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EDICIÓN 81
- SEPTIEMBRE 1996
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ICONOGRAFIA DE JOSE MARIA ESPINOSA, PROCER Y PINTOR, Bicentenario del Abanderado de
Nariño
Por: Beatríz González
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Tomado de:
Revista Credencial Historia.
(Bogotá - Colombia). Edición 81
Septiembre de 1996
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«Escena del
quintamiento de Popayán, en 1816». Acuarela de José María Espinosa,
1869. 22.3 x 20.2 cm. Album José María Otero. Biblioteca Luis Angel Arango, Bogotá.
(Ver Credencial Historia, No 40 (abril 1993), pp. 13-15).
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El 1° de octubre de 1996 se celebran doscientos años del nacimiento del
dibujante, miniaturista, pintor y grabador bogotano José María Espinosa Prieto, quien
practicó los géneros de retrato, paisaje y caricatura. Considerado «el príncipe de la
miniatura en Colombia», el retratista del Libertador, el creador de la iconografía
procera, «la memoria de la patria» y el padre de la caricatura en Colombia, este soldado
de la Independencia vivió orgulloso de haber acompañado a Antonio Nariño en la campaña
del sur. He preferido y prefiero el modesto título de 'Abanderado de Nariño', a todos
los pomposos grados y empleos con que el gobierno de mi país hubiera recompensado mis
hazañas en las guerras civiles que han ensangrentado, empobrecido y desacreditado a
nuestra tierra», escribió en 1876. No obstante, una vez consolidada la República,
desechó la carrera militar y se dedicó a lo que más le gustaba hacer en la vida:
dibujar. Además de retratar a sus contemporáneos. Espinosa nos legó una magnífica
colección de autorretratos que aquí ofrecemos, acompañados de las imágenes que otros
artistas le dedicaron en su vejez.
Autorretratos
Hasta mediados
del siglo XX, son escasos los autorretratos en la historia del arte colombiano.
Difícilmente se encuentra un artista que, como Espinosa, haya realizado tal número de
retratos de sí mismo. ¿Qué impulsó a José María Espinosa a dejar estampada su
figura? Tenía suficientes modelos en la familia. Los perfiles de sus padres y hermanos
eran dignos de la caracterología de Johann Caspar Lavater (1741 -1801), y por tanto le
servían de aguda inspiración. Sus parientes -los Ricaurte, los París y los Torres- le
daban motivos de sobra para ser retratados, puesto que eran proceres y mártires de la
patria. De igual manera sus jefes y compañeros de guerra: Antonio Nariño, Alejandro
Osorio, José María Cabal, Liborio Mejía y Vicente Vanegas, entre otros, constituían
figuras interesantes para perdurar a través de su arte, labor que en efecto desarrolló
en su programa de iconografía patriota.
Es posible que
Espinosa haya descubierto en su propio rostro rasgos interesantes -casi caricaturescos-
para fijar en las distintas técnicas que dominaba: la tinta, el carboncillo, la miniatura
y la acuarela. Sin embargo, fue sin duda el espíritu romántico el que animó su empeño.
Hay que recordar que los románticos veían la naturaleza a través de su propio ser, y
los médicos le habían diagnosticado a Espinosa un precario estado de salud causado por
los años de guerra, cárcel y privaciones como fugitivo. En consecuencia, decidió
retratarse durante todas las etapas de su vida que, paradójicamente, resultó longeva.
Guardando las
distancias, estos autorretratos -que hacen perdurable la presencia del artista- pueden
equipararse con aquellos de los grandes de la pintura universal, entre los que sobresalen
Rembrandt (1606-1669), Rubens (1577-1640) y Goya (1746-1828). Hasta la fecha se han
encontrado once obras de Espinosa específicamente denominadas «autorretratos». Sin
embargo, a pesar de la inscripción que presenta, una de ellas se ha identificado como la
imagen de su hermano Eduardo y otra resulta dudosa (un carboncillo de hacia 1840). De
cualquier manera, en el presente trabajo se presentan diez de sus autorretratos.
Retratado por otros
artistas
Curiosamente, quienes
retrataron a Espinosa, lo hicieron durante la vejez del Abanderado, cuando éste ya era
una gloria nacional. Espinosa era respetado por su arte y, quizás aún más, por ser
veterano de la guerra de Independencia: marchaba en los desfiles como una reliquia de la
patria.
Estos retratos fueron
realizados en fotografía, al óleo, en carboncillo y en grabado. Los óleos son todos muy
semejantes y cuando no proceden de la iconografía creada por el artista mexicano Felipe
Santiago Gutiérrez (1824-1904), son copias del autorretrato de 1870.
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José María- Espinosa:
Autorretratos. 1. A la edad de 24 años, ca. 1820, plumilla , 25 x 10 cm. Museo
Nacional de Colombia. 2. A los 27 años, 1823, acuarela, 50 x 36 cm. Quinta de
Bolívar. 3. A los 38 años, 1834, miniatura sobre marfil, 6.5. x 5.3 cm. Museo
Nacional. 4. A los 39 años aprox., ca. 1835. Lápiz, 15 x 12.8 cm. Museo Nacional.
5. A los 44 años, 1840, acuarela, 23 x 20 cm. Casa Museo 20 de Julio. 6.
¿Autorretrato? (no plenamente identificado), ca. 1840, carboncillo, 37.2 x 28.4 cm. Museo
Nacional. 7. A la edad de 74 años, 1870, carboncillo y esfumino, 26.5 x 21.5 cm.
Casa Museo 20 de Julio. 8. «Autor de estas caricaturas», 80 años aprox., ca.
1870-80, acuarela, 15.5 x 9.7 cm. Museo Nacional.
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9.
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José Mará Espinosa
por otros artistas :
1. Fotografía de autor no identificado, ca. 1880, copia en albúmina, 10 x 6 cm.
Colección Pilar Moreno de Angel, Bogotá. 2. Fotografía de Demetrio Paredes, ca.
1870, copia en albúmina, 10 x 6 cm. Colección Particular, Bogotá. 3. Grabado de
Antonio Rodríguez sobre dibujo de Alberto Urdaneta, «Papel Periódico Ilustrado», No
36, marzo 1883, Biblioteca Nacional. 4. Oleo sobre papel de Felipe Santiago
Gutiérrez, ca. 1873, 40 x 28.5 cm. Museo Nacional de Colombia. 5. Oleo de Emilia
Espinosa Sanmiguel, hija del pintor, ca. 1873, 63.5 x 48 cm. Academia Colombiana de
Historia. 6. Oleo sobre papel adherido a tela de Felipe Santiago Gutiérrez, ca.
1873, 43 x 29 cm. Quinta de Bolívar. 7. Oleo de Constancio Franco, Julián Rubiano
y Eugenio Montoya, ca 1880. 67.5 x 54 cm. Museo Nacional. 8. Oleo de Franco,
Rubiano y Montoya, ca. 1886. 68 x 52 cm. Rafael Espinosa Hermanos & Cia., Bogotá. 9.
Acuarela de Alberto Urdaneta, ca. 1880. Biblioteca Nacional. Bogotá.
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