San Juan de Pasto

Por: Pérez Silva, Vicente

 

Revista Credencial Historia

 

 

 

 

EDICION 226
OCTUBRE DE 2008
     

SAN JUAN DE PASTO

por Vicente Pérez Silva
Abogado, Universidad del Cauca. Escritor e investigador. Miembro de la Academia de Historia de Nariño

 





Tomado de:

Revista Credencial Historia.
(Bogotá - Colombia).
Edición 226

Octubre de 2008

 

ANTECEDENTES HISTÓRICOS

Antes de referirnos a la fundación propiamente dicha de la ciudad de Pasto, conviene que hagamos unas someras reminiscencias. En la antigüedad fue conocida con los nombres de Villaviciosa de la Provincia de Hatunllacta, Villaviciosa de la Concepción , Villaviciosa de Pasto, Villa de Pasto y San Juan de Pasto. Se dice que este último se le dio en homenaje a la princesa doña Juana, hermana del rey Felipe II, quien firmó los documentos que concedieron el título a la ciudad. Es una de las ciudades más antiguas de América y de Colombia. Por el espíritu combativo de sus moradores, en el siglo XIX se la llamó “ La Leona de los Andes”; la Vendée Americana , “donde el amor al rey y la fidelidad a Castilla llevó a extremos de sublime heroísmo”. Posteriormente la “Ciudad Teológica”. En la actualidad lleva el calificativo de la “Ciudad Sorpresa”.

Pasto es una palabra de origen quechua que significa “río azul”. Pastos se llamaron las tribus que habitaron las regiones de Túquerres e Ipiales. Refiriéndose a sus habitantes, Cieza de León escribe que “todos estos pueblos y caciques tenían y tienen por nombre Pastos , y por ellos tomó el nombre de Villa de Pasto”.

Diego de Tapia, alcalde de San Francisco de Quito, Pedro de Añasco y Juan de Ampudia, enviados desde dicha ciudad por el Gobernador y Capitán Sebastián de Belalcázar, fueron los primeros conquistadores que, en 1535, llegaron a la provincia de Quillacinga; la región mejor organizada que encontraron los españoles en el sur de la patria. Los Quillacingas ocuparon un territorio limitado por el norte con el río Mayo; por el sur con el río Guáitara y el pueblo de Puerres; por el oeste con el río Patía (desembocadura del Guáitara) y por el oriente con el Valle de Sibundoy.

Estos aborígenes, en sus creencias religiosas, fueron demonólatras y totémicos. Rindieron culto al sol, al agua, a la rana, a la serpiente, al mono y a otros animales y elementos. En sus creencias llegaron hasta el sacrificio humano. Fueron especiales sus ritos funerarios; cavaban grandes y profundas sepulturas donde enterraban a los difuntos con todos sus haberes y alimentos para el largo viaje del más allá. Y fueron también antropófagos, belicosos e indómitos. Apelaron a las armas para defenderse de los invasores. Su fiereza impidió muchas veces la fundación de Pasto. Utilizaron como armas palos y piedras, pocas lanzas y mal hechas. Modelaron el barro con técnica y buen gusto; elaboraron ollas, cántaros, compoteras y silbatos. La estatuaria, tanto en piedra como en barro, acusa una gran comprensión del arte decorativo. Su cultura pertenece al período que los arqueólogos llaman de integración . No quedan vestigios del idioma. Quillacinga quiere decir “media luna”, “narices de luna”, para algunos y “oro en las narices” para todos.

LOS FUNDADORES

En el discurrir y existencia de nuestras ciudades capitales, ninguna como San Juan de Pasto, acerca de la cual se haya investigado y discrepado tanto, con miras a desentrañar o precisar la paternidad de su fundador e, igualmente, la fecha y lugar de su fundación. Recordemos que, desde lejanos tiempos, a una trilogía de nombres se le atribuye este privilegio: Lorenzo de Aldana, Sebastián de Belalcazar y Pedro de Puelles. La balanza se ha inclinado más sobre los dos primeros. Y recordemos, así mismo, que son dos los lugares en donde se refiere que se cumplió dicha fundación: Guaquanquer, hoy Yacuanquer y el Valle de Atris, o sea el espacio en donde actualmente se asienta la ciudad.

En torno a esta vieja y larga controversia, no son pocos los autores que desde antaño hasta la época reciente, se han ocupado de semejante suceso. Sin embargo, en razón de la inexistencia de la respectiva acta de fundación, quizás no se llegue a decir la última palabra, y no quede sombra de duda en cuanto respecta al día, fecha y año que tuvo lugar el acontecimiento de marras y quién su real e indiscutible fundador. Dadas las difíciles y complejas circunstancias en que se llevaban a cabo las actuaciones y recorridos de los conquistadores, y a falta de documentos fehacientes, no es fácil dilucidar ni menos precisar la ocurrencia de ciertos hechos de esta naturaleza y trascendencia.

Con este propósito, en primer término, contamos con los testimonios de renombrados cronistas, a saber: Pedro Cieza de León, soldado expedicionario del imperio incaico y autor de la Crónica del Perú, es el primero que nos habla de la fundación de la Villaviciosa de Pasto, en el año del Señor de 1539. “ La Villaviciosa de Pasto –dice- fundó y pobló el capitán Lorenzo de Aldana en nombre de su majestad, siendo el adelantado don Francisco Pizarro su gobernador y capitán de todas estas provincias y reinos del Perú”. Antonio de Herrera y Tordecillas, llamado el cronista mayor de Indias, en su obra Historia General de los hechos de los Castellanos en las Islas y Tierra Firme del Mar Océano , más conocida con el nombre de Décadas de Herrera, al igual que el anterior, refiere que San Juan de los Pastos fue poblada en 1539 por el Capitán Lorenzo de Aldana, con el nombre de Villaviciosa de Pasto. Antonio Vásquez de Espinosa, religioso Carmelita, muy versado y entendido en todas las materias de Indias Occidentales, en su Compendio y descripción de las Indias Occidentales , sostiene que la ciudad de San Juan de Pasto la fundó el capitán Lorenzo de Aldana en el año de 1539. A su vez Juan Flórez de Ocariz, también atribuye a Lorenzo de Aldana la fundación de Pasto en 1539, con el nombre de Villaviciosa. Y el Jesuita Juan de Velasco, misionero en la provincia de Imbabura y Carchi, en su obra Historia del Reino de Quito afirma que el capitán Lorenzo de Aldana fue el fundador de Pasto, llamada también Villa Viciosa y que 1539 es el año de su población y fundación en el Valle de Atris de la provincia de Hatunllacta. Al mismo capitán le atribuye la fundación el cronista Lucas Fernández de Piedrahita, en su Historia General del Nuevo Reino de Granada.

De otra parte, el indígena peruano Felipe Guaman Poma de Ayala, versado en lenguas americanas y europeas y muy informado del desarrollo cultural de ambos mundos, en su obra Nueva Corónica y Buen Gobierno , ilustrada con mapas de ciudades y otros motivos, nos hace este breve y descriptivo relato:

Esta dicha ciudad de Atres (Atris) se fundó en el mismo año y mes y día del papa Paulo y del emperador don Carlos, fue fundado esta dicha ciudad; todos los caballeros y vecinos y soldados son gentes de paz, cristianísimos, gran servidor de Dios y de Su Majestad, son caritativos con los prójimos... Estas dichas tres ciudades (Santafé de Bogotá, Popayán y Pasto) lo fundó el dicho capitán Alvarado y Sebastián de Balcázar
( Benalcázar)...

Si caemos en cuenta que el mencionado cronista señala dicha fundación a los tres años del papa Paulo III, quien accedió al solio pontificio en 1534 y a los dieciocho años del emperador Carlos V, quien accedió al trono imperial en 1519, deducimos que, según Poma de Ayala, fue en 1537 cuando se llevo a cabo la fundación de Pasto, por el adelantado Belalcázar, en compañía del capitán Alvarado (Sic).

A un lado de esta consideración, cabe recordar que dicho emperador Carlos V en 1539, le expidió el titulo de Muy Noble y Muy Leal ciudad de San Juan de Pasto. En este mismo año, mediante Real Cédula de fecha 17 de junio, se le concedió el escudo de armas.

El tercero a quien se le atribuye la fundación de Pasto en el año de 1540, es el sevillano y aventurero Pedro de Puelles. Son pocos, ciertamente, los autores que han hecho este planteamiento, apoyándose en las relaciones de Pascual de Andagoya. Entre otros, el historiador ecuatoriano Jacinto Jijón y Caamaño, y Jaime Arroyo, autor de la Historia de la gobernación de Popayán . A la cabeza se halla nuestro eminente polígrafo José Rafael Sañudo, autor de los célebres y eruditos Apuntes sobre la historia de Pasto.

Vemos, pues, que tres son los personajes sobre quienes recae el título de fundadores de la Villa de Pasto y diversos los años de su fundación que, según el Libro Verde , o sea el libro primero de Cabildos de Quito, da indicios de esta fundación en los años que oscilan entre 1535 y 1540.

RECOMENDACIÓN ACADÉMICA

Ante una incertidumbre de estas proporciones y ante el desconocimiento de un documento auténtico o acta de fundación, en el año de 1936, el Centro de Historia de Pasto realizó un detenido estudio, con el fin de determinar la fecha en que debería efectuarse la celebración del cuatro centenario. Sin embargo, ante la disparidad de criterios, el mencionado Centro de Historia conformó una comisión integrada por los miembros Ignacio Rodríguez Guerrero y Sergio Elías Ortiz, secretario perpetuo, quienes luego de estudiar los respectivos informes y discutir las diversas opiniones de los socios y el aporte de autoridades versadas en la materia, el primero de mayo de dicho año de 1936, el Centro resolvió por unanimidad, recomendar al Consejo Municipal de Pasto la celebración de dicho cuarto centenario de la ciudad, en el año de 1940.

No obstante esta recomendación académica, y de haberse zanjado la disparidad de criterios el H. Consejo Municipal de Pasto, mediante acuerdo No. 30 de fecha 23 de agosto de 1938, dispuso señalar el 24 de junio de cada año, día de San Juan Bautista, patrono de la ciudad, para conmemorar esta fundación.

OBRAS RECIENTES

Como complemento de las anteriores consideraciones, resulta imprescindible hacer referencia de los más recientes aportes históricos a la controversia fundacional que nos incumbe. Se trata de las siguientes obras: Villaviciosa de la provincia de Hatunllacta (Bogotá, 1975) del Pbro. Justino C. Mejía y Mejía; San Juan de Pasto siglo XVI (Bogotá, 1987), edición conmemorativa del los cuatrocientos cincuenta años de Pasto , de Emiliano Díaz del Castillo Z; y, Lorenzo de Aldana fundador de Pasto (Pasto, 1989) y La Villa de Villaviciosa de la Concepción en la provincia de los Pastos (1993), Biblioteca del Centenario, Departamento de Nariño 1904-2004 (Pasto, 2005), de Álvaro Gomezjurado Forero.

El primero y segundo de los citados historiadores atribuyen a Belalcázar la fundación de San Juan de Pasto, en el año de 1537. Díaz del Castillo, concluye: “No queda duda alguna: don Sebastián de Belalcázar pobló y fundó la Villaviciosa de la Concepción de Pasto, de hecho y de derecho.” Señala, además, “como fecha probable de su fundación, el día domingo 19 de agosto de 1537”.

A su vez, Gomezjurado, declara que en vista de que no se ha encontrado el acta de fundación de la Villa de Pasto en Yacuanquer, es imposible fijar la fecha exacta de este acontecimiento. Por lo tanto, se permite hacer una determinación aproximada y fija como fecha tentativa la primera quincena del mes de octubre de 1539.

De esta manera, nos encontramos ante dos posiciones encontradas, pero, en todo caso fundamentadas. A la postre en dichas obras nos es dado apreciar la documentación en la que apoyan sus respectivos criterios; la seriedad de la investigación; la lucidez de sus exposiciones y razonamientos, y la fuerza de sus argumentaciones. A nuestro parecer, la conclusión definitiva, si cabe la expresión, queda al arbitrio de los respectivos lectores, investigadores y estudiosos de la historia.

Con anterioridad a las supradichas publicaciones, el prestigioso periodista e historiador pastuso Alejandro Santander, en 1896, había dado a la luz una meritoria Biografía de D. Lorenzo de Aldana y Corografía de Pasto , en cuyas páginas registra que su biografiado, el capitán Lorenzo de Aldana, fue el fundador de Pasto, en territorio de los Yacuanqueres, el 17 de julio de 1539.

RESISTENCIA DEL PUEBLO PASTUSO

En opinión de ilustres viajeros, tanto extranjeros como colombianos, Pasto es “la ciudad de más bellos contornos”, “el único paisaje europeo que se encuentra en Colombia”. Pero volviendo atrás, Pasto fue “la fortaleza del realismo más intransigente y agresivo de toda América”; sin olvidar que fue un pueblo valiente a toda prueba. Sus moradores, con el caudillo Agustín Agualongo a la cabeza, fueron fieles al rey de España aún después de la independencia. Los ejércitos libertadores y el propio Bolívar padecieron tremenda resistencia en su marcha hacia el sur. Está escrito que Pasto fue “la patria del valor”, y que los pastusos elevaron “la intrepidez y la bravura a un grado extremo más allá de lo heróico”.

CURIOSIDADES HISTÓRICAS

Como datos de importancia y curiosidad histórica, conviene rememorar los siguientes: desde fines de 1781 Pasto demostró sus sentimientos de independencia, al levantarse contra el gobernador de Popayán José María Peredo, sacrificado luego en Catambuco. En los años de 1811 y 1812, el Cabildo de Pasto suscribió Actas Solemnes en las que constan sus más decididos sentimientos patrióticos que, posteriormente por desgraciadas circunstancias torcieron el curso de estas manifestaciones. En 1809, con lanzas, palos, piedras, y cañones de guadua los pastusos vencieron a los invasores quiteños en el paso del Guáitara. En agosto de 1823 los generales Salom, Flórez y Herrán, ante la imposibilidad de rendir a Agualongo que había sitiado la ciudad le enviaron como emisarias de paz a tres monjas conceptas, para que lograran persuadirlo de la retirada y su rendición. Pero ellas que pertenecían a la casa de Dios y del Rey, aconsejaron a Agualongo todo lo contrario. La historia no registra caso parecido.

UNA IMPRENTA DE PALO

En 1837, don Pastor Enríquez, hábil e ingenioso artista, estableció en Pasto la primera imprenta construida a mano con tipos y viñetas de madera. La creatividad de esta obra fue de maravilla y causó la admiración de propios y extraños, a tal punto que se había dispuesto exhibirla en la exposición industrial realizada en Bogotá a fines de 1895. Al respecto, el escritor Prospero Pereira Gamba en su obra Sucesos de mi tiempo recuerda lo siguiente:

Fue lástima que por insuperables inconvenientes de transporte, no se hubieran exhibido dos fenómenos de carpintería artística, a saber: un órgano hecho de guadua y construido en Pore, y una imprenta de tipos de madera, fabricada en Pasto; pero de estas obras, raras y pacientes, quedó constancia oficial en los archivos y por eso me atrevo a mencionarlas para precaver incredulidades acerca de tales esfuerzos de ingenio, que, seguramente, no volverán a producirse jamás.

DOTES ARTÍSTICAS DE LOS ARTESANOS

A propósito de dicha exposición, imposible no traer a la memoria el reconocimiento y la exaltación del genio y las dotes artísticas de los artesanos pastusos, que nos hace el sabio Miguel Triana:

Hace cuatro años Bogotá se sintió maravillada y quien sabe si en el fondo de la conciencia humillada ante una exposición de productos del Sur que llevó a cabo con mil dificultades el sincero admirador de Pasto y gran patriota señor Rufino Gutiérrez. Llamaron la atención los curtimbres, los tejidos y las pacientes obras de mano, la calidad de las obras de zapatería, ebanistería y talabartería, comprobaron la disposición y el buen gusto pastusos en artes y causó admiración por la milésima vez el modo sui generis como aplican en Pasto el barniz de copal. La guerra de 1895 cortó de un solo tajo las consecuencias industriales de esta bella exposición, que, con todo le dijo al país: “Hé aquí el pueblo más inteligente que hay en Colombia”...

Rufino Gutiérrez, hijo del gran poeta antioqueño Gregorio Gutiérrez González, es el autor de las interesantes Noticias sobre Pasto y demás provincias del sur (1893-1895).

PASTO CAPITAL DE LA REPÚBLICA

Pero viene aquí algo sorprendente: durante la época de la Confederación Granadina , desde la presidencia de Mariano Ospina Rodríguez y la guerra de 1860 organizada por el general Tomas Cipriano de Mosquera, hasta el año de 1862, la ciudad de Pasto fue designada capital provisoria de la Confederación. El respectivo Decreto dispuso: “El Presidente de la Confederación Granadina , en uso de la autorización que le concede el artículo 40 de la ley 30 de abril de 1859 para trasladar provisoriamente, en caso de grabe turbación del orden general, la capital de la Confederación al lugar que las circunstancias indiquen como conveniente, decreta: Artículo único. Designase para los efectos legales la ciudad de Pasto, como capital provisoria de la República. Dado en Pasto, a 26 de julio de 1862. Leonardo Canal. El secretario de gobierno, Sergio Arboleda”.

LA COMUNA DE PASTO

De otro aspecto, en 1874, como consecuencia de la agitación religiosa y política y de la pugna entre nobles y plebeyos , surgió el movimiento denominado la Comuna de Pasto. Recordemos que antes de este suceso, en 1868, había ocurrido en Paris la rebelión popular denominada La Comuna. Don Juan Montalvo, que padecía el destierro en Ipiales, atraído por esta ocurrencia se trasladó a Pasto, en donde publicó, en una hoja suelta, la fantasía quijotesca que aparece con este titulo: Informe que da el Presidente de la Comisión Coroneluda a sus excelencias los individuos de la Real Sociedad de Pasto. Para sorpresa de ideólogos e historiógrafos, su sentido no es otro que el de recrearnos con esta singular aventura: De cómo don Quijote disuelve una revolución comunista en el ejido de Pasto. ¿Habráse visto un combate de semejante alcance?.

CREACIÓN DEL DEPARTAMENTO DE NARIÑO

En los albores del siglo XX, Pasto celebra el advenimiento de una nueva era en el ámbito político y administrativo, con la creación del Departamento de Nariño, año de gracia de 1904. Julián Bucheli, hombre visionario y progresista, fue el primer gobernador. La educación fue su anhelo primordial. Con esta aspiración, el 7 de noviembre de dicho año, se lleva a cabo la fundación de la Universidad de Nariño, que remplazó al antiguo Colegio Académico, y contaba con las facultades de Derecho y Ciencias Políticas; de Comercio, y Filosofía y Letras. Fue su primer rector Benjamín Belalcázar. El científico Fortunato Pereira Gamba, quien vino a Pasto a instancias del gobernador Bucheli, inauguró, al siguiente año, la facultad de matemáticas e ingeniería, muy famosa en su tiempo.

El crecimiento de esta entidad educativa es sobremanera positivo. En la actualidad cuenta, además, con las facultades de Agronomía (creada en 1935); la de Ciencias de la Educación y una Escuela de Bellas Artes. Igualmente, cuenta con especialidades en Filosofía y Letras; Matemáticas y Física; Biología y Química, y Lenguas Modernas. Las huellas del Alma Mater nariñense aparecen consignadas en la maravillosa obra Historia de la Universidad de Nariño: 1827-1930, de Gerardo León Guerrero Vinueza; La mujer en la Universidad de Nariño: 1935-1969 , de Gabriela Hernández Vega; y Universidad de Nariño: historia y vida cotidiana 1946-1957 , de Pedro Carlos Verdugo Moreno. Obras publicadas en el año del 2004.

Además de la Universidad , Pasto cuenta con otras entidades universitarias; colegios de segunda enseñanza y otros centros educativos de importancia.

Resulta sobremanera grato y estimulante traer a la memoria la trascripción que nos hace el geógrafo colombiano Ángel Díaz Lemos, en su texto de 1894, que es de este tenor.

“Un notable personaje caucano, dice de Pasto lo siguiente: es una importante ciudad que privada de vías de comunicación y alejada del resto de la República , ha logrado a fuerza de trabajo y energía conquistarse el TERCER PUESTO EN EL PAÍS, por su población, por sus edificios, por sus adelantos y variadas industrias manufactureras. En efecto, la ciudad es muy grande y su población ha aumentado de un modo sorprendente...”.

Si esto se escribió de Pasto hace más de una centuria de años, ¿qué decir ahora, cuando la ciudad cuenta con una población cercana a los quinientos mil habitantes y su expansión urbanística abarca un área de más de 26 kilómetros cuadrados? ¿Qué decir del progreso y desarrollo en décadas recientes? ¿Qué decir de un pueblo y de unas gentes con ambiciones de grandeza en los diversos ámbitos de la inteligencia y del conocimiento; de las ciencias y las artes; de la educación y la cultura? ¿Qué decir del ímpetu en el trabajo? En fin, ¿qué decir de un gremio de artesanos que hace gala de sus dones congénitos que trascienden las lindes de nuestro suelo patrio? Resultan insuficientes estas cuartillas para un emprendimiento de estas dimensiones.

Que imponencia la del Pasto de hoy, al pie del majestuoso Galeras, que los Quillacingas llamaron Urcunina, vocablo que significa “montaña de fuego”. Este es el volcán, custodio milenario de la ciudad que, a veces “colérico y huraño” le causa adversos sobresaltos.

Como dato curioso de comienzos del siglo XX, conviene no olvidar que nuestra naciente capital fue la cuna del fútbol colombiano. Así, en la plazuela de San Andrés, en una tarde del mes de noviembre de 1909, se jugó por primera vez una partida de fútbol, gracias al ciudadano londinense Leslie O. Spain, quien por aquella época había llegado a Pasto con el fin de establecer la compra y exportación de los famosos sombreros de paja toquilla, tan apreciado entonces en Inglaterra.

Con el correr de los años, ocurre en Pasto un acontecimiento de singular gravedad y repercusión: el golpe militar contra el presidente de la República , doctor Alfonso López Pumarejo, el 10 de julio de 1944, el cual fue ejecutado por el Coronel Diógenes Gil, comandante de la séptima brigada, quien estaba al frente de las maniobras militares que en aquel entonces se debían de llevar a cabo en el sur del país.

Larga sería la enumeración de los pastusos que han sobresalido por sus talentos y ejecutorias; razón por la cual nos limitamos a mencionar los siguientes: Tomás Hidalgo Lara, sabio y eminente historiador, fallecido en plena juventud, es el autor de Pasto antiguo y moderno. Reseña histórica y filológica (1890). Samuel Jorge Delgado, discípulo de Miguel Antonio Caro, secretario de gobierno del presidente Marroquín, consejero de estado y rector de la Universidad de Nariño. Juan Lorenzo Lucero, misionero jesuita, comparado con San Francisco Javier. Alejandro Santander, publicista y fundador de la Sociedad Filológica en la que se dio efectiva participación a la mujer. José Rafael Sañudo, filósofo, historiador y autor de los controvertidos Estudios sobre la vida de Bolívar . Leopoldo López Álvarez, traductor de Virgilio, Homero y Esquilo. Manuel María Rodríguez y Carlos Albornoz, parlamentarios y oradores elocuentes. Ignacio Rodríguez Guerrero, humanistas como pocos en Colombia, laureado por su obra Tipos delincuentes del Quijote . Sergio Elías Ortiz y Alberto Moctezuma Hurtado, cronistas e historiadores de la más pura estirpe intelectual. Guillermo Edmundo Chaves, novelista y poeta de singulares atributos. Carlos Guerrero Orbegozo, poeta de original creatividad, autor del canto épico Rumipamba o el despertar de un pueblo. Bernardo Martínez Santacruz, científico escrutador de la naturaleza. Y Carlos Martínez Madroñero, cantor de acrisolados méritos, consagrado por Luis Vidales como el precursor del grupo de los poetas de Piedra y Cielo.

Entre las mujeres ilustres, cabe recordar los nombres de Jerónima de Velasco, nacida a fines del siglo XVI, y de quien se ha escrito que “fue una poetiza de alto vuelo, que causó admiración a esa cumbre de la literatura universal, el español Lope de Vega”; Leonor de Orense, Dominga Burbano, Luisa Góngora, Ana Rosa Rueda, Raquel María Astorquiza, Amalia Santander y Emma Inés Medina de Moncayo, entre otras. Y las heroínas de la independencia Andrea Velasco, Domitilia Sarasti, Luisa Figueroa “ La Góngora ” y Dominga Burbano.

En este punto, es preciso destacar las labores de la Academia Nariñense de Historia, que honran la cultura colombiana, particularmente, en cuanto se refiere al Manal de Historia de Pasto que publica año tras año a partir de 1996. Todo un acopio que nos compenetra con el discurrir histórico de Pasto en sus diversas actuaciones y manifestaciones. Y cómo no relacionar, así mismo, la restauración de la Casona Taminango , de origen colonial, con su debida ampliación y dotación, destinada a constituir el mejor y más completo museo artesanal, no sólo de Pasto y Nariño, sino de toda América.

Y en cuanto al carnaval andino de Negros y Blancos se refiere, resaltamos el hecho de que constituye el elemento que representa toda la vivencia del pueblo pastuso, de ahí su reconocimiento como patrimonio intangible de la nación. Esta representación carnavalesca y humorística del más vivo y atrayente colorido, se ha constituido, a través del tiempo, en uno de los más auténticos del mundo hispanoamericano. En la actualidad la UNESCO proyecta declararlo patrimonio cultural de la humanidad.

Pasto, es preciso decirlo, no es solamente la ciudad prófuga de la comarca aborigen de antaño; la tierra de la resistencia en la gesta de la emancipación; “la patria del valor” y de la heroicidad en las contiendas bélicas; la cuna de nuestros mayores y de varones ilustres; el asiento de un pueblo altivo, industrioso y emprendedor; sino que es una ciudad pujante y progresista, hidalga y hospitalaria; una ciudad que, no obstante sus múltiples problemas y desventuras, se esfuerza y se distingue por un constante espíritu de superación; una ciudad que corresponde con ímpetu a las exigencias de la época contemporánea.

Réstanos decir que sus virtudes han sido reconocidas y exaltadas a lo largo de los tiempos por eminentes hombres de estado y por destacados escritores y poetas tanto nacionales como extranjeros: El viajero francés Eduardo André, Juan Montalvo, Miguel Triana, Marco Fidel Suárez, Fortunato Pereira Gamba, Eduardo Santos, Luis Eduardo Nieto Caballero, Jorge Zalamea y Eduardo Caballero Calderón.

Con esta convicción, creemos que hoy más que nunca cobran entera vigencia estas palabras de nuestro coterráneo, el mencionado historiador Justino Mejía y Mejía, que conviene repetirlas con la entereza de ánimo que requieren los vientos que ahora soplan:

Así corren los años. Así pasan los hombres. Así se borran los nombres: pero las obras perduran... Algo va de ayer a hoy y a mañana: ayer se vivió en la paz silente de un golfo de verduras y de trinos. Hoy estamos doblando el Cabo de las Tormentas; otros doblaran mañana el Cabo de la Buena Esperanza.

BIBLIOGRAFIA

Guaman Poma de Ayala, Nueva Coronica y Buen Gobierno. Caracas, Biblioteca Ayacucho, No. 76, 1980.

Prospero Pereira Gamba, Sucesos de mi tiempo (De mis recuerdos íntimos de patria y familia) , Capítulo III, Revista Literaria, Bogotá, Entrega 50, junio de 1894 .

Miguel Triana, A propósito de Pasto , Revista Ilustrada, Bogotá, No. 9, 24 de enero de 1899.

Vicente Pérez Silva, 450 años de la fundación de Pasto, Revista Arco, No. 300, Bogotá, julio-agosto de 1987.

---- Defensa de Pasto y Nariño , Lecturas Dominicales de El Tiempo, Bogotá, 23 de abril de 1989.

---- El Galeras, arte y literatura., El Espectador, Bogotá, 18 de abril de 1990.

---- Elogio y diatriba del Volcán Galeras, Lecturas Dominicales de El Tiempo, Bogotá, 14 de febrero de 1993.

---- Juan Montalvo y la Comuna de Pasto. Coloquio de Ipiales, marzo 1993. Ambato, Ecuador, 1993.

---- El golpe de Pasto, julio 10 de 1944 , Revista Credencial Historia, edición 117, septiembre 1999.

---- El golpe de Pasto , Manual de Historia de Pasto, tomo IV, Academia Nariñense de Historia, Pasto, junio del 2000.

---- Aurelio Arturo en el corazón de las palabras y profeta de la Era del Pacífico. Universidad de Nariño, Pasto, 2006.

 

 

 

Pectoral Cauca, 900 dC. - 1600 dC. Colección Museo del Oro del Banco de la República, Colombia. Clark M. Rodríguez.

 

Colgantes de orejera. Nariño, 600 dC - 1700 dC. Colección Museo del Oro del Banco de la República, Colombia. Clark M. Rodríguez.

 

Disco rotatorio. Nariño, 600 dC - 1700 dC. Colección Museo del Oro del Banco de la República, Colombia. Clark M. Rodríguez.

 


Indios sibundoyes. Viaje de M. Edouard André. (1875-1876). Grabado 170. En: Acevedo Latorre, Eduardo. Geografía Pintoresca de Colombia. Bogotá, Litografía Arco, 1984.

 


Ciudad de Atres (Atris), Felipe Guamán Poma de Ayala en El primer nueva corónica y buen gobierno (1615-1616).

Mapa de la provincia de Nariño en el que se señala la cordillera Occidental, los volcanes, las poblaciones y los sistemas hidrográficos, 1800. Archivo General de la Nación, mapoteca 4, ref. 607A.

 

Escudo de armas de San Juan de Pasto.

 

Real Cédula de fecha 17 de junio de 1559.

 


Plaza Constitución, 1910. Foto Banco de la República.

 


Barnizadores de Pasto.

 


Alameda de San Sebastián, 1922. M. M. Navarrete. Foto Banco de la República.

 

Calle del Seminario. Foto Banco de la República.

 

Calle de Bogotá, 1920 (actual Calle 18). Foto banco de la República.

 

Construcción iglesia Merced, 1937. Foto Banco de la República.

 


Inauguración del puente sobre el río Guáitara por Pedro Nel Ospina, 1925. Foto Banco de la República.

 


Volcán Galeras. Foto Instituto Geográfico Agustín Codazzi.

 


Panorámica de Pasto, erupción del volcán, 1926. Foto Banco de la República.

 


Foto aérea de Pasto, 1979. Foto Instituto Geográfico Agustín Codazzi.

 

     
 
Comentarios () | Comente | Comparta