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El tema de la independencia
hispanoamericana y con él la consideración de la vida y obra del Libertador Simón
Bolívar ha llamado necesariamente la atención de los historiadores latinoamericanistas
en Estados Unidos, pero la atención ha sido desigual a través de las años y hasta con
tendencia a la baja. Ocupaba, eso sí, un puesto de obvia importancia a principios del
siglo pasado para los pioneros norteamericanos de tan novedosa especialización: si de
antemano no se sabía casi nada de los países vecinos, parecía lógico empezar
rastreando sus orígenes coloniales y el proceso mismo de la transformación de colonias
en repúblicas. En años recientes, sin embargo, se ha dado un auge de los estudios de
historia socioeconómica y cultural, y esto al parecer ha incidido negativamente en el
estudio de la época de la independencia, de acuerdo con el criterio algo equivocado de
que la emancipación no conllevó hondas transformaciones sino en las relaciones
políticas. Es dable suponer también que ha entrado en juego alguna reacción frente a la
aparente sobrevaloración del tema tanto por parte de los pioneros norteamericanos como
por la historiografía tradicionalista de los países latinoamericanos.
Un caso excepcional ha sido la atención constante que han dedicado los estudiosos
norteamericanos a la independencia mexicana, lo que se explica fácilmente por la
cercanía geográfica y todo el cúmulo de lazos concretos entre Estados Unidos y México
y por haber sido en México quizás más obvio que en otra parte el subfondo
socioeconómico de la lucha. Las figuras principales de la independencia en México
Hidalgo, Morelos, Iturbide han recibido el homenaje de estudios biográficos
por miembros prestantes de nuestro gremio de historiadores, mientras que otras obras han
versado sobre facetas de la independencia mexicana en su conjunto. Incluso han aparecido
compilaciones de estudios de diversos historiadores sobre el tema; y no existe casi nada
similar sobre la epopeya bolivariana, por más que al Libertador se le reconoce como
héroe máximo de toda la independencia hispanoamericana. Es bien llamativo el hecho de
que de las seis ponencias de historiadores norteamericanos presentadas en el congreso que
organizó la Academia Nacional de la Historia de Venezuela con motivo del bicentenario del
Libertador en 1983, dos versaron sobre México y dos más sobre otras colonias
pertenecientes al Virreinato de la Nueva España, o sea Cuba y Centroamérica; sólo dos
tuvieron que ver específicamente con Venezuela, y una de éstas abarcaba los antecedentes
coloniales y la postindependencia hasta 1850 además del mismo movimiento emancipador
(4)
.
Pues bien, ya fueran sus estudios sobre México o sobre la América Latina en general, los
denominados pioneros de la historia latinoamericana en Estados Unidos hicieron
su entrada en el ámbito universitario a fines del siglo 19 y comienzos del 20,
coincidiendo así con el lanzamiento de una política hemisférica de su país mucho más
activista e incluso de un abierto intervencionismo en la cuenca del Caribe. No se trata de
que estos historiadores hayan sido necesariamente voceros conscientes ni inconscientes del
imperialismo, pero el creciente interés político y comercial en los países vecinos
resultó un factor favorable en cuanto atraía estudiantes para sus clases y lectores de
sus escritos. Y uno de ellos fue probablemente el especialista más importante que ha
tenido jamás Estados Unidos en el tema de la independencia hispanoamericana. Se trata de
William Spence Robertson, bien conocido en Venezuela como biógrafo del Precursor Miranda
pero autor de otros varios libros sobre la época de emancipación. Como es costumbre
entre biógrafos, tiende a tomar partido aunque no de manera incondicional- a favor
de su biografiado, pero demuestra una admirable circunspección al tocar sus relaciones
con el Libertador. Se abstiene de atribuirle motivos siniestros en lo referente a la
prisión de Miranda. Es más, en una obra anterior, que es una historia general de la
independencia en forma de capítulos dedicados cada uno a un prócer hispanoamericano
diferente, Simón Bolívar figura por cuenta propia y se le declara sin reservas la
personalidad máxima de la edad heroica de Sudamérica. En este caso el autor sí
expresa un juicio algo negativo con respecto a su papel en la prisión de Miranda y acepta
sin serio cuestionamiento la llamada Carta de Lafond en que se fundamenta la
interpretación de académicos argentinos con respecto a la Entrevista de Guayaquil; mas
así y todo su análisis de las discrepancias con San Martín es bastante equilibrado
(5)
.
Aun antes del profesor Robertson, otro miembro de la generación pionera, Frederick L.
Paxson, había escrito una historia general de la independencia (o por lo menos de la de
Sudamérica Española)
(6)
. Forzosamente trata de Bolívar pero muy a la
ligera, porque la temática que realmente le interesaba al autor era la teoría y la
práctica del reconocimiento de nuevas naciones; por lo tanto, hay énfasis primordial
sobre la política de cancillerías extranjeras. Algo más interesante en el campo de las
relaciones internacionales, y con enfoque específico sobre Bolívar, es el artículo que
publicó William R. Shepherd en el primer volumen, aparecido en 1918, de la Hispanic
American Historical Review, que sigue siendo órgano principal de los especialistas
norteamericanos en historia de América Latina. Titulado sencillamente Bolívar and
the United States, fue un intento de respuesta al antinorteamericanismo de su propia
época, haciendo ver que el Libertador fue gran admirador de su país. No le resultó
difícil reunir citas sueltas de Bolívar en apoyo de la tesis, pero le costó un mayor
esfuerzo soslayar otros comentarios no tan favorables. En el caso del más acerbo y más
conocido de todos, la advertencia de que los Estados Unidos parecían destinados a
plagar la América de miserias a nombre de la libertad, su método es
ingenioso aun cuando no necesariamente convincente, pues sugiere que sustrayendo una
pequeña coma de la forma en que generalmente se reproduce la cita se convierte en una
denuncia de todas las repúblicas americanas y no sólo los Estados Unidos
(7)
.
Ya en 1914, el mismo Shepherd había publicado una descripción general
geográfico-histórica titulada escuetamente Central and South America, que mereció
reeditarse después en Madrid en traducción castellana
(8)
. Sin embargo, el primer texto verdadero de
historia latinoamericana para la enseñanza universitaria apareció en 1919, escrito por
William W. Sweet y salpicado, forzoso es decirlo, de pequeños errores. Es un texto
bastante somero, pero trata con relativa extensión a Simón Bolívar, en comparación con
otros actores históricos hispanoamericanos. Y aunque no deja de criticar ciertos aspectos
de su política y de sus rasgos personales ve con malos ojos, por ejemplo, el haber
vivido con concubina, detalle éste que hoy día llamaría mucho menos la atención,
al fin asevera resueltamente que Simón Bolívar superó en logros y talentos a todos los
demás libertadores
(9)
.
El texto de Sweet sentó unas pautas que seguirían casi todos los textos posteriores en
cuanto le dedica mayor atención al Libertador que a otras figuras sobresalientes de la
región, por lo menos hasta después de la entrada en escena de Fidel Castro, y también
en cuanto a la apreciación general de su obra. Hasta el año 2000 inclusive, se habían
acumulado otros 26 textos generales de historia latinoamericana, la mayor cantidad de
ellos aparecida entre los años 1930 cuando la Política del Buen Vecino del segundo
presidente Roosevelt dio gran impulso a los estudios latinoamericanistas- y los años
1970; desde entonces, un número más reducido de textos ha tendido a acaparar el mercado
universitario. Y de acuerdo con una burda cuantificación de la atención que se le dedica
al Libertador en la historia del continente, que constituye el Anexo 1, en sólo dos
textos es más extensa la discusión de la carrera político-militar del libertador
argentino San Martín que la de Bolívar; más comúnmente el argentino ni se le acerca.
Por otra parte, aun cuando de 1968 para acá el líder cubano es la figura más mencionada
por la percepción de su relevancia contemporánea aun más que por una valoración
de su importancia a largo plazo, en algunos casos Bolívar le lleva la delantera
incluso a Castro. El amplio margen a favor de Bolívar que arroja el penúltimo de los
textos, aparecido en 1999, se debe sin duda entre otros factores al disminuído perfil
actual de la Revolución cubana, desde una perspectiva estadounidense.
Sea como fuere la extensión con que se trata al Libertador, la visión que ofrecen los
textos es sin excepción positiva, a pesar de las reservas expresas o implícitas que en
la mayoría de las casos se notan con respecto a ciertas acciones o actitudes del héroe.
Un ejemplo bastante obvio de las reservas mencionadas lo ofrece la Entrevista de
Guayaquil, que más de la mitad de los autores comenzando con Sweet
interpretan de acuerdo con la línea de la historiografía tradicional argentina que nos
presenta a un Bolívar renuente a ofrecer colaboración desinteresada e irrestricta a su
contraparte argentino. El texto de Hubert Herring, de lejos el más difundido durante el
tercer cuarto del siglo, se documenta fundamentalmente en la vida de San Martín por el
hombre de letras argentino Ricardo Rojas, que lleva el título bien diciente El santo de
la espada, y aun reproduce un largo extracto (sacado curiosamente de una biografía de
Bolívar) de la tan debatida Carta de Lafond que se ha atribuído al
libertador argentino
(10)
.
Mas como se desprende del Anexo 2, que esquematiza el tratamiento de unos cuantos puntos
controvertidos a través de los años, la crítica a Bolívar por su actitud aparente
frente a San Martín se ha vuelto menos notable, entre otros motivos porque el episodio
mismo llama cada vez menos la atención de los estudiosos.
Se ha criticado también, como arriba queda mencionado, el papel de Bolívar en el
encarcelamiento de Miranda, aunque generalmente sin llegar al extremo de insinuar (como
Salvador de Madariaga
(11)
)
que él entregó al Precursor a los españoles precisamente a cambio de un salvoconducto
para salir del país y en el supuesto de que así no se le confiscarían sus propiedades.
El texto de Donald Dozer que lo inculpa simplemente de haber traicionado a
Miranda es más o menos representativo de los que tocan el episodio
(12)
. Otro tema recurrente, que se presta a
interpretaciones dudosas más bien que de inculpaciones, es la actitud de Bolívar para
con Estados Unidos y lo que posteriormente se llamó el panamericanismo. Una mayoría de
los textos que expresan un concepto en la materia lo hacen aparecer a él lisa y
llanamente como precursor del movimiento panamericano, principalmente a base de su
iniciativa del Congreso de Panamá y pasando por alto su oposición a que se invitara a
los Estados Unidos (o a Haití y el Brasil) a un cónclave que en su concepto debía ser
esencialmente de los pueblos de América Española. Entre la selecta minoría de
escritores de textos que le atribuye a Bolívar una política de unidad estrictamente
hispanoamericana se halla el pionero Robertson, autor de un texto general publicado en
1922 que es el primero que trata del asunto
(13)
; pero a este respecto no sentó pauta. Es
interesante constatar que dos textos de los más usados en años recientes, el de Benjamin
Keen y Mark Wasserman (en las últimas ediciones sin Wasserman como co-autor) y el de
Bradford Burns, sencillamente hacen caso omiso de la cuestión
(14)
.
Es generalmente somero en los textos el análisis de la constitución vitalicia y de la
dictadura final del Libertador, y con mayor frecuencia en tono negativo que positivo. Una
excepción llamativa es el texto de Dana Munro, un connotado especialista en relaciones
interamericanas e historia de Centroamérica, cuya primera edición apareció en 1942. El
libro no es de los más detallados pero se extiende más de lo acostumbrado sobre la
constitución para Bolivia y aun reconociendo que no se ajustaba al republicansimo ideal,
subraya el enfoque realista del Libertador dadas las condiciones imperantes en la América
Latina de su época
(15)
.
Mas brilla en fin casi por su ausencia en los textos norteamericanos el análisis de la
política económica y social del Libertador, materia que o se pasa por alto o es tratada
con superficialidad. Suele haber a lo sumo una breve mención de sus propuestas de
abolición de la esclavitud y de distribución de tierras entre los soldados
revolucionarios, como en el texto muy difundido de Keen, que sin embargo unas páginas
después se refiere al prejuicio racial obsesivo de Bolívar a base de un
concepto aislado que profiriera sobre el general mexicano Vicente Guerrero
(16)
. La falta de un enfoque más serio en esta
área por parte de los autores norteamericanos refleja al parecer un conocimiento
inadecuado de corrientes actuales de la historiografía latinoamericana, ya sea para
incorporar o para rebatir los planteamientos de estudiosos revisionistas.
También pareciera quizás que este examen de la historiografía norteamericana se haya
centrado demasiado en los libros de texto; pero no sólo son ellos en fin de cuentas la
fuente más leída, sino que hay una sorprendente escasez de obras dedicadas
específicamente al Libertador. O mejor dicho, existe un número no desdeñable de
biografías de Bolívar por autores norteamericanos, pero por regla general no son
trabajos de investigación científica por historiadores de formación profesional, y
muchas de ellas son francamente para lectores juveniles. Esto no quiere decir, por
supuesto, que siempre carezcan de mérito intrínseco. Por ejemplo, la obra Birth of a
world: Bolívar in terms of his peoples del notable hispanista Waldo Frank, aparecida en
1951 y de la que existen dos versiones en traducción castellana, se fundamentó en la
consulta de una gama amplia de las fuentes impresas y contó con el asesoramiento de
varios especialistas latinoamericanos
(17)
. No tuvo la misma aceptación en círculos
académicos que la obra de Gerhard Masur alemán refugiado del nazismo quien se
radicó en Estados Unidos después de una estadía en Colombia cuya primera edición
salió de la imprenta en 1948 y que se ha convertido en la biografía en inglés más
utilizada por los estudiosos
(18)
. Sin embargo, el libro de Frank fue de lectura más amena y ofreció una visión
generalmente acertada de la vida del Libertador, siendo una de las mejores biografías
escritas con el propósito de divulgación popular. En particular, la de Frank fue una
obra mejor ejecutada que la anterior biografía popular Bolívar, the passionate warrior,
del periodista venezolano-estadounidense T.R.Ybarra
(19)
y que la obra Simón Bolívar, man of glory de
Daniel Clinton, quien usó el seudónimo Thomas Rourke
(20)
. Plagado de errores, el libro de Clinton/Rourke
es muy inferior a su mejor conocida biografía de Juan Vicente Gómez. Excesivamente
apologético además de muy sucinto, pero de amplísima distribución, fue el resumen de
la vida de Bolívar por Daniel del Río, una figura principal por muchos años de la
Bolivarian Society of the United States
(21)
. Por otro lado, entre las biografías para
jóvenes se destaca claramente la de Donald E. Worcester, quien sí era historiador
universitario especializado en América Latina aunque no precisamente en el período de la
independencia
(22)
.
La obra de Worcester no lleva citas de fuentes (aparte de una bibliografía de sólo seis
títulos) ni otro despliegue de erudición, pero es bien escrita y en su interpretación
bastante aceptable.
Cabe agregar que la obra de Masur no ha sido la única biografía de Bolívar de autor
europeo editado en Estados Unidos. Le habían antecedido entre otras la del inglés
Hildegarde Angell, publicada en 1930 y quizás la mejor de las disponibles en inglés para
su época
(23)
.
Hubo además una edición neoyorquina de la de J.B.Trend, otro inglés de cuya obra se
incluyen dos extractos en la serie Bolívar y Europa que editó en Caracas la Comisión
Ejecutiva del Bicentenario de Simón Bolívar
(24)
. Tampoco ha sido el profesor Worcester el
único miembro del gremio profesional de historiadores universitarios en Estados Unidos
que publicara un tomo sobre el Libertador. Tanto John Johnson como yo hicimos hace cuatro
décadas unas compilaciones de escritos varios del mismo Libertador o concernientes a su
obra para el uso de clases universitarias, y por cierto Johnson, quien no ocultaba su
propia deuda para con el libro de Masur, redactó una larga introducción que equivale
casi a biografía breve y que ofrece al comienzo un esbozo bien equilibrado de los rasgos
personales del Libertador
(25)
. En fechas más recientes han aparecido otras dos biografías de Bolívar por
historiadores norteamericanos, constituyendo en ambos casos obras básicamente de
divulgación. Una de éstas es otro aporte mío a la bibliografía bolivariana, formando
parte de una serie de biografías cortas para la enseñanza universitaria en cursos de
historia tanto universal como de América Latina
(26)
. La otra es una obra un poco más larga que
escribió hace varios años la profesora Jane Lucas De Grummond, una especialista en
historia de Venezuela y del Caribe, pero ampliamente revisada después de su muerte por
Richard Slatta
(27)
.
La mía pone mayor énfasis quizás en la acción gubernamental del Libertador y la de De
Grummond y Slatta en aspectos militares y personales.
Otros dos historiadores contemporáneos, Richard Graham y Jan Kinsbruner, han escrito
obras generales sobre la independencia hispanoamericana, así como había hecho Robertson
a principios del siglo XX
(28)
. A diferencia de él, no utilizan una organización biográfica y tampoco son
obras tan completas como la del historiador inglés John Lynch, que sigue siendo la
principal de su género en idioma inglés
(29)
. El profesor Graham, siendo brasileñista, es
el único que intenta combinar en un solo esquema interpretativo las independencias de la
América Española y la Portuguesa; otra originalidad suya es la división explícita del
movimiento, a la altura de 1815 aproximadamente, en dos guerras distintas, la primera
fallida y la segunda coronada con éxito, lo que concuerda bastante bien con el proceso en
Venezuela y Nueva Granada. Sin embargo, es una obra demasiado breve (de unas 179 páginas
en la segunda edición) como para profundizar en el papel concreto de Bolívar y no deja
de cometer algunos pequeños errores, llegando incluso a aseverar que Manuela Sáenz
entraba frecuentemente al mismo campo de batalla al lado del Libertador
(30)
. Kinsbruner, por su parte, comete el error de
llamarle a Bolívar liberal doctrinario en la primera edición de su libro
aunque no en las posteriores, donde aparece como liberal decimonónico a la
vez que republicano autocrático
(31)
. Con mayor exactitud en sus detalles
bolivarianos y de un alcance geográfico aun más ambicioso que el de Graham, Lester
Langley a mediados de la década pasada analizó el proceso independentista a nivel
hemisférico. Al igual que Simón Bolívar, subraya las diferencias entre los contornos
angloamericano e hispanoamericano y aunque no profundiza en la acción del Libertador, y
dedica tal vez atención excesiva a la cuestión racial, señala debidamente la
complejidad de sus ideas no sólo a ese respecto sino en su calidad de forjador de
naciones
(32)
.
Algunas otras obras generales se han escrito en Estados Unidos sobre aspectos
diplomáticos de la independencia. El tema por lo común no ha captado la atención de
historiadores recientes, pero ya en 1929 J. Fred Rippy, a quien podemos clasificar como
miembro de la segunda generación de latinoamericanistas profesionales, publicó una obra
clásica sobre la rivalidad anglo-norteamericana por influencia política y comercial
entre las nuevas naciones hispanoamericanas, en la que naturalmente se refirió a la
anglofilia de Bolívar y al impacto negativo que tuvo sobre su imagen en Estados Unidos
(33)
. El mismo Rippy redactó después un artículo
sobre las opiniones de diplomáticos de su país con respecto al Libertador. Apareció el
escrito en 1935
(34)
,
o sea en plena época de la Política de Buena Vecindad, que alentaba en especial el
estudio de las relaciones interamericanas. En el solo lustro de 1937 a 1941 se editaron
dos estudios fundamentales sobre Estados Unidos y la independencia de Hispanoamérica por
los distinguidos latinoamericanistas Charles Griffin y Arthur P. Whitaker
(35)
. Mas éstos no se ocuparon con mucha detención
del Libertador. El libro de Griffin dedica algunas páginas a la disputa de Bolívar con
Baptis Irvine en Angostura y por lo demás ofrece unas menciones sueltas del Libertador. Y
puesto que abarca el período sólo hasta el reconocimiento de la Gran Colombia no toca
siquiera el Congreso de Panamá. Whitaker llega un poco más allá, pero por concentrarse
expresamente en la política norteamericana dedica poca atención a la de Bolívar. Y por
la misma época, la historia durante muchos años clásica de las relaciones entre Estados
Unidos y América Latina por Samuel Flagg Bemis especialista en historia
diplomática norteamericana más bien que la de América Latina y cuya interpretación
está impregnada de un menosprecio hacia los países vecinos hizo una sola mención,
tangencial, de Bolívar
(36)
.
Whitaker, aunque llegó a ser identificado como especialista en historia argentina, nunca
abandonó su interés en la de las relaciones interamericanas y en un breve volumen de
ensayos aparecido en 1954 trazó con mayor precisión la actitud del Libertador. El libro
llevó el título sugestivo The Western Hemisphere idea: its rise and decline
(37)
y tuvo gran influencia en los medios
universitarios norteamericanos. Con respecto a Bolívar, dejó muy en claro que su
pensamiento, sin haber sido invariable a través del tiempo, distaba mucho de la
concepción norteamericana de un excepcionalismo hemisférico cuya expresión política
natural tenía que ser bajo el liderazgo de Estados Unidos. Pero ni Whitaker ni otros
estudiosos más recientes han formulado un análisis global de la actitud del Libertador
frente a su nación, tal como intentó Shepherd en el ensayo ya mencionado. Más bien la
última obra aparecida en Estados Unidos referente a la política internacional de Simón
Bolívar tiene que ver con sus propósitos sudamericanos y en especial sus ideas con
respecto al imperio del Brasil. El autor, Thomas Millington, es profesor no de historia
sino de ciencias políticas, pero el trabajo es historiográfico y aunque el autor
confiesa no haber pasado mucho tiempo en los archivos ha revisado toda la gama de fuentes
primarias impresas, para llegar a una interpretación algo tendenciosa que se plasma en el
mismo subtítulo de la obra, Colombias military and Brazils monarchy:
undermining the republican foundations of South American independence
(38)
o sea Los militares de Colombia y la
monarquía del Brasil: socavando las bases republicanas de la independencia
sudamericana. Para Millington, la meta fundamental de Bolívar fue la creación de
una serie de gobiernos seudomonárquicos en los Andes, y por esto sus reservas iniciales
para con el imperio brasileño por los vínculos diplomáticos y dinásticos entre
el emperador y la Santa Alianza europea poco a poco cedieron el paso a la idea de
una posible colaboración antirepublicana.
Artículos sueltos se han publicado también sobre episodios concretos de las relaciones
norteamericanas con los revolucionarios de Costa Firme (vgr., la misión Irvine
(39)
) en que Bolívar de alguna manera estaba
involucrado. Existen igualmente dos excelentes resúmenes de las relaciones históricas de
Venezuela con Estados Unidos, por Benjamin Frankel (escrito inicialmente como tesis
doctoral en la Universidad de California) y por la profesora Judith Ewell, autora de otras
obras importantes sobre historia venezolana
(40)
. Los dos libros incorporan adelantos de la
investigación de estudiosos venezolanos además de norteamericanos y se refieren
naturalmente, aunque someramente, a acciones de Bolívar. Mucho más extensa es la
consideración de la política de Bolívar en la obra Colombia and the United States de E.
Taylor Parks, pero por su fecha de publicación (1935) no incorpora adelantos recientes y
exhibe lamentablemente las limitaciones de la historia diplomática del tipo más
tradicional
(41)
.
Bolívar figura necesariamente en las historias generales escritas en Estados Unidos sobre
países bolivarianos, pero éstas tampoco son muchas. En lo que a Venezuela se refiere, la
principal es de John Lombardi, quien comparte con Ewell la primacía entre venezolanistas
norteamericanos. Su enfoque es primordialmente socioeconómico, pero destaca incluso la
importancia del Libertador como ejemplar del romanticismo y su aporte literario personal
(42)
. Sobre Colombia hay dos, una de mi autoría y
otra que acaba de publicarse por Frank Safford en colaboración con Marco Palacios pero
cuya parte referente a la época de la independencia es de Safford. Por el enfoque
geográfico y por nuestra común experiencia previa como investigadores de la política
neogranadina, en ambos libros la cobertura de la historia de Bolívar se centra más en su
papel de gobernante grancolombiano que en el de general victorioso. Por consiguiente, se
trata sobre todo de la historia de un fracaso final, achacado en parte a errores que
cometiera el mismo Libertador pero fundamentalmente a la ingobernabilidad de la unión
(43)
.
Tanto Safford como yo nos ocupamos de la política social y económica del Libertador, y
quizás por el sencillo hecho de haber tratado más a fondo su último gobierno (y siempre
con la salvedad de lo referente a la esclavitud) francamente sin detectar en ella los
alcances revolucionarios que hacen resaltar algunas interpretaciones revisionistas. La
esclavitud es en todo caso la cuestión social de la época que más ha llamado la
atención de los investigadores norteamericanos. Fue tema del artículo de Harold A.
Bierck, Las pugnas por la abolición de la esclavitud en la Gran Colombia, que
a pesar del título se remonta al acuerdo entre Bolívar y el presidente haitiano Pétion
como punto de partida
(44)
.
El profesor Lombardi es también autor de una monografía que abarca hasta la extinción
final de la institución en Venezuela
(45)
. Estos dos trabajos no aportan verdaderamente
nuevos puntos de vista sobre la política del Libertador pero sí datos concretos
adicionales, sobre todo en cuanto al funcionamiento de las juntas de manumisión. Y una
visión global de toda la política económica del Libertador en la teoría y en la
práctica fue esbozada por José León Helguera, historiador norteamericano de
ascendencia mexicano-austriaca, en un artículo del Boletín Histórico que hace años
publicaba en Caracas la Fundación John Boulton
(46)
. No pretendió ser sino una exploración
preliminar, pero constituía una exploración de temas que por aquella época
todavía no se habían estudiado de manera sistemática.
Al igual que los trabajos de Bierck y Lombardi, el ensayo de Helguera significaba por otra
parte una respuesta positiva al llamado que en 1949 hiciera Charles Griffin en un
artículo muchas veces citado y cuyo contenido él elaboró después en un ciclo de
conferencias dictadas en Caracas, para que se investigaran más a fondo los aspectos
sociales y económicos de la emancipación. El enfoque de Griffin era continental, mas
como era natural hizo varias referencias concretas a la política de Bolívar, de quien
puntualizó que entre los prohombres de la época era quien siente las mayores
preocupaciones sociales. Semejantes preocupaciones resultaban en alguna
parte de la necesidad de vencer la hostilidad de los pardos dando mayor
contenido social a la revolución, pero reflejaban igualmente en concepto del
autor unas convicciones ideológicas de estirpe liberal
(47)
. Lamentablemente, el mismo Griffin no continuó
sus indagaciones en este campo.
Historiadores norteamericanos no han elaborado artículos o monografías sobre otros
aspectos temáticos de la vida del Libertador, salvo unas muy pocas excepciones, como la
descripción cuidadosa de la anexión de Guayaquil por William Gray
(48)
y un esbozo bastante general de su política
eclesiástica por Mary Watters
(49)
, autora también de una historia de las
relaciones entre estado e iglesia en Venezuela. Cabe añadir, sin embargo, que varios
especialistas han investigado la acción de colaboradores o rivales de Bolívar y por lo
tanto se han expresado sobre la acción de él. El mejor ejemplo sigue siendo la vida de
Miranda por Robertson, pero otros son la vida de Pedro Gual por Bierck; el trabajo mío
sobre la administración del vicepresidente Santander; de John P. Hoover sobre el mariscal
Sucre; de Jane Lucas de Grummond sobre el corsario de origen norteamericano Renato
Beluche; y de Stephen Stoan sobre Pablo Morillo
(50)
. Stoan, por una solidaridad de autor con su
objeto de estudio el máximo jefe realista nos da una interpretación
peyorativa del Libertador, casi a la manera de los legionarios europeos desafectos cuyo
testimonio influyó obviamente en su análisis. Además, debo confesar que en el libro
referido y en otros varios trabajos concernientes a la Gran Colombia he profesado un
verdadero respeto por Santander, pero siempre me he esforzado por conciliarlo con una
admiración sincera por el Libertador. Es más, si alguien dudara de mi fervor
bolivariano, lo puedo comprobar fácilmente en base a la carta que conservo en mi archivo
personal, del mismísimo don Salvador de Miranda, quien me increpa el no haber tomado
suficientemente en serio sus propias críticas al Libertador
(51)
.
En fin, y a pesar del tono negativo del libro de Stoan o de mis propias veleidades
santanderistas, el saldo general de la historiografía norteamericana con respecto a
Bolívar es claramente favorable. Así y todo, lo que se ha escrito en Estados Unidos no
guarda ni de lejos relación, en términos cuantitativos, con la importancia primordial
que se le atribuye a él en los mismos textos norteamericanos (e igualmente, vale decirlo,
en nuestras obras de referencia y nomenclatura de pueblos). He aquí, pues, un reto al que
ojalá responda positivamente la próxima generación de historiadores del país.
ANEXOS
Anexo 1. Páginas que hacen mención a Bolívar y a otras
figuras latinoame
ricanas en los
textos de historia
Autor del texto Fecha(a)
Simón José de
Benito Fidel
Bolívar San Martín Juárez
Castro
Sweet, William W. 1919
11
9
4
-
Shepherd, William 1919
24
11
7
Robertson, William S. 1922 15
5 5
-
James, Herman G. y
Martin, Percy A. 1925(1923) 6
7 4
-
Rippy, J. Fred 1932
22
7 6
-
Chapman, Charles E. 1933-37(b) 83
89
11
-
Williams, Mary W. 1938(1930) 15
8
7
-
Jones, Tom B. 1939
9
9
7
-
Wilgus, A. Curtis 1941
20
15
8
-
Moore, David R. 1942(1938)
20
10
11
-
Crow, John A. 1946
67
34
12
Bannon, John F., y
Dunne, Peter M. 1947
38
12
7
-
Munro, Dana G. 1950(1942)
15
7
5
-
Bernstein, Harry 1952
23
5
15
-
Thomas, Alfred B. 1956
12
7
9
-
Worcester, Donald, y
Schaeffer, Wendell 1956
27
13
6
-
Fagg, John E. 1963
41
8
19
10
Bailey, Helen, y
Nasatir, Abraham 1968(1960) 32
7
9
23
Davis, Harold E. 1968
33
21
13
6
Herring, Hubert 1968(1955)
22
18
13
28
Shafer, Robert J. 1978
22
9
16
39
Dozer, Donald M. 1979(1962) 35
18
24
13
Keen, Benjamin, y
Wasserman, Mark 1984(1980) 12
9
6
19
Burns, E. Bradford 1990(1972) 5
3
3
8
Clayton y Conniff 1999
38
13
6
25
Beezley, William H., y
Colin M. MacLachlan 2000
3
2
2
7
(a) Si la edición examinada no es la primera, la fecha de ésta sigue entre
paréntesis.
(b) Se combinan los datos de sus dos textos, dedicados el primero a la época colonial y
el segundo a la era republicana, ya que los dos tratan del período de la independencia.
Fuentes (en orden alfabético de autores y con especificación sólo de la primera
edición si hay más de una): Bailey, Helen M., y Abraham Nasatir, Latin America, the
development of its civilization (Englewood Cliffs, NJ, Prentice-Hall, 1960); Bannon, John
Francis, y Peter Masten Donne, Latin America: an historical survey (Milwaukee, Bruce,
1947); Beezley, William H., y Colin M. MacLachlan, Latin America: the peoples and their
history (Fort Worth, Harcourt Brace, 2000); Bernstein, Harry, Modern and contemporary
Latin America (Filadelfia, Lippincott, 1952); Burns, E. Bradford, Latin America: a concise
interpretive history (Englewood Cliffs, NJ, Prentice-Hall, 1972); Chapman, Charles E.,
Colonial Hispanic America: a history y Republican Hispanic America: a history (Nueva York,
Macmillan, 1933 y 1937); Clayton, Lawrence A., y Michael L. Conniff, A history of modern
Latin America (Fort Worth, Harcourt Brace, 1999); Crow, John A., The epic of Latin America
(Garden City, Doubleday, 1946); Davis, Harold E., History of Latin America (Nueva York,
Ronald Press, 1968); Dozer, Donald M., Latin America: an interpretive history (Nueva York,
McGraw-Hill, 1962); Fagg, John E., Latin America: a general history (Nueva York.
Macmillan, 1963); Herring, Hubert, A history of Latin America from the beginnings to the
present (Nueva York, Knopf, 1955); James, Herman G., y Percy Alvin Martin, The republics
of Latin America: their history, governments and economic conditions (Nueva York, Harper,
1923); Jones, Tom B., Introduction to Hispanic American history (Nueva York, Harper,
1939); Keen, Benjamin, y Mark Wasserman, A short history of Latin America (Boston,
Houghton Mifflin, 1980); Moore, David R., A history of Latin America (Nueva York,
Prentice-Hall, 1938); Munro, Dana G., The Latin American republics: a history (Nueva York,
D. Appleton-Century, 1942); Rippy, J. Fred, Historical evolution of Hispanic America
(Nueva York, Crofts, 1932); Robertson, William S., History of the Latin-American nations
(Nueva York, D. Appleton, 1922); Shafer, Robert J., A history of Latin America (Lexington,
D. C. Heath, 1978); Shepherd, William R., The Hispanic Nations of the New World (New
Haven, Yale University Press, 1919); Sweet, William W., Latin American history (Nueva
York, Abingdon Press, 1919); Thomas, Alfred B., Latin America: a history (Nueva York,
Macmillan, 1956); Wilgus, A. Curtis, The development of Hispanic America (Nueva York,
Farrar and Rinehart, 1941); Williams, Mary W., The people and politics of Latin America
(Boston, Ginn & Co., 1930); Worcester, Donald E., y Wendell G. Schaeffer, The growth
and culture of Latin America (Nueva York, Oxford University Press, 1956).
Anexo 2: Matices interpretativos en los textos con respecto a Bolívar
Autor (con fecha Entrega
de Entrevista de Proyecto
de edición)
Miranda(a) Guayaquil(a) Hemisférico(b)
Sweet (1919)
0
-
0
Shepherd (1919)
0
-
PA
Robertson (1922)
0
0
HA
James y Martin (1925) 0
-
PA
Rippy (1932) 0
0
0
Chapman (1933-37) -
-
0
Williams (1938) +
-
HA
Jones (1939)
- -
0
Wilgus (1941)
0 0
0
Moore (1942)
- -
PA
Crow (1946) - - 0
Bannon y Dunne (1947) 0
-
PA
Munro (1950)
0 -
PA
Bernstein (1952) 0
0
0
Thomas (1956) 0
+ PA
Worcester y Schaeffer (1956) 0
0
0
Fagg (1968)
- -
PA
Bailey y Nasatir (1968) -
0
PA
Davis (1968)
+ -
HA
Herring (1968) -
-
PA
Shafer (1978)
0 -
0
Dozer (1979)
- -
HA
Keen y Wasserman (1980) +
+
0
Burns (1990)
0 0
0
Clayton y Conniff (1999) +
- PA
Beezley y MacLachlan (2000) 0
0
HA
a) Una interpretación favorable a Bolívar se indica con una cruz y una
desfavorable con raya; un cero significa que el autor o no menciona el asunto o no expresa
una clara posición al respecto.
b) Un análisis del Congreso de Panamá que representa a Bolívar como precursor del
panamericanismo se indica con PA; si por el contrario se destaca su compromiso
con la unidad estrictamente hispanoamericana, se sustituye HA; el cero tiene
el mismo significado que en los casos anteriores.
Fuentes: Las mismas que las del anexo 1.
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Artículo
recibido en septiembre 2003; aprobado en noviembre 2003.
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Este
artículo es la versión ligeramente revisada de una ponencia presentada al simposio
historiográfico realizado en la Universidad de los Andes de Mérida, Venezuela, en
septiembre de 2002.
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Profesor
emérito de la Universidad de la Florida.
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ACADEMIANACIONAL
DE LA HISTORIA DE VENEZUELA, Congreso Bicentenario de Simón Bolívar, 4 tomos, Caracas,
1986. La última de las ponencias a que se hace referencia es la de John V. Lombardi,
Bases de orden social: propiedad, sociedad, autoridad en el siglo de transición en
Venezuela, 1780-1850, que se publica en el tomo III, pp. 61-83.
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ROBERTSON,
William Spence, The life of Miranda, 2 tomos, Chapel Hill, University of North Carolina
Press, 1929, tomo 2, pp. 181-185; y Rise of the Spanish-American Republics as told in the
lives of their liberators, Nueva York, D. Appleton, 1918, pp. 77, 239-243, 248.
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PAXSON,
Frederick L., The independence of the South-American Republics, Filadelfia: Ferris &
Leach, 1903.
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SHEPHERD,
William R., Bolívar and the United States, en Hispanic American Historical
Review, Durham, vol. 1, núm. 3, 1918, p. 279.
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SHEPHERD,
William R., Latin America, Nueva York, H. Holt, 1914. La versión española se tituló
América Latina y es de Editorial América, Madrid, 1917.
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SWEET,
William W., A history of Latin America, Nueva York, Abingdon Press, 1919, en especial p.
195.
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HERRING,
Hubert, A history of Latin America from the beginnings to the present, 3a ed., Nueva York,
Alfred A. Knopf, 1972, pp. 271-273.
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MADARIAGA,
Salvador de, Bolívar,2a ed., 2 vols., México, 1953, tomo I, pp. 356-371.
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DOZER,
Donald M., Latin America: an interpretive history, ed. revisada, Tempe, Arizona State
University Press, 1979, p. 194.
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ROBERTSON,
William S., History of the Latin-American nations, Nueva York, D. Appleton, 1922, p. 540.
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KEEN,
Benjamin, WASSERMAN, Mark, A short history of Latin America, Boston, Houghton Mifflin,
1980; BURNS, E. Bradford, Latin America: a concise interpretive history, Englewood Cliffs,
Prentice-Hall, 1972. El texto de Keen y Wasserman en su cuarta edición (1992) ostenta
sólo la autoría de Keen y en la sexta (2000) aparece con Keith Haynes como co-autor,
pero la editorial sigue siendo Houghton Mifflin y los pasajes referentes a la
independencia casi no se han modificado.
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MUNRO,
Dana G., The Latin American Republics: a history, Nueva York, D. Appleton-Century, 1942,
pp. 182-185. Sin embargo, la filiación panamericanista del autor lo induce a clasificar a
Bolívar como precursor del actual sistema interamericano.
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KEEN, A
history of Latin America, Boston, Houghton Mifflin, 1992, p. 243. En la versión anterior
del mismo texto, escrito en colaboración con Mark Wasserman y citado arriba, la misma
frase aparece en la p. 235.
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FRANK,
Waldo, Birth of a world: Bolívar in terms of his peoples, Boston, Houghton Mifflin, 1951.
En español se titula El nacimiento de un mundo: Bolívar dentro del marco de sus propios
pueblos y se editó tanto en Madrid (Editorial Aguilar, 1956) como en La Habana (Editorial
de Ciencias Sociales, 1978).
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MASUR,
Gerhard, Simón Bolívar, Albuquerque, University of New Mexico Press, 1948. La segunda
edición, también por la University of New Mexico Press, se hizo en 1960.
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YBARRA,
T.R., Bolívar, the passionate warrior, Nueva York, I. Washburn, 1929.
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CLINTON,
Daniel J. (Thomas Rourke), Simón Bolívar, man of glory, Nueva York, W. Morrow, 1939.
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DEL RIO,
Daniel A., Simón Bolívar, Nueva York, Bolivarian Society of the United States, 1965.
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WORCESTER,
Donald E., Bolívar, Boston, Little, Brown, & Co., 1977.
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ANGELL,
Hildegarde, Simón Bolívar, South American Liberator, Nueva York, W.W.Norton, 1930.
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|
|
TREND,
John B., Bolívar and the independence of Spanish America, Nueva York, Harper and Row,
1968. La primera edición se publicó en Londres (Hodder & Stoughton, 1946) y de ella
se tomaron los documentos 441a y 441b de Bolívar y Europa en las crónicas, el
pensamiento político y la historiografía, 3 tomos, Caracas, Comité Ejecutivo del
Bicentenario de Simón Bolívar, 1988-1995, tomo II, pp. 178-197.
|
|
|
JOHNSON,
John J., Simón Bolívar and Spanish American independence: 1783-1830, Princeton, D. Van
Nostrand, 1968; BUSHNELL, David, Simón Bolívar: man and image, Nueva York, Alfred A.
Knopf, 1970.
|
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|
Simón
Bolívar: liberation and disappointment, Nueva York, Longman, 2003. De hecho, ésta es una
versión revisada de una breve biografía publicada antes en castellano, Simón Bolívar:
hombre de Caracas, proyecto de América, Buenos Aires, Editorial Biblos, 2002.
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|
Simón
Bolívars quest for glory, College Station, Texas A and M University Press, 2003.
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GRAHAM,
Richard, Independence in Latin America: a comparative approach, 2a ed., Nueva York, McGraw
Hill, 1994; KINSBRUNER, Jay, The Spanish-American independence movement, Nueva York,
Krieger Publishing Co., 1973. En ediciones posteriores, la obra de Kinsbruner se titula
Independence in Spanish America: civil wars, revolutions, and underdevelopment,
Albuquerque, University of New Mexico Press, 1994, y 2a ed. revisada, 2000.
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|
|
LYNCH,
John, The Spanish-American revolutions, 1808-1826, 1a ed., Nueva York, Norton, 1973. De
amplia difusión también es la traducción castellana, Las revoluciones hispanoamericanas
1808-1826, Barcelona, Ariel, 1976.
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|
GRAHAM,
op. cit., p. 114.
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KINSBRUNER,
op. cit., 1a ed., p. 80, y 2a ed., pp. 113 y 115.
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|
LANGLEY,
Lester D., The Americas in the age of revolution, New Haven, Yale University Press, 1996.
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RIPPY, J.
Fred, Rivalry of the United States and Great Britain over Latin America (1808-1930),
Baltimore, Johns Hopkins Press, 1929, pp. 152-150, 171-174, 181-188, 194-199, 208-215.
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RIPPY,
Bolívar as viewed by contemporary diplomats of the United States, en Hispanic
American Historical Review, vol. 15, núm. 3, 1935, pp. 287-297.
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GRIFFIN,
Charles C., The United States and the disruption of the Spanish Empire 1810-1822: a study
of the relations of the United States with Spain and with the rebel colonies, Nueva York,
Columbia University Press, 1937; WHITAKER, Arthur P., The United States and the
independence of Latin America, Baltimore, Johns Hopkins University Press, 1943.
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BEMIS,
Samuel F., The Latin American policy of the United States: an historical interpretation,
Nueva York, Harcourt Brace, 1943, p. 39.
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|
Ithaca,
Cornell University Press, 1954.
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|
|
Westport,
Greenwood Press, 1996.
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|
|
Por
ejemplo, los dos artículos de HANKE, Lewis, Baptis Irvines reports on Simón
Bolívar, en Hispanic American Historical Review, vol. 16, núm. 3, 1936, pp.
360-373, y Simón Bolívar and neutral rights, en ibidem, vol. 21, núm. 2,
1941, pp. 258-291; y VIVIAN, James F., The Orinoco River and Angostura, Venezuela,
in the summer of 1819: the narrative of a Maryland naval captain, en The Americas,
Washington, vol. 24, núm. 2, 1967, pp. 160-183.
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Benjamin A., Venezuela y los Estados Unidos (1810-1888), Caracas, Fundación John Boulton,
1977; EWELL, Judith E., Venezuela and the United States: from Monroes doctrine to
petroleums empire, Athens, University of Georgia Press, 1996.
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Taylor, Colombia and the United States 1765-1934, Durham, Duke University Press, 1935.
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LOMBARDI,
John V., Venezuela: the search for order, the dream of progress, Nueva York, Oxford
University Press, 1982, en especial pp. 255-257.
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|
|
BUSHNELL
(para la versión castellana), Colombia: una nación a pesar de sí misma, de los tiempos
precolombinos hasta nuestros días. Bogotá, Planeta Colombiana, 1996; SAFFORD, Frank,
PALACIOS, Marco, Colombia: fragmented land, divided society, Nueva York, Oxford University
Press, 2002, en especial pp. 118-131.
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|
BIERCK,
Harold A., Las pugnas por la abolición de la esclavitud en la Gran Colombia,
en BEJARANO, Jesús, comp. El siglo xix en Colombia visto por historiadores
norteamericanos, Bogotá, Editorial La Carreta, 1977, pp. 309-343. La versión original en
inglés apareció en 1953.
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|
LOMBARDI,
The decline and abolition of Negro slavery in Venezuela 1820-1854, Westport, Greenwood
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HELGUERA,
J. León, Bolívar: una interpretación de su política económica en la teoría y
en la práctica, Boletín Histórico, Caracas, núm. 17, 1968, pp. 167-183.
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|
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GRIFFIN,
Los temas sociales y económicos en la época de la independencia, Caracas, Fundación
John Boulton y Fundación Eugenio Mendoza, 1962, pp.24, 48, 59, 66, 73. El artículo
antecedente, Economic and social aspects of the era of Spanish-American
independence, se publicó en la Hispanic American Historical Review, vol. 29, núm.
2, 1949, pp. 170-187.
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|
45 GRAY,
William H, Bolívars conquest of Guayaquil, en Hispanic American
Historical Review, vol. 27, núm. 4, 1947, pp. 603-622.
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|
WATTERS,
Mary W., Bolívar and the church, en Catholic Historical Review, Washington,
vol. 21, 1934, pp. 299-313.
|
|
|
ROBERTSON,
op. cit; BIERCK, Vida pública de don Pedro Gual, Caracas, Ministerio de Educación
Nacional, 1947; BUSHNELL, El régimen de Santander en la Gran Colombia, 2a ed. castellana,
Bogotá, El Ancora Editores, 1985; HOOVER, John P., Sucre, soldado y revolucionario,
Cumaná, Editorial de la Universidad de Oriente, 1975; DE GRUMMOND, Jane Lucas, Renato
Beluche: smuggler, privateer and patriot 1780-1960, Baton Rouge, Louisiana State
University Press, 1983; STOAN, Stephen, Pablo Morillo and Venezuela, 1815-1820, Columbus,
Ohio State University Press, 1974.
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Carta de
Salvador de Miranda a David Bushnell, Oxford, 18 de octubre 1970, en archivo personal del
autor.
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