar que los británicos estaban violando las libertades innatas de sus súbditos. Esta Declaración, que puede considerarse un antecedente significativo frente a la declaración de independencia, es importante, ya que en ella los colonos insistían en que no estaban buscando la independencia sino la defensa de sus libertades y la posibilidad de autogobierno dentro del imperio británico.

No obstante, los británicos mantuvieron una posición militar frente a las demandas de los colonos lo que llevó a éstos, inspirados además por Thomas Paine y su escrito, Common Sense, a la declaración de independencia. En Common Sense, panfleto que se convirtió en bestseller, Paine plasmó de manera clara y concisa, el resentimiento de los colonos hacia el rey inglés y alimentó el sentimiento revolucionario de los americanos. Por su parte, la declaración de independencia constituye un documento en el cual los colonos no solo expresaron su intención formal de separarse de Gran Bretaña, sino también formalizaron los principios que regirían su vida como independientes: el derecho a la vida, la libertad y la búsqueda de su propia felicidad. Éstos son principios a los que tienen derecho todos los hombres, los cuales han sido, de acuerdo con la declaración, creados iguales.

Sin embargo, cuando se habla de todos los hombres en este caso, además de cuestionar la autoridad de la corona al referirse al hecho que no hay nadie más importante que otros, el documento se refiere a todos los colonos blancos, y terratenientes, no a todos en general. Es un documento que, a pesar de haber sido utilizado por todos aquellos que cuestionan el sistema político en un momento u otro de la historia de los Estados Unidos, muestra las diferencias sociales y económicas existentes en el momento de la independencia, y subraya el hecho de que la independencia era pensada en primera medida como la defensa de los intereses de unos pocos.

La guerra contra los ingleses duró ocho años durante los cuales intervinieron no solo los británicos y los americanos sino también los franceses y los españoles. En este sentido la revolución americana fue el preludio de guerras mundiales. Los franceses, guiados por su animosidad frente a los británicos, les facilitaron armas y asesoría militar. Por su parte, España, empujada por su enemistad con los británicos y su deseo de recuperar Gibraltar, entre otros, se unió a la cruzada americana en 1778. No obstante, la posición de los españoles, a diferencia de los franceses, no era de apoyo a los americanos, pues desconfiaban de las revoluciones, sino que consistía en aprovechar la debilidad de un enemigo: Gran Bretaña.

La guerra terminó con la firma del tratado de París de 1783 en el cual se reconoció la existencia de los Estados Unidos de América. Sin embargo, el fin de la guerra no significó el fin de los enfrentamientos, y la idea de la igualdad entre los hombres se convirtió con el tiempo en el punto de partida de numerosas protestas en contra del statu quo: protestas por los derechos de los indígenas, de los afro americanos, de las mujeres, de los latinos… Más aún, la independencia de los Estados Unidos lo convirtió en el primer Estado independiente del continente; sin embargo, Estados Unidos no apoyó las subsecuentes revoluciones en el hemisferio y, hasta nuestros días, todavía no ha apoyado revolución alguna. Parece que el país que surgió de la revolución liberal por excelencia sigue, 224 años después, defendiendo los derechos de un sistema económico, político y social propio, más que la idea de igualdad.

LA CONSTITUCIÓN DE LOS ESTADOS UNIDOS

El legado más importante de la independencia de los Estados Unidos es su Constitución. Es un documento de corte liberal e individualista que adopta el nuevo gobierno en 1787. Su adopción generó un proceso que enfrentó a dos corrientes distintas. Por un lado, a los federalistas, liderados por Alexander Hamilton, quienes querían un gobierno centralizado y, por otro lado, los no federalistas, liderados por Patrick Henry, quienes se oponían a un gobierno que tuviera poder por encima del de los estados individuales –el poder estatal fue uno de los motores de la guerra de independencia–. Los federalistas, con el apoyo de George Washington y Benjamín Franklin, finalmente impusieron un gobierno de corte federal, pero que agrupaba en un cuerpo central el poder militar, económico e internacional. Esto no sin antes ceder en la inclusión dentro de la constitución del Bill of Rights; las diez primeras enmiendas de la Constitución, las cuales fueron esenciales para que los no federalistas apoyaran la misma. Éstas incluyeron reformas diseñadas para proteger las libertades políticas, tales como la libertad de prensa y expresión y el derecho al porte de armas, derecho que no han podido revocar a pesar de los muchos esfuerzos hechos. De esta manera, la Constitución se convirtió en más que el marco legal, en un marco de defensa de las libertades políticas de los habitantes del nuevo país.

REFERENCIAS

(1) Cincotta, H., Reseña de la historia de los Estados Unidos, Washington DC, Departamento de Estado de los Estados Unidos, 2004, pp. 38-39.

(2) Putney, A. H., The Thirteen Colonies, Popular Law Library, Introduction to the Study of Law Legal History, EE.UU., Cree Publishing Company, 1908, sección 81.

(3) Los minutemen eran llamados así por la rapidez con la que se podían juntar para llevar a cabo las tareas encomendadas por los líderes de los rebeldes americanos. De aquí viene el nombre de los misiles balísticos intercontinentales creados para la guerra fría y que siguen siendo parte del arsenal de los Estados Unidos.

 

Los peregrinos firman el Pacto del Mayflower
Los peregrinos firman el Pacto del Mayflower. Mov. 11 de 1620. Pintura de T.H. Matteson; grabado de Gauthier. Biblioteca del Congreso, Washington.

Texto del Pacto de Mayflower.. Texto del Pacto de Mayflower.

Billete diseñado por Paul Revere, líder revolucionario
Billete diseñado por Paul Revere, líder revolucionario, en 1775, en el cual aparece la Carta Magna como documento básico de las libertades americanas. Colección del Smithsonian's National Museum of American History.

Samuel Adams. Óleo de John Singleton Copley, ca. 1770.
Samuel Adams. Óleo de John Singleton Copley, ca. 1770.

La Batalla de Lexington, Massachusets La Batalla de Lexington, Massachusets, abril 19 de 1775 de un grabado de la época. Biblioteca del Congreso, Washington.

Thomas Jefferson. Óleo de Thomas Sully,1856
Thomas Jefferson. Óleo de Thomas Sully,1856

. Mapa de 1776 de las 13 colonias en el momento de la independencia
Mapa de 1776 de las 13 colonias en el momento de la independencia.

Tratado de París, firmado en 1783
Tratado de París, firmado en 1783, reconoce la independencia de los Estados Unidos de América.

Tratado de París, firmado en 1783
Tratado de París, firmado en 1783, reconoce la independencia de los Estados Unidos de América.

Página inicial de Common Sense de Thomas Paine.
Página inicial de Common Sense de Thomas Paine.

Declaración de Independencia
Declaración de Independencia. (Adornada con los retratos de Washington, Jefferson y Hancock y medallones de las 13 colonias). Grabado publicado por John Binns, 1818. Biblioteca del Congreso, Washington.

     

 

 

 

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