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Junta
Revolucionaria de Panamá: José Agustín Arango, Manuel
Amador, Federico Boyd, Nicanor A. de Obarrio,
Manuel Espinosa, Carlos C. Arosemena, Tomás y Ricardo Arias.
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Desde
mediados del siglo XIX se habían manifestado algunas expresiones anticolombianas en las
élites del istmo de Panamá debido a las aspiraciones norteamericanas en la construcción
de un canal interoceánico, la presencia de comerciantes de ese país y la poca capacidad
del gobierno colombiano de hacer respetar su soberanía. Las guerras civiles o las
revueltas locales que vivió nuestro país en el transcurso del siglo pasado se
convirtieron en el pretexto para intervenciones estadounidenses sobre el Istmo. Con el
argumento de proteger las propiedades y vidas de los residentes norteamericanos se violó
la soberanía colombiana en 1856, 1860, 1865, 1868, 1873, 1885, 1895, 1901 y 1902.
En 1900, la compañía
francesa que había contratado la construcción del canal de Panamá reconoció la
imposibilidad de concluir la obra y aprovechando la debilidad del gobierno colombiano que
afrontaba la última de sus guerras civiles, logró negociar por cinco millones de francos
la prórroga del contrato y la posibilidad de traspasar la concesión a terceros. Tal
maniobra y la presión del gobierno norteamericano condujeron a conversaciones entre el
encargado de negocios colombiano, Tomás Herrán, y el secretario de Estado de Estados
Unidos, John Hay. Los dos llegaron a un acuerdo, el 22 de enero de 1903, que resultaba
altamente lesivo para la soberanía colombiana, por cuanto se otorgaba a Estado Unidos el
control a perpetuidad de una franja de tierra de cinco kilómetros a lado y lado del
canal.
La desaprobación de dicho
tratado por el Congreso colombiano, el 22 de septiembre, activó los sentimientos
separatistas de los panameños. Unas semanas después, el 3 de noviembre, se produjo la
rebelión que proclamó la independencia, con el apoyo del general Esteban Huertas, por
entonces al mando de la guarnición en Panamá. La proclamación de la nueva República se
realizó el 6 de ese mismo mes, cuando se dio lectura al manifiesto de la Junta de
Gobierno y al Acta de Independencia en presencia de algunos cónsules extranjeros, de los
oficiales de los barcos de guerra Dixie y Nashville y de los más importantes comerciantes
de Ciudad de Panamá. El 14 de noviembre, el gobierno norteamericano por intermedio del
embajador Arthur M. Beaupre informó al vicepresidente colombiano José Manuel Marroquín
y al ministro de Relaciones Exteriores el reconocimiento oficial al gobierno de Panamá.
El gobierno de Bogotá
declaró turbado el orden público, elevó su pie de fuerza a cien mil hombres y envió
una expedición militar al mando del general Daniel Ortiz. La misión fracasó, pues las
tropas colombianas no pudieron desembarcar debido al bloqueo de las naves norteamericanas.
Ni la amenaza de invadir el Istmo, ni las reclamaciones diplomáticas, hicieron variar la
posición de los Estados Unidos de respaldar la independencia de Panamá. Por intermedio
de Hay, se atrevió a recomendar al gobierno colombiano
de no insistir más en el asunto y de preocuparse por evitar que otros departamentos
siguieran el ejemplo del Istmo.
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